Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas
Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas
Carátula de Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas
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Agua y arena

Salva Fernàndez salbaFR

Con el estreno en los cines de Prince of Persia, Ubisoft prepara un nuevo desembarco del mítico personaje en las consolas de sobremesa. Esta vez recuperando al príncipe de la trilogía de las Arenas del Tiempo que tantas horas de diversión dio en su momento. Descubrimos las bondades de la versión para Playstation 3 y Xbox 360.

Ha pasado casi año y medio desde que Prince of Persia hizo acto de presencia en la actual generación de consolas. Ubisoft creó una nueva aventura de este mítico personaje que no tenía nada que ver con la trilogía vista en el trío de consolas de sobremesa de la pasada hornada. Con un aspecto rompedor gracias a la técnica del cel-shading y una compañera de viaje inseparable, el nuevo príncipe tenía un controvertido retorno marcado por una serie de puntos de fricción con la comunidad de usuarios. Ni la dificultad del título, con la imposibilidad real de morir en nuestros actos, ni las ganas de la compañía francesa de sacar tajada de la mejor manera posible -se vendió el epílogo a parte- jugaron a favor de un buen juego en términos generales.

El anuncio de esta nueva entrega de uno de los nombres más importantes que se pudo ver en los años noventa dentro de la industria sorprendió a propios y extraños. Ubisoft dio a conocer el desarrollo de las Arenas Olvidadas a finales del año pasado, cuando ya se sabía que en menos de seis meses estaría en la calle. Su promoción venía acompañada del estreno del príncipe con la película preparada para asaltar los cines de todo el mundo. A pesar que saltaron algunas alarmas, lo cierto es que los temores a tener una nueva ración de juego basado en película se esfumaron pronto. El nuevo Prince of Persia tal vez aproveche el filón cinematográfico, pero no tienen nada que ver un producto y otro en este sentido. Algo que se agradece.

El objetivo de la compañía creadora de juegos contrastados como la saga Splinter Cell o el reciente Assassin's Creed 2 es dar un vuelco a lo visto anteriormente. A pesar que no consideran un fracaso el recibimiento que tuvo a finales de 2008 Prince of Persia, no se ha querido seguir por los mismos derroteros. A cambio se recupera la esencia de la trilogía aparecida en Pc, Playstation 2, Gamecube y Xbox. Las Arenas Olvidadas narran la historia del príncipe entre la primera y la segunda entrega de las aventuras vistas la pasada generación.  Por lo que Ubisoft recupera no sólo un esquema jugable que vamos a desgranar poco a poco, sino que también recupera un apartado gráfico y un diseño que se han actualizado a la alta definición y al potencial de las nuevas consolas, en este caso que nos ocupa Playstation 3 y Xbox 360.

Las arenas del tiempo
La historia nos sitúa en un prólogo que nos resultará familiar. El príncipe llega a las puertas del reino de su hermano, que está siendo atacado por todo tipo de enemigos. El personaje intenta avanzar hasta dentro del palacio para dar con su familiar e intentar buscar una solución a este conflicto. Malik, escoltado con una serie de soldados de la corte, tiene entre ceja y ceja una idea brillante que poco a poco acabará siendo un desastre. Quiere hacer renacer un ejército antiguo, el de Salomón, para que haga frente a las tropas enemigas y le de la victoria. El príncipe intenta seguir el ritmo de su hermano desde las alturas, evitando todo tipo de contratiempos y ayudando, en la medida de lo posible, en todo lo que su familiar le pide para poder avanzar hasta el fondo del palacio. Cuando Malik desata el nuevo ejército se dará cuenta del grave error en el que ha caído. No se puede controlar un ejército de monstruos. Y menos si se despierta, de paso, a un ente demoníaco, Ratash, capaz de arrasar con todo.

Con este inicio da el pistoletazo de salida Prince of Persia: las Arenas Olvidadas. Nuestro objetivo será el de intentar acabar con el enorme ejército de muertos que ha sido despertado de su letargo mientras intentamos contener las ansias de poder de nuestro hermano. Éste, que absorbe la energía de los enemigos que va eliminando, cada vez se ve más obsesionado por recabar todo el poder posible. Algo que supondrá más problemas para el príncipe y algún que otro giro, menor eso sí, en la trama principal de la aventura que tiene como motivo principal acabar con el mal que acecha el reino persa que Ubisoft ha recuperado para la presente generación de consolas.

