StarCraft II: Wings of Liberty, Impresiones beta

Han pasado 12 años desde la salida del RTS espacial de Blizzard. StarCraft se convirtió en un referente de su género avalado por una gigantesca comunidad de usuarios que han permanecido jugando fieles hasta el día de hoy. Es hora del relevo y por ello una vez más os mostramos nuestras impresiones, esta vez con la beta cerrada que comenzó hace unas horas.

Han pasado 12 años desde la salida del RTS espacial de Blizzard. StarCraft se convirtió en un referente de su género avalado por una gigantesca comunidad de usuarios que han permanecido jugando fieles hasta el día de hoy. Es hora del relevo y por ello una vez más os mostramos nuestras impresiones, esta vez con la beta cerrada que comenzó hace unas horas.

Terrans, Zergs y Protoss están a punto de volver a la carga durante este año en la continuación del esperado título de estrategia de Blizzard. Los servidores del juego ya están en marcha para acoger a una gran selección de  usuarios de Battle.net con el fin de estudiar el rendimiento de los servidores y escuchar los comentarios de los jugadores para mejorar el título de cara a la versión final. Si algo caracteriza al título clásico es el perfecto equilibrio entre sus tres facciones, vital para un desarrollo justo y balanceado de las batallas. Por ello, el feedback de los usuarios será muy tomado en cuenta para mantener de nuevo dicho equilibrio y mejorar aquellos puntos en la jugabilidad que necesiten ser revisados.

Desde la salida de World of Warcraft hace ya cinco años, Blizzard no ha tenido ningún otro lanzamiento que no fuesen las expansiones del anterior citado. La espera ha sido larga, 12 largos años en los que hemos disfrutado tanto de la expansión del título original: Brood War, como otros importantes títulos de la desarrolladora: Diablo II, Warcraft III y el revolucionario MMO World of Warcraft. Si algo atesora Blizzard es calidad, y es bastante reservada a la hora de lanzar sus productos, que llegan al mercado tras un cuidadoso proceso de desarrollo y calidad. El tiempo y las prisas pasan a un segundo plano, siempre dando prioridad a la calidad y la jugabilidad, protagonistas de todos sus títulos.

Hoy nos hemos unido al grupo de seleccionados por Blizzard para esta pequeña beta cerrada. Esta beta está enfocada exclusivamente al modo multijugador, dejando de lado cualquier tipo de relación con el modo campaña. Por lo tanto, habrá que esperar para conocer más detalles sobre el desarrollo de la historia y de los personajes del universo de Starcraft.

Desde el menú principal tenemos la opción de reproducir las partidas ya jugadas, así como comprobar nuestro perfil o nuestra clasificación actual en las ligas competitivas de Battle.net. Cada liga está dividida en divisiones de 100 jugadores de nuestro mismo nivel, pudiendo subir de rango dentro de dicha liga ganando a otros adversarios y, eventualmente, incluso ascender a una liga de nivel superior. No todas las partidas puntúan de cara a esta clasificación; existe la opción de jugar a partidas personalizadas contra amigos u otros jugadores. En cuanto al perfil, éste nos muestra las últimas partidas jugadas y la posibilidad de ver sus repeticiones; nuestras estadísticas en las partidas multijugador; rango; logros adquiridos y la imagen que nos identificará al empezar cada partida.

Para empezar a jugar al modo multijugador, debemos elegir qué tipo de partida queremos, bien crear o bien unirse a una partida personalizada, así como la raza con la que jugaremos. En el caso de esta beta, únicamente podemos elegir buscar partidas 1vs1 y 2vs2, aunque existe la posibilidad de jugar con más jugadores o incluso contra el ordenador en una partida personalizada. En este último caso de partida personalizada se puede elegir mapa y tipo de partida: refriega o cooperativo contra el ordenador. Una vez seleccionada la partida, pasamos a la ventana de espera donde podemos ver el mapa, los equipos, los jugadores y las razas elegidas.

El inicio de la partida no defraudará a los jugadores de Starcraft. Los menús, las unidades, las construcciones y los minerales mantienen su esencia, de tal manera que un jugador acostumbrado a jugar a Starcraft no tendrá problemas para desenvolverse por las múltiples opciones de construcción que ofrecen los VCE Terran, las anexiones que de varias de sus estructuras o la creación de nuevas unidades. Algunas novedades a destacar de esta raza son la posibilidad de enterrar los depósitos de suministros para así poder tenerlos en cuenta de cara a llevar a cabo ciertas estrategias (por ejemplo bloquear una entrada a nuestra voluntad), las nuevas unidades terrestres que permiten escalar obstáculos o las investigaciones que permiten la creación de varias unidades de manera simultánea. En definitiva, se han añadido varias estructuras y unidades que nos permiten en gran medida aumentar la cantidad de estrategias a tener en cuenta para alcanzar la victoria, dando a los Terran versatilidad en el campo de batalla.

