Buenos y breves

No siempre los videojuegos que más duran tienen por qué ser mejores. De hecho, tampoco se es mal juego por el simple hecho de ser corto. En Meristation queremos repasar algunos videojuegos que a pesar de no tener una gran duración, muestran una calidad intachable y ofrecen, también, motivos para ser disfrutados o rejugados.

Cortos, intensos y buenos. En estas últimas semanas hemos podido comprobar el revuelo que supusieron las especulaciones sobre la duración de Vanquish, el último juego de acción en tercera persona de Platinum Games y Shinji Mikami. Dejando a un lado exageraciones que hacen más daño que bien -las citadas 4 horas de duración de parte de la revista norteamericana Gameinformer son una quimera en dificultades normales o elevadas- lo cierto es que la obra de uno de los grandes genios japoneses de la industria ha mantenido el tipo en las valoraciones de la prensa internacional. Y de los usuarios que ya disfrutan de esta aventura.

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En las primeras generaciones de consolas, muchos de los mejores juegos que se recuerdan -y que han marcado tendencia- han sido productos de corta duración. Desde el primer Super Mario Bros a los primeros Sonic, pasando por sagas importantes como Megaman, la vida útil tan corta se suplía con picos de dificultad o con la necesidad de terminar las partidas del tirón. Poco a poco llegaron nuevas consolas y la duración de los productos -ya entrados en Playstation, Nintendo 64, etc.- se alargó considerablemente (aunque es cierto que con anterioridad también había juegos longevos).

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La calidad que atesora un juego, por lo tanto, parece quedar fuera de dudas sea más o menos largos. Y esto plantea el debate sobre la necesidad -o no- que todos los videojuegos tengan una duración mínima establecida no se sabe exactamente por qué o por quién. Las suspicacias están en lo más alto por culpa, dicho sea de paso, de unas compañías desarrolladoras que en muchos casos se lanzan directamente a la carrera online y descuidan al jugador solitario de toda la vida. Campañas de escasa duración como la de Medal of Honor, la saga Call of Duty en sí o la franquicia estrella de Epic, Gears of War, tienen el contrapunto en un modo competitivo en línea que permite alargar hasta donde uno quiera la vida útil del videojuego.

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También está el problema de los contenidos descargables… que a veces son, directamente, trozos del juego para pagar. Ubisoft con Prince of Persia o Assassins Creed 2 y el ejemplo de Eidos con una de las últimas aventuras de Tomb Raider mostraron un camino peligroso en este sentido, quitando partes del juego y vendiéndolas por separado. Esto genera un clima de desconfianza, ya que si un juego aparece con una duración menor a la deseada, las tres letras DLC aparecen con facilidad en la cabeza de cada usuario molesto. Aunque lo cierto es que no siempre es así.

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Echando un ojo a la época más contemporánea de los videojuegos, en Meristation hemos decidido recordar algunos productos que a pesar de no ser demasiado largos, su intensidad, su capacidad de absorción o la alta rejugabilidad que atesoran, los hacen tan recomendables como cualquier otro. No se trata de productos mal acabados que se han ampliado innecesariamente con contenidos descargables. Tampoco de juegos que tengan un apoyo extra. Simplemente, videojuegos de un gran valor que divierten y juegan perfectamente sus bazas dentro del género y la propuesta que ofrecen. Juegos breves y buenos.

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Product Number 03
(Gamecube)

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Empezamos nuestro repaso a juegos cortos e intensos con uno de los videojuegos más especiales con los que contó la extinta Gamecube. Product Number 03 era uno de los Capcom Five -no es un grupo de música- que estaba conformado por esta aventura de Vanessa Z, Killer 7, Resident Evil 4, Viewtiful Joe y el cancelado Dead Phoenix. En ellos Mikami tuvo una participación importante. Un shooter de corte clásico, con distintas habitaciones y enemigos a los que eliminar, esquivando sus disparos y demás mientras subimos estadísticas y hacemos combos espectaculares. Sí, pensándolo bien, la bella Vanessa podría ser un embrión de lo que luego ha salido, multiplicado en posibilidades y frenetismo eso sí, con Vanquish. Product Number 03 ofrecía escasas horas de partida si se quería terminar la historia en modo normal. La grandeza estaba en rejugarlo en mayores dificultades, superar un reto que hoy en día no se encuentra con facilidad… y desbloquear extras. ¿Alguien dijo el traje Papillon?

