Furia de Titanes
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La era de los Humanos

Will van Dijk

Eres un hijo de dioses, máximo representante de la fuerza, disciplina y amor patriarcal. Un día pierdes a tu familia, y culpas a tus padres por ellos. La humanidad ha decidido revelarse contra sus protectores. Plagas, terremotos y un estilo de vida tan duro como estéril ha llevado a que los grandes reyes declaren una guerra en la que sólo un hombre puede ganar. La leyenda explica cómo un hombre, mitad Dios mitad Humano, demuestra por qué la vitalidad que no caracteriza es el motivo de envidia de cualquier otro ser vivo del planeta. Perseo se enfrenta ante su destino; su pueblo ante la muerte que parece inminente. Nosotros, ante la nueva obra de Game Republic, creadores de Folklore, que tienen como meta demostrar que su calidad no debe ser puesta en duda. Más bien, todo lo contrario.

Una de las grandes verdades que fueron expuestas durante el primer contacto que tuvimos ocasión de ofrecer con Furia de Titanes, Clash of the Titans para puristas, fue el haber señalado el cambio que se ha producido respecto a la gran mayoría de adaptaciones de película a videojuego que recibimos en la actualidad. Hemos pasado de criticar casi sistemáticamente todo lo que llevase el nombre de la superproducción hollywoodiense de turno a, por lo menos, tener en cuenta el título como un posible candidato a entrar en la estantería de los acérrimos que disfrutasen del film en cuestión. Nótese que en este caso la expectación que se ha generado en el entorno de esta película viene principalmente motivada por el hecho de emplear la tecnología 3D como base para publicitarse ante el gran público, justo después de que Avatar hiciese historia en este sentido.

Furia de Titanes no fue realizada con el 3D en mente (de ahí que muchos críticos que se hayan cebado con la película, criticando el mal uso que se le otorga a esta tecnología, que muchos dudan vaya a convertirse en el método a seguir en el futuro por motivos que ahora no vienen a cuento), como tampoco fue pensada como el enorme éxito de masas que muchos han querido ver en ella. Es un remake de un film que aparecía hace 30 años, cuya popularidad fue en alza principalmente por el peculiar uso que hacía de los efectos especiales, algo que en aquel entonces era bastante menos frecuente que en la actualidad. Hoy cualquiera puede poner en escena un mundo que sólo cabe en la imaginación humana: en ese entonces, crear una obra de semejantes proporciones era un trabajo titánico, valga el símil.

Si no fue diseñada en 3D, desde luego que tampoco su guión fue ideado con la vista puesta en una posible adaptación a videojuego (una condición que, según se comenta, se ha empezado a estilar en producciones de acción que pretenden sacar tajada de la licencia más allá de las salas de cine), por lo que de una forma u otra sorprendió el anuncio de Game Republic, creadores de Folklore o Genji entre otros, asegurando que bajo el amparo de Namco Bandai ellos se encargarían de realizar el proyecto. Qué curioso: una empresa reputada encargándose de una adaptación cinematográfica. Hubo quien pensó que esto era seña de la difícil situación económica que atraviesa GR. Luego se comprobaría que, nada más lejos de la realidad, la cantidad de dinero que se puso sobre la mesa fue reclamo suficiente para que Furia de Titanes contase con una adaptación realizada a manos de un estudio con experiencia en la materia.

Era de la Humanidad
Lo que viene después ya se conoce: Furia de Titanes es, en esencia, un clon de God of War que basa su mecánica en la realización de misiones enmarcadas dentro de un sector determinado del mapeado en el que se inspire el guión en ese momento (abstenerse Canarios, aquí el Teide no ha tenido su pequeña representación como sí la tuvo en la película). Esto nos lleva a centrar la mayor parte de la atención en la evolución del personaje principal, Perseo, que por avatares del destino y pese a haber sido engendrado por obra y gracia de Zeus acaba en las manos de seres humanos, que le acogen y lo reciben como si de un hijo enviado por la divinidad se tratase. El héroe crece como parte de una familia de pescadores que sólo se preocupa por tener algo que llevarse al final del día. Su humildad, no obstante, hace de Perseo un hombre que apuesta por la justicia antes que por el orgullo, por la nobleza antes que por su propio ego.

