Duke Nukem sigue molando
Duke Nukem es uno de los nombres importantes de la industria de los videojuegos. El carismático personaje salvador de chicas ligeras de ropa y pisacráneos de alienígenas vuelve a la carga después de un largo letargo. Recordamos por qué en pleno 2011 este personaje y sus aventuras siguen generando expectativas. Por qué siguen molando.
Duke Nukem es el rey de los shooters, y su retorno significa el videojuego más esperado de este 2011. De la historia si cabe. Todos los elementos juegan a favor del malo más bueno del mundo la industria del ocio electrónico, que después de tomarse unas más que merecidas -incluso algo cortas- vacaciones, volverá a la carga de manera definitiva el mes de mayo. Duke Nukem Forever será el shooter eterno que lo cambie todo. Como no puede ser de otra manera... todo esto no lo decimos nosotros, nos obligan a decirlo. Porque aquí quien manda es él. Nosotros sólo somos mensajeros del -como se comenta de él en Intenret- único rey que también es Duke.
'¿El nuevo juego de Duke, es bueno? Sí, lo es. Pero doce p*** años después ya puede serlo'. El tráiler de Forever, la última incursión de esta franquicia es consciente que la espera ha sido larga, y así lo remarcan con esta cita. Las excedencias cuando se trata de gente poderosa nunca se sabe cuánto van a durar, y en este caso iban pasando los meses y los años y el Rey seguía sin aparecer. Sus largas vacaciones acabaron con 3D Realms, compañía que anunció Duke Nukem Forever en 1997 y que finalmente cerró finalmente en 2009. Durante esos años los problemas aparecieron si cesar, con problemas con el motor gráfico entre los creadores que cambiaron a Unreal Engine, dimisiones y cambios en el equipo.
Cuando la compañía echó el cierre entró justamente Duke, puro en boca, preguntando qué estaba pasando ahí. Y justo se encontró con los de Gearbox, quienes le convencieron de seguir con el proyecto Duke Nukem Forever. Un juego que parecía detenido, del que pasaban los años y sólo salía alguna captura nueva y finalmente se tiraba hacia delante. Aunque con recelos de parte de los usuarios, para los que el mito del juego con más retrasos del mundo no podía llegar a su fin algún día como hacen los videojuegos: saliendo a la venta. Tanto la desarrolladora como 2K pusieron la maquinaria al 100% para recuperar el proyecto y hacer algo grande. Algo a la altura del personaje y de la franquicia.

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'jeje, qué follón'. Una de las clásicas frases de Duke que viene como anillo al dedo a lo que está por llegar. La compañía desarrolladora ha calificado la salida del 6 de mayo de Forever como el momento que han estado esperando todos los fans, una vuelta que será 'épica y formará parte de la historia de los videojuegos'. Algo que no deciden ni ellos, sino que es cosa de la marca que hace muchos años decidió irrumpir de manera irreverente y políticamente incorrecta en el mundo de los videojuegos. 2K Games está tan convencido del éxito del nuevo producto que está por salir que también está convenciendo a los usuarios, algunos de los cuáles incluso llegaron a perder la esperanza ante el rey de los shooters. Nada que una señal -en este caso el reveal trailer- no pueda solventar.
A pesar de todo este revuelo, generado en parte por la marca en sí y en parte por el turtuoso camino desértico de Duke Nukem Forever, lo cierto es que la pregunta es: ¿por qué Duke Nukem sigue molando? Ha pasado mucho tiempo desde su última salida, y más si nos queremos remontar al espíritu de la marca con Duke Nukem 3D. Es el momento de recordar qué tiene este héroe, este universo y esta manera de entender los videojuegos. Tal vez sea todo mucho más simple de lo que parece. Mucho más primario. Seguramente ahí radique uno de los secretos de su éxito. Pero alguien que lleva el peinado de Guile, con gafas de sol y un puro en la boca esconde muchos más ases en la manga. Los repasamos.

