James Cameron's Avatar: The Game
James Cameron's Avatar: The Game
Carátula de James Cameron's Avatar: The Game
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    Meristation

James Cameron da el salto a los videojuegos

Juan Sanz

La última producción de James Cameron se acerca por fin a su estreno el próximo 18 de diciembre. Mientras tanto podemos ir abriendo boca con esta traslación del fascinante universo salido de la mente del cineasta al mundo del videojuego. Esperemos que la película cumpla las expectativas, justo al contrario que este título de Ubi Soft.

James Cameron es uno de los grandes directores del panorama cinematográfico actual. Su última película tuvo un éxito jamás visto con anterioridad (Titánic), consiguiendo que tanto crítica como público aplaudieran a Leonardo Di Caprio mientras se ahogaba en el océano. Por eso su nueva producción ha conseguido crear tanta expectación. Han sido más de 10 años de duro trabajo y planificación para Avatar, pero parece que por fin podremos ver el resultado de tanto esfuerzo.  Será el 18 de diciembre cuando se estrene en los cines de todo el mundo la prometedora cinta, pero desde ya mismo podemos disfrutarla en las consolas de nueva generación y PC.

Se trata de un nuevo intento en eso de hacer que la dupla película-videojuego consiga buenos resultados más allá del afán recaudatorio. Para ello el el director canadiense ha confesado haberse interesado personalmente en el proyecto de Avatar: El Videojuego. Lamentablemente, parece que el director  canadiense debe permanecer en el mundo del celuloide, y es que el título que nos ocupa no va a conseguir conquistar los corazones de los jugones.

El argumento nos sitúa en una fecha anterior a los hechos  que podremos ver en la película, de tal modo que estamos prácticamente ante una precuela de la versión creada para la pantalla grande. Tanto es así que ambas interpretaciones de este universo tienen incluso protagonistas diferentes. En el cine Jack Skully (Sam Worthington)será el personaje principal de la trama, mientras  el peso dramático de Avatar: el Videojuego es para 'Able' Ryder. Un personaje ambiguo que ni siquiera tiene una cara predefinida, teniendo que elegir su aspecto de entre 10 posibilidades diferentes al comenzar la aventura. Es loable el esfuerzo de Ubi Soft por permitirnos personalizar la aventura, pero insuficientes son sus soluciones. Este título pide a gritos un editor completo.

El escenario es común para ambas versiones, Pandora, único lugar conocido del universo en el que se encuentra un preciado mineral: el unobtanium. El problema reside en que la atmósfera de esta luna es tóxica para el ser humano, y en que tanto la flora como la fauna son verdaderamente hostiles. De este modo, el protagonista involuntario de Avatar es el escenario que enmarca la acción. Un espectacular nuevo universo repleto de colores vivos y cuyo diseño raya a la altura de lo esperado.

Una de las razas que pueblan esta luna son los Na'Vi, una raza de seres inteligentes en un estado evolutivo similar al de los cavernícolas. Con un característico color azul y cerca de dos metros y medio de altura estos seres resultan ser el mayor escollo para que la RDA se haga con el control del planeta, por lo que es imperativo para los intereses humanos hacer desaparecer a esta incómoda especie. Comienza la guerra.

La mejor arma que ha conseguido desarrollar el bando humano es una tecnología llamada Avatar. Se trata de unos híbridos entre los humanos y los Na'Vi, controlados telepáticamente por soldados de la RDA, y que permiten a este bando la exploración de Pandora sin más problemas que las continuas luchas con los nativos del planeta.


El problema para Ryder radica en que gracias a su avatar y al contacto que tiene con los Na'vi, llegará a plantearse del lado que quiere estar en la guerra que se está desarrollando. Por tanto, tras aproximadamente una hora de juego, tendremos que elegir un bando para que se desarrolle el resto de la aventura. Esta decisión toma una importancia capital dado conlleva que la aventura que viviremos cambie incluso de género.

Dos caras de la misma moneda
Eligiendo el lado humano, la RDA, nos enfrascaremos en una guerra armada por controlar la superficie de Pandora. En este caso la jugabilidad se asemeja a lo que hemos podido ver por ejemplo en Mercenarios, con muchos puntos en común tanto en su jugabilidad como en las posibilidades que presenta. Tendremos a nuestra disposición todo el armamento humano existente: granadas, ametralladoras, rifles de pulsos… e incluso la posibilidad de usar diversos vehículos, que van desde los típicos jeeps de exploración hasta espectaculares mechs, cargados de armas hasta las tuercas.

