Samurai Warriors 3
Samurai Warriors 3
Carátula de Samurai Warriors 3
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Unificación a sangre y fuego

Samurai Warriors, spin-off surgido a raíz del éxito de la franquicia Dynasty Warriors, llega a su tercera entrega numerada con un juego exclusivo de Wii que reúne todas las virtudes características de los beat 'em ups masivos de Koei junto a nuevas e interesantes novedades. Es hora de desenfundar las katanas...

Diez años después de la llegada de Dynasty Warriors 2 a PS2, el beat 'em up masivo sigue gozando de buena salud gracias sobre todo a la excepcional acogida que los "yo contra un ejército" disfrutan en Japón. Buena prueba de ello es que en el horizonte ya asoman Ninety Nine Nights II, Sengoku Basara: Samurai Heroes, El Puño de la Estrella del Norte y Warriors: Legends of Troy. Koei, autora de los dos últimos títulos mencionados, sigue manteniéndose como reina indiscutible del género gracias a la franquicia Warriors, la cual consiguió hacer evolucionar el beat 'em up estilo Final Fight que tan popular fue durante finales de los 80 y principios de los 90, si bien en la actual generación de consolas no acaba de obtener el mismo éxito y reconocimiento que acaparó durante la era de los 128 bits.

Y es que Koei no acaba de ser capaz de poner sobre la mesa un motor gráfico que exprima como es debido el potencial de las plataformas de alta definición, mientras en algunas de las últimas entregas de su saga fetiche ha llevado a cabo diversos cambios que no han gustado a todo el mundo, como el sistema Rembu visto en Dynasty Warriors 6 o la mecánica al estilo Monster Hunter implementada en DW: Strikeforce. Otro de los errores cometidos por la compañía nipona es que hasta ahora ha dejado bastante de lado a Wii, la plataforma de sobremesa más vendida de la actual generación, ya que lo único lanzado para ella en todo este tiempo ha sido el mediocre Samurai Warriors: Katana, uno de los muchos juegos aparecidos en la consola de Nintendo que acaban fracasando al decidir volcar su mecánica y jugabilidad en la detección de movimientos del Wiimote, consiguiendo con ello únicamente convertir la experiencia en una continua sacudida sin orden ni concierto del mando de control dada la carencia de precisión de dicho periférico cuando lo que se busca es emular el combate con espada.

Afortunadamente, la compañía nipona decide dejarse de experimentos para volver a las raíces que han convertido a la franquicia Warriors en un éxito de ventas en el país del sol naciente. El sistema de control de Samurai Warriors 3 es por lo tanto similar al que pudimos ver unos cuatro años atrás en el SW2 lanzado en PS2 y Xbox 360. Dada la poca (por no decir nula) trascendencia que está teniendo el Wii Motion Plus (el sensor que debe acoplarse al Wiimote para que éste sea al fin capaz de ofrecer una buena detección de movimientos), sin duda la decisión de lanzar un Samurai Warriors de desarrollo clásico en lugar de una secuela del fallido SW: Katana ha sido más que acertada. Eso sí, no deja de ser curioso que el juego llegue en exclusiva a Wii, manteniéndose hasta ahora lejos de los catálogos de las plataformas en las que Koei ha lanzado sus títulos en los últimos años (PSP, PS2, 360 y PS3).

Esta exclusividad con Nintendo sirvió incluso para que el mismísimo Shigeru Miyamoto, durante la conferencia de prensa de presentación de Samurai Warriors 3 celebrada el 5 de agosto de 2009, irrumpiera en escena para desvelar el modo Castillo Murasame, uno de los más notables añadidos que posee SW3 respecto a entregas precedentes, el cual se inspira en el videojuego Nazo no Murasamejo (El Misterio del Castillo Murasame), aparecido en Japón allá por 1986 para Famicom/NES, la consola de 8 bits de Nintendo. Incluso la propia gran N ha decidido encargarse de la distribución del juego en detrimento de Tecmo Koei, otra prueba más de su implicación e interés en el proyecto. Tras haber jugado a fondo al título que nos ocupa, desgranando uno por uno sus modos de juego y posibilidades (entre las que se incluye un modo online cooperativo), es hora de ofreceros un pormenorizado análisis de un producto que, aunque ni mucho menos hará historia en la consola, podrá satisfacer sin problemas a los amantes del género.