Retomando la mejor versión
La trilogía de las Arenas del Tiempo que vimos hace más de un lustro tenía en su primera parte el juego mejor valorado tanto por crítica como por público. Prince of Persia: Sands of Time era el renacer de un personaje mítico de la época PC que no había tenido demasiada suerte con sus secuelas. La compañía francesa creó una aventura con muchas dosis de plataformas y la acción justa que lo convirtió en uno de los juegos de la generación. Y a este, precisamente, se le parece Las Arenas Olvidadas. Las dos secuelas que aparecieron de manera posterior se veía un príncipe mucho más oscuro y agresivo. Una apariencia que iba en consonancia con el tipo de juegos, mucho más enfocados a la acción, en el que se convirtió el devenir de la trilogía.

El juego que nos ocupa coge como punto de partida la mejor versión del príncipe. Aquel que estaba constantemente saltando de un lado a otro buscando la salida de la sala de turno. Y en esto se basa Las Arenas Olvidadas. La mayor parte jugable de esta nueva obra está enfocada a las plataformas. Saltar de un lado para otro, correr por las paredes para superar barrancos, rebotar de muro en muro, buscar vigas y barras horizontales con las que apoyarnos para llegar a lugares imposibles o ir trepando por las estructuras como si Altair -Assassin's Creed- o Nathan Drake -Uncharted- se tratara. Ubisoft ha explotado al máximo el toque más aventurero de su trilogía y ha diseñado todo tipo de caminos por los que sólo el príncipe puede pasar.

Es, sin lugar a dudas, el punto fuerte de este nuevo Prince of Persia. Aunque esto se debe, sobre todo, a los nuevos poderes con los que cuenta el protagonista. A lo largo de la aventura, una compañera divina que quiere acabar con Ratash nos irá dotando de mejores habilidades para poder avanzar en la trama. Y estas suponen un cambio de tercio jugable importante. La primera de ellas es conocida por todos, ya que nos permite rebobinar en el tiempo y evitar los errores que cometemos. Se facilita de nuevo el juego a los usuarios, aunque el uso de esta habilidad está limitado y no supone un apoyo tan flagrante como el visto en Prince of Persia. Donde realmente radica la novedad es en el uso del agua. Gracias a un poder especial, podremos detener el agua de tal manera que parezca que está congelada. Esto hará que los chorros de este líquido sirvan para cogerse a ellos o que las cascadas hagan de pared en la que apoyarse.

La compañía desarrolladora ha creado un diseño de niveles de una factura más que destacada, algo que le da ritmo constante al avance y que tiene pequeñas genialidades en forma de retos. Nada complicados pero sí satisfactorios de hacer. Por ejemplo, poder paralizar el agua es una habilidad limitada por una barra que se gasta y debe recargarse. Una de las pruebas: con el gatillo paralizamos este elemento para cogernos a un chorro. Saltamos desde ahí y dejamos de apretar el botón para que el tiempo vuelva a transcurrir. Esto nos permite que el chorro que tenemos delante que sale de manera intermitente tenga tiempo de salir, y a la máxima velocidad, podamos volver a apretar el botón para congelar esta plataforma improvisada. Una secuencia de medio segundo mientras estamos en el aire que le da tensión y ritmo a las secciones de plataformas. Otro caso puede ser el de saltar de un chorro a otro y tener que soltar el botón de paralizar el agua porque en medio hay una cascada que, con el tiempo detenido, es un muro que nos tumbará hacia abajo.

Otro elemento que nos sirve para superar nuevos retos es el de la memoria. Este nos permite construir zonas que existían anteriormente y que ahora están destruidas. De esta manera podemos crear plataformas que no están para llegar a otro punto. Son dos de los elementos que Ubisoft ha creado y que conforman todo tipo de situaciones variadas y entretenidas de realizar. Jugar con estas habilidades junto a las que el príncipe ya tiene de por sí hacen del transcurso de la partida un avance variado manteniendo la esencia del primer juego aparecido en las consolas de la pasada generación: llegar a una sala, ver todo tipo de elementos y ponerse manos a la obra hasta dar con el camino correcto. Se trata más de un ejercicio de habilidad que no de exploración, ya que por norma sólo hay un trazado posible.

Se han cuidado, también, los puzzles de envergadura. A través de palancas que mueven grandes estructuras y nuestro propio avance por la pantalla tendremos que resolver más de un rompecabezas con enormes estructuras de por medio. Si bien es cierto que no existen excesivos problemas en solucionarlos, sí que harán que nos detengamos en más de una ocasión para pensar exactamente qué hacer. La única pega en este sentido es que este tipo de pruebas que requieren reflexión y no sólo habilidad escasean y se pueden contar con los dedos de una mano. A esto se le añade la escasa exploración -algunas estatuas y poco más- que hay a lo largo del reino de Las Arenas Olvidadas y que convierten el juego en un producto sin pocos añadidos una vez terminado (más allá del modo desafío que se desbloquea y que permite hacer distintas pruebas sueltas).