Las posibilidades de juego se asemejan a lo que podemos ver en un sandbox, habiendo un hilo de misiones principal y diversas misiones secundarias opcionales que tratan de dar cierta diversidad a la trama. El problema que aparece es que la narrativa del título deja demasiadas cosas para que el usuario interprete, perdiendo peso específico la importancia del hilo argumental. Tanto es así que para enterarnos bien de las motivaciones de cada bando, detalles de la tecnología avatar, etc… Tendremos que recurrir a la Pandorapedia, ya que de otro modo la historia de este título no nos dará pistas al respecto de muchos aspectos de la trama.

Si a esto le añadimos que la mayoría de misiones secundarias no salen del típico esquema ‘ve allí, destruye esto y tráeme un artefacto', tenemos como resultado una alta probabilidad de sumirnos en el aburrimiento antes de conseguir acabar esta parte de la aventura. Gracias al excelente trabajo de diseño puede parecer que la variedad de objetivos es mayor, pero lo cierto es que un cambio en los escenarios no convierte a las mismas misiones en algo distinto y divertido.

A su favor hay que decir que se trata de un shooter correcto, de esos en los que no hay que pensar demasiado y basta con apretar el gatillo y apuntar sin fallar. Muchos disparos, grandes explosiones, escenas épicas... Si no fuera por el esquema de juego casi mecánico que presenta estaríamos hablando de un título que podría llegar a estar a la altura que se le presupone a una superproducción cinematográfica como Avatar.

En el caso de apoyar a los nativos de Pandora, la cámara se posicionará de igual forma tras nosotros, pero ya no estaremos ante un shooter, sino que nos enfrentaremos a un beat'em up con grandes dosis de plataformeo. Usaremos palos, bastones, cuchillos y puede que incluso algún arco para luchar contra la amenaza humana. Las habilidades únicas de los Na'Vi tienen mucho que decir en este punto, ofreciendo una perspectiva completamente distinta de este conflicto. La gran pega de esta elección es el uso del mismo sistema de juego que en la parte humana. La cámara que antes funcionaba de una manera simplemente correcta, ahora no la encontraremos a la altura de las circunstancias, siendo su posición incómoda para el frenetismo de las acciones que desarrollaremos, haciendo que perdamos de vista en más de una ocasión a los enemigos. Por si esto no fuera suficiente, el sistema de animaciones de esta especie alienígena no está a la altura de las circunstancias, empeorando las sensaciones a los mandos de esta parte de Avatar (que ya de por si no son buenas por culpa de un sistema de control no demasiado reactivo, con el culmen del control de los vehículos, una verdadera tortura que acaba poniendo a prueba nuestra paciencia y habilidad).



En ambas ramificaciones de la historia iremos ganando puntos de experiencia a medida que completemos las distintas misiones que se nos presenten. Una idea brillante en su concepto, pero mal ejecutada. Parece que la gente de Ubi Soft ha entendido mal el concepto de accesibilidad, limitando nuestra elección en este aspecto a elegir nuestra habilidad preferida al principio de la aventura. Desde ese momento el avance por los dos árboles de habilidades es completamente automático, repartiendo puntos de experiencia siempre de la misma manera, independientemente de la manera en que hayamos jugado. A esto se le añade el hecho de que los cambios entre un nivel y otro son en su mayor parte casi imperceptibles, mejorando ligeramente los poderes y estadísticas del personaje, limitando el impacto y la posible variedad un sistema de niveles proporciona a la jugabilidad.

Parece casi que se ha desaprovechado la oportunidad de dar cierta profundidad al juego, puesto que las habilidades de cada raza son de lo más variado e interesante, yendo desde las típicas mejoras de salud hasta bombardeos selectivos. Un ejemplo que ilustra las buenas ideas de Ubi Soft, pero su pésima realización, es un mini-juego de estrategia con gestión de unidades al estilo de los juegos de mesa clásicos. En él podremos invertir nuestros puntos de experiencia y comprar tropas, para luego recuperar estos puntos con el rendimiento de las tierras que hayamos conquistado. Divertido, pero carente de objetivo por culpa de los fallos de diseño que podemos encontrar en el sistema de experiencia.

Donde no podemos quejarnos es en la duración del modo para un jugador, puesto que cada lado de la historia puede llegar a durar unas 8 horas, con lo que tendremos juego para rato si conseguimos sobreponernos a sus errores.  A esto deberíamos sumarle las opciones multijugador, más que aceptables para un juego de estas características. Nos ofrecen toda una suerte de modos de juego hasta 16 jugadores y nos obligarán a posicionarnos en cada combate en un lado de la guerra. Las diferentes habilidades de cada raza aportan un punto de vista fresco, con gran variedad de estrategias en cada caso.

