Medal of Honor
Medal of Honor
Carátula de Medal of Honor

Nuevos soldados, guerra conocida...

El reseteo de la saga Medal of Honor ha llegado ya a nuestro país, dejando atrás la segunda guerra mundial en pos de los conflictos contemporáneos. Lucha por tu medalla al valor...

Resulta curioso encontrarse a lo largo de la historia de los videojuegos con situaciones vividas por sagas que lo han sido todo y que han tenido que reinventarse para sobrevivir. Tenemos ahora mismo muy fresco el caso presentado hace pocas semanas con el nuevo 'enfoque' que se le va a dar a la saga Devil May Cry, con un Dante que ha levantado ampollas y protestas entre los fans del mismo, por poner un ejemplo. También hemos visto casos de sagas que se han amoldado a nuevas vertientes y modas que el público demandaba, como por ejemplo los cambios que ha sufrido la saga 'Need for Speed' pasando de las persecuciones al mundo del tuning y, posteriormente, a la competición pura y dura, volviendo este año a su verdadero origen con el juego de Criterion Games. Otras sagas, sin embargo, se han mantenido fieles durante todas sus versiones a su espíritu inicial por encima de proposiciones o de simples modas pasajeras.

El caso de la saga que nos ocupa hoy había sido, hasta la fecha, uno de estos últimos casos. Con un juego que nació en la extinta PSX y que se ganó al público de calle con sus dos primeras versiones, mantuvo en las siguientes la mecánica de juego y la ambientación histórica que había sido su sello de identidad. La 2ª Guerra Mundial mantuvo su fuerte atractivo, y la llegada de Infinity Ward y su excelente Call of Duty presentó una batalla con la que EA no contaba. Y de la que además salió perdiendo en comparaciones. El enfrentamiento Call of Duty-Medal of Honor se ha mantenido durante estos años, cada vez más desnivelada hacia el lado del juego de los ex Activision, debido a un estancamiento gradual y bien visible en la saga de EA. Cuando Infinity Ward varió su marco histórico del cuarto Call of Duty hacia una época más actual, la lucha terminó por romperse totalmente, dejando a Medal of Honor en un rincón oscuro. La salida de un nuevo título de la saga con el sobrenombre de 'Airborne' acabó de demostrar que la mecánica de la saga había dejado de interesar al público...

Visto el éxito que ha tenido la vertiente 'Modern Warfare' de Infinity Ward en sus dos juegos, EA puso toda la carne en el asador y ni corta ni perezosa (y mucho menos avergonzada) decidió que era mejor intentar asimilar y potenciar un nuevo marco estilístico-histórico antes que seguir con unas ideas que se habían demostrado acabadas. Estamos ante un caso muy similar a lo intentado por la misma Electronic Arts con la dupla 'God of War-Dante's Inferno': copiar y amoldar un sistema de juego y una temática mitológica a un nuevo juego y un universo propio. En este caso, Medal of Honor intenta absorber todo lo bueno presentado por 'Modern Warfare', potenciarlo y amoldarlo a su propio sabor. El marco temporal es el mismo, la actualidad. Las confrontaciones acogen gran parte del momento político-social del miedo al terrorismo y lo embute en un nuevo combate contra Al Qaeda en una situación ya conocida por todos en películas y otros videojuegos, así como la siempre difícil relación entre militares y políticos, que aún buscando un mismo fin se encuentran enfrentados por intereses y egos. Sin paños calientes en cuanto a aplicar momentos espectaculares y tensos reconocibles por otras vías, así se presenta esta nueva entrega. Esto es Medal of Honor, un juego bélico en primera persona ambientado en la actualidad. Por lo visto no hay mucho espacio para innovaciones...

Sin embargo, en este caso EA sí ha sabido encontrar una asociación perfecta para saber manejar el lado multiplayer, auténtico bastión en los juegos de Modern Warfare. Para ello se ha servido del saber hacer de DICE, maestros de Battlefield Bad Company. Mientras la campaña para 1 jugador corre a cargo de los noveles Danger Close, los creadores de Mirror's Edge se han centrado con su Frostbite en la parte que seguramente tenga más uso a nivel de duración. Una decisión que no se puede tildar más que de sabia y acertada, y que a buen seguro les reportará una gran cantidad de ventas con usuarios que se sentirán plenamente confiados en esta vertiente, gracias a la experiencia pasada con Bad Company 1 y 2. Un buen combo generado por un nombre que aún tiene mucho tirón entre la comunidad de videojugadores (Medal of Honor) y un modo para varios jugadores creado por unos más que reputados programadores… no hay nada que temer en principio. ¿O sí?