Cuenta la leyenda que en los albores de la creación del hombre, tres dioses luchaban contra los titanes, que en aquel entonces dominaban el mundo. Hades, Zeus y Poseidón ingeniaron un plan para deshacerse de sus opresores: sacrificar su propio cuerpo para extraer a una criatura infernal que fuese capaz de luchar contra los deleznables semi-dioses. Pese a que los tres aceptaron el pacto, sólo Hades sería el valiente en realizar tal operación, dando como resultado al monstruo más temido del planeta: el Kraken. Al sentirse traicionado por sus allegados, hades comenzaría una descomposición mental y física que le llevaría a ser elegido por su hermano como regidor del Inframundo, mientras que Poseidón haría lo propio en el Océano. Zeus se autoproclamaría el Dios supremo del Olimpo. Para asegurarse la eternidad, crearía al ser humano, al que enseñaría a rezar por la bondad de los dioses para que el amor fuese el sustento de los divinos. Desgraciadamente el ser humano, entre muchas de sus cualidades, es un animal suspicaz, incrédulo, y pronto deja de hacer caso a los consejos al considerar que los dioses no han cumplido su parte del trato.

¿Para qué rezar si sólo se obtiene sufrimiento? Los humanos comienzan una nueva era que se lleva por delante las estatuas que Zeus puso en el mundo para ser venerado. Esta nueva era pasa a ser denominada ‘la era de los Humanos'. Los dioses enfurecen y se reúnen para buscar una solución a esta circunstancia. Los que hayan visto la película sabrán que Hades convence a Zeus para enviar al Kraken, su pequeña criatura, a que somete a la humanidad a un castigo divino por su ingenuidad. Furia de Titanes: El videojuego se encarga de narrar la historia desde el punto de vista de Perseo, hijo de Zeus, elegido para evitar la muerte de Andrómeda…

Perseo es, por lo tanto, el héroe de la aventura. La recreación que se ha hecho de su personaje es fidedigna, con lo que conocemos a un Sam Worthington que se asemeja bastante al diseño que vemos durante la película (el rostro es lo menos conseguido, ya que por momentos parece idéntico al personaje de carne y hueso, aunque la calidad respecto a su similitud oscila según la escena que estemos presenciando), exactamente lo mismo que sucede con Gemma Arterton, la bellísima protagonista de esta película que acaba por convertirse en la musca personal de Perseo, la única que realmente parece capacitada para ayudarle a lo largo de su camino. Sin ánimo de desvelar más contenido sobre el argumento, no podemos dejar de comentar el motivo que empuja a Perseo a probar su valía para ir en busca del Kraken, el antagonista que comparte premio con Hades. El resto de personajes cumplen un papel poco relevante (tal es el caso de Draco) que nos sirve para emplearles como compañeros de armas para sobrevivir a los combates más exigentes, que no serán pocos de aquí al final de la aventura.

El hermano de Zeus aparece en el palacio real de Argos clamando venganza por los actos vandálicos de los humanos, que no sólo proclaman la guerra a los dioses, sino que también cometen el error de comparar la belleza humana (la de Arterton) con la divina, que en esta ocasión no encuentra rival a la altura. Durante su exposición, Hades comenta parte de su plan: pretende invocar al Kraken para que éste se lleve consigo la vida de los humanos. La situación promete convertirse en el apocalipsis de la humanidad salvo por un aspecto; Kraken requiere un sacrificio para frenar su desdicha. El susodicho no podía ser otro que el de Andrómeda, que minutos antes había sido comparada con Afrodita gracias a su radiante belleza. Perseo pierde a toda su familia en la introducción del título (y de la película), aunque los acontecimientos no se suceden de la misma forma que en el film.

De hecho, esta es una de las grandes virtudes del título, que no se limita exclusivamente a copiar paso a paso el desarrollo de la cinta, sino que ofrece un enfoque distinto a los acontecimientos (con el mismo objetivo final). La muerte de los padres de Perseo tiene lugar en un barco en el film, mientras que aquí se produce en el propio pueblo. Las escenas que tienen como protagonistas a los dioses se omiten para dar paso a las reflexiones de los humanos. El pueblo se divide en dos corrientes: hay quien opta por aniquilar a los dioses y quien prefiere, como el famoso vidente, rendirles pleitesía afirmando que sólo con Andrómeda el pueblo se liberará de una muerte terrible. Perseo prueba su valía a los soldados del reino, que ahora entienden por qué es un descendiente divino, y le siguen a través de un camino que parece estar llamado a aniquilar a todo el que se atreva a cruzarlo. Él nos llevará a luchar contra las criaturas más conocidas de la mitología griega, con Medusa como máximo exponente o el propio Kraken como monstruo de armas tomar.