Japón en guerra

La saga Samurai Warriors traslada su argumento de la China milenaria de los tres reinos característica de Dynasty Warriors a la convulsa era feudal japonesa, también llamada época de los estados guerreros o periodo Sengoku (en Japón de hecho la serie es conocida como Sengoku Musou). Se trata de un sangriento ciclo de caos y guerras civiles que abarca desde mediados del siglo XV hasta comienzos del XVII, partiendo del colapso del shogunato Ashikaga hasta la reunificación definitiva del país llevada a cabo por Nobunaga Oda y sus predecesores. Así, en el juego nos encontramos con una buena colección de personajes históricos que destacaron durante dicha época, tales como el propio Nobunaga, Yukimura Sanada, Ieasu Tokugawa o Mitsunari Ishida. Obviamente el juego posee una fuerte carga de ficción y fantasía, ya que ni mucho menos busca desarrollar una fidelidad completa a los sucesos tal y como acontecieron, pero ello no es óbice para que Koei haya tenido en cuenta dichos hechos históricos a la hora de construir el título.

Los beat 'em up masivos de la compañía nipona siempre han destacado por el mimo puesto a la hora de dotar de personalidad, carisma y diferentes temperamentos a los personajes que los forman, tanto seleccionables como no jugables, y por supuesto Samurai Warriors 3 no es una excepción. El más que notable número de guerreros a controlar también es un punto destacado tanto de éste como de juegos anteriores. En SW3 contamos con la nada desdeñable cifra de 37 personajes a elegir, todos ellos perfectamente diferenciados. De entregas anteriores de la saga repiten un total de 30: Mitsuhide Akechi, Nagamasa Azai, Motochika Chosokabe, Masamune Date, Kotaro Fuma, Hanzo Hattori, Kenshin Uesugi, Hideyoshi Toyotomi, Ieyasu Tokugawa, Ginchiyo Tachibana, Shingen Takeda, Yoshihiro Shimazu, Sakon Shima, Katsuie Shibata, Magoichi Saika, Yukimura Sanada, Tadakatsu Honda, Yoshimoto Imagawa, Inahime, Mitsunari Ishida, Kunoichi, Keiji Maeda, Toshiie Maeda, Ranmaru Mori, Kanetsugu Naoe, Nene, Nouhime, Nobunaga Oda, Oichi y Okuni.

Las novedades llegan por parte de siete nuevos personajes: Kaihime, una bella luchadora que blande un látigo-espada similar al de Ivy Valentine (de la saga Soul Calibur); Kiyomasa Kato, un ágil luchador de pelo albino que a la hora de entrar en combate empuña una mortífera guadaña; Kanbei Kuroda, sin duda la incorporación más destacada en este DW3 tanto por su excepcional diseño (hace gala de un sombrío aspecto demoníaco de lo más inquietante) como por el arma que blande (un orbe de cristal dotado de un gran poder mágico); Ujiyasu Hojo es quizás el nuevo personaje más importante argumentalmente hablando (es líder del clan Hojo), y a la hora de luchar esgrime una peculiar arma consistente en una suerte de bastón de caña que esconde una espada en su interior e incluso puede disparar proyectiles; Muneshige Tachibana es un personaje de marcado diseño occidental, ya que se asemeja más a un caballero medieval europeo que a un guerrero oriental debido tanto a su vestimenta como a su estilo de lucha, en el que usa una espada y un escudo redondeado; Hanbei Takenaka, un joven estratega del clan Saito, usa una de esas armas inverosímiles que Koei tanto gusta diseñar para sus personajes, consistiendo en esta ocasión en una suerte de brújula gigantesca cuyas agujas están tan afiladas como una espada; y por último tenemos a Motonari Mouri, cabeza visible del clan Mori, el cual entra en combate con una ballesta en forma de brazalete capaz de disparar tres proyectiles simultáneamente.

