James Bond 007: Blood Stone
James Bond 007: Blood Stone
Carátula de James Bond 007: Blood Stone
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La auténtica Bond 23

Ramón Méndez

El agente británico más famoso de todos los tiempos regresa al mercado de los videojuegos con el complicado cometido de suplir el vacío que deja la ausencia de una nueva entrega cinematográfica. Bizarre Creations han sabido captar el espíritu Bond para plasmarlo en una producción incompleta, pero digna de su licencia.

Hablar de James Bond es hacerlo de uno de los iconos más emblemáticos del siglo XX, cuyo legado se expande en el nuevo milenio con tal paso firme que parece que se convertirá en una parte intrínseca de la cultura humana. Pese a que ADN y su herencia genética sean fundamentalmente las de un agente del servicio secreto británico, es posible identificarse con 007 en cualquier país del mundo, gracias a que a lo largo de sus aventuras abarcan todo tipo de temáticas, puestas en escena, mujeres, acción, drama… No faltan, como suele ser habitual, detractores del agente Bond, pero es imposible negar su importancia y relevancia en la cultura mundial de los últimos sesenta años. Y es que desde que el escritor Ian Fleming creó al agente secreto, han sido infinidad de obras las que han lucido el nombre de James Bond en la portada.

El autor publicó doce novelas y varias historias cortas entre los años 50 y 60, pero su testigo lo recogerían varios autores que seguirían manteniendo con vida su legado literario hasta la actualidad. Sin embargo, donde más famoso se ha hecho, sin duda, el agente 007 es en el mundo del cine, con 22 películas que (independientemente de las apreciaciones y matices particulares) han sido un éxito en su estreno todas ellas. Y por supuesto las habituales series de televisión de diversa índole, programas de radio, películas no oficiales, parodias, y, por supuesto, videojuegos. Por extraño que pueda parecer, comparativamente no han sido muchos los títulos que nos han llegado protagonizados por James Bond: en torno a la veintena durante los últimos treinta años.

Si a esa cifra le quitamos las adaptaciones jugables de la serie James Bond Jr, los juegos de carreras o las aventuras de texto iniciales, la cifra de producciones cae drásticamente. De hecho, pese a que el personaje existe desde 1953, a nivel jugable las producciones no siguieron un ritmo constante y con calidad hasta 1997, cuando vio la luz el famoso Goldeneye para Nintendo 64. De hecho, este título es una de las pocas obras basadas directamente en una película (de cierta relevancia, durante los años 80 salieron varias entregas fácilmente olvidables), junto con El mañana nunca muere, El mundo nunca es suficiente, Quantum of Solace y Desde Rusia con amor (juego que llegaba, curiosamente, 40 años después de la película). No obstante, salvo el sobresaliente primer caso, casi todos estos títulos solían caer en el tópico de juego basado en película; es decir, mejores intenciones que resultados.
 
Al servicio secreto de su majestad
Pero los videojuegos suelen ser el vehículo ideal para narrar una historia de Bond, que de por sí en la gran pantalla (en varias películas) ya parece casi un propio videojuego por situaciones, ambientación, artefactos y demás parafernalia Bond. Y dado que las películas suelen dejar, habitualmente, algunos vacíos de varios años entre capítulos (por diversos factores tales como problemas económicos de los estudios), el ocio digital se convierte en la mejor manera de recuperar al agente Bond, demostrar que sigue con vida durante ese período de abstinencia del personaje y explotar la imagen del actor de turno para ofrecer títulos que, trabajados desde el principio como independientes, con menos presión de lanzamiento por la película, y con un argumento digno del cine, se convierten en capítulos de Bond por derecho propio y dejan un gran sabor de boca.