Perseo contra el mundo
La historia se desarrolla siguiendo las pautas de la película, lo mismo que sucede con la mecánica, que a su vez se apoya en las escenas cinemáticas para narrar el argumento. El sistema de juego es bastante sencillo, tanto como fácil de comprender. Un buen ejemplo que ilustre la redacción es el pueblo en el que comienza la partida, donde conocemos a Espiro, Tekla o Marmara, la familia de Perseo. Una pequeña aldea se abre ante nuestros ojos ofreciendo un espacio de exploración muy limitado. No hay tiendas que mirar no personajes secundarios que realmente ofrezcan algo interesante a la trama. Podemos hablar con ellos pero no elegir opciones ni contestar: esto no es un RPG ni tampoco lo pretende. El hack ‘n slash es puro, aunque se divida en sectores.

La primera misión que realizamos nos lleva a luchar contra una sirena que impide que los barcos de la zona zarpen para procurar la comida del día. Así pues, abandonamos el pueblo (sin otro remedio más que éste) para llegar directamente a la zona de combate. Sucede lo mismo cuando llegamos a Argos, momento en el que debemos probar nuestro valor como soldados: una vez abandonamos la arena, pasamos de inmediato a la entrada de la ciudad, donde se desarrollan absolutamente todas las misiones de este sector. No podemos recorrer a nuestro antojo la ciudad, si bien es cierto que más de la mitad de las misiones se desarrollan bajo la necesidad de caminar de punto A hacia punto B a medida que eliminamos a todo ser viviente que se cruce en nuestro camino.

La escasez de posibilidades en cuanto a la exploración y al mecanismo basado en sectores se refiere (no en un recorrido medianamente libre como sucede con God of War, punto de comparación por la evidente similitud entre la ambientación y el sistema de juego) hace del título una aventura extremadamente lineal en la que apenas tenemos opción a tomar una decisión, salvo qué misión de las cuatro o cinco que se ofrecen queremos realizar primero, aunque no por ello deja de ser entretenido. Perseo puede aumentar el valor de sus armas y de sus habilidades, así como su nivel de fortaleza personal a medida que cumple misiones. La cantidad ingente de arsenal con el que cuenta (desde espadas a hachas pasando por arcos, golpes cuerpo a cuerpo, alas de pájaro, arpas, martillos…) nos permite una amplia gama de opciones de cara a escoger qué arma preferimos para realizar los ataques secundarios.

La base de Furia de Titanes se ampara bajo el clásico sistema de los hack ‘n slash, esto es: caminamos de un lado a otro machacando dos botones, uno de golpe fuerte y otro flojo, a medida que tratamos de perder la menor cantidad de vida. Perseo cuenta con una espada como base (la que porta durante toda la película) a la que se le suma las secundarias, que primero debe robar a los enemigos. Podemos equipar cuatro de estas armas que hemos de seleccionar previamente con la cruceta direccional, y que se aplica con la B o el Círculo, según la versión en la que hayamos decidido adquirir el título (X360 o PS3). El uso de estas armas implica la posesión de almas, una barra que localizamos justo debajo de la vitalidad, con color azul, que se rellena a medida que eliminamos enemigos o perfeccionamos la técnica de robar almas. Uno de los artilugios que manejamos en este punto es el denominado ‘Núcleo de curación', lo que nos permite curar la energía en cualquier momento de la partida.

A la obtención de almas hay que sumar otro aspecto fundamental de los combates: el robo de armas secundarias. La traducción no se corresponde con la utilidad de este ataque, que podríamos definir como forma de rematar a los adversarios al tiempo que les robamos objetos que más tarde serán de utilidad para aumentar el valor de las armas y de la puntuación que se obtiene al finalizar el escenario de marras en el que estemos jugando. Pulsando el gatillo superior izquierdo cuando el enemigo se encuentra en color naranja nos permite visualizar una animación en la que el héroe le roba el arma y posteriormente le ataca con la misma. Lo importante de este acto no es tanto la obtención de un nuevo arma (nos cansaremos de aplicar esta técnica para conseguir objetos secundarios y demás), sino el hecho de que para la mayoría de enemigos este gesto se traduzca en una especie de fatality sin el cual seguirán recuperando vida hasta el infinito.

