La música ha muerto

Viacom pone a la venta Harmonix. Riccitiello afirma que la situación está salvada. Otros piensan todo lo contrario. El género musical pasa por su peor momento. La música ha muerto.

Recuerdo la primera vez que vi Guitar Hero en movimiento. La sensación de tocar un instrumento de plástico frente a una pantalla plagada de notas. Boquiabierto, medio incrédulo, con uno de esos rostros que directamente invocan al mayor de los ridículos, me sorprendo ante mi propia ignorancia. ¿Cómo es posible -pensé en aquel momento- que siendo un freak de los juegos musicales no hubiese oído hablar de semejante invento? La memoria decidió viajar en el tiempo. Beatmania, Dance Dance Revolution, Guitar Freaks o DrumMania. No son todos, pero sí los más populares. Ninguno había aparecido en los pasillos de un centro comercial abarrotado de gente en pleno algarabío por la campaña navideña. Y ahí estaba, guitarra roja mediante, tocando Take me Out de Franz Ferdinand,  alucinando con los riffs de Mother, descubriendo nuevas melodías como apasionado del rock. Aquello era mejor que nada antes visto, más realista que cualquier otro invento que hubiese conocido el Hombre. Una revolución.

Al menos así fue como lo viví ese día, con el frío menos frío que hace por las islas en mitad del mes de diciembre. Sonará a visionario, pero realmente tuve la sensación de estar viviendo una experiencia impresionante, que cambiaría algo en la industria. Nadie esperaba el éxito de esta fórmula, mil veces empleada en el pasado. Ni siquiera Activision, que vio cómo Guitar Hero se convertía en un gigante monstruoso arrasando tiendas y grandes ‘malls' de Estados Unidos, allí donde nunca se agota nada. Harmonix ya había probado suerte en el pasado con propuestas poco populares -Frecuency, Amplitude, Karaoke Revolution- , pero ni ellos mismos podían vaticinar el ciclón mediático que llegaría a manos de su nueva franquicia. De hecho, nadie fue capaz de prever que algo así podría suceder. Principalmente porque ya había pasado antes, aunque no con la misma intensidad.

Que se lo pregunten a Konami, pionera en este género, alma mater de las franquicias citadas en el primer párrafo. Beatmania tuvo su auge en España. Fue corto, impedido por los altos costes del genial set de mezclas, pero existió un fenómeno pasajero que volvería a presentarse en la década de los 2000. Luego, la nada. Durante años no hubo un claro referente en este sentido. Por eso fue capital la llegada de Guitar Hero o, más bien, el camino hacia el estrellato de Harmonix, que es quien ha impuesto las leyes en este barrio. El estudio norteamericano se ha ocultado siempre a la espalda de su acreedor (en su momento Activision, posteriormente Electronic Arts ante la perspectiva de tener libertad creativa y muchas otras cosas que no ofrecía su primer puesto de trabajo), aunque ha sido siempre el que ha llevado la batuta. Ellos fueron los culpables de que el género musical hoy trate de imitar la realidad, alejándose de propuestas eminentemente arcade (de nuevo, véase el caso de Beatmania IIDX o de Guitar Freaks en comparación a GH).

Entiendo que la competencia que conllevó la marcha de Harmonix es uno de los elementos fundamentales para entender el por qué del meteórico ascenso del género, pero también de su esperpéntica precipitación hacia hondos barrancos. Rock Band nace como la alternativa a Guitar Hero, poniendo sobre la mesa el concepto de ‘grupo', que ahora pasa a venderse como el verdadero espíritu de estos juegos. Hablando en plata: antes valía con una guitarra, ahora se necesitan, como mínimo, dos. Y un micro. Y una batería. Y un teclado. Teniendo en cuenta los costes de producción (se obtiene más del 50% de beneficio con la venta de uno de estos packs), no es de extrañar que tanto EA Games como Activision viesen en este género una especie de gallina de huevos de oro. Los primeros cuentan con el apoyo de la ‘voz cantante' -y nunca mejor dicho-; los segundos con la licencia que ha dado nombre al ‘juego de la guitarrita'.
 
La batalla encarnizada lleva a la sobrexplotación de un mercado que directamente ignora las peticiones de los usuarios. Sólo cuando se percibe, hace dos años, que el robo está empezando a ser desproporcional se afloja un poco la cuerda. Se prueba con productos específicos de grupos emblemáticos. Metallica, The Beatles, Green Day. Cualquier cosa. Se aprueban más y más contenidos descargables. Se regalan canciones. Mientras tanto se reduce al máximo el precio de todo lo que había aparecido desde 2006. Ahora, cuando la situación parece insalvable, algo que atestigua el fracaso de los últimos capítulos, parece que se está empezando a tomar un poco de consciencia: Viacom pone a la venta Harmonix. Activision retira a Neversoft estudios del desarrollo de Guitar Hero, cediendo el testigo a Vicarious Visions, los que más éxito han tenido porteando el juego al catálogo de Wii. Plataforma que, por cierto, es la destacada con diferencia en cuanto al número de unidades vendidas por consola. Ni 360 ni PS3. Wii.

Me pregunto ahora si los comentarios de John Riccitiello, cabeza visible de Electronic Arts, serán ciertos o no. Si realmente la situación cambiará en cuestión de meses. Si todo lo que sube baja y por eso el género directamente ya no interesa. Si han sido los precios abusivos, el tener que comprar instrumentos nuevos cada año. Quizá el cansancio de un estilo de juego que por aquel entonces se ponía de moda, atrayendo las miradas de un nuevo sector de usuarios. ¿Puede que el desgaste del sector se deba a la falta de interés en seguir saboreando las mieles de títulos diseñados para toda la familia? ¿O tal vez se trata de cuestión de tendencias, como lo fue en su día el boom de Beatmanía, paladín de la licencia BeMaNi? Entonces, ¿por qué demonios sigue vendiendo SingStar? ¿Por qué Konami mantiene una línea específica para juegos musicales que fuera de Japón directamente no existen? ¿Por qué tantos jugadores lamentan esta situación y, sin embargo, el género sigue yendo en picado?

La única respuesta a estas preguntas pasa por hacer retrospectiva. ¿Qué se encuentra? Guitar Hero (nueva guitarra), Guitar Hero II (nueva guitarra), Guitar Hero: Aerosmith (nueva guitarra), Guitar Hero III, Guitar Hero: Greatest Hits, Guitar Hero: Rock de los 80, Guitar Hero: Metallica, Guitar Hero: Van Halen (gratis en EE.UU, de pago en Europa), Guitar Hero: World Tour, Guitar Hero V, Guitar Hero: Warriors or Rock, Band Hero (instrumentos renovados), Rock Band (nuevos instrumentos), Rock Band II (instrumentos renovados), LEGO: Rock Band, The Beatles: Rock Band (nuevo bajo, batería, instrumentos específicos), Green Day: Rock Band, Rock Band III (nuevos instrumentos, renovación de los existentes...)

Más de 15 juegos en menos de cuatro años. Aunque haya disfrutado como un enano con todos y cada uno de ellos, no salen las cuentas. La música necesita un respiro. Un único representante. Una evolución. El tiempo dirá si es tarde o no para cambiar.