Aunque no siempre fue así (véase la tercera incursión de Timothy Dalton como el agente Bond en The Duel para Mega Drive), lo cierto es que desde el lanzamiento de GoldenEye los juegos de 007 completamente ajenos a una película, aunque no numerosos, han salido muy bien parados, como es el caso de los más que notables Nightfire y Todo o nada. Es por eso que, siguiendo el vacío cinematográfico de James Bond, Blood Stone se convierte en un título codiciado por los amantes del agente británico, ya que será la tercera aventura original protagonizada por el último actor que ha encarnado a 007, Daniel Craig. Una aventura de acción en tercera persona cargada de acción, tiroteos, persecuciones, sigilo, infiltraciones y todos los demás ingredientes que componen la fórmula del éxito de James Bond.


 
Diamantes para la eternidad
Como es lógico, el protagonista de esta aventura es James Bond, interpretado una vez más por Daniel Craig; pero al igual que en prácticamente todas sus encarnaciones, el agente 007 no está solo, sino que contará con un reparto de lujo como Judi Dench en el papel de M y con Joss Stone como Nicole Hunter, la chica Bond de esta historia. Ya desde la secuencia de introducción, con la presentación de los nombres de los actores, el jugador se siente parte de una nueva producción de la franquicia que va más allá de limitarse a ser un juego y se plantea como esa 23ª película oficial que permanece, a día de hoy, en lo más recóndito de algún cajón. Y para estar al nivel argumental que se esperaba, Bizarre y Activision han contado con la colaboración de Bruce Feirstein, guionista habitual de la franquicia.

Feirstein trabajó, en el cine, en Goldeneye, El mañana nunca muere y El mundo nunca es suficiente, pero además, en las encarnaciones lúdicas, se encargó de los guiones de Todo o nada, Desde Rusia con amor y del remake de GoldenEye (que acompaña a este Blood Stone en su lanzamiento). No se puede negar la gran presencia de pesos pesados en esta producción, y desde luego estos valores se hacen notar desde el principio hasta el final del juego, hasta el punto de que algunas carencias pueden quedar disimuladas bajo el acabado del conjunto. Los aficionados al agente 007 tienen aquí un título denso argumentalmente, con una excelente interpretación de los actores involucrados, que permitirá que nos imaginemos cómo sería la situación al plasmarla en la gran pantalla.

Agente 007 contra el Dr. No
Transmitir un argumento tan denso y con tantos matices como es el de Blood Stone sin caer en destripes o sin contar más de la cuenta es más complicado de lo que, en primera instancia, podría parecer. Siguiendo la tradición del Bond de Daniel Craig, se abandonan las simplezas de, por ejemplo, el Bond de Roger Moore, ofreciendo un entramado más complejo, cargado de engaños, pistas falsas y sacrificios. El argumento principal (lejos de entrar en pequeños matices como la historia del prólogo) se podría resumir como que Bond tiene la misión de investigar la desaparición del profesor Malcolm Tedworth, quien era un investigador biomédico en Midhurst Industries. Según parece, este hombre estaba trabajando en una investigación con los virus de ántrax y viruela, contratado por el gobierno británico.
 
Aunque sus intenciones era completamente bienintencionadas (el objetivo de dicho trabajo era encontrar la forma de desarrollar un antídoto que acabase propiciando la inmunidad a dichos virus y su erradicación total), no faltarán los líderes terroristas que serán conscientes de que esta investigación puede desviarse sin demasiados problemas hacia el sendero de la creación de armas biológicas. El objetivo de Bond será seguir el rastro de cadáveres hasta llegar a detener a la organización terrorista que desea dichas armas. Como en toda la franquicia Bond, nos pasaremos todo el juego viajando de un lugar para otro, visitando zonas tan dispares como Atenas, Estambul, Mónaco o Rusia, con alguna mención incluso a Madrid.