Veamos qué nos trae hasta nuestra máquina la nueva iteración de la saga de Electronic Arts. La 2ª Guerra Mundial ha quedado atrás, son nuevos tiempos con nuevos peligros y nuevas situaciones. Es hora de saber si Medal of Honor se ha adaptado bien y está en el momento exacto en el lugar oportuno. Afganistán es el marco elegido. El punto de partida se sitúa en la ciudad de Gardez, donde un comando Tier-1 se encuentra en una emboscada, derivando todo lo posterior en apenas 48 horas mientras visitamos Bagram (un cementerio de aviones… ¿os suena?) y las montañas de Shahikot para terminar un momento crítico y delicado donde la amenaza de un nuevo atentado está presente. Es la hora…


G r á f i c o s  .-
Tenemos que alabar el buen apartado técnico que posee este Medal of Honor (en líneas generales), tanto a nivel del modo 1 jugador como en el multijugador. El Unreal Engine 3 utilizado por Danger Close en el modo Campaña se amolda perfectamente a éste, aunque denota errores característicos del mismo en algunas situaciones y propiedades técnicas. En cuanto a la parte online, el engine de DICE Frostbite responde a las mil maravillas y presenta un espectáculo visual a la altura de lo que hemos visto ya en Bad Company 2, con su destructibilidad a prueba de bombas algo rebajada con respecto al grado de detalle de lo visto en su anterior título. Los dos motores responden, como decimos, de forma muy competente y ponen en pantalla un espectáculo digno del año 2010, aunque el modo Campaña no deja de tener unas lagunas remarcables.

La clara diferencia que se ha hecho desde EA de la parte Campaña y la multijugador se ve claramente desde el inicio, donde un menú nos indica en qué modo queremos entrar, resultando menús diferentes para cada parte. Los dos son fáciles de reconocer y la navegación es muy sencilla y simple, sin demasiadas diferencias notables. Frostbite 2.0 -el motor gráfico utilizado para el modo multijugador- demuestra su buen hacer tal y como lo había logrado en Bad Company 2, con mapeados extensos y llenos de detalle que no muestran carencias graves en ningún sentido. Los texturizados y la geometría presente están al servicio de la jugabilidad, y si bien los escenarios no tienen tanta cantidad de partes destruíbles, sí están presentes y se muestran de forma eficiente. Los efectos gráficos destacan especialmente por una gestión de partículas espectacular, así como por unos modelados que mantienen un nivel realmente alto en general. La fluidez durante el juego es total, y aunque las animaciones podrían ser algo más naturales, no desmerecen en ningún momento al tratarse de un modo online multijugador.

En cuanto al modo Campaña, nos encontramos con un resultado con claroscuros. Posee determinados aspectos que realmente son brillantes, pero en otros registros se mueve dentro de lo meramente competente y en ocasiones bastante por debajo de lo esperado. El diseño gráfico de personajes y escenarios es realmente excelente, tanto en su modelado como en su texturizado. Quizás a favor de la cohesión visual del juego está la condición de que toda la aventura transcurra en una zona muy próxima, y aún así podremos ver zonas montañosas con una orografía muy escarpada y con grandes zonas nevadas, así como montañas más bajas y desérticas. También encontraremos zonas urbanas -las menos- y un escenario que ya había sido personaje principal en el videojuego que más características similares tiene con el que hoy nos ocupa. Nos referimos a la base aérea (cementerio de aviones, para ser más exactos) de Bagram, y que realmente nos extraña que desde Danger Close quieran entrar en esta lucha comparativa que en nada beneficia a Medal of Honor debido a su similitud. Con todo, los escenarios poseen unos acabados de gran calidad, y las montañas podrán ser vistas en todo su esplendor en alguna fase aérea de la que seremos testigos y que nos permitirá disfrutar del gran realismo que desprende.