Panzer Dragoon Orta
(Xbox)

Una de las grandes sagas de Sega hizo su aparición en la primera Xbox con un nivel de calidad excepcional. Panzer Dragoon Orta cogía los elementos que habían hecho triunfar anteriormente a la saga, y le añadía nuevas habilidades y situaciones que le hacían dar un paso más adelante. Este shooter sobre raíles a lomos de un dragón exhibía una barbaridad de patrones de ataque que convertían el juego en un no parar de situaciones de acción variadas. Su duración escaseaba, ya que con unas cinco horas se podía terminar la primera partida. Pero esto sólo era el comienzo. La profundidad jugable, los caminos alternativos que se podían descubrir en cada fase (algo típico en otros juegos clásicos como podría ser Lylat Wars o el no tan reconocido Forsaken 64) y los extras le daban una vida seguramente más elevada que otros juegos que, terminada la aventura a las quince horas, difícilmente se vuelven a tocar.

Silent Hill 2
(Playstation, Xbox, PC)

Es uno de los grandes referentes del género del Survival Horror, y atesora un nivel de calidad que no se ha vuelto a conseguir en  la franquicia. Silent Hill 2 fue toda una sorpresa en Playstation 2, ya que recogía el testigo de una primera parte impactante y supo mantener el tipo gracias a una historia bien hilada, constantes momentos de tensión y angustia y unos personajes creíbles. El miedo era constante. Pero su duración tampoco era muy destacada. En poco más de seis horas, los experimentados en el género podían terminarlo. Esto no lo hizo peor juego. La experiencia en sí de principio a fin era redonda. Y eso fue lo más importante a la hora de calificarlo como uno de los grandes del género. Los cinco finales distintos según algunas decisiones que tomáramos en su momento o el simple hecho de vivir el horror de este pueblo maldito aunque sea una -e intensa- vez, ya vale la pena ser disfrutado sin ninguna duda.

Left 4 Dead
(Xbox 360, PC)

Una de las últimas obras de Valve pegó fuerte en la presente generación de consolas y en PC gracias a la propuesta tan sencilla como adictiva que suponía Left 4 Dead. Este matazombies masivo en el que la cooperación o la competitividad eran claves para su disfrute, solo contaba de inicio con cinco campañas de una hora más o menos cada una. Cuando se trata de masacrar a los infectados en cantidades industriales, terminarse una vez cada campaña no es suficiente.  La aleatoriedad de los enemigos en todos los puntos del juego, el concepto arcade que invitaba a rejugarlo una y otra vez para aumentar nuestro marcador de zombies eliminados y el concepto de juego en compañía lo convirtieron en uno de los FPS más interesantes en el catálogo de Xbox 360 y de PC.  Left 4 Dead es lo que es, un campo de matanza de infectados. Y en un planteamiento así, no tiene sentido el concepto ‘terminarse el juego'.

Dead Space Extraction
(Wii)

No fue fácil para Dead Space Extraction. El anuncio de su salida llegó lleno de malas miradas. Era una precuela de la gran sorpresa que supuso esta nueva franquicia para Playstation 3 y Xbox 360, pero en Wii aparecía algo diferente. Un shooter sobre raíles en lugar de la aventura de acción con toques de survival horror no era muy alentador. Dudas despejadas al poco de conocerse ya de primera mano el producto de Visceral Games. El juego tenía este estilo definido para adaptarse, de manera más que notable, a las condiciones jugables del wiimote, y el resultado fue el ideal. Una historia de siete horas que entre la posibilidad de disfrutarla en cooperativo o los grandes alicientes a rejugarlo por un camino secundario, conseguir la máxima puntuación en cada escenario y el modo Challenger, desbloqueable cuando conseguimos cierto rango en nuestra partida, le alargan la vida de manera considerable.