Existen además dos personajes destacables dentro del plantel de Samurai Warriors 3, Masanori Fukushima y Aya Gozen, que a pesar de contar con sus propios diseños, armas y ataques diferenciados, no pueden ser seleccionados por alguna razón inexplicable. Así mismo es reseñable la ausencia de Gracia, Musashi Miyamoto y Kojiro Sasaki, personajes aparecidos en SW anteriores que brillan por su ausencia en Samurai Warriors 3. También podríamos sumar a la plantilla a Takumaru, guerrero protagonista del modo Castillo Muramase, aunque en realidad su catálogo de movimientos es el genérico de cualquier espadachín que podamos crear mediante el editor de personajes del que daremos más detalles en próximos párrafos.

Sistema de juego

Todo aquel que ya haya jugado tanto a SW anteriores como a cualquiera de sus hermanos de franquicia ya saben de antemano qué podrán encontrar en Samurai Warriors 3. El sistema de juego nos pone en la piel de un general destacado dentro de un inmenso ejército, el cual deberá enfrentarse tanto a la armada rival como a sus correspondientes generales. Los combates transcurren dentro de enormes campos de batalla que podremos recorrer a placer ya sea a pie o a caballo, con diversos frentes abiertos simultáneamente en los que cientos de soldados cruzan lanzas y espadas en aras de hacerse con la victoria. Uno de los muchos pasos que se siguen antes de combatir es la estrategia preliminar en la que sobre un mapeado del escenario se nos indicarán los diversos objetivos principales a cumplir para lograr someter al ejército enemigo. Dichos objetivos pueden consistir en eliminar a uno o varios personajes, defender un territorio concreto, proteger a un personaje determinante de nuestro ejército, asaltar uno de los campamentos cruciales para el enemigo, alcanzar un lugar dentro de un límite de tiempo determinado...

Si fracasamos a la hora de obtener la victoria en uno o varios de estos objetivos principales aún contaremos con posibilidades de ganar la batalla, aunque la partida se nos hará mucho más cuesta arriba dado que la moral de nuestro ejército disminuirá considerablemente, todo lo contrario de lo que ocurrirá con la armada enemiga, la cual acabará convertida en una auténtica apisonadora que nos pondrá en serios aprietos. También existen diversos objetivos secundarios, mucho más difíciles de obtener dado que generalmente se nos obligará a cumplirlos dentro de un tiempo determinado muy ajustado. Afortunadamente, la no consecución de dichos objetivos secundarios no repercutirá en la moral de nuestro ejército, aunque nos interesa superarlos dado que gracias a ello obtendremos diversas ventajas como puede ser mayor poder de ataque a favor de nuestro bando, enemigos ralentizados por un tiempo determinado, refuerzos aliados...

Y ya que hablamos de aliados, algo que sin duda echaremos muy en falta en nuestros combates es la figura del guardaespaldas, totalmente ausente en Samurai Warriors 3. En los primeros Dynasty Warriors lanzados a comienzos de la ya pasada década podíamos contar con un total de 8, los cuales nos seguían donde fuéramos y combatían a nuestro lado. El número de estos valiosísimos aliados fue descendiendo paulatinamente en posteriores entregas tanto de DW como de sus spin-offs (SW incluido). Ya en Samurai Warriors 2 sólo podíamos contar con un guardaespaldas, aunque sus posibilidades de personalización y mejora eran numerosas y se podía llegar a convertir en un poderoso aliado. Su presencia en el juego que nos ocupa habría sido muy de agradecer dado que no podremos dar órdenes a nuestro ejército (digamos que van a su aire y no acudirán en nuestra ayuda a no ser que se encuentren transitando la zona en la que estamos combatiendo) y en bastantes ocasiones deberemos infiltrarnos tras las líneas enemigas para luchar en solitario contra cientos de soldados y varios generales.