En el lado positivo disfrutaremos de personajes muy bien acabados y con animaciones bastante buenas. Tanto los personajes que acompañan a nuestro protagonista como los enemigos que veremos en ocasiones en gran número poseen unas animaciones bastante buenas, y veremos cómo caen al ser alcanzados dependiendo de la zona corporal donde reciban el impacto, dejando unos movimientos bastante creíbles. Otro de los puntos positivos -quizá el mejor- es la iluminación en las fases diurnas, con una luz ambiental espectacular, con un HDR en ocasiones realmente bello. Las fases nocturnas, por el contrario, no nos permiten disfrutar de efectos de luz en tiempo real. Incluso las zonas iluminadas sólo tendrán sombreados pre-programados cuando un personaje scriptado pasa por la zona, y aunque nuestro personaje cruce después la misma zona no proyectará sombra ninguna, dejando en evidencia el efecto anterior que tan bien se había podido ver. Por otro lado, las armas poseen unos acabados excelentes tanto en su poligonización como en las texturas empleadas. Las animaciones de recarga también tienen un gran nivel, y los distintos efectos gráficos utilizados (el desenfoque para los momentos en que apuntemos con el arma, el motion blur cuando nos estalla una bomba cercana, etc) ayudan mucho a conseguir los aspectos positivos en el apartado visual. Por último, la gestión de partículas resulta notable en general, con momentos espectaculares donde la polvareda levantada por una bomba no nos dejará ver nada a nuestro alrededor, de una forma muy realista.

En cuanto a los aspectos negativos, tenemos que decir que son más de los que cabría esperar de un juego de esta importancia. Para empezar, uno de los defectos más conocidos del UE aparece en bastante ocasiones en este juego. La carga tardía de texturas nos sorprenderá sobre todo en los comienzos de fase, donde veremos que tarda unos 4-5 segundos en ocasiones en cargar las texturas de gran resolución de los escenarios y los contemplaremos con mapeados muy básicos que dan un aspecto muy pobre. Por otro lado, la suavidad del motor gráfico no es todo lo estable que se desearía. Ocurre en algunas ocasiones -contadas-, pero seremos testigos de caídas en la tasa de frames bastante visibles que afectan a la jugabilidad. Incluso en alguna fase aérea el rendimiento ha caído completamente en picado, con algún momento de 4-5 frames por segundo al acercarse mucho a una montaña para disparar los misiles. Hemos realizado esta prueba más de una vez por si era un caso puntual o eventual por alguna razón, pero cada vez que pasábamos esos momentos era realmente crítico observar cómo respondía el motor gráfico con esa falta de rendimiento.


En definitiva, el aspecto gráfico de Medal of Honor no pasaría del Bien si tuviésemos en cuenta sólo el modo Campaña, pero que con el buen hacer de DICE sube enteros. Las capturas que acompañan al juego pueden dar lugar a engaño: los personajes y texturizados no desmerecen en ningún momento, así como los escenarios. Las armas y su reproducción a la hora de disparar también responden de forma muy efectiva y efectista. Sin embargo, la falta de potencia del motor gráfico nos deja ver defectos llamativos y una estabilidad en la tasa de frames que baja de vez en cuando. La iluminación en las fases de día es espectacular, bajando el nivel en las nocturnas. La tardía carga de texturas en ocasiones es molesta, y el diseño de los escenarios a veces nos juega malas pasadas en forma de situaciones donde nos quedaremos encallados debido a no sabemos qué y tendremos que reiniciar desde el último punto de control. Visualmente no desagrada. Es más, resulta agradable y en situaciones casi fotorrealista, pero serán las cuestiones técnicas las que acaben lastrando la experiencia gráfica en determinados momentos. Quizás con 3-4 meses más de desarrollo para optimizar el motor gráfico estaríamos hablando de un apartado espectacular.

M ú s i c a  .-
En este sentido tenemos que resaltar la presencia de un tema de Linkin Park de su nuevo disco, que ayuda a darle un aire moderno y actual a la parte final de los créditos del modo Campaña. Durante el juego, las pistas instrumentales y épicas son la nota predominante, logrando aumentar la ya alta espectacularidad y los momentos cinematográficos que hay presentes. La calidad de la reproducción y los distintos ritmos se funden perfectamente con la acción en todo momento, con una planificación muy cuidada y un esmero bien visible. No hay nada que reprocharle, ya que lo que pretende lo logra en todo momento y de forma brillante. Las composiciones resultan efectivas y se han decidido y ejecutado con incuestionable buen gusto.

