Majesty 2: The Fantasy Kingdom Sim
Majesty 2: The Fantasy Kingdom Sim
Carátula de Majesty 2: The Fantasy Kingdom Sim
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En el nombre del rey

Paradox Interactive y 1C Company recuperan uno de los títulos con más simpatía de la pasada década. Majesty 2 llega a nuestras tiendas mejorando en gran medida a su anterior entrega, y poniendo en nuestras manos el destino de un reino de fantasía extremadamente familiar.

Si hablamos de mundos fantásticos con guerreros, trolls, magos y dragones, la primera imagen que se formará en nuestra cabeza será la de un juego de rol. Tampoco será sorprendente que os digamos que se trata de un título estratégico, dado que dichas ambientaciones han sido representadas cientos de veces. Pero si aún así os aseguramos que todavía guardamos una sorpresa, seguro que muy pocos puedes adivinar de que se trata... a menos que ya disfrutase de Majesty.

Porque la segunda entrega de esta serie se basa en los mismos principios que dieron lugar a su antecesor, publicado por Micropose allá por el año 2000. Bajo el sobrenombre de 'The Fantasy Kingdom Sim' o 'Simulador de Reino de Fantasía', este original título nos introdujo de lleno en un mundo fantástico poblado por todo tipo de criaturas, siguiendo la estética y directivas más típicas dentro de la mitología fantástica: trolls, elfos, enanos, dragones, tesoros... Nuestro cometido sería mantener el orden y la paz en nuestro reino, ayudados por todo tipo de héroes dispuestos a tomar su espada y lanzarse a la aventura... a cambio de una buena recompensa, claro está.

Su buena acogida por parte de los usuarios consiguió que el juego de Cyberlore Studios fuese trasladado a Mac y Linux, y se lanzó una expansión con el nombre de 'The Northern Expansion'. El motivo es simple: un planteamiento original y entretenido mezclado con un estilo de juego ágil y sencillo. La típica ambientación de reino fantástico pero con un toque novedoso... en ningún momento controlamos directamente a los héroes que viajan por nuestros territorios. Si necesitamos de sus servicios para que realicen alguna tarea tendremos que convencerlos mediante incentivos monetarios, que deberán ser de mayor cuantía cuanto más complicada sea la misión a superar.

Tras la adquisición de los derechos por parte de Paradox Interactive, la compañía sueca comenzó a trabajar con 1C  Company con el fin de desarrollar la entrega que hoy analizamos. El estudio ruso está respaldado por una buena cantidad de títulos de fantasía, entre los que encontramos King's Bounty o Elven Legacy. Coincidiendo en que la base de Majesty era más que correcta, su experiencia se aplicaría a mejorar algunos de los aspectos jugables del primer juego. Un año después de anunciar este proyecto, el título finalmente vio la luz en septiembre del pasado año, aunque hemos tenido que esperar hasta ahora para disfrutar de la versión localizada a nuestro idioma.

La acción transcurre en el reino de Ardania. Estas tierras se unificaron hace 500 años, y gracias a la intervención de sus gobernantes se ha ido convirtiendo en un lugar pacífico y tranquilo. Sin embargo, años atrás, uno de los reyes comenzó a preocuparse por la falta de enemigos a los que derrotar, y bajo su falta de criterio decidió invocar un poderoso Demonio al que vencer en combate singular. Sobra decir que dicha criatura resultó ser bastante más poderosa de lo que se esperaba y usurpó el trono sin dudarlo. Ahora, tras muchos intentos por encontrar un descendiente de los antiguos reyes, parece que la gente de Ardania ha dado con uno... nosotros.
Por este motivo, nuestro papel como legítimo regente de Ardania protagonizará las 16 misiones que componen el modo de campaña, y que a su vez encontraremos divididas en 4 capítulos que guardan cierta relación entre sí. Se pondrá a nuestra disposición un mapa de nuestras tierras relleno de marcadores que indican las zonas en las que es posible iniciar alguna fase, aunque no encontraremos todas activas desde el principio. Conforme avancemos en la trama se irán desbloqueando los accesos a nuevas misiones de la campaña que nos permitirán acceder a los siguientes capítulos, y a su vez iremos obteniendo nuevos elementos para aplicar durante la partida.