Afortunadamente, el nivel de desafío de SW3 se encuentra tan medido como es norma habitual en la franquicia. De entrada contamos con tres niveles de dificultad perfectamente diferenciados, los cuales podremos cambiar entre batalla y batalla en el caso de que los combates nos parezcan demasiado fáciles o difíciles. A medida que jugamos y superamos retos desbloquearemos nuevas opciones de dificultad ya reservadas a expertos, las cuales únicamente podrán ser afrontadas con personajes poseedores de altos niveles de experiencia. Y es que las características de salud, ataque, defensa, movimientos especiales... del general que estemos controlando subirán a medida que superamos niveles, algo muy de agradecer a la hora de afrontar nuevos desafíos. También podremos equiparnos con armas, armaduras, guanteletes y botas dotados de habilidades especiales de la más diversa índole (restaurar algo de salud cada 100 enemigos abatidos, causar daños elementales, aumentar la velocidad de desplazamiento de nuestro personaje...), las cuales además podremos mejorar en la herrería mediante el uso de diversos tipos de gemas que ganaremos en las batallas.

El sistema de combate se mantiene fiel a las raíces de la franquicia, algo muy de agradecer ya que el sistema Rembu implementado en los últimos Dynasty Warriors deja mucho que desear al simplificar en demasía las cosas reduciéndolo todo al machacamiento constante de un único botón. En Samurai Warriors 3 contamos con un botón de golpe normal y otro de golpe potente, los cuales podremos combinar de las más diversas maneras para ejecutar una variada gama de ataques tanto aéreos como terrestres. Al principio el abanico de posibilidades ofensivas de nuestro personaje puede parecernos corto, pero cuando vayamos adquiriendo experiencia y el guerrero suba de nivel tendrá acceso a más posibilidades de ataque. Todas ellas son útiles, es decir, que no acabaremos usando sólo un par de ellas al ser claramente las más efectivas para todos los casos, sino que iremos alternándolas para dar lugar a holgados combos tanto terrestres como aéreos. Contamos además con la barra Musou para ejecutar los ataques más letales de nuestro personaje, los cuales nos salvarán el cuello en más de una ocasión siendo además ideales para abrir una vía de escape cuando nos veamos rodeados de soldados enemigos.

Al ataque Musou normal se une la posibilidad de usar un ataque Musou verdadero (de potencia superior a la del Musou normal, aunque para activarlo nuestra barra de salud debe estar bajo mínimos), un ataque Musou doble (disponible cuando nos hallemos cerca de un general aliado con una alta afinidad hacia el personaje que estemos controlando, o bien durante una partida a dos jugadores), y por último el ataque Musou definitivo, novedad en SW3 ya que hace uso de la nueva barra de espíritu. Dicho medidor se encuentra dividido en cinco segmentos y se llena paulatinamente conforme atacamos. Podemos usar uno de los segmentos para ejecutar una carga espiritual, consistente en una proyección frontal ideal para romper las férreas defensas de las que hacen gala muchos de los rivales, o los cinco al unísono para ejecutar un ataque Musou definitivo, la más poderosa de nuestras posibilidades ofensivas. Ya por último, cada personaje posee una habilidad especial que puede consistir en un nuevo ataque o en la activación de diversas ventajas adicionales como pueden ser un mayor poder ofensivo (a costa de que se reduzca nuestra defensa), invisibilidad temporal, etc.

Los usuarios ya curtidos en los juegos de la franquicia Samurai Warriors notarán sin duda un cambio importante respecto a juegos anteriores: los enemigos ya no dejan caer ítems de salud o mejora temporal de ataque, velocidad o defensa. A cambio podremos seleccionar antes de entrar en combate entre tres grupos de objetos para usar a placer en mitad de la refriega por medio de un acceso directo situado en la cruceta digital del mando de control. Algunos de ellos (como los ítems de salud) incluso pueden beneficiar a los generales aliados que se encuentren cerca de nosotros, por lo que son ideales cuando tenemos que proteger a un miembro valioso de nuestra armada, como puede ser el comandante que hará que fracasemos en la misión en caso de ser abatido por el enemigo. Eso sí, estos objetos estarán disponibles en un número limitado que no podremos aumentar una vez nos encontremos en plena batalla, por lo que deberemos usarlos con inteligencia. Afortunadamente, aún podemos encontrar ítems en el interior de las cajas y cofres repartidos por el escenario, por lo que sigue siendo altamente recomendable explorar a fondo cada campo de batalla para hacernos con nuevas armas, piezas de armadura o ítems para restaurar tanto la salud como la barra Musou.