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El origen de todo
Tendríamos que echar la vista muy atrás para encontrar el origen de Duke Nukem, un juego que se lanzó en 1991 para compatibles y que se aleja bastante de lo que tenemos en mente con Forever. Era un plataformas de avance lateral como otros de la época en la que el héroe tenía que dar caza a un malvado doctor que quería dominar el mundo. A pesar de esta realidad, lo cierto es que el juego ya ofrecía cosas que posteriormente encontraríamos en Duke Nukem 3D, como puede ser todo tipo de armas y mejoras, habilidades nuevas o la posibilidad de romper objetos del escenario, no sólo a los enemigos. Esa interacción, limitada pero interesante para la época, ha sido una constante para un juego en el que hay dos cosas que siempre han ido de la mano. Diversión y carisma. O como diría Duke: 'maldición, soy bueno'.
Si ya había indicios del fuerte carácter del héroe de héroes, esto empieza a coger forma en Duke Nukem II, secuela que consta de cuatro episodios y que sigue la misma mecánica de aventura de plataformas bidimensional. Otro villano quiere esclavizar a la tierra, y secuestra a Duke mientras estaba haciendo su autobiografía Por qué soy tan grande'. Es una pincelada de lo que ofrece la marca desde hace años y años. Duke se desmelena totalmente en esta entrega, hablando con un tono que no se había usado en otros juegos por norma y desmarcándose de los héroes normales y corrientes. Lo cierto es que a él nadie le corrige, por algo es el rey, pero a quién corrigieron seguramente fue a los desarrolladores, que usaron eufemismos para que no fuera tan malsonante como el mismo Duke desearía si decidiera por sí solo.

Nadie nos roba nuestras chicas... y vive'
Precisamente parece que la leyenda virtual sí decidió por sí sólo ser como es: arrogante (conocida también como la humildad de los genios). Y mal hablado. O como dicen en 2K Games, un personaje con un desbordado ego. Todo esto se fraguó definitvamente en Duke Nukem 3D, cambiando la perspectiva del rubio personaje bidimensional a un shooter de acción en primera persona. Los elementos diferenciales que daban color a la aventura se habían multiplicado en esta entrega. Duke Nukem es más rey del universo que nunca, y eso se demuestra en un mundo -el suyo- en el que la ley la impone él. Decenas de alienígenas por las calles y un solo hombre para acabar con ellos sin compasión. Eso de ir en escuadrones como es moda en los videojuegos actuales no se concibe para un hombre superlativo como Duke.

El universo es pura fantasía para alguien invencible como la leyenda de 3D Realms. Enemigos que matar sin descanso, strippers que se desnudan a cambio de dinero y cervezas para recuperarse del ejercicio físico. La temática y los elementos que la conformaban lo convirtieron en punto de mira de las críticas por ser un juego machista (mueve el culo nena' o eres una inspiración para el control de natalidad' son algunos de los piropos ingeniosos de Duke) y con un contenido excesivo en todo lo que no gusta desde fuera de los videojuegos: palabrotas, violencia, sexo.... fue un éxito. Por qué además, como videojuego, era tremendamente divertido y lleno de variedad de situaciones. Duke no habría permitido que su juego no estuviera a la altura de su ego.

Posteriormente han salido todo tipo de secuelas para consolas con perspectivas variadas. Desde Zero Hour para Nintendo 64 a Manhattan Project en Pc -que volvía a los orígenes bidimensionales- pasando por remakes para Gameboy Advance o los shooters para Playstation Time to Kill y Land of the Babes. Todos con el estilo inconfundible del autoproclamado -no seremos nosotros quienes le llevemos la contraria- rey de los shooters que esta vez vuelve para protagonizar la secuela de las dos primeras entregas y Duke Nukem 3D. Los genuinos; los que crearon la leyenda.
Duke Nukem, el héroe
No se puede entender la aureola que tiene cualquier juego de esta franquicia si no es metiendo a su personaje de por medio. Hay quien incluso se atreve a decir que sin él no serían tan especiales. El mismo Duke está a favor de esta teoría, faltaría más. Duke Nukem desprende tanto ego como carisma, y eso en tiempos como los actuales, donde muchos de los protagonistas principales parecen clones entre sí y estar diseñados de la misma manera, ya hace crecer el atractivo de Duke Nukem Forever. Protagonista auténtico, como los de antes. Perdón, como los que nunca ha habido. Y es que hay dos tipos de jugadores: los que quieren ser como Duke o los que no quieren serlo, pero sus instintos primarios hacen de polo de atracción hacia esta leyenda virtual.

Duke Nukem es el protagonista de acción -sea videojuegos, sea literatura o sea cine- más perfecto que existe. Su manera de ser está ambientada en los grandes héroes de los años ochenta y principios de los noventa encarnados por actores como Arnold Schwarzenegger o Sylvester Stallone. Tipos duros que no temen ni al enemigo ni a la muerte. Y capaces, ellos solos, de acabar con lo que se les ponga delante. Pero Duke Nukem es más perfecto dentro de este prototipo. En momentos determinados se puede ver en la gran pantalla como esos héroes cegados por los esteroides tienen un punto de sensibilidad, de humanidad. Duke no. Él es duro de principio a fin, y el universo en el que vive, y al que salva, no entiende de otra cosa que no sea la cruda realidad. Entendiendo realidad como aliens, strippers y drogas.