También es posible saltarse todo este desarrollo y pasar directamente a la acción... y para ello se han propuesto diversos mapas para uno o más jugadores. Las diferencias entre estas misiones rápidas, además de la configuración propia del terreno, vienen a ser los obstáculos que podremos encontrarnos en cada una de ellas, y es que los enemigos no son iguales en un desierto que en una jungla. Sin embargo, los jugadores no deben colaborar entre ellos para traer la paz a sus tierras, y se trata más bien de pegar una buena paliza a nuestros oponentes mientras nos afanamos en evitar que los enemigos propios del entorno nos proporcionen nuestra parte correspondiente.

El modo multijugador se realiza tanto en red local como mediante el uso de los servidores dedicados a Majesty 2, pero encontrar una partida suele ser difícil, dado que no hay demasiados jugadores que gasten parte de su tiempo en este modo de juego. La versión localizada a nuestro idioma y las propias que se lanzaron en otros países pueden diferir en número de versión, lo que complica aún más la tarea de encontrar oponentes. La solución más práctica es no tener demasiadas esperanzas a la hora de lanzarse a la aventura online, y quedar conjuntamente con un par de amigos en sus casas o reunirse para disfrutar del título en red local.

A estas alturas de análisis todavía no hemos entrado en detalle sobre el desarrollo del juego. Casi bastaría con decir que Majesty 2 es un título de estrategia en el que no tendremos el control directo sobre los personajes, para que nombres como Populous, Evil Genius o Dungeon Keeper saltarán a palestra. Aunque este tipo de manejo no es exclusivo de estas serie, siempre resulta bastante original por las pocas veces que se lleva a cabo. Otro títulos optaron por mezclar el control tradicional con el indirecto de los RTS, como Black & White. Las diferencias para los habituales del género no son verdaderamente significativas, aunque se hacen necesarias algunas aclaraciones.

Para los que lean por primera vez este término, simplemente diremos que el control indirecto no nos permite seleccionar directamente las acciones que realizará cada uno de los personajes, sino que daremos distintas órdenes que serán cumplidas por personajes especializados en dicha tarea, o por aquellos que se encuentren más cerca. En algunos casos es necesario establecer prioridades para las distintas opciones a realizar, y así controlar mejor la forma en la que se cumplen nuestras indicaciones. Mientras no hay tareas que realizar, nuestros súbditos pueden deambular por el mapa o incluso sentarse y esperar a que nos dignemos a ofrecerles algún reto.

En Majesty 2 solamente tendremos control directo sobre las construcciones que queremos edificar, y para ello tendremos que elegirlas de entre las distintas opciones que se muestran al seleccionar nuestro castillo, que hace las veces de base para nuestro reino. En caso de ser destruido, la partida será dada por perdida, así que más nos vale mantener a salvo nuestra fortaleza. Los edificios se dividen en cuatro categorías: gremios, cuarteles, templos y económicos. El coste de construcción irá aumentando con las sucesivas repeticiones del mismo tipo, aunque generalmente nos bastará con un único representante de cada edificio para poder cumplir nuestras expectativas.
El único recurso necesario es el oro, y se adquiere mediante la recaudación de impuestos. Nuestros recaudadores irán visitando los edificios que hemos construido, y percibirá una cantidad en cada uno de ellos. Además, conforme vayamos avanzando los habitantes irán extendiendo nuestro territorio mediante la fabricación de sus hogares, almacenes, molinos... de manera que nuestros ingresos se incrementarán proporcionalmente. Sin embargo, hasta que los recaudadores no lleguen a nuestro castillo no recibiremos ninguna cantidad... y si son asaltados por el camino es perfectamente posible que perdamos todas las ganancias acumuladas por ese funcionario.

Los edificios económicos contribuyen con mayores cantidades. Entre ellos encontramos el mercado y el bazar mágico, lugares adecuados para comprar pociones y amuletos. La herrería pone a la venta armas y armaduras de calidad y el puesto de mercaderes nos permite establecer rutas comerciales con las que recibir más ingresos, motivo por el que deben construirse en puntos concretos marcados en el mapa, que suelen estar alejados de nuestro centro habitual y son más peligrosos. La estatua del rey influirá positivamente en la moral de nuestros súbditos, y la posada es el lugar indicado para que los héroes formen grupos con los que salir de aventuras.

Los cuarteles tienen como objetivo la vigilancia y defensa, y pueden ser encontrados en tres modalidades diferentes. El más básico lanzará flechas o flechas incendiarias, y será guardado por un soldado de la corona. Las torres mágicas se construirán solas, mediante el uso de hechizos, pero para que puedan defender una zona tienen que ser activadas a cambio de un coste en oro predeterminado. Los cuarteles más resistentes son los de arquitectura enana, y su aguante nos permitirá resistir con firmeza las distintas oleadas de enemigos que decidan dirigirse a nuestras tierras. El castillo, a su vez, realiza tareas de defensa con su guardia real y torres de defensa.