S o n i d o   F X  .-
Un apartado de lo más cuidado, con un muy buen doblaje al castellano realizado por varios actores poniendo las distintas voces de todos los protagonistas de forma muy profesional y creíble, donde las situaciones suenan muy convincentes y sus interpretaciones están a un gran nivel. Las armas poseen un sonido muy contundente, muy bien diferenciadas unas de otras según su potencia y la situación espacial donde se encuentren (en algunas fases que transcurren en cuevas la reverberación y el eco sorprenden por su realismo). El sonido ambiente en las distintas localizaciones del juego (zonas urbanas, montañosas, etc) se reproduce de forma muy competente, dotando al conjunto de una sensación acústica muy realista y que gracias a su buen apartado visual dan un todo muy conseguido. Con todo, la parte más espectacular viene dada por las distintas explosiones, motores de las distintas naves, vehículos, etc, que suenan de forma excelente. Nada que objetar en ningún sentido.

J u g a b i l i d a d  .-
Quizás estamos ante el más que claro punto crítico del juego, tanto a nivel 1 jugador como en el multiplayer. No podemos decir que Medal of Honor posea un mal modo Campaña, porque no es cierto. Sin embargo, las situaciones, la ambientación, el ritmo argumental, la tensión producida por los momentos tensos, etc, todo nos suena a ya visto y sin ningún ápice de particularidad especial. No hay personalidad nueva clara y definida, no encontramos detalles que nos involucren ni personajes con los que nos sintamos identificados después de 2-3 horas de juego (de la duración hablaremos más tarde). Todo resulta tan 'aséptico' que la sensación que produce es la de un producto realizado de la forma más fría posible, sin pasión por parte de los desarrolladores en marcar diferencias con… con nadie. Un encargo realizado por EA que hay que desarrollar, pulir y sacar a la venta, sin más. Un claro ejemplo de por qué el hecho de falta de innovación a todos los niveles acaba resultando crítico para un título, incluso para una saga tan aclamada por los usuarios como es Medal of Honor.

Como decíamos, este FPS táctico intenta abrir un nuevo camino para la saga. La ambientación y el marco temporal aplicado podrían ser sus grandes bazas, pero acaban siendo sus grandes defectos. Y ello es debido a que otro título anterior llamado 'Modern Warfare'destroza en todos sus aspectos al nuevo capítulo que hoy nos ocupa. La mecánica utilizada en este shooter es ya muy conocida de anteriores juegos: desarrollo marcado por tiroteos con posibilidades de cobertura (encontramos una acción que nos permite correr y deslizarnos hasta un lugar seguro desde donde disparar), seguidos por pasillos a los que sólo les falta estar señalizados por neones (y eso que el marco geográfico se presta a situaciones mucho más variadas y amplias para moverse) hasta que se activa el siguiente mapa scriptado, donde vuelven a salir más enemigos a los que tendremos que acribillar mientras intentamos llegar al siguiente script para que se enlace el próximo nudo argumental. No podemos decir que no haya situaciones diferentes, pero son muy escasas para el global de la experiencia monojugador. Zonas de sigilo donde debemos seguir a nuestro compañero, y disparar cuando él nos lo diga, señalizar objetivos y disparar desde un avión a gran altura para deshacernos de varios enemigos o peligros que llegan en gran número... a qué os suena todo esto?


Es verdad que tendremos situaciones donde podremos movernos en vehículos como quads, utilizar armas de posición en jeeps o disparar desde un helicóptero mientras limpiamos una montaña de antiaéreos, así como utilizar el marcado láser de distintos enemigos para que los AC-130 realicen pasadas mortales con su potencia de fuego. El caso es que todo esto no funciona como debería. Las acciones especiales como las antes descritas no se sienten como tal debido al ritmo de juego y el desarrollo argumental. No encontraremos una emoción especial en estas acciones, y las escasas horas de juego que tendremos resultarán algo planas en casi todo momento, exceptuando 2-3 escenas que no desvelaremos para que los decididos a hacerse con él las puedan vivir como se merecen. De todos modos, tenemos que decir que el modo Campaña es EXTREMADAMENTE BREVE: jugando en modo Difícil hemos pasado poco más de 5 horas de juego hasta el final del juego (por cierto: la última fase es de lo más soso y falto de épica que hemos visto en mucho tiempo), lo cual nos deja un terrible porcentaje de juego para otros niveles de dificultad menos fuertes. Va siendo hora de que alguien diga algo sobre la duración de los modos de juego que antaño eran la parte central de un desarrollo. Los modos online estamos de acuerdo en que cada día tienen más importancia, pero ello no es excusa para no diseñar un modo Campaña que devuelva a un usuario en tiempo de juego y en experiencia disfrutable el precio que se gasta hoy en día por la compra de un título nuevo. Cinco horas por un modo Campaña que además no es precisamente rejugable nos parece realmente muy poco tiempo de juego. Hay que tomar cartas en el asunto YA.