Ya sólo queda hacer hincapié en el sistema de control elegido. Puesto que SW3 se juega de la misma manera que anteriores entregas de la saga, era necesario que el juego contara con soporte para pads de control. Así, podremos usar tanto el mando clásico (en sus versiones normal o pro) como el pad de GameCube, obteniendo un control perfecto sobre nuestro personaje en el primer caso y suficientemente solvente en el segundo (y es que la particular configuración del pad estándar de la recordada consola de 128 bits de Nintendo no era el ideal para esta clase de juegos debido a la posición y el diverso tamaño de sus botones tanto frontales como superiores). Con el mando estándar de Wii la cosa ya cambia... a peor. Si el pad de GC no estaba pensado para juegos como SW3, la combinación Wiimote + Nunchuk ya es obvio que no sirve para algo que vaya más allá de un juego arcade estilo NES. Todos los botones del Wiimote y el Nunchuk tienen algún uso en Samurai Warriors 3; en muchos casos dicho uso es primordial, y la pésima distribución de los botones hace que controlar el juego sea demasiado enrevesado y nos deje vendidos ante el enemigo en no pocas ocasiones. Podemos cambiar la configuración de cada botón para arreglar algo el desaguisado, aunque siempre será mucho mejor tener un mando clásico entre las manos en lugar del Wiimote estándar.

Modos de juego

Las opciones jugables de Samurai Warriors 3 comienzan con el Modo Historia, columna vertebral de la oferta monojugador del título. Tras seleccionar a un general (no todos los personajes controlables de SW3 estarán disponibles en este modo) podremos jugar su hilo narrativo, siendo partícipes de su implicación en la turbulenta época de los estados guerreros. El argumento se nos presentará entre combate y combate por medio de diversos vídeos con la calidad a la que Koei nos tiene acostumbrados en cuanto a narración y puesta en escena. Destacan líneas narrativas como las de Yukimura Sanada y Nobunaga Oda, aunque en general todas rayan a un buen nivel. El Modo Libre nos permitirá jugar a placer en un escenario a nuestra elección, usando para ello a cualquier personaje, incluidos los que no pueden ser controlados en el Modo Historia. El Modo Histórico (independiente del anteriormente mentado) nos posibilita vivir la época de los estados guerreros de manera cronológica, usando para ello a un personaje creado mediante el editor incluido en el juego. Dicho editor se encuentra disponible en el Dojo, un apartado en el que se incluyen varias secciones más como el menú para desbloquear nuevos personajes, estadísticas máximas (para aquellos generales que hayamos subido hasta el nivel 50) o armas para los guerreros editados. Todas estas características necesitarán una determinada cantidad de arroz para ser activadas, el cual podremos conseguir al ganar batallas en los restantes modos de juego.

El editor de personajes incluido no ofrece muchas posibilidades de personalización, por lo que tampoco hay demasiado que destacar en este aspecto. Mencionar también que podremos personalizar a los personajes estándar del juego, aunque para ello deberemos completar su correspondiente Modo Historia y pagar una determinada cantidad de arroz. Todos los modos de juego mencionados en el párrafo anterior pueden disfrutarse en cooperativo con un segundo usuario mediante el clásico sistema de pantalla partida. Ya sólo queda por desgranar el modo Castillo Murasame, el cual se merece su propio apartado al ofrecer no pocas sorpresas, entre ellas soporte para juego cooperativo a través de la conexión Wi-Fi de Nintendo.