Operación trueno
El principal problema que nos podemos encontrar con el guión es que, para bien o para mal, es demasiado peliculero. Es decir, está demasiado centrado en su propia historia, y lejos de quererse alargar en exceso como acontecía en Todo o nada, se limita solo a contar su historia, tal y como estaría concebida para el cine, sin desviarse del sendero más de lo estrictamente necesario. Esto implica que la aventura acaba resultado bastante corta para un juego, y por muy intensa que sea, es una pena que la duración se mueva entre las 6-8 horas, ya que no solo se hace corto el juego, sino que deja con ganas de más al usuario. Eso sí, la aventura principal es bastante rejugable (aparte de la diversión que ofrece, hay muchos logros que nos obligarán a revivirla varias veces) y también cuenta con el añadido de un modo multijugador para aumentar su longevidad.


 
Casino Royale
Pero pese a lo corto de la aventura, no se puede negar que Bizarre Creations ha hecho un excelente trabajo a la hora de crear un juego intenso y emocionante, que al igual que una buena película de acción nos mantiene pegados a la pantalla de principio a fin, viviendo en primera persona las intensas emociones que vivirá el protagonista. Aunque hay que reconocer que algunas situaciones no parecen tanto del Bond de Craig como de la interpretación del mismo por otros actores, lo cierto es que el juego consigue captar y transmitir con acierto la esencia del agente británico, y prácticamente nada de lo que hagamos se antojará ajeno para el aficionado. Pero salvando esas contadas ocasiones de Roger Moore o Pierce Brosnan, el realismo es lo que predomina en la aventura, ese mismo espíritu de actualidad y credibilidad del que hacía gala el Bond de Daniel Craig ya en sus películas.

Licencia para matar
Blood Stone nos presenta una jugabilidad sencilla y directa, aunque cargada de intensidad y alternativas, que hará las delicias no ya solo de los aficionados a la franquicia, sino de todos los amantes de una buena aventura de acción en tercera persona. A nivel básico, Bond puede hacer todo lo que cabría esperar de él: andar, correr, saltar, subir y bajar por escalerillas, apuntar, disparar, buscar cobertura, disparar a ciegas, atacar cuerpo a cuerpo… Sin embargo, lo interesante está en cómo se conjugan todas estas opciones en el mando de control para explotar al máximo la mecánica de juego y añadir algunos aspectos heredados de otros títulos. Para empezar, en nuestras manos radicará, en muchas ocasiones, el progresar por el escenario usando la fuerza o el intentar avanazar sigilosamente.

Las coberturas no servirán solo para protegernos de los ataques enemigos, sino que servirán para ocultarnos. Si esperamos pacientemente a que un matón llegue a nuestra posición, podremos acabar con él de forma sigilosa sin que se entere de qué ha pasado. Esto también podremos hacerlo acercándonos por la espalda o yendo a la carrera a por él para eliminarlo antes de que se percate de nuestra presencia, pero no siempre las situaciones lo permitirán sin vernos obligados a abandonar nuestro avance sigiloso. Cada vez que derribemos a un enemigo cuerpo a cuerpo, obtendremos un círculo de Bond, los cuales juegan un papel similar a los que ya hemos visto en Wanted: Weapons of Fate: ralentizar la acción para apuntar de forma precisa.
 
A diferencia del juego de Grin, aquí el medidor no se recarga por muertes, sino que solo contarán las bajas por cuerpo a cuerpo. Eso sí, el sistema de apuntado preciso nos lleva completamente de la mano hasta las cabezas de nuestros enemigos, independientemente del arma que utilicemos, y podremos encadenar hasta tres bajas seguidas, una por cada círculo de Bond. Como ya dijimos, esto no implica que desaparezcan los sistemas de apuntado tradicionales, aunque dado que los enemigos saben buscar coberturas igual que nosotros y también intentarán rodearnos y encerrarnos, la situación se vuelve mucho más peliaguda y tendremos que demostrar toda nuestra habilidad con las armas, ya que aunque el juego utiliza el tan manido sistema de regeneración automática, Bond tiene una vida bastante limitada y con unos cuantos disparos puede decir adiós a su aventura.