Y decimos que es poco rejugable por la propia naturaleza de la mecánica de juego: las situaciones scriptadas son las que marcan la acción, y la IA la que debería darle sensación de aleatoriedad y de variabilidad a una misma fase. En este caso no ocurre lo que desearíamos. Es más, la situación de los enemigos no varía un ápice, sus acciones son muy similares entre una incursión y la repetición de la misma escena. No hay unas directrices que den libertad a sus movimientos, y realmente el punto negativo antes nombrado (la falta de emoción que destila el juego) hace que las ganas de volver a jugarlo sean mínimas. Por otro lado, en algunos momentos veremos acciones realmente poco trabajadas en cuanto a movimientos estratégicos tanto de los enemigos como de nuestros compañeros. En ocasiones podremos ser testigos de ataques 'en fila' de algunos enemigos, o que nos den la espalda de forma extraña. De la misma manera, podremos ver cómo los soldados que nos acompañan se posicionan en zonas francas para ser blancos directos, o entorpecen nuestros tiroteos poniéndose directamente en la línea de fuego, siendo acribillados numerosas veces de forma continuada sin morir, lo cual le resta también una verosimilitud que se le presupone. No ocurre siempre, pero sí en numerosas ocasiones. Y durando el juego 5 horas… os podéis imaginar.

En definitiva, el modo Campaña del nuevo Medal of Honor no es precisamente una invitación al disfrute y un ejemplo de diseño cuidado. En ocasiones no podremos ir por una zona simplemente por que tenemos delante una piedra… que nos llega al tobillo, y aún disponiendo de un botón de salto, no la podremos pasar. Las zonas que sí podremos saltar, sólo podremos hacerlo cuando el juego nos deje para desarrollar la siguiente fase, la IA de los enemigos y de nuestros compañeros es bastante mejorable. El efecto pasillero está presente en todo momento, la libertad brilla por su ausencia,… son defectos muy visibles, pero quizás el peor sea la sensación de falta de motivación que el usuario sentirá por la ausencia de un desarrollo atractivo e interesante. La frialdad será la nota predominante debido a la no inclusión de personajes que nos atrapen, la constante variación de un lugar a otro que no permite que nos 'enganchemos' emocionalmente a ningún protagonista, las situaciones son previsibles y nada originales… los condimentos no son precisamente buenos. Con todo, viviremos media decena de situaciones espectaculares que a algunos bien les puede compensar la experiencia, sobre todo si su mayor interés radica en la parte multijugador.

Afortunadamente, el modo multijugador realizado por DICE es el contrapunto afortunado. Con una experiencia realmente positiva gracias a la saga Battlefield Bad Company, los desarrolladores suecos han logrado un 'mix' donde se encuentran las características de desarrollo de la saga Modern Warfare con un ritmo de juego más parecido a los Bad Company. Quizás podríamos decir que la pauta de conducta más estratégica con respecto al ritmo frenético que reina en los combates online de Modern Warfare es la que reporta mejor productividad al usuario. El sistema de progresión y desarrollo de nuestro perfil se puede escoger entre tres clases de soldado: fusileros, francotiradores y operaciones especiales. Nos parece que se han quedado algo cortos en cuanto a posibilidades, pero lo positivo es que dentro de cada clase podremos ir personalizándolo de modo que cada vez más se adecúe a nuestro estilo gracias a la configuración que podremos hacer con los puntos de experiencia que vayamos ganando en cada batalla a modo de mejoras para las armas (mirillas, más munición por cargador, etc). Además, como en Modern Warfare podremos encadenar muertes y conseguir ventajas especiales (perks) a modo de ataques aéreos u otras recompensas. La sensación de tener un ritmo de juego más pausado que en Modern Warfare embutido dentro de unos escenarios inteligentes y que dan lugar a enfrentamientos bien balanceados, con la existencia de los perks nos deja un ritmo de juego donde la emoción reside en cada esquina y en cada disparo.