Castillo Murasame

Samurai Warriors 3 esconde entre sus modos de juego un apartado llamado Castillo Murasame, el cual tal y como mencionamos en la introducción del presente análisis es una suerte de homenaje al videojuego El Misterio del Castillo Murasame, lanzado en 1986 para el Famicom Disk System, un periférico para Famicom/NES que permitía a dicha consola leer diskettes. Tanto dicho título como el Famicom Disk System no llegaron a salir de Japón, por lo que no puede decirse que El Misterio del Castillo Murasame sea muy conocido en occidente. A lo largo del tiempo ha sido relanzado tanto para Game Boy Advance (dentro de la línea Famicom Mini Series) como para Wii (dentro de la Consola Virtual), aunque nuevamente ha permanecido como coto exclusivo de tierras japonesas. El juego nos cuenta la odisea de Takamaru, un novicio aprendiz samurai que debe enfrentarse a una misteriosa entidad alienígena que ha sembrado el caos y la destrucción por todo el país.

Dicho clásico recuerda bastante al primer The Legend of Zelda (la aventura original de Link llegó en febrero de 1986, mientras El Misterio del Castillo Murasame fue lanzado un par de meses después), dado que para su desarrollo se usa una perspectiva cenital carente de scroll y su mecánica de combate, al menos tras visualizar capturas de pantalla, recuerda bastante al clásico creado por Shigeru Miyamoto. Eso sí, podemos encontrar marcadas diferencias, como el hecho de que El Misterio del Castillo Murasame es un juego de acción lineal, existe un límite de tiempo que nos insta a avanzar constantemente y la dificultad general del juego es mucho más marcada. Los niveles se dividen en cinco castillos diferentes (el último de ellos es el castillo Murasame, obviamente) y, tal y como era nota común en la época, el juego se reinicia tras superar la última fase.

A pesar de no haber contado con secuela alguna, El Misterio del Castillo Murasame ha sido objeto de varios homenajes por parte de otros títulos Nintendo. Así, uno de los objetos de Pikmin 2 (GameCube, 2004) es el disco de juego de El Misterio del Castillo Murasame; en el título Captain Rainbow (Wii, 2008, lanzado sólo en Japón) podemos ver a Takamaru como uno de los personajes de apoyo; en esa ciclópea enciclopedia nintendera que es Super Smash Bros. Brawl (Wii, 2008) también hay lugar para El Misterio del Castillo Murasame, ya que el juego ha servido de inspiración para un corte de la inconmensurable banda sonora del título de lucha de Wii, además de que una de las pegatinas coleccionables está dedicada a dicho clásico; y ya por último en la versión nipona de Wario Ware: Do It Yourself! (DS, 2009) existe un microjuego inspirado en la odisea de Takamaru.

Bien, una vez concluido este pequeño regreso al pasado es momento de centrarnos en Samurai Warriors 3 y su modo de juego Castillo Murasame, consistente en una suerte de secuela del título de 1986 ya que nos narra la llegada al periodo Sengoku tanto de Takamaru como de su némesis, el cual vuelve a liarla al construir cuatro castillos para sus demonios más poderosos y apalancarse en el quinto de ellos, el castillo Murasame. La excusa que se nos expone para justificar la aparición en el periodo Sengoku tanto de Takamaru como de su archienemigo es el más que típico cliché del viaje en el tiempo (el juego original está ambientado a mediados del siglo XVII, ya en plena era Edo).

Dejando aparte los parches cronológicos, debemos centrarnos en lo realmente importante: la aportación que el modo Castillo Murasame brinda a la oferta global de Samurai Warriors 3. De entrada nos encontramos con que es en dicho modo de juego donde podremos usar la conexión Wi-Fi para jugar por Internet con cualquier persona ubicada a lo largo y ancho del globo terráqueo. Es una lástima que la posibilidad de juego online no se haya implementado en el resto de modos de SW3, pero menos da una piedra. Además, la notable dificultad del modo Castillo Murasame (casi parece que nos encontremos ante el clásico de Famicom/NES) hace que sea muy de agradecer la ayuda de un compañero, dado que así podremos avanzar con mayores garantías. En Castillo Murasame deberemos afrontar una serie de niveles cuyo desarrollo, mecánica y objetivos llegan en ocasiones a diferir completamente de los implementados en los restantes modos de juego de Samurai Warriors 3, hasta el punto de que incluso nos encontraremos con fases de infiltración al más puro estilo Metal Gear en las que deberemos evitar a toda costa que el enemigo nos vea y dé la voz de alarma. Para jugar podremos seleccionar a cualquier personaje previamente desbloqueado (es recomendable hacerlo con uno que haya acumulado una gran cantidad de experiencia, dado que así tendremos más garantías de salir con vida de los durísimos enfrentamientos que nos aguardan), e incluso al propio Takamaru una vez nos hayamos encontrado con él.