Por suerte, contamos con el completo arsenal de armas que los enemigos ponen a nuestra disposición (es decir, podremos recoger las armas de los enemigos caídos). Así, a nuestra pistola con silenciador podremos añadirle diferentes tipos de fusiles, rifles, pistolas más potentes, lanzacohetes, escopetas, etcétera. También el escenario puede propiciarnos elementos que podremos utilizar a nuestro favor, como pueden ser los barriles explosivos o el poder disparar a las cuerdas para que el ascensor en el que vienen refuerzos caiga al vacío antes de que puedan ser una amenaza. Por último, comentar el que es el único gadget que el Bond de Daniel Craig podría permitirse: el teléfono móvil.


 
Con él, Bond entrará en algo similar al modo detective con el que contaba Batman en Arkham Asylum, o también la visión que utilizaba el Predator en AVP para ver los elementos importantes del escenario: le indicará la situación de objetos con los que podrá interactuar, dónde se encuentran los enemigos y el estado en el que están (alerta o tranquilos), así como el camino a seguir para avanzar (el objetivo inmediato y el final); más adelante le daremos otros usos, como analizar pistas o desactivar cámaras de seguridad. No obstante, esta visión es una ayuda adicional que, de querer utilizarla, solo podremos hacerlo en momentos determinados, ya que al movernos perderemos la señal, al disparar o realizar cualquier otra acción guardaremos el móvil, etcétera. Está bastante bien adaptado y ajustado su uso para que no resulte intrusivo y para que tenga sentido dentro del modus operandi tradicional del personaje.

Alta tensión
No lo hemos destacado lo suficiente hasta ahora, pero no podemos olvidar que la desarrolladora es Bizarre Creations, famosa sobre todo por sus grandes títulos de conducción: Metropolis Street Racer, Project Gotham Racing 1-4, Blur… Tal es la importancia para el estudio de estos títulos que la mayoría de los usuarios han tendido a olvidar con demasiada facilidad que el estudio sabe defenderse también bastante bien en el género de la acción en tercera persona, como demostraron Fur Fighters o The Club. Pero aún así, hay que reconocer que donde sacaron matrícula siempre ha sido en el género de la conducción, y tal vez por eso cuando se anunció el desarrollo de Blood Stone fueron muchas las voces que afirmaban que el juego sería fundamentalmente de conducción, aunque con un enfoque más serio que el empleado por Eutechnyx en 007 Racing.

Bizarre Creations y Activision no tardaron en negar estas afirmaciones, y los vídeos e imágenes demostraban que el juego sería eminentemente de acción en tercera persona. Aunque una aventura de Bond sin persecuciones estaría claramente incompleta, y pese a que huir de helicópteros y tanques a pie es bastante intenso, no hay nada como ponerse al volante de diferentes vehículos y recorrer las calles, puertos y carreteras a toda velocidad para intentar alcanzar a nuestro objetivo. No son el eje central, pero las secciones de conducción son realmente espectaculares, cuidadas hasta el más mínimo de los detalles y, sobre todo, muy exigentes, castigando hasta el más nimio de los errores. Si nuestro objetivo se aleja demasiado de nosotros, habremos perdido y deberemos reiniciar la secuencia.
 
Dado que tendremos diversos vehículos (coches, lanchas…) según el momento del juego en el que nos encontremos, y cada uno tiene sus particularidades por lo que entre una y otra sección podremos encontrarnos con problemas para controlar perfectamente el vehículo al principio. Pero una vez nos hagamos con el dominio del mismo, nos sorprenderá la ingente cantidad de posibilidades que nos ofrece el entorno, con atajos, peligros que nos acechan (tráfico, barcos amarrados…), giros complejos que deberemos tomar con la mayor precisión posible… Más similar a Blur que a PGR, la conducción en Blood Stone juega un papel bastante importante y puede ser una experiencia realmente satisfactoria o llegar a desesperarnos si no llegamos a dominar completamente el sistema de control.