Dead Rising
(Xbox 360)

Siguiendo con el tono tétrico está Dead Rising. Uno de los juegos mejor valorados por los usuarios de la primera parte de vida de Xbox 360 que escondía dentro de sí un universo enorme en posibilidades. Cuando empezamos la partida en Dead Rising y vemos que el tiempo de la historia está marcada por unas 72 horas ficticias que traducidas a la realidad no llega a las diez horas, la verdad es que hay en el seno del jugador una pequeña decepción. Algo que se esfuma completamente cuando se entra de lleno en su mecánica jugable. Dead Rising ofrece tantas posibilidades a nivel de personajes para salvar, variaciones en la trama, subida de habilidades del protagonista y demás, que una partida nunca será suficiente para profundizar en los entresijos de esta obra de Capcom. Conocer a todos los psicópatas, salvar a los supervivientes que en nuestro primer intento, por falta de nivel, no pudimos… y los trucos que vamos consiguiendo -desde trajes especiales hasta un cañón de disparo extraído de la saga Megaman- dejan en el olvido esa sensación inicial, con las 72 horas del juego corriendo a toda prisa delante de nosotros.

Pikmin
(Gamecube)

Cambiando un poco el registro, nos vamos de lleno al género de la estrategia de la mano de Nintendo. Pikmin fue una de las nuevas franquicias que la Gran N diseñóo en Gamecube. Unos simpáticos bichos que teníamos que dominar para conseguir recabar las piezas de nuestra nave. 30 días de vida, 30 trozos perdidos. En tiempo real y con distintos puzzles que superar, Pikmin presentaba un universo dominado por insectos enormes y grandes plantas -en comparación a nuestro diminuto tamaño- que se podía terminar en pocas horas de juego. Más complicado es, eso sí, conseguir absolutamente todas las piezas dentro del tiempo, ya que con menos se podía escapar del planeta sin problemas y acabar con la historia, y conseguir una partida perfecta del todo. El dinamismo y su jugabilidad ajustada cubrían, de sobras, la sensación de escasa duración que podíamos tener al acabarlo.

Mirror's Edge
(Playstation 3, Xbox 360)

EA decidió dar un soplo de aire fresco en esta generación con Mirror's Edge, un videojuego de plataformas en primera persona de lo más original. La propuse era sencilla: mediante movimientos de parkour para impulsarse, subir y escalar cualquier contratiempo urbano -ya sea un banco, un edificio o unas escaleras- debíamos escapar de los enemigos, omitiendo la necesidad de disparar ni empuñar ninguna arma más allá de nuestra habilidad. Y el ensayo error cuando fallamos, claro. Faith, la protagonista, se muestra brillante en un primer nivel excelso, donde se sintetiza la grandeza de este juego. Lo mejor es que acto seguido se puede comprobar como la intensidad y la diversión no cesan en ningún momento. Su escasa duración depende de muchos factores. El primero, la habilidad. Otros son las rutas elegidas y, cómo no, el nuevo nivel de dificultad que se desbloquea o extras como encontrar los objetos escondidos. Intenso, no demasiado largo, pero satisfactorio y con argumentos para ser rejugado. No se necesita más.

Punch Out!!
(Wii)

Más de diez años tuvieron que pasar para que el arcade de boxeo de Nintendo que hizo las delicias de los jugadores en NES y posteriormente en Super Nintendo tuviera una nueva secuela. Olvidada en Nintendo 64 y en Gamecube, Punch-Out!! Saltaba de nuevo al ruedo de la industria de los videojuegos en Wii, y lo hacía con los mismos argumentos que lo hicieron triunfar en el pasado. Boxeo pero divertido, sin mostrar parámetros como el cansancio o muchos movimientos. Aquí, con los golpes de siempre, los enemigos pintorescos y sus patrones marcados para acabar con ellos y un ritmo elevado de juego hay suficiente. 15 luchadores a los que mandar a la lona no parecen demasiados, eso es cierto,  aunque lo cierto es que su vida útil se dispara considerablemente -siendo un arcade- gracias al hecho de poder defender nuestro título y superar distintos desafíos que complementan las hazañas de Little Mac.