La aventura se divide en diversas fases ubicadas en las inmediaciones y el interior de los cinco castillos, donde nos aguardan enemigos mucho más duros que los que solemos encontrar en los restantes modos de juego de Samurai Warriors 3. Aquí, los generales enemigos suelen estar acompañados por soldados especiales (los forzudos que luchan al más puro estilo sumo, los granaderos que no dejarán de lanzarnos bombas, los monjes especialistas en ataques rodantes al más puro estilo Blanka...), lo que hace aún más difícil cada combate. También encontramos trampas exclusivas de este modo de juego, como pueden ser las bolas de pinchos explosivas, las esferas mágicas que lanzan proyectiles eléctricos o las cabezas de piedra que exhalan bocanadas de fuego. En definitiva, Castillo Murasame es un modo de juego bastante entretenido, que ofrece desafíos que no pueden ser encontrados en los restantes modos de Samurai Warriors 3, y que además podremos jugar online de manera cooperativa. Su inclusión, lejos de ser un simple añadido de relleno, es todo un acierto que contribuye notablemente a hacer de SW3 un juego más redondo.

Apartado técnico

Parece que cuando Koei no tiene que afrontar un desarrollo para plataformas de alta definición que le exija construir un motor gráfico que aproveche la alta capacidad de dichos sistemas rinde mucho mejor y puede llegar a programar un título más redondo (es algo parecido a lo que lleva varios años sucediendo con la saga Pro Evolution Soccer de Konami). Nuestra entrañable Wii se encuentra más cerca de las características técnicas de las consolas de la pasada generación que de una Xbox 360 o una PS3, por lo que Koei sólo ha tenido que aplicar su larga y fructífera experiencia en el desarrollo de juegos para sistemas de 128 bits, programando un título mucho más efectivo visualmente hablando teniendo en cuenta las características técnicas de la plataforma que lo alberga. El apartado gráfico de Samurai Warriors 3 cumple con solvencia en todo momento, encontrándonos ante buenos modelados (mejores obviamente en los personajes protagonistas), escenarios detallados hasta donde permiten los recursos que no van a parar a las decenas de soldados que siembran el campo de batalla, aceptable línea de dibujado que impide la aparición repentina de objetos en el horizonte y completa ausencia de ralentizaciones por muy sobrecargada de guerreros que esté la zona de combate.

Eso sí, ya que hablamos de ralentizaciones tenemos que dar un gran tirón de orejas a Koei dado que el juego, sorprendente e inexplicablemente, corre únicamente a 50 hz, siendo por lo tanto sensiblemente más lento que cualquier otro título de Wii programado a 60 hz. Desconocemos si los 50 hz se mantienen en el Samurai Warriors 3 japonés, aunque seguramente no sea así dado que los 50 hz siempre han sido característicos de zona europea, por lo que el gran tirón de orejas habrá que dárselo a quienes hayan perpetrado la conversión PAL del juego que nos ocupa. La generación de los 32 bits (también conocida como generación de los 50 hz) ya queda muy atrás, así que es imperdonable que a estas alturas nos encontremos con un título que no llega a alcanzar los 60 hz. Al menos no tendremos que sufrir las abominables franjas negras situadas en los extremos superior e inferior de la pantalla tan típicas de los juegos PAL a 50 hz de hace años, dado que SW3 se nos muestra a pantalla completa sin ningún tipo de reescalado.

