Capricho electrónico

El pasado miércoles 27 de enero se presentó en la Keynote de Apple celebrada en San Francisco, el nuevo dispositivo de la firma norteamericana llamado iPad, destinado a revolucionar el mercado de las tablets.

Después de meses de intensos rumores sobre un nuevo lanzamiento por parte de la compañía liderada por Steve Jobs, se presentó por fin el nuevo y flamante iPad, una nueva tableta que permite realizar multitud de actividades, tales como navegar por la red, visualizar fotografías y vídeos, leer libros electrónicos, jugar a videojuegos, etc. Muchos la consideran como la mejor tableta electrónica del mercado, en parte gracias a una competencia a día de hoy, bastante floja. No conviene olvidar que es un sector en expansión y en estos casos, los primeros dispositivos en abrir el mercado son bastante limitados. ¿Es realmente el iPad tan revolucionario?

Bajo mi punto de vista, no. Apple siempre adorna sus productos con campañas de marketing muy bien ejecutadas, sabiendo que son una marca líder dentro del ocio electrónico y que cuentan con verdaderas legiones de fans dispuestos a comprar cualquier novedad a ciegas, sin importar si realmente vale la pena. Y esto el señor Jobs lo sabe muy bien. Los productos Apple son considerados por muchos como algo 'cool', algo que está de moda y será la envidia del resto de los mortales que no posean un iPhone, un iPod Touch o un MacBook; ojo, no quiero decir que sean malos productos, ni mucho menos, pero no siempre es oro todo lo que reluce.

Volviendo al iPad (nombre nada original, por cierto) nos encontramos con un dispositivo con mucha personalidad pero que no innova como se esperaba. Una vez hayamos navegado por sus menús, nos invadirá una sensación de déjà vu; no parece otra cosa más que un iPod Touch gigante. La pantalla tiene un tamaño de 9,7 pulgadas, con tecnología LED y táctil, por supuesto. Su resolución alcanza los 1024 x 768 píxeles y viene con una capa especial de protección para evitar las marcas de nuestros dedos y la suciedad. Las dimensiones son bastante generosas; 24,3 x 19 cm, 13 mm de grosor y un peso de 680 gramos para el modelo con Wi-Fi y de 730 gramos para el 3G.

Estrena un nuevo procesador desarrollado por Apple de 1 Ghz. Además del típico acelerómetro, se incluye un sensor de luminosidad, bluetooth y GPS. Altavoz y micrófono integrado, junto con una batería con una autonomía de diez horas, completan un dispositivo revolucionario, según Apple, por supuesto. Personalmente, creo que será un éxito en cuanto a servicios gracias a una Apple Store cada vez más potente en cuanto a contenidos, pero como dispositivo enfocado a aplicaciones específicas se queda corto. Años atrás, Apple se caracterizaba por ofrecer productos muy potentes para el mercado profesional, olvidando al consumidor medio. Ahora, ocurre todo lo contrario.

Para empezar, el iPad no ofrece una interface multitarea; hoy en día resulta casi indispensable poder realizar diferentes tareas al mismo tiempo y no tener que estar abriendo y cerrando constantemente para pasar de una aplicación a otra. El navegador de Internet no soporta Flash, así que nos visualizaremos correctamente todas esas páginas que necesiten del citado plugin. Tal vez, con la popularización de HTML5 en un futuro próximo (que sí soporta iPad) Flash caiga en desuso, pero hoy por hoy es un estándar muy extendido. No se entiende muy bien la razón por la que Apple no llega a un acuerdo con Adobe para integrar el citado software en sus dispositivos.

Apple también ha insistido mucho en vender el iPad como un libro electrónico, potenciando en gran medida la nueva tienda iBook, donde podremos comprar a un precio más que asequible las últimas novedades literarias, entre una gran oferta de títulos. El problema reside en que la pantalla del iPad está fabricada con tecnología LED, no muy recomendable para nuestra vista si la destinamos a una lectura continuada; las pantallas de tinta electrónica son mucho más recomendables para esta función, pero encarecerían mucho el precio de un producto ya de por sí bastante exclusivo.

Otros aspectos no menos importantes son el diseño y la ergonomía. Siguiendo la tendencia Apple, se nos presenta el iPad como si de un iPod Touch se tratara; de esta manera, el marco negro alrededor de la ventana gana demasiado protagonismo, entorpeciendo el acceso de nuestros dedos a la pantalla. Además, hoy en día se estilan pantallas panorámicas e iPad ofrece una proporción de 4:3. A priori, parece un producto interesante, pero demasiado limitado en muchos aspectos. Tampoco ayudan unos precios que van desde los 499 dólares para la versión de 16 GB con Wi-Fi, hasta los 829 dólares para la versión de 64 GB con 3G.

La estrategia de Apple se basa en la exclusividad, en ser diferentes del resto de la competencia, creando nuevos productos y nuevas necesidades para el consumidor. Sin ninguna duda, este nuevo dispositivo no caerá en el olvido; quizás no llegue al nivel alcanzado con el iPod Touch e iPhone, pero gracias al enorme número de aplicaciones disponibles y a un interés creciente de los desarrolladores de software, el iPad abrirá el camino para este nuevo mercado de las tablets, popularizándolo como ya hizo anteriormente con otros productos. Y llegarán nuevas versiones mejoradas, eso seguro. Apple vende y Steve Jobs es consciente de ello.

Esta columna refleja únicamente la opinión del autor, y no necesariamente la de Meristation.com