La obtención de arma es, por lo tanto, imprescindible durante la partida, como también lo es saltar y aplicar un golpe fuerte arrasador o uno débil que nos permite realizar un combo (no hay un contador que valga como medidor, ni multiplicadores). Cuando pulsamos el gatillo superior aparece la animación que describimos anteriormente, momento en el que el héroe debe realizar dos o tres movimientos que aniquilen literalmente al rival. El jugador no se limita a mirar la pantalla, sino que se ve obligado a estar atento a la animación para ajustar una especie de circunferencia que hemos de encajar con el aura que aparece en pantalla. Los dos o tres círculos que aparecen de fondo han de coincidir con la circunferencia que se mueve a una velocidad más o menos considerablemente dependiendo de la resistencia del rival. Si medimos el momento de pulsar el botón y éste encaja con una de los círculos de pantalla, habremos logrado un impacto cuyo valor final dobla nuestra puntuación.

El resto de las habilidades de las que hace gala Perseo se deben a estas dos facetas que acabamos de analizar, espectaculares en la ejecución pero nada realmente nuevo que deba ser tenido en cuenta para los expertos del género. Sobre la obtención de almas, es posible herir a varios de los enemigo que nos rodean y mantener pulsado el gatillo superior derecho para que sus almas acudan directamente a nuestro cuerpo, sin necesidad de ir uno por uno, un hecho que realizamos hasta la saciedad por la pobre Inteligencia Artificial que presentan los enemigos, comparable a la que veíamos en Dante's Inferno. Si la obra de Visceral adolecía de no contar con un sistema de juego especialmente exigente y más bien repetitivo, Furia de Titanes parece exactamente la misma enfermedad.

Hay ocasiones en las que uno o más personajes nos acompañarán para facilitarnos las cosas en la misión que vayamos a realizar (justo cuando único tenemos posibilidad de caminar varios pasos sin tener que cargar un nuevo escenario), e incluso se ofrece la posibilidad de jugar en compañía de un amigo por medio del cooperativo, que además de desbloquear algún que otro logro/trofeo amplía la diversión del juego hasta la enésima potencia. No tiene mucho de divertido ir de aquí para allá eliminando a todo bicho viviente que aparece en escena para complicarnos la vida, como tampoco los seres humanos que se interponen en nuestro camino (a los que debemos tumbar al suelo con una maniobra de evasión que requiere el uso del comando ‘obtención de arma secundaria', de ahí que digamos que la traducción no es del todo apropiada).  En realidad la mecánica sólo sale de la corriente establecida en ocasiones determinadas, y generalmente gracias a la espectacularidad del motor gráfico.

Quizás por esta razón la atención se centra principalmente en la posibilidad de aumentar la calidad de nuestras armas, la cantidad de almas que requieren para ser empleadas o su eficacia durante los combates. Para poder mejorar las armas hemos de completar la obtención de arma secundaria de forma excelente siempre que la empleemos, lo que nos concede material que podemos emplear en cualquier momento para el fin previamente mentado. No se necesita un curso para comprender que el mecanismo es bastante sencillo, interesante por las opciones que ofrece y por la constante sensación de hacer evolucionar al personaje, así como por la enorme vida útil que esto concede al juego.

La longevidad del título es otro de sus puntos fuertes, que va entorno a las 10/14 horas. Hay que tener cuidado con este dato para que no lleve a equívocos: sí, la aventura se lleva por delante esa cantidad de horas, pero no el argumento propiamente dicho. No podemos optar por realizar las misiones principales e ignorar la secundarias (esto no es un sandbox), sino que nos vemos obligados a completar absolutamente todo lo que se echa a la boca del héroe si queremos avanzar. La cifra que hemos ofrecido es representativa de completar más de un 80% de las posibilidades del juego, que se van rellenando a medida que obtenemos nuevas armas y las optimizamos apropiadamente. Las batallas ante los jefes finales son una buena prueba para saber si hemos evolucionado como es debido, uno de los momentos más espectaculares que ofrece un título bastante decente a nivel gráfico.

Recreación mitológica
Sobre el apartado técnico, hay poco que decir que no se haya comentado ya anteriormente, al igual que el sonoro. Se conservan las melodías originales que se emplearon durante la película, lo que ayuda a que la ambientación, bastante bien recreada, sirva como uno de los pilares de esta adaptación. El diseño de los personajes es aceptable (no todos son idénticos al actor que representan, pero tampoco resulta algo molesto), al igual que el de los escenarios, con variedad de localizaciones, vegetación, etcétera. A la cantidad de armas que controlamos hay que añadir los efectos especiales: luces, fuego… Todo funciona en conjunto para que el motor gráfico Unreal Engine 3 vuelva a dar sus frutos, ofreciendo una calidad gráfica considerable sin llegar a ser nada del otro mundo. No hay nada que no hayamos visto antes, pero mantiene un nivel de calidad a lo largo de la aventura notable.