Los temibles Zerg son los peor parados en cuanto al lavado de cara que ofrece Starcraft II.  Echamos de menos el aspecto orgánico, palpitante y amenazante que originalmente tenían, si bien mantienen su esencia de incesantes atacantes cuyo punto fuerte es la rapidez y la cantidad. Básicamente no han sufrido grandes cambios: la guarida y sus consecuentes evoluciones van criando hasta tres larvas que podemos metamorfosear en cualquier tipo de unidad Zerg. Las unidades a desarrollar son, si no las mismas, bastante parecidas a las ya vistas en el universo de Starcraft: ultraliscos, hidraliscos, zerglings, mutaliscos, unas pocas nuevas y algunas evoluciones. Tampoco han variado los zánganos, que pueden o bien recolectar minerales y gas vespeno o bien sacrificarse para transformarse en las estructuras de la colmena. Una de las novedades más destacables en este punto es que las estructuras defensivas pueden desarraigarse y así situarse en cualquier lugar, hecho que sin duda añade nuevas estrategias a la hora de organizar la base.

Una desventaja que muestran los Zerg en cuanto a su jugabilidad es en la selección de las larvas. Si bien, y al igual que en Starcraft, la guarida permite seleccionar todas las larvas que tiene bajo su control, de poco sirve si no se puede dar la orden de que todas ellas se metamorfoseen en el mismo tipo de unidad. Como hemos podido ver en esta beta, a pesar de poder seleccionarlas rápidamente, hay que dar la orden de transformación una por una. Un punto flaco que quita velocidad a una raza que precisamente depende de ella.

La última de las razas presentes en el juego, los Protoss, sigue siendo la raza más fuerte pero también la más costosa en cuanto a recursos de refiere. Es, además, la que mejor mantiene la esencia que ya poseía en Starcraft: unidades no especialmente rápidas pero sí robustas y especializadas. Es la raza que más novedades ofrece en cuanto a las unidades se refiere, pues a parte del observador, el fanático y algunas pocas unidades más, el resto son unidades completamente nuevas, a destacar la nave nodriza ya vista en multitud de vídeos y que sin duda a despertado el interés de no pocos jugadores.

En general, la jugabilidad de Starcraft II que la beta nos ha mostrado es esencialmente la misma que la de Starcraft de 1998. Para los jugadores especializados en los comúnmente llamados rush, el juego no parece ofrecer ninguna diferencia ya que las tres razas mantienen las unidades básicas de tal ataque: marines para los Terran, zerglings para los Zerg y fanáticos para los Protoss. Es en las partidas largas donde Starcraft II muestra sus cambios y mejoras en este campo, pues la mayoría de novedades que ofrece requieren de tecnologías o estructuras que evidentemente no se llevan a cabo en partidas muy rápidas. Del mismo modo, la cantidad de unidades nuevas que el título nos ofrece da pie a llevar a cabo un gran número de nuevas estrategias para ganar al enemigo, combinando, por ejemplo, distintos tipos de unidades para sortear las flaquezas de las unas y las otras.

Los pelotones, básicos para organizar las unidades para que ataquen o defiendan en conjunto, han sido mejorados en Starcraft II. Si bien en  Starcraft la cantidad máxima por pelotón no solía superar las 12 unidades, en esta beta hemos podido comprobar que esta cantidad ha aumentado, pudiendo agrupar hasta 24 unidades por pelotón. Del mismo modo que en otros aspectos del título, la manera de agruparlos sigue sin variar: a cada pelotón se le puede asignar un número.

Un aspecto que puede no ser del agrado de los más acérrimos de Starcraft es la música. El lavado de cara ha afectado, evidentemente, a este importante aspecto del juego. Si bien cada raza sigue manteniendo sus canciones distintas e, incluso, las mismas melodías que en el juego de hace 12 años, éstas se han modernizado y se les ha dado un estilo menos rockero para los Terran, menos místico para los Protoss y menos metalero para los Zerg. A grandes rasgos, la música se ha vuelto acústica y suave, algo que quizá hace perder personalidad a cada raza a cambio de reforzar la unidad que tiene toda la música del título en su conjunto.

La beta nos ha mostrado un título localizado tanto en textos como en doblaje al castellano. El doblaje ha mejorado desde el Starcraft de 1998, algo fácil de conseguir ya que no era de la calidad que de Blizzard cabía esperar. No obstante podrían haber aprendido de los errores cometidos en aquella ocasión y ofrecer más profundidad y personalidad a las voces, algo que en la versión original sí se ofrece.

En resumen, Blizzard ha renovado el universo de Starcraft sin perder la jugabilidad que tan buenos resultados le dió, algo que sin duda garantiza horas y horas de diversión delante del monitor. Sin embargo, es posible que para algunos jugadores la esencia de Starcraft, un universo oscuro y desolado, se haya perdido en el camino para dejar paso a una versión más moderna y suavizada.

StarCraft II: Wings of Liberty

Vuelve todo un clásico, el más popular de los juegos de estrategia en tiempo real. Después de nueve años levantando pasiones, la secuela llega para recoger el testigo y continuar con el legado de Blizzard.

StarCraft II: Wings of Liberty