'Ese es un marine espacial condenado'. Una de las frases clásicas de Duke Nukem 3D era una puyita directa a Doom y ahora sirve para amenazar a los protagonistas de otros juegos de acción que campan en las actuales consolas y compatibles. Le falta al respeto a la competencia, y eso es solo el principio. Duke Se ríe de sus enemigos constantemente, insultándolos y provocándolos (muere, Hijo de...' o soy Duke Nukem y he venido a acabar con todos vosotros, bastardos alienígenas'). Es machista y trata a las mujeres como trozos de carne: Saluda al rey, nena' o muévete, nena'. Les paga dinero para que se desnuden, convirtiendo toda mujer de sus juegos en un objeto sexual. Y no tiene miedo a nada. Sólo hace falta ver el nuevo tráiler, en el que le aparece un enemigo 100 veces más grande que él y sólo se le ocurre decir que con esos pechos, incluso le haría un favor.

Baja ego, que sube Duke
Los monólogos que va haciendo el protagonista mientras avanza son el ejemplo de su carácter y un gancho enorme para sacar sonrisas constantes al jugador. Humor, vulgaridad, surrealismo... esto es lo que conlleva un protagonista que tiene su ego por encima de todo. En un juego aparece escribiendo su propia biografía, en otra se pone a jugar a su propio videojuego, y es que la información sobre el inicio de Forever no deja lugar a dudas, ha vuelto: Después de un inicio en el que estamos orinando y posteriormente matando a alienígenas, salen unos créditos. Nos damos cuenta que Duke Nukem está disfrutando de su propio videojuego mientras gime de placer. Esta vez no es cosa de la calidad de su propio juego, sino de unas chicas que estaban haciéndole un trabajito.

Pelo con corte militar -¿alguien dijo Guile?- sumado a unas gafas de sol que no se quita ni para ir al lavabo -literal- y a sus inconfundibles puros, que lo diferencian de los otros héroes que se creen importantes por fumar cigarrillos, se suman a su carácter para crear un personaje único. Es tan grande y tan pura la retahíla de clichés y tópicos que tiene Duke Nukem que es, precisamente eso, sin fisura alguna, lo que hace que sea un personaje tan especial. Y más en tiempos como en los actuales, donde la sociedad ha avanzado y el nivel de soberbia y arrogancia que puede llegar a mostrar asusta sólo de pensarlo. Para algo es el rey, ¿no?

Un universo fálico
Se habla de símbolos fálicos cuando un objeto o acciones determinadas se asemejan visualmente a un pene o a signos de fertilidad. Duke Nukem es, en sí mismo, un símbolo fálico. Es un producto viril -usándolo con todas las connotaciones menos buenas que se quiera- protagonizada por un machote y dirigida a machotes. Desde la portada oficial con esa posición y esa explosión justo detrás de Duke hasta todos los elementos que lo conforman. Es una oda al macho, alejado del metrosexual de este siglo XXI. Eso lo podemos detectar en muchos de los elementos que van más allá de la presencia de las chicas o de los carteles eróticos.