La nota negativa la ponen las cinemáticas. Si los personajes y los escenarios gozan de un diseño aceptable, no se puede decir lo mismo de la planificación de estas escenas, que nunca va más allá de representar un grupo de cuatro o cinco personas que comenta una determinada situación sin moverse del lugar. Si por algo han evolucionado los videojuegos, especialmente los que aspiran a basarse en una película, es por ofrecer una experiencia cada vez más rica en matices, más variada. Furia de Titanes cumple con su cometido en todos los aspectos menos en lo que respecta a la narración del argumento: no podemos pasar las conversaciones entre personajes, sólo admirar cómo el NPC de turno actúa por su cuenta cuando hemos omitido la línea de voz que le tocaba decir en ese momento determinado. Es una lástima que no se haya mejorado el juego en este aspecto, aunque suponemos que de un modo u otro forma parte del estilo particular por el que apuesta. Todo gira alrededor de la acción, dejando el resto para la imaginación.

Conclusión
Supone un cliché en sí mismo hablar de una adaptación válida que no alcanza cotas considerables de calidad, principalmente porque viene siendo el mismo discurso que entonamos cada vez que toca analizar un título basado en una producción de cine. Furia de Titanes es una de las obras más dignas que se podían haber creado a tenor de la calidad que muestra el film en el que se inspira (digamos que mediocre, sin entrar en detalles). Se toma la molestia de enfocar la historia desde otro punto de vista, poniendo en escena un buen motor gráfico que se apoya en la ambientación mitológica de la época, muy bien recreada, y en la acción pura y dura que suelen ofrecer todos los hack ‘n slash. Es una adaptación válida, aceptable, que no decepcionará a los que esperen volver a disfrutar de las aventuras de Perseo después de ver la película.

El problema es que su propia sencillez deja tras de sí algunas taras a tener en cuenta. La ausencia del multijugador se subsana en cierto modo con la de un cooperativo interesante, plato fuerte del título, pero no las deficiencias de las cinemáticas o del propio guión, que poco o nada tiene que ofrecer a aquellos que busquen algo realmente nuevo. Ahí reside otro de los problemas: muchas de las misiones son anodinas, parece que estén ahí para ampliar la vida útil de un título que se alarga hasta las 10/14 horas de juego, haciendo gala de una dificultad media que viene precedida por una curva de aprendizaje aceptable, cuya evolución es correcta.

Esta adaptación llega al mercado para satisfacer a los amantes del género y de la película en cuestión que ofrece la licencia y la caracterización de los personajes. No se le puede pedir mucho más que pasar un rato entretenido machacando botones, aumentando de nivel las armas, accediendo hasta el final de la historia a medida que nuevos contratiempos se suman a nuestra larga lista de catástrofes. Son palabras mayores si tenemos en cuenta que hace unos años parecía casi una utopía decir esto de una adaptación que se basa en un film que no cuenta precisamente con la aceptación del gran público. Ha sido un éxito de taquilla, sí, pero la crítica se la ha comido con patatas, como se diría vulgarmente. No pasará lo mismo con el juego, que sin ofrecer nada nuevo, entretiene. Después de todo, ése debe ser el objetivo de todo título que aparezca en el mercado, al margen de cómo lo consiga y a qué precio.

  • El Unreal Engine 3 vuelve a dar la talla, logrando una buena ambientación apoyada por la notable BSO. 
  • La historia no es un clon de la película. Se enfoca desde otra perspectiva, aunque el fondo es el mismo. 
  • La jugabilidad: tanto los controles como la facilidad para hacernos con el control de Perseo, el punto más estacado del producto. 
  • Relativamente extenso, con multitud de habilidades secundarias que obtener. Su vida útil es considerable.

LO MEJOR

  • El Unreal Engine 3 vuelve a dar la talla, logrando una buena ambientación apoyada por la notable BSO.
  • La historia no es un clon de la película. Se enfoca desde otra perspectiva, aunque el fondo es el mismo.
  • La jugabilidad: tanto los controles como la facilidad para hacernos con el control de Perseo, el punto más estacado del producto.
  • Relativamente extenso, con multitud de habilidades secundarias que obtener. Su vida útil es considerable.

LO PEOR

  • Determinadas misiones carecen de sentido y únicamente alargan la duración del juego.
  • Las cinemáticas, con personajes estáticos, pierden interés a medida que avanza la aventura.
  • No existe multijugador, que debería estar presenta para fomentar el cooperativo.
6

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.