Hordas enemigas
Si las plataformas suponen más o menos el 60% del juego, el resto está enfocado a la acción ante hordas de enemigos más grandes que nunca. Fácilmente se puede tener en pantalla a una treintena de esqueletos y otros monstruos que, sin IA destacada y sólo con patrones muy marcados, intentarán darnos problemas. Se echa en falta más variedad de enemigos también. El príncipe cuenta con tres movimientos básicos. Los espadazos, la patada que sirve para tumbar a rivales y el salto. Tres movimientos que permiten desarmar escudos, cargar un ataque más potente o saltar encima de los enemigos para machacarlos desde el cielo -como ya podíamos hacer en Las Arenas del Tiempo. No nos podemos cubrir, aunque a cambio tenemos un movimiento evasivo que cancela cualquier movimiento que estemos haciendo.

En este sentido, la simplificación es evidente. A diferencia de la segunda entrega de la subsaga que forma parte el juego, Las Arenas Olvidadas cuenta con un sistema de combate bastante simple. No ayuda, tampoco, la escasa variedad de enemigos que nos vamos a ir encontrando, ya que tanto los subjefes como los jefes de fase también tendrán muchos parecidos entre sí.  Contamos con un sistema de puntos por experiencia que nos permiten ganar nuevas habilidades, pero éstas no nos dan más movimientos de combates. Sirven para potenciar cuatro magias (una protección, un tornado, un proyectil helado y una estela de fuego) que podemos activar en cualquier momento mediante las ranuras de magia. Sólo mejorar estas habilidades o ampliar las barras de vida, hechizos y tiempo para congelar el agua. No hay nuevos combos para adquirir -salvo movimientos concretos que aprendemos en momentos puntuales- ni para mejorar el arma que, hasta cierta sorpresa muy avanzada la trama, nos acompañará casi toda la partida.

Seguramente por la falta de herramientas y por lo genérico de los encuentros, las batallas son la parte más repetitiva de este nuevo juego. Los enfrentamientos acostumbran a ir intercalados con largas zonas de plataformas, y eso permite, al menos, que no se trate de ir masacrando enemigos constantemente como si se tratara de un beat'em up al uso. Ubisoft ha ido directo a las raíces del rejuvenecido príncipe que vimos hace cinco años y ha apostado porlas secciones de plataformas, que se completan con todo tipo de obstáculos como sierras que aparecen por las paredes, vigas de pinchos que intentan golpearnos y demás trampas que hay activadas a lo largo del palacio y alrededores y que suponen un guiño a los contratiempos de las aventuras y las plataformas de antaño. El sistema de combate, que premia el machaque de botones y no motiva tampoco a la hora de mejorar las magias debido a su poca incidencia en las luchas acaba mermando la experiencia jugable completa.

A pesar de tener un ritmo elevado que no deja ni un momento de respiro y de contar con un diseño de niveles de plataformas en muchos casos brillantes, lo cierto es que a lo largo de la aventura se van repitiendo una serie de retos que, después de hacerse más de dos y tres veces, no sólo acaban siendo mucho más sencillos, sino que también caen en cierta reiteración. El cambio de emplazamientos y el añadido de habilidades sirven para diluir la esta repetición y para hacer que el juego vaya increscendo. Aunque no se salva de ciertos momentos que una y otra vez asoman la cabeza. La aventura principal tiene una duración algo inferior a las diez horas, y no hay extras que motiven a la hora de rejugarse otra vez la partida.

El mayor enemigo
Prince of Persia: las Arenas Olvidadas no destaca por su dificultad. Ni el reto de los enemigos ni la habilidad a la hora de trazar el camino correcto a través de plataformas, paredes, salientes y demás, es insuperable. De hecho, el juego transcurre de manera bastante fluida, evitando momentos en los que el reto nos supere. El mayor enemigo del usuario es, por desgracia, el mismo protagonista. El príncipe cuenta con un gran abanico de movimientos para avanzar a lo largo de la aventura, aunque la precisión a la hora de ejecutarse no acaba de ser la más adecuada.