The Darkness
(Pc, Playstation 3 y Xbox 360)

Sin hacer demasiado ruido, The Darkness se convirtió en uno de los juegos más sorprendentes de 2007. Una joya lúdica a todos niveles, tanto jugable como técnicamente, donde el trabajo a nivel de ambientación y diseño fue excelso. El protagonista, que queda atrapado por la oscuridad el día de su cumpleaños debido a una traición de la que se querrá vengar. Divertido, tenso, con giros argumentales y original en ciertos puntos de la mecánica jugable del juego, The Darkness no tiene una gran duración, pero la experiencia de la aventura principal, algunos pequeños desbloqueables y sobre todo, las ganas de más con las que deja el juego cuando se ha terminado la partida, son factores a tener en cuenta. Y si la sensación una vez acabado es satisfactoria, el objetivo ya está cumplido.

Las Crónicas de Riddick
(Xbox)

El mismo estudio que realizó The Darkness, Starbreeze Studios, ya demostró su valúa años atrás con Las Crónicas de Riddick, un portento técnico para la época en Xbox que se alzó con uno de los mejores gráficos de la consola más potente de la pasada generación. Además, espantaba los fantasmas de las adaptaciones cinematográficas a los videojuegos, y demostraba que también Vin Diesel puede ser un personaje importante a nivel virtual. No se trata de un simple FPS, sino una mezcla más que interesante de géneros donde  tiene cabida la acción, la infiltración y exploración o los combates cercanos. La verdad es que la variedad de situaciones convertían su experiencia jugable al nivel de lo visual: brillante. La pega que se le encontró es que era demasiado corto, unas ocho horas, y sin un multijugador que pudiera alargarlo de alguna manera. Eso no quitó que la experiencia controlando a Vin Diesel siguiera mereciendo muchísimo la pena.

Sin & Punishment 2: Succesor to the Sky
(Wii)

Una de las sorpresas que tuvimos los jugadores occidentales recientemente fue la de poder disfrutar de Sin & Punishment como juego descargable en la consola virtual de Wii. No llegó a nuestras tierras, pero si lo hizo no hace mucho la segunda entrega, que vio la luz para la última consola de sobremesa de Nintendo. Anclado en los esquemas más clásicos de los shoot'em up, aunque de manera tridimensional, este arcade se apoya en distintos enfoques de la acción para acabar con los enemigos una y otra vez. Treasure diseño una mecánica jugable ya conocida, pero hecha con mimo y bien equilibrada que lo convierte en un juego excelente. La duración no es demasiada, aunque sí es más largo que la primera entrega. Pero eso no importa cuando el jugador aumenta la experiencia aprendiendo estilos de combates, distintas formas de acabar con los enemigos y disfruta del reto de acabar en menor tiempo fases que se nos pusieron peliagudas. Está hecho para eso, para rejugarse y disfrutarse una y otra vez.

Condemned
(PC, Xbox 360)

Condemned es uno de esos productos angustiosos. Un miedo real y visceral, distinto a otros Survival Horrors, en el que la tensión se palpa a cada paso que damos. La escasez de armas de fuego, la brutalidad de los enemigos y la sensación de desamparo por estar la mayoría de la partida con el taser -aturdidor de enemigos- genera, junto a una grandísima ambientación y trabajo a nivel de diseño, una de las experiencias más intensas que se pudieron comprobar en los primeros meses de vida de la nueva consola de Microsoft y también en el catálogo de los compatibles. Alejado de los shooters en primera persona más al uso y tirando más de la aventura, la exploración y la simple supervivencia con escasos elementos para contrarrestar a los enemigos, Condemned es un producto especial que todo el mundo debería probar. Es corto y no tiene demasiados elementos para ser rejugado (encontrar algunos objetos por los escenarios) pero a cambio la experiencia es intensa de principio a fin. Y muy muy recomendable.

Heavenly Sword
(Playstation 3)

Fue uno de los productos más esperados en los inicios de la presente consola de sobremesa de Sony, y aunque tal vez las expectativas de la compañía, así como su encaje dentro del género del hack and slash esté un poco por debajo de los grandes de este tipo de juego, fueron muy elevadas, Heavenly Sword propuso un juego de acción notable en distintos aspectos y atractivo en los primeros meses de vida de Playstation 3. La obra de Ninja Theory, que han demostrado su ascensión con el reciente Enslaved, presentaba una propuesta bella a nivel audiovisual, con un toque cinematográfico trabajado y batallas espectaculares. A pesar de sus limitaciones jugables, era un juego divertido de principio a fin, entretenido y con puntos brillantes. Una de sus pegas se encuentra en la duración y, sobre todo, en los pocos motivos para ser rejugado de nuevo. Algo que no impide divertirse durante la trama principal y hacerlo recomendable. Más ahora con la posibilidad de encontrarlo a precio reducido.