Por otro lado encontramos los gremios y templos, cuyo objetivo es similar. Los primeros son la base para contratar todo tipo de héroes: clérigos, guerreros, magos, pícaros y exploradores. Conforme avancemos será posible contratar elfos y enanos. Los gremios nos permiten mejorar sus características y habilidades, y contratar hasta 3 representantes de dicha profesión. Los templos son necesarios para especializar en alguna de las 2 posibilidades que existen para cada clase de héroe, pero no aumentan el número de personajes que podemos disponer en pantalla. La única solución para este inconveniente es seguir construyendo gremios del mismo tipo.

Aquí nos encontramos uno de los inconvenientes de Majesty 2, ya que con cada nueva construcción tendremos que volver a repetir todas las investigaciones e inversiones que se puedan realizar en la misma. Por poner un ejemplo, aunque tengamos un gremio de clérigos desarrollado al máximo, si construimos un segundo tendremos que volver a comenzar todos los pasos del desarrollo, desembolso incluido. No queda claro si este hecho se debe a una motivación relacionada con la dificultad del título o a un error del juego aprovechado como característica jugable, pero a la larga resulta en una de las grandes carencias que nos encontramos en el manejo del título.

Los enemigos irán apareciendo a cuentagotas, pero el número y frecuencia se verá incrementado conforme avance la partida. No se trata de la única dificultad, dado que su nivel y ferocidad también irá en aumento. Pero nuestros héroes son lo suficientemente valientes como para hacer frente a la amenaza, siempre y cuando sepamos como recompensar sus actos. Esto se realiza mediante banderas que indican los lugares u objetivos para las misiones. Existen 4 clases de indicadores, que se usan para dar una alerta, defender una construcción o persona, atacar una guarida o enemigo y explorar una zona oculta del mapa. Y seremos nosotros los encargados de establecer la cuantía de la recompensa.
Un héroe se decidirá por una misión u otra según la distancia, el nivel de amenaza y el valor en oro de dicha retribución. Por ello, si establecemos tareas muy alejadas, o muy peligrosas, tendremos que aumentar en mayor medida el dinero que será recibido en caso de finalizarla con éxito. A su vez, los héroes irán adquiriendo niveles de mejora según realicen misiones o acaben con enemigos, y no lo dudarán dos veces para poner fin a una amenaza inminente, aunque no exista recompensa por ello. Sin embargo, indicar con una bandera dará a conocer la tarea y atraerá una mayor cantidad de personajes a la zona. Si más de uno participa en su resolución, la recompensa se comparte.

Entre los enemigos nos encontramos con vampiros, trolls, dragones o hechiceros, que son los más poderosos. Esqueletos y zombis pueden surgir de los cementerios y templos oscuros, mientras que lobos y osos saldrán de sus guaridas para atacarnos. Destruir sus refugios es la mejor manera de poner fin a la amenaza, pero esto no significa que no puedan seguir apareciendo criaturas dispersas. Además, conforme nuestra ciudad aumenta, surgirán cloacas y alcantarillas que serán aprovechadas por las ratas y hombres rata para asaltar nuestra ciudad. Si algún héroe fallece, se creará un cementerio donde podrá ser resucitado a cambio de oro, pero también podrá aparecer esqueletos allí.

En las misiones del modo campaña no será necesario aniquilar toda amenaza para finalizar con éxito la fase, si no que los objetivos pueden diferir entre llegar a cierta zona o acabar con un tipo concreto de enemigo. No suelen ser soluciones triviales, y necesitaremos alcanzar cierto nivel de desarrollo antes de poder imaginarnos resolviendo la situación. Algunos niveles hacen gala de una dificultad elevada, aunque tampoco excesiva. Suele resolverse si conseguimos aguantar lo suficiente como para comenzar a desarrollar un grupo de héroes digno de novela fantástica, aunque para ello tengamos que afanarnos en reconstruir los gremios en varias ocasiones.

Si finalizamos con éxito, podremos asignar uno delos héroes para que se convierta en Señor o Dama de la provincia. De esta manera conseguiremos guardar algunas de los personajes más poderosos, que más tarde pueden ser invocados mediante la construcción de un salón de los Señores, con la restricción de que únicamente 3 Señores o Damas pueden habitar un salón al tiempo. Esta característica se puede aplicar únicamente al modo de campaña, y según vamos avanzando iremos encontrando mejores candidatos para cubrir las escasas plazas disponibles en el salón de los héroes. Eso sí, invocar a uno de estos tendrá un coste proporcional a su poder.