La diversión que ofrece este modo para hasta 24 jugadores se ha diseñado mediante los modos de juego que, siendo conocidos y clásicos en los juegos de acción, se han reproducido de forma más que eficiente: desde los clásicos Deathmach por equipos dentro del modo 'Asalto en equipo', pasando por la consecución de 5 objetivos mientras el otro bando intenta evitarlo en el modo 'Misión de Combate', hasta el Dominación en el modo 'Control de Sector'. El modo 'Asalto al objetivo' nos propondrá conseguir realizar dos objetivos con explosivos mientras el equipo contrario se enfrenta a nosotros. Toda la polémica creada con la inclusión de los Talibanes como grupo 'enemigo' en el juego multiplayer contra el ejército americano se ha resuelto con la decisión de los desarrolladores de llamar a éstos 'insurgentes'. Seguramente le haya supuesto más beneficio al juego en cuanto a publicidad gratuita el revuelo formado que todas las cuestiones negativas que se podrían derivar del nombre con el que se podía o no llamar al equipo rival. En cualquier caso, el hecho es que la parte multijugador es el verdadero bastión de este Medal of Honor. Logra un equilibrio diversión-acción realmente conseguido, aunque esperábamos que las clases de soldados fuesen más numerosas.


C o n c l u s i o n e s  .-
Medal of Honor es un buen FPS bélico, muy en la línea de la saga Modern Warfare. De  hecho es casi idéntico a la saga de Infinity Ward en todas sus características. La historia es lineal, los scripts hacen acto de presencia en todas y cada una de las fases, los enemigos salen siempre de los mismos sitios, en igual número y la situaciones no cambian un ápice en ningún momento. Las situaciones que se viven en este nuevo juego de la saga podrían ser sacadas sin ningún tipo de pudor de los juegos de Activision. No hay casi novedades, ni situaciones innovadoras, que nos hagan verlo por encima de 'Modern Warfare', aunque como éste posee momentos espectaculares y cinematográficos, además de un desarrollo argumental que a muchos pueda parecerle más realista, pero también mucho menos emocionante e interesante. La excepción son dos o tres momentos puntuales que quedan por encima de la media de la experiencia monojugador, pero que a nivel global no representan un porcentaje a tener en cuenta con respecto al modo Historia. La dificultad del juego reside más que nada en la gran puntería de los enemigos y la facilidad para morir por parte de nuestro personaje en el modo más alto. Sin embargo, la auto-regeneración impuesta hoy en día en la gran mayoría de juegos del género también nos da aire en determinadas situaciones para solventar ciertos momentos críticos. No es algo individual de este juego, pero donde se encuentre el sistema de medikits para darle emoción y tensión a las situaciones, que se quite el método actual... el punto más negro del modo Campaña es su duración: en el nivel Difícil nos ha llevado 5 horas terminarlo, no queremos ni imaginar en nivel Normal…

Lo mejor de Medal of Honor viene dado de la mano de DICE, con su Frostbite engine, y que con una sabia mezcla de características 'Bad Company-Modern Warfare' llenará horas y horas de juego online con una mecánica muy divertida, de nuevo nada innovador y que no hayamos visto ya en otros juegos, pero que resulta de una calidad incuestionable. Distintas clases de soldado (escasas a todas luces), desarrollo de niveles con recompensas a modo de acciones especiales -o perks-, optimización de armas, add-ons para mayor potencia de fuego, modos de juego divertidos, destrucción y modificación de escenarios con según qué armas,... todo en este apartado rezuma buen hacer y diversión, aunque hay que tener en cuenta que los usuarios que tengan y disfruten de 'Modern Warfare' no tendrán alicientes adicionales para hacerse con este Medal of Honor, ya que casi todo lo que presenta el juego lo tendrán ya en sus máquinas en forma de disco. Esta nueva vertiente de la saga intenta imitar todo lo bueno de la saga de Infinity Ward, y además potenciarlo. Logra su primera premisa, pero no la segunda en términos generales. La experiencia lograda en el modo historia tampoco es especialmente satisfactoria, y además es breve. Muy divertida y larga en el multiplayer, eso sí. Pero la sensación de 'más de lo mismo' es demasiado pesada... le falta una vuelta de tuerca para distanciarse de su modelo y tener personalidad propia, pero dos más para sobrepasarlo.

L o   m e j o r  .-
- Cambio de la saga a la actualidad
- La parte multijugador, obra de DICE
- Algunas fases del modo historia son muy intensas
- Visualmente potente, pero con defectos llamativos

L o  p e o r  .-
- Demasiadas semejanzas a todos los niveles con Modern Warfare
- Modo Campaña muy corto y poco rejugable.
- La IA en general, mejorable