Vanquish
(Playstation 3, Xbox 360)

La última obra de Shinji Mikami es la instigadora de el debate generado estos días sobre la duración del juego. Este shooter en tercera persona que bebe de algunos elementos de Gears of War para traspasarlos a una batalla más futurista, dinámica y frenética, no baja ni un ápice de su elevado ritmo de juego en toda la partida. Moverse por escenarios enormes a toda velocidad, detener el tiempo para esquivar ráfagas eternas de balazos y estar en escasos 30 segundos de margen destrozando un enemigo cuerpo a cuerpo, acto seguido disparar a otro a lo lejos y para acabar, moverse velozmente a una torreta para hacer una masacre son sus credenciales. Lluvia de balas, explosiones, efectos especiales y movilidad. Vanquish es frenético, y también tiene una duración limitada de entre 6-8 horas. Algo tramposo, ya que no se concibe como un juego para empezar y terminar (la historia es una mera excusa) si no un reto que ir superando, tanto en niveles de dificultad como en puntuaciones por tiempo, muertes y demás. Y ahí, en la rejugabilidad, deja de ser corto.

God of War
(Playstation 2)

La primera vez que apareció Kratos en nuestras vidas fue para cambiarlo todo. El Dios de la Guerra hacía acto de presencia en Playstation 2 con su God of War, aventura de acción de Sony Santa Mónica que demostraba que a pesar de tener una nueva generación de consolas a la vuelta de la esquina, Playstation 2 estaba plenamente vigente. Un producto de mastodónticas dimensiones que sin hacer tampoco demasiado ruido se convertía en uno de los referentes absolutos del enorme catálogo con el que cuenta dicha consola. Con una puesta en escena en la que la variedad (momentos de plataformas y puzzles) y la espectacularidad visual compensaban la seguramente menor profundidad jugable de otros con los que se comparó -Devil May Cry y Ninja Gaiden- llegaba God of War. Uno de los mejores juegos de la pasada generación.

En medio de un universo mitológico griego oscuro y roto por todos lados, con la violencia y las pocas contemplaciones de los actos de Kratos, God of War ofrecía una aventura muy dinámica, variada entre fases, con un apartado técnico abrumador para la consola y la época y la intensidad como eje central de los pasos de este Dios de la Guerra. Uno de los pequeños contratiempos se encontraba en su duración, algo compensado de sobras por el ritmo de la partida, los extras que se podían desbloquear y por el reto que suponía terminarlo en una dificultad todavía más elevada. Algo breve, pero un factor que en ningún momento hizo apartar la experiencia de jugar God of War de ser uno de los grandes juegos, sin duda alguna, de Playstation 2.

ICO
(Playstation 2)

En el año 2001 Team ICO se sacó de la manga uno de los juegos más especiales de toda la historia de los videojuegos. ICO narra la historia de un indefenso niño de aldea que ha nacido con unos cuernos, algo que se considera maleficio dentro de una aldea. Eso es motivo para encerrarlo en un enorme castillo, donde conocerá una frágil princesa a la que la oscuridad quiere engullir. Esta premisa da paso a una aventura para escapar del castillo donde los puzzles de enormes dimensiones son una constante. La relación entre los dos frágiles personajes y el trabajado diseño de niveles, con zonas que provocan auténticos quebraderos de cabeza continuos, lo alzaron al nivel de juego único. Sony lo reeditó cinco años después, algo que se agradeció desde la comunidad que no pudo disfrutarlo en su momento.