Para examinar edificios y personajes disponemos de una ficha detallada de cada uno de ellos. En los primeros veremos a los habitantes y visitantes del edificio, y la cuantía de impuestos que percibimos. Los héroes pueden estudiarse con detalle gracias a los datos que se presentan como si de una ficha de personaje se tratara, y así ver su nivel, habilidad, poder y objetos que porta. Es por ello que recompensar sus esfuerzos tiene un doble beneficio: atraerá más personajes a las misiones y permitirá que los supervivientes logren comprar mejores elementos de equipo o incluso pociones para cuando se encuentren heridos en medio del combate.
Lamentablemente, Majesty 2 pierde continuidad en el modo campaña, y con cada nueva fase nos obliga a empezar prácticamente desde 0. Lo que al principio puede parecer un leve inconveniente se termina convirtiendo en una sensación de eterna repetición, y es el aspecto en el que sale más perjudicado. Al final nos encontramos con un título entretenido para partidas cortas, pero que no es adecuado para realizar toda la campaña de un tirón, o acabaremos cansados de magos y guerreros, deseando que los dragones aparezcan y arrasen de una vez por todas nuestro reino. Una mayor cantidad de opciones, o un poco más de libertad, habrían ayudado a evitar esta sensación.

El nivel gráfico de Majesty 2 supera con creces al de la primera entrega, y lo más destacable es el paso a 3D. Esto nos permite girar la cámara para buscar el mejor ángulo de visión, dado que el entorno es rico en árboles y construcciones. De igual forma, el nivel de acercamiento de la vista nos deleita con las acciones de los héroes de nuestro reino, y hasta pueden distinguirse los cambios de ropa y armas conforme usen sus ingresos para adquirir dichas mejoras en los mercados y bazares. Las texturas son coloridas, y representan el típico universo de fantasía, siguiendo el estilo gráfico con el que 1C Company impregna todos sus títulos con este tipo de ambientación.

No se puede decir que los modelados de personajes y criaturas tengan un aspecto realmente cómico, y más bien tenemos que buscar en el propio desarrollo los aspectos que otorgan esta característica a Majesty 2. Algunas misiones tienen ese toque gracioso que respeta las premisas de su antecesor, cómo el tener que engañar al rey Rata con un trozo de queso gigante, algunos de los comentarios de nuestro consejero y las acciones que realizan los héroes. Lo que mejor hace el título de Paradox es representar un universo de fantasía tradicional, de la forma en la que es descrita en la mayoría de los juegos de rol, y que se rige bajo las mismas normas.

Pasar al apartado sonoro es volver de nuevo a la eterna discusión sobre la localización de las voces, y en este caso habría sido más que apropiado. Muchos comentarios se pierden por la falta de este doblaje, aunque no impiden disfrutar del título, que se encuentra traducido en su totalidad. La banda sonora no realiza ningún trabajo excepcional o fuera de lo normal, pero junto con los efectos de sonido permite que podamos disfrutar del título de una manera adecuada. Todo esto unido a un estilo de juego ágil y apto para todos los niveles de conocimiento en el género da lugar a un título que a casi nadie dejará descontento, al menos en principio.

Al final nos encontramos con un juego perfecto para realizar pequeñas partidas en red, y para salir un poco de la monotonía típica del género, pero del que tampoco podemos abusar excesivamente o acabaremos por almacenarlo definitivamente. Aún así, una ambientación que destaca por ser tan sumamente típica que todo el mundo se sentirá cómodo con ella, y una alta jugabilidad, son las mejoras bazas de este nuevo lanzamiento de 1C Company y Paradox Interactive. Si todavía te quedan unos días de vacaciones, y dudabas en la manera de gastarlos, Majesty 2 es una opción perfecta.


- Es sencillo y con un desarrollo ágil.
- Ofrece buenos momentos de diversión.
- Mejora técnicamente a su antecesor.

LO MEJOR

  • Es sencillo y con un desarrollo ágil.
  • Mejora técnicamente a su antecesor.
  • Ofrece buenos momentos de diversión.

LO PEOR

  • Falta de opciones y diversidad.
  • Falta un doblaje en castellano.
  • Puede resultar muy repetitivo.
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.