Piedras en el tejado
Aunque el X10 haya traído algunas noticias muy buenas, alguna que otra nos derrumba como usuarios de PC. ¿Por qué ese empeño en luchar contra los compatibles a golpe de título exclusivo?
Entiendo el concepto de exclusividad, y no me cuesta identificarlo dentro de la eterna batalla entre Wii, PlayStation y Xbox. Comprendo ese intercambio de puñetazos al ritmo de nombres de títulos, recitados con carrerilla como quien se aprende la tabla de multiplicar. Si nos ponemos estrictos, tampoco tengo nada que recriminar a Sony o a Nintendo, que defienden su fuente de ingresos y su forma de vida. Pero el tercero en discordia, Microsoft, sigue sin darse cuenta de que está tirando piedras contra su propio tejado. Por eso, a día de hoy, soy mucho más que un usuario de Windows descontento soy un consumidor de PC defraudado por la empresa más importante del sector.
A ver si me explico ¿Qué Microsoft quiere hundir a PlayStation 3 en la ruina mediante la adquisición de forma exclusiva de algunos títulos de renombre? Perfecto, que lo haga, no poseo PlayStation 3 ni tengo planeado conseguirme una en un futuro cercano. ¿Qué Nintendo hace lo propio y evita contenidos a sus rivales? Me parece genial ¡oye chico, sigue así! Pero me cuesta contener la rabia con anuncios como el de esta semana pasada: 'Alan Wake ha sido oficialmente cancelado en su versión para PC.' Y no es la primera estupidez que cometen los de Redmond: Fable II, Dead Rising, Perfect Dark Zero la lista tiene suficientes caídos como para que podamos entonar una misa por ellos.
No puedo quejarme si el Infamous de Sony no se publica para mi PC, pero me parece infame que Dead Rising no tenga una versión para compatibles y hasta los usuarios de Wii se hayan podido saltar el bloqueo comercial impuesto por Xbox, bajo un criterio del que todavía me pregunto las bases. Me gusta, siempre que ocurren este tipo de cosas, dar al botón derecho en el icono Mi PC' y leer lo que sale escrito y hasta hace un par de minutos puedo jurar que antes de la palabra Windows salía Microsoft. Es más, si todavía entiendo un poco del funcionamiento de estas cosas, podría aseverar que gran parte de la base de ambas plataformas responde a un denominador común.
Cabe preguntarse, ¿por qué es tan difícil adaptar un título exclusivo? Pero la respuesta es bastante simple: no lo es. Lleva un trabajo añadido, por supuesto, pero no estamos hablando de retomar un producto y empezarlo desde cero para hacerlo compatible en los dos sistemas. Microsoft Games Studio es una división especializada en desarrollar para las dos plataformas, que cuenta con la ventaja de conocer al dedillo los entresijos correspondientes al sistema operativo de PC y el funcionamiento de Xbox. Incluso el entorno de desarrollo XNA compatibiliza las dos opciones, permitiendo a los desarrolladores aprovechar y compartir código y recursos para diseñar e implementar títulos para ambos.
Que no intenten engañarme con esos intentos de crear un entorno común para los jugadores de Xbox y PC, y que a la larga se convierte en poseedores de la consola por un lado y partidarios de compatibles por el otro. Señoras y señores responsables de Microsoft, para equiparar a todos los usuarios que consumen sus productos no es necesario mentirles con la esperanza de que van a compartir experiencia de juego hay que demostrarlo. Si quieren que mi PC de última generación no tenga nada que envidiar a la Xbox 360 de mi vecino, no exploten falsas esperanzas y vayamos a los hechos concretos que sus desarrollos asociados a Microsoft aparezcan siempre en ambos sistemas.
Puede que mi error sea dar una interpretación moral a este problema, en lugar de haberme centrado en la explicación económica. Si consiguen que además de comprarme un PC de altas prestaciones e instale su sistema operativo (cuyo precio oscila entre los 30 € y 300 € según las características que necesite como usuario particular) me vea obligado a adquirir una consola Xbox 360 y reciban el correspondiente ingreso a mayores pues todo redondo. Y que conste que no estoy en contra de los que quieran comprarse una consola siendo ya poseedores de un ordenador, estoy en contra de que Microsoft quiera obligarme a hacerlo esgrimiendo contenidos exclusivos como medida de presión.
¿Qué nos queda? Poco que decir o hacer. Si Alan Wake no es lanzado en PC, me quedaré sin jugarlo. Y me sentiré tan decepcionado de no haber disfrutado de Fable III como de su antecesor. Si no puedo masacrar muertos vivientes en un centro comercial o en un casino, no lo haré aunque dudo que los zombis me lo agradezcan. Mientras tanto, seguiré siendo poseedor de una plataforma versátil y prácticamente infinita, seguiré teniendo la posibilidad de acceder a una cantidad inimaginable de desarrollos y títulos de distinta calidad, y seguiré resistiendo frente a la pantalla de mi PC como si fuera una pequeña e irreductible aldea de galos rodeada de campamentos romanos.
Muchos diréis peor para ti, te lo pierdes y ante tal demostración de evidencia manifiesta no puedo contestar más que utilizando un recurso de patio de colegio: ¡Pues tú más! Porque queramos o no, los ordenadores siguen siendo los reyes del cotarro, los que reciben mayor cantidad de títulos al cabo del año, permiten modificaciones increíbles en algunos de sus productos y favorecen aspectos con los que las consolas no pueden competir. Pero en mi corazón seguiré reprochando la estúpida política de Microsoft, y si un día me encuentro cara a cara con alguno de los dueños y señores de Redmond no podré evitar una pregunta que me saldrá del alma: ¿por qué tiráis piedras contra vuestro propio tejado?
Esta columna refleja únicamente la opinión del autor, y no necesariamente la de Meristation.com.