Un ejemplo lo encontramos en el arsenal que tiene el juego. Armas de enormes dimensiones que en Duke Nukem sí significa mejor como más grande. Duke es un hombre capaz de sostener una gran herramienta de matar alíens. Y que cada uno lo traspase al ámbito que desee... algo que se complementa a nivel jugable con la variedad que supone cada una de ellas, y que hace de todo este espectáculo audiovisual algo también muy divertido. Las armas son uno de los puntos fuertes de la franquicia y en este caso, vistas algunas, no defraudará. Aunque la virilidad va más allá de estos elementos.
Duke necesita constantemente demostrar que es el más fuerte y el más legendario de todos. Y eso hizo que en su momento se contará con elementos destruibles como objetos o partes del escenario que era un añadido más que interesante hace una década. Esto se mantiene, y vistos los avances técnicos, lo que puede ofrecer Forever en este sentido a nivel de destrucción de escenarios e interacción en general con lo que hay a nuestro alrededor también es un punto a favor en diversión y en expectativas. Destrozar justamente la zona inferior de una pantalla de cine en el punto donde está la cadera de una chica haciendo un streaptease no sólo significa un símbolo de poder -del macho, nos referimos- sino también significa zonas secretas que buscar. En la mecánica de juego, dentro de esta puesta en escena, también tiene sentido para descubrir nuevas armas, objetos y demás. Y es que el diseño de niveles demostró en su momento que era algo más que sexo y enemigos, y esta vez no será menos.
Aliens, mujeres y viceversa
Hay dos elementos que no pueden faltar en Duke Nukem. Aliens a los que patear el culo y mujeres a las que recordarles quien es el hombre definitivo. La combinación es explosiva, ya que las mujeres son nuestro objeto de deseo y de defensa ante el enemigo -¿metáfora? Primaria sobre lo que un hombre debe, según el prisma del macho, defender- y unos bichos feos, tan feos, que queda claro quiénes son los malos de la película. Y quién el bueno, claro está. En su momento eran grandes reclamos, sobre todo las chicas por eso de ver carne en formato virtual, y ambos van a ganar mucho con la nueva generación de compatibles y consolas. Poder ver a chicas ligeras de ropa y monstruos más feos, más grandes y más extraños es atractivo después de tantos años con los sprites de Duke Nukem 3D todavía en la retina. De hecho, Duke no quiso volver antes porque los polígonos de la generación pasada no realzaban las curvas femeninas como él deseaba.
El componente jugable tiene mucho que ver también en esto. La acción sin descanso en anteriores entregas de Duke Nukem estaba bien para la época, pero ahora mismo puede ser un arcade que rompa un poco con la tónica general de los shooters actuales, que llevan consigo un componente más estratégico, más lento, que en el pasado. Como dice 2K Games, a instancias claro está de la leyenda rubia, Duke vuelve como antídoto perfecto para salvar al mundo. Al mundo y a sus pibitas, naturalmente. Más enemigos en pantalla, más grandes y con el toque a FPS clásico de los noventa, veloz y sin descanso. La combinación es más explosiva que unas cervezacas, unos puracos y un par de colegialas haciendo lo que el Duke se merece.
Serie B: con humor
Seguramente es el cóctel de elementos narrados anteriormente lo que hace de Duke Nukem un juego tan especial. No podemos negar que los elementos que nos muestra serían más típicos de productos de Serie B que otra cosa, con ese erotismo tan vulgar -striptease por dinero, carteles de películas X- y esos enemigos tan clónicos entre sí. El diseño de los alienígenas ya era en su momento seguramente un trazado tan tópico como hecho adrede para darle más carisma al juego. Trabajar el mundo en los que ocurre la acción o diseñar enemigos que tengan algún punto carismático hubiera restado puntos a lo realmente importante: Duke Nukem. Y no tendría ese punto Kitsch que tanto atrae.
Duke Nukem se ríe de muchos de los elementos clásicos de los videojuegos y se ríe también de él mismo. La figura del héroe que salva el mundo está hiperbolizada hasta el infinito con nuestro rey y su ego. Se ríe de si mismo con los videojuegos bajo su nombre, con las estatuas y elementos que veneran en su propio mundo a su figura. Es todo lo contrario a los otros héroes: él ya lo es y lo vuelve a demostrar, los demás se forjan su nombre a lo largo de las aventuras que protagonizan. No son los únicos elementos que realzan el humor por encima de cualquier otro elemento polémico que tanto gusta destacar desde algunos sectores.
Duke Nukem bebe cervezas para pasar el rato, mea en los lavabos que hay en todos los videojuegos y que no se usan nunca para conseguir energía, usa el dinero para pagar a mujeres a cambio de sus desnudos y no tiene reparos en mirarse de arriba a abajo al sexo femenino en cualquier momento en lugar de mostrar bailes pseudo-eróticos sin carne de por medio como pasa en otros videojuegos (ya sea en Mass Effect o ya sea con pantallas oscuras en GTA). Además, en esta versión también puede leer revistas guarras en lugar de buscar informes para su avance, jugar al baloncesto o hacer pesas para mantener la musculación al día. Es lo mismo que en otros juegos, pero cambiando la temática para darle eso: humor. Y virilidad por supuesto.
Si a todo esto le añadimos que se trata de una franquicia que ha demostrado ser tremendamente divertida en la mecánica de juego, variada con cosas por descubrir, situaciones nuevas y elementos que usar según cada momento, el resultado queda bastante claro: buen producto como videojuego aunado a un universo especial e hilarante y a un personaje carismático. Fue un gran éxito en su momento y quiere volver a serlo, ya que los héroes, las leyendas de verdad, perduran en el tiempo.
Leyenda... Forever
Por todo esto Duke Nukem Forever es un juego esperado y la franquicia un nombre relevante en la industria de los videojuegos. La vuelta de la leyenda viva de los shooters de acción en primera persona, doce años después como dice él mismo, parece ser que lo habrá hecho madurar en su manera de ser. Y madurar, cuando eres Duke, significa más arrogancia, más humor y más vulgaridad. Estamos hablando de un protagonista que ha liquidado a alienígenas sentados en la tapa del váter mientras hacía sus necesidades y que ahora, le hace cuchi cuchi' -ver reveal trailer- a una especie de vagina alienígena para abrirla y poder seguir avanzando. Alguien que ante un monstruo enorme con tetas gigantes se pregunta si matarlo o tirárselo. Alguien único, en un mundo único que llega para escribir la página más importante de la historia de los videojuegos. Duke dixit. Y como decíamos al principio, no seremos nosotros quienes le llevemos la contraria.