Lo que se hace patente en absolutamente todas estas secuencias es la espectacularidad habitual de este tipo de secuencias en las películas de Bond. Con un marcado estilo cinematográfico, las persecuciones nos harán vivir al límite dado que la destrucción del entorno y los riesgos que correremos serán demasiado elevados en todo momento. Basta con ver la primera secuencia de este estilo en la secuencia de introducción, persiguiendo una lancha mientras esquivamos barcos, eliminamos a los matones que nos siguen a nosotros y tenemos cuidado con los ataques de un helicóptero que no dudará en tirarnos encima incluso faros para intentar detenernos. Junto con la buena jugabilidad de las secciones a pie, se conforma un conjunto que destila espíritu Bond por todos y cada uno de sus poros.


 
Muere otro día
Para suplir la escasa longevidad de la aventura principal (por rejugable que pueda ser para sacar todos los extras, logros y disfrutar otra vez de la misma), Blood Stone cuenta con un modo multijugador con el que se pretende dar más vida a la producción. Sin embargo, es solo un modo independiente, curioso y entretenido pero sin grandes alardes. Hasta 16 jugadores pueden participar de un tradicional deathmatch por equipos, en un modo de juego por misiones, o bien supervivencia, aunque con escasos mapas para elegir. Lo más peculiar es que el mejor jugador del MI6 será Bond, mientras que el mejor de los malos será el enemigo de la aventura; un modo peculiar de animar la competición. Cierto es que en ningún momento se enfocó este modo como clave en Blood Stone, pero lo cierto es que se antoja un añadido casi impuesto que no consigue desviar la atención del juego principal.

Quantum of Solace
En su apartado visual, Blood Stone es un juego capaz de ofrecer elementos de exquisita belleza y calidad junto a otros menos trabajados y cuyo acabado no está tan pulido como cabría esperar. A la vista de las imágenes que ilustran este análisis se puede percibir ya que el juego, siguiendo la estela de Bizarre Creations, ofrece un acabado excelente en lo que respecta a escenarios y modelado de vehículos; no en vano, como decíamos antes, este es el terreno en el que más experiencia tiene el estudio y en el que más a gusto se sienten, y así lo demuestra lo llamativo de todos los entornos, con una gran recreación del agua, de las paredes, escenarios enrevesados con infinidad de recovecos que utilizar en nuestro beneficio…

Todos los escenarios que recorreremos cuentan con un gran acabado, son capaces de transmitir una historia y de, en zonas públicas sobre todo, hacernos sentir que están llenos de vida (mención especial a los fuegos artificiales). De igual modo, las explosiones y los juegos de luces consiguen dejar un gran sabor de boca y el usuario se sumerge en el universo del juego con suma facilidad. No obstante, los personajes no están al mismo nivel que el resto de la producción; aunque cumplen su cometido, lo hacen sin alardes de ningún tipo, sin resultar particularmente creíbles y sin unas animaciones que ayuden a darle una mayor presencia en pantalla ni a James Bond ni a los secundarios que le acompañan.
 
Aunque durante la aventura, con el ritmo frenético de la acción, puedan pasar desapercibidas las carencias de los personajes, en las muy numerosas secuencias de vídeo se nota una importante discrepancia entre la garra que los actores destilan en sus palabras y la escasa, casi nula, expresividad de sus homólogos virtuales. Además, también se puede observar que muchos de los enemigos se repiten a un ritmo a veces alarmante, o que los personajes atraviesan elementos en teoría sólidos del escenario. En definitiva, visualmente nos encontramos con grandes entornos, detallados con mucha habilidad y de dimensiones importantes (sin tiempos de carga en las misiones), con grandes efectos de luces y sombras, pero con un modelado y animaciones de personajes que, si bien cumplen su cometido, no están al nivel esperado.