Saltos que van en una dirección que no era la deseada, correr paredes un instante antes de tiempo del que se necesita o movimientos a la hora de combatir que crean confusión son algunos de los pequeños problemas de control que podemos encontrarnos durante la aventura. Esto se debe principalmente a la falta de precisión en algunos movimientos y al control, algo duro, en otros. El príncipe no siempre se mueve con la fluidez que sí lo hacía en la trilogía original, y a veces nos puede jugar una mala pasada, obligándonos a gastar ranuras de magia con la arena del tiempo en zonas que a priori no tienen complicación alguna. En momentos puntuales puede llegar a frustrar, aunque luego se avance durante todo tipo de fases sin tener ninguno de estos problemas de control.

Apartado técnico
La nueva obra de Ubisoft ha sido desarrollada con el mismo motor que Assassin's Creed, y los parecidos son más que razonables. Los escenarios, tanto en los fondos como en las grandes estructuras, tienen el aspecto que podemos ver en las aventuras de Desmond Miles y compañía. Sólidos y que cumplen con su cometido, a pesar de algunas texturas mejorables en según que paredes. El apartado gráfico no acaba de estar tan trabajado como la nueva franquicia de Ubisoft, y eso se nota en diversos puntos. El modelado de los personajes, con expresiones faciales algo robóticas y poco convincentes, o ciertos elementos como el pelo del mismo príncipe se podrían haber explotado mejor, sobre todo teniendo en cuenta la aventura de Ezio en la Italia renacentista de hace escaso medio año. Algún que otro tirón de framerate cuando se aglutinan muchos enemigos y las animaciones del protagonista, se echan en falta más secuencias que le den algo más de fluidez, hacen que técnicamente no esté a la altura de otros juegos de la propia compañía.

El diseño artístico, mucho más oscuro y cercano a lo que vimos hace cinco años que no a la aventura cel-shading de Prince of Persia, es todo un acierto, ya que permite recuperar a un príncipe que se ganó el cariño de los usuarios en el pasado. La variedad de localizaciones, que van desde el castillo en runas a bellos lavabos interiores, jardines llenos de color o zonas áridas y llenas de polvo, son un punto a favor en lo que apartado visual se refiere, y que sirve de contraste con alguno de los errores técnicos comentados anteriormente. Y es que a pesar de todo, Las Arenas Olvidadas, en términos generales, luce bien artísticamente pero tiene demasiados borrones a la hora de aprovechar el motor gráfico.

La banda sonora pasa sin pena ni gloria. Melodías épicas y orquestadas que van animando los momentos de plataformas, los jefes de fase o la tensión cuando se hace un reto a contrarreloj pero que carecen de fuerza suficiente como para ser tenidas en cuenta. Acompañan, sin más, al ya clásico doblaje que nos tiene acostumbrados Ubisoft -siendo una compañía europea, la sensibilización con la localización en el viejo continente es una constante- que, eso sí, se agradece pero tiene momentos que chirría un poco, como la mayoría de comentarios sueltos del príncipe. Poco acertados aunque su intención sea la de dar un toque de humor y personalidad.

Conclusión
Prince of Persia: las Arenas Olvidadas es un retorno a lo visto hace cinco años que bebe, principalmente, del esquema jugable que hizo grande a la primera parte, las Arenas del tiempo. Las plataformas son el principal atractivo de un juego que cuenta con un diseño de fases destacado en muchos momentos y algunos puzzles entretenidos, aunque demasiado escasos. Quien disfrutó de la primera entrega de la trilogía de la pasada generación disfrutará con esta aventura, que a pesar de tener una duración aceptable -unas diez horas-  y ser poco rejugable cuenta con un ritmo elevado y frenético. Eso sí, no tiene el nivel de las Arenas del Tiempo. Las novedades jugables, como la gestión del agua o de la memoria, permiten afrontar una serie de retos tan divertidos como interesantes. Pero no es oro todo lo que reluce. Los combates, aun no tener tanto peso, quedan bastante por debajo respecto a lo que vimos en Warrior Within o las Dos Coronas. Sistema de lucha simple que premia machacar botones y subida de habilidades y magias poco profundo. A esto se le añade un apartado técnico irregular y menos aprovechado de lo esperado, vistas otras obras funcionando con el mismo motor y de la misma compañía, y una dificultad superior al anterior Prince of Persia pero que sigue sin ser nada del otro mundo. Una aventura entretenida que apuesta por las plataformas en detrimento de la acción tan de moda esta generación.

Lo mejor:
- El diseño de las fases de plataformas tiene momentos brillantes
- Las nuevas habilidades ofrecen variedad de situaciones 
- Ritmo frenético y sin descanso
- Puzzles interesantes…

Lo peor:
- … pero escasos
- El sistema de combate y de magias es simple y poco profundo
- Técnicamente no está del todo depurado
- Exploración anecdótica y escasa rejugabilidad
- Control algo impreciso en momentos puntuales

7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.