ICO se convirtió en una de las experiencias más reconfortantes, hermosas y conmovedoras de la industria. Desde la ejecución jugable al apartado técnico y artístico, todo en ICO hace olvidar durante unos momentos lo que significa un videojuego. Su duración tampoco es demasiado elevada, entre seis y ocho horas, pero eso no quita que exista una segunda partida donde se pueden conseguir acceso a algunos extras y la naturaleza del producto en sí. Si realmente se quiere considerar a los videojuegos como arte, queda claro que en el arte como concepto los límites los marca el artista. Y en este caso, el Team ICO dibujó un producto redondo y especial que se desarrolla en esta duración. Ni más ni menos. No se puede asegurar que la experiencia hubiera sido mejor, o más completa, si nuestra epopeya dentro del castillo durara el doble de lo que al final fue concebida.

Obras maestras
A lo largo de la historia de Meristation hemos dado el distintivo de Obra Maestra a algunos videojuegos brillantes y especiales. De entre ellos, lo cierto es que hay algunos que no se han caracterizado por tener una duración especialmente longeva, algo que han sabido suplir con maestría gracias a la experiencia en sí que ofrecen al jugador cuando están inmersos en su universo. A pesar de que la intención de este reportaje es la de recordar algunos juegos que aun ser breves, son totalmente recomendables y excelentes en muchos casos sin ninguna intención más allá, sí nos hemos reservado para el final la reseña de dos productos indispensables. No por ser largos. Si no por ser obras maestras.

Bioshock
(PC, Playstation 3, Xbox 360)

Bioshock es uno de los juegos más impactantes de esta generación. En medio de las grandes batallas que se libran en shooters en primera persona como Call of Duty, Halo, Killzone y demás franquicias importantes, apareció en 2007 esta obra de 2K Boston en la que la soledad de un hombre tomaba el protagonismo absoluto. La inmersión en un mundo totalmente destruido por aquellos que lo crearon, los hombres, es tal que la supervivencia en Rapture se convierte en una de las experiencias más redondas de los últimos tiempos. Bioshock consigue, solo con su ambientación y con su narrativa, atrapar para siempre a los usuarios que pusieron el juego en su plataforma.

Estamos hablando de un shooter en primera persona que no tiene multijugador que alargue la vida y que la historia principal tampoco es excesivamente larga. Con estos elementos, factores que se tienen en cuenta en una generación donde el online es una prioridad y los FPS son los reyes, jugando en contra, Bioshock se consideró obra maestra en esta casa y en muchísimos otros puntos de la prensa internacional. Y es que se puede terminar la partida en pocas horas o se puede uno quedar impregnado por Rapture y querer conocer absolutamente todos los entresijos de esta construcción subterránea. Quedarse con los detalles narrativos en cualquier esquina, recolectar las grabaciones para conocer cómo eran los habitantes de Rapture, cómo pensaban y por qué perdieron el control de la razón, y en el plano jugable explotar al máximo las habiliaddes disponibles son motivos suficientes para primero: alargar la experiencia más de la media y, segundo, vivir en todo su esplendor una aventura única.

Metal Gear Solid 4
(Playstation 3)

Metal Gear Solid 4 no es sólo uno de los -seguramente- tres mejores juegos de Playstation 3. Es, también, un homenaje a los aficionados a esta franquicia y al propio personaje, Solid Snake, con el que se ha compartido algunas de las aventuras más épicas de las tres últimas generaciones de consolas. Los objetivos planteados por el genio Hideo Kojima eran muchos, y entre ellos estaba el de cerrar de manera argumental un mundo y una trama que además de compleja, no paraba de complicarse entrega tras entrega. Porque Kojima funde videojuego y algo más desde siempre. Y en esta cuarta parte queda más que claro. Un nuevo clímax tanto a nivel jugable como cinemático a caballo entre la película interactiva y el videojuego.

Kojima diseñó un producto redondo para los fans, que obtuvieron las respuestas que se preguntaron, pero también para los poseedores de Playstation 3, que tienen entre sí una gran exclusividad. La trama tiene una duración muy variable, pero es cierto que no es raro terminarla en unas 8-10 horas jugables, algo que se criticó en algunos sectores debido a que las cinemáticas por su parte también eran muy largas. Tanto como brillantes y necesarias, dicho sea de paso. Metal Gear Solid 4, además de ser muy variado jugablemente debido a los emplazamientos diversos donde se ubica la acción, es una experiencia emotiva, emocionante y detallada como pocas que no necesita de una burrada de horas de juego para ser lo que es: una obra maestra.