La espía que me amó
Hablar del apartado sonoro de una producción de estas características, que cuenta con la licencia oficial de Bond y con el apoyo de MGM, implica casi por definición hablar de grandes cosas. Las composiciones que componen la banda sonora son muy satisfactorias, melodías perfectamente reconocibles por los amantes de la franquicia junto a otras que transmiten a la perfección la intensidad de cada situación concreta. El compositor, Richard Jaques, ya había trabajado en auténticas joyas sonoras de diversos videojuegos, como Headhunter, Jet Set Radio, Mass Effect, Metropolis Street Racer, Sonic R, Samba de Amigo, The Club, Super Smash Bros. Brawl, entre muchos otros. Un currículum más que suficiente para que sobren las palabras sobre el, una vez más, gran trabajo en Blood Stone.


 
El tema principal, 'I'll take it all', está interpretado por la protagonista, Joss Stone, junto con Dave Stewart de Eurythmics, y está perfectamente al nivel de muchas grandes composiciones que a lo largo de la historia se han convertido en himnos de la experiencia James Bond, sea en cine o en videojuegos. En cuanto al trabajo de doblaje, este es de un gran nivel, ya que todos los actores involucrados saben interpretar y transmitir perfectamente las motivaciones de sus personajes. Desgraciadamente, en nuestro país llegarán exclusivamente en inglés; una pena porque, aunque habrá quien prefiera la voz de Daniel Craig y habrá quien echará de menos a su intérprete español, Jordi Boixaderas, el juego tampoco está traducido, lo cual limitará mucho el acceso de muchos usuarios a este producto que, en principio, debería estar destinado al gran público.

El mañana nunca muere
Blood Stone es capaz de lo mejor y de lo peor, y hay infinidad de formas de acercarse a esta producción y que deje distintos sabores de boca. Si recapitulamos, tendremos que es un juego corto, pobre visualmente en lo que respecta a los personajes humanos (amigos y enemigos), con un modo mutlijugador testimonial y que nos llega completamente en inglés. Pero la aventura es muy divertida, y cuenta con abundante variedad de mecánicas, retos y desafíos, bellos escenarios y todo el espíritu Bond (siempre dentro de la encarnación de Daniel Craig, claro) que un aficionado podría esperar. Tiene sus defectos, pero también tiene sus virtudes, y aunque debería haber apuntado más alto, lo que hay es una intensa película digna de la franquicia a la que pertenece.
 
Por mucho que las voces agoreras se empeñen en decir que el legado de Bond llega a su fin, el agente británico siempre sale adelante y se abre camino a base de buen hacer y de reinventarse, aunque para ello deba coger ideas prestadas de otros medios o de otras producciones. Blood Stone no es la mejor adaptación jugable de Bond, posiblemente porque el listón ya estaba muy alto y los tiempos en los que se ha creado esta obra no han sido los ideales para pulirlo completamente. Pero aún así, es una incursión interesante y que nos deja buenas vibraciones de cara a lo que en el futuro, con algo más de tiempo de desarrollo, Bizarre Creations y Activision pueden llegar a ofrecer a los aficionados del agente 007.

-       Espíritu Bond de principio a fin.
-       Jugabilidad dinámica, de buena respuesta y con abundantes posibilidades.
-       Espectacularidad casi constante.
-       Banda sonora de gran calidad.
-       Gran trabajo de doblaje por parte de los actores originales.
 

LO MEJOR

  • Banda sonora de gran calidad.
  • Espectacularidad casi constante.
  • Espíritu Bond de principio a fin.
  • Gran trabajo de doblaje por parte de los actores originales.
  • Jugabilidad dinámica, de buena respuesta y con abundantes posibilidades.

LO PEOR

  • Completamente en inglés, voces y textos.
  • El multijugador es curioso, pero se antoja algo meramente testimonial.
  • La aventura principal se hace demasiado corta.
  • Los modelados y animaciones de los personajes no están a la altura del resto de la producción.
  • Pese a los valores de producción, la presentación de menús es demasiado modesta.
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.