Entrando en el apartado sonoro, nos encontramos con melodías de corte oriental de bellísima factura y soberbia puesta en escena que afortunadamente huyen de los guitarreos y frenesí metalero característicos de las bandas sonoras de los Dynasty Warriors. En cuanto a las voces, Koei escucha al fin a los aficionados y ofrece la posibilidad de seleccionar entre los doblajes inglés y japonés, por lo que los amantes del histrionismo y el ímpetu que los dobladores nipones suelen poner en su trabajo están de enhorabuena. Por supuesto no existe doblaje al español, aunque los usuarios hispanohablantes podemos consolarnos sabiendo que el juego ha sido completamente traducido y subtitulado a nuestro idioma, algo muy de agradecer ya que no suele ser habitual en un juego de Koei.

LO MEJOR

  • Consigue borrar de un plumazo el mal sabor de boca que dejó Samurai Warriors: Katana.
  • El modo Castillo Murasame, un interesante añadido.
  • Subtítulos en castellano y posibilidad de seleccionar entre los doblajes inglés y japonés.
  • Tan frenético y adictivo como las mejores entregas de la franquicia Warriors.

LO PEOR

  • El juego sólo corre a 50 hz, una lacra del pasado que ya creíamos superada.
  • El soporte cooperativo online únicamente ha sido implementado en el modo Castillo Murasame.
  • Puede hacerse repetitivo para todo aquel al que no le gusten los beat 'em ups.

CONCLUSIÓN

Tras verse fuera de los planes de Koei a la hora de lanzar al mercado títulos como Dynasty Warriors: Strikeforce, Warriors Orochi 2 o Dynasty Warriors Gundam 2, teniendo en su lugar que conformarse con el extraño y fallido experimento que resultó ser Samurai Warriors: Katana, Wii puede al fin disfrutar de un beat 'em up masivo de calidad gracias a Samurai Warriors 3, título que además llega en exclusiva a la plataforma de sobremesa de Nintendo. Koei decide dejarse de experimentos con el impreciso detector de movimiento del Wiimote para lanzar un SW a la antigua usanza, el cual se juega de lujo con un pad clásico de Wii o GameCube, aunque no tanto con el combo Nunchuk + Wiimote dado que la disposición de botones no es ni mucho menos la ideal para un arcade de estas características. [image|nid=1364233|align=|preset=inline] Todas las virtudes que han convertido a Dynasty Warriors y sus derivados en grandes éxitos de ventas en Japón se encuentran presentes en Samurai Warriors 3: decenas de personajes a elegir, batallas campales entre cientos de soldados en escenarios de considerables dimensiones que podremos recorrer a placer, sistema de combate de contrastada eficacia que huye del machaqueo de botones y la repetición constante de un único par de combos tan característica del género, personajes carismáticos, trabajados hilos argumentales... A los modos de juego ya característicos de la franquicia se une el Castillo Murasame, una suerte de homenaje a un título lanzado para Famicom/NES en 1986 que añade nuevos desafíos a la oferta jugable de SW3, además de ofrecernos la posibilidad de disfrutarlo online junto a un segundo usuario. Completa el producto un solvente apartado gráfico, una gran banda sonora, textos traducidos al castellano y la posibilidad de escuchar las voces en inglés o japonés. [image|nid=1366651|align=|preset=inline] En el terreno negativo nos encontramos con que el soporte Wi-Fi sólo ha sido implementado en el modo Castillo Murasame, por lo que en los restantes apartados habrá que conformarse con juego cooperativo en una misma consola a pantalla partida. Especialmente sangrante es el hecho de que el título se nos muestre sólo a 50 hz, por lo que la velocidad a la que transcurrirá todo será sensiblemente inferior a la de cualquier otro título de Wii con soporte para 60 hz. En definitiva, un título recomendable tanto para amantes del género como para los usuarios de la sobremesa de Nintendo que busquen un buen arcade con el que desfogarse eliminando a cientos de soldados por minuto. Hasta que el futurible Sengoku Basara: Samurai Heroes irrumpa en el mercado, Samurai Warriors 3 es la mejor opción disponible a tal efecto. -Consigue borrar de un plumazo el mal sabor de boca que dejó Samurai Warriors: Katana. -Tan frenético y adictivo como las mejores entregas de la franquicia Warriors. -El modo Castillo Murasame, un interesante añadido. -Subtítulos en castellano y posibilidad de seleccionar entre los doblajes inglés y japonés.

7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.