El peso de los controles

El E3 que nos deja estará marcado por ser el evento en el que las compañías se volcaron en los nuevos controles por movimiento. Eso que despreciaron tiempo atrás pero que, en esta ocasión, le han dedicado la práctica totalidad de sus esfuerzos... hasta llegar a darles un excesivo peso en la feria.

La feria de Los Ángeles ha terminado. Muchas novedades y renovadas ilusiones. Ha habido voces de todo tipo, pero existe una práctica unanimidad en señalar el buen hacer de Nintendo durante su conferencia. La fuerza de 3DS estuvo respaldada por los juegos y los nombres que ya hay proyectados. A eso le acompañó también el software, pero en este caso de Wii. Nombres, juegos. Cosas tangibles. La base de la industria. Y ahí radica principalmente la diferencia entre la compañía de Mario, Link y tantos otros personajes, con lo que ofrecieron tanto Microsoft como Sony. El problema estuvo en el enfoque.

Los nuevos controles tuvieron una presencia excesiva a lo largo del E3, y ésta se cebó sobre todo en las conferencias de las compañías que cuentan con consolas en liza. La apuesta por centrar todos los esfuerzos en Kinect pasó factura a Microsoft, de la que hay la certeza que sólo le salvó la primera media hora -cuando salieron los juegos- de evento y Bungie en particular. Algo similar pasó con Sony, que también tuvo su momento para otros menesteres -la presentación de las 3D y su funcionamiento- pero que estuvo metida de lleno con la promoción de Move y sus bondades.  Esto mató al jugador tradicional, el cual posee de manera mayoritaria alguno de los dos sistemas (o ambos). Ese que esperaba grandes anuncios y se topó con la realidad que impera a corto plazo: la búsqueda de nuevos mercados. Más grave fue, sin duda, el caso de Microsoft.

Los juegos de sencilla aplicación y los dirigidos a las familias fueron el caballo de batalla de Kinect. En Move también hubo ración de estos, aunque al menos se anunció la compatibilidad con el software de siempre a este control. Eso, que ya lo diferencia del enfoque que ha tomado el ya antiguo proyecto Natal, tampoco ha sido la panacea. Y es que ver como se usan los nuevos controles ni impresiona ni genera interés. Básicamente porque tanto Microsoft como Sony, en este terreno, llegan tarde. Leí que cuando ellos iban, Iwata -presidente de Nintendo- estaba ya de vuelta. Y esa sensación es la que quedó después de ver las tres conferencias. Unos apostaban por lo que la Gran N ya había promocionado años atrás. Y los otros sacaban la artillería con juegos de corte tradicional.

Ver la reacción de los deportes de Move en una enorme pantalla no sirve de demasiado cuando eso mismo se hizo, sin ir más lejos, en el E3 pasado vía Wii Sports Resort. Por no hablar de la presentación en sociedad de Wii años atrás. Lo mismo pasa con los party games que se pudieron ‘disfrutar' en la conferencia de Kinect. Nada nuevo. Si Microsoft pensaba que sorprendería al mundo mostrando un control de movimiento sin mando, es que iba muy mal encaminada. Más que nada porque este ‘revolucionario', con permiso de Nintendo, sistema sólo sirve, visto lo visto hasta ahora, para jugar a los cientos de juegos y decenas de géneros que han inundado el catálogo de Wii. Tiempo volatilizado en no-novedades, sintetizando.

Sí, Nintendo, con Miyamoto al frente, estuvo mostrando la jugabilidad de The Legend of Zelda: Skyward Sword. Pero lo importante ahí no estaba en el control, sino en el juego en sí y en su creador. Sobre todo si se tiene en cuenta que ya se contaba con un movimiento 1:1, viendo los antecedentes (Twillight Princess y su concepto cuando no estaba Wii Motion Plus todavía). Además, forma parte intrínseca de Wii, ya que es ‘su' control y su manera de entender los juegos. En los otros dos casos, son añadidos opcionales que se ha querido potenciar al máximo en el mejor escenario posible. Lógico, si tenemos en cuenta que el mercado que abarca Wii no lo tienen Sony y Microsoft. Y es una parte del pastel suculenta.

Precisamente la condición de añadido, la nula sorpresa que aportan después que otro iniciara el camino tiempo atrás, y los fallos que hubo en las presentaciones -desde dificultades para tener una respuesta correcta en la conferencia hasta los vídeos pregrabados- acabaron por hastiar a un público que quería lo que se llama de manera coloquial los ‘megatones'. Los hubo, pero se esperaban más. Y la sensación es que no han llegado más sorpresas por el excesivo mimo que se le ha dedicado a los nuevos controles. Que de nuevos, en el sentido estricto, tenían poco si nos ceñimos a la línea de juegos que tendrán a corto plazo y a su uso.