Por ejemplo, los humanos podrán usar vehículos, mechs incluidos, mientras que los Na'Vi deben confiar en sus habilidades especiales y en el trabajo en equipo. La variedad de opciones en este apartado es loable. No faltan los típicos combates a muerte por equipo, diversos modos de juego que nos obligan a conquistar y defender una zona del mapa, variantes de captura de bandera y modos de juego en el que los equipos se intercambian los papeles al atacar y defender en las distintas rondas. La variedad es importante, aunque no aporta demasiado a lo que ya hemos podido ver en mil y un juegos de acción. Necesita algo más de trabajo en cuanto a las recompensas por jugar para conseguir que los jugadores vuelvan a jugar una partida por algo más que la simple diversión.

Apartado técnico
El detalle más destacable de esta adaptación cinematográfica es su adaptación a las 3D, aunque para disfrutarlas deberemos disponer de un televisor que soporte esta característica. Requiere una salida HDMI que soporte 120Hz, por lo que los usuarios de consolas en su mayoría no disfrutarán de esta opción por ser la implantación de esta tecnología aún escasa. Distinta es la situación de los jugadores de PC, donde la aplicación de nuevas técnicas facilita el uso de las 3D estereoscópicas. En caso de poder disfrutar de esta opción, estaremos ante un gran espectáculo visual repleto de momentos dignos de verse. Parece que incluso las animaciones del protagonista estén diseñadas específicamente para conseguir ese efecto de profundidad tan deseado.

Si no tenemos acceso a estas posibilidades el aspecto gráfico se resiente hasta casi convertirse en algo casi del montón. La espectacularidad de los movimientos de pantalla en tres dimensiones desaparece, descubriendo los defectos más obvios de la producción. Si bien el rendimiento del motor gráfico no se resiente, sí que es cierto que el virtuosismo que se le suponía desaparece. Los entornos de Pandora siguen siendo majestuosos, pero las animaciones, el detalle en las texturas o las representaciones visuales de los personajes parecen más apagadas. Tampoco nos libraremos de cierto popping con los escenarios y de soportar que la exuberante vegetación acabe fusionándose con los personajes, armas y vehículos merced al clipping que muestra la producción. En líneas generales, podemos decir que Avatar no aguanta la comparación con los grandes juegos que nos han llegado esta campaña navideña.

El apartado sonoro se mantiene a la altura de las circunstancias, con un doblaje a nuestro idioma que ralla a buen nivel  y una banda sonora orquestada que a veces se pasa de dramática, siendo algo excesiva en algunos momentos.



CONCLUSIÓN

Desgraciadamente Avatar vuelve a caer en el profundo pozo de las adaptaciones cinematográficas al mundo del videojuego. Cuenta con buenas ideas de partida, pero la realización práctica de casi todas ellas está lastrada por errores de diseño demasiado obvios. Los casi tres géneros que toca (shooter, beat'em up y rol) no acaban de ser suficientemente profundos en cuanto a posibilidades, con lo que acaba siendo una amalgama de posibilidades a medio realizar. [image|nid=1316841|align=|preset=inline] Ni siquiera el modo multijugador consigue aportar demasiado al conjunto, con un puñado de modos de juego correctos, pero que no pasarán precisamente a la historia reciente de los videojuegos. Desde la salida de Modern Warfare 2 pedimos un poco más a este apartado en los títulos de acción. Donde pocas pegas podemos ponerle es en el apartado visual, sobre todo en el caso de que tengamos un sistema que soporte las 3D estereoscópicas. En caso de no tenerlo, ni siquiera este apartado consigue destacar en esta adaptación cinematográfica. Esperemos que el día 18 de diciembre, las sensaciones de la película de James Cameron mejoren el ‘frio' que nos ha causado esta fallida adaptación cinematográfica. [image|nid=1244863|align=|preset=inline] -La representación visual de Pandora.-Las dos historias paralelas son un acierto en cuanto a concepto, doblando la duración del juego.-Es todo un espectáculo si tenemos un televisor en tres dimensiones.Lo peor-Múltiples errores jugables que arruinan la diversión (IA, controles deficientes, cámara inestable…)-Peca de ser poco profundo en los dos géneros que toca.-La historia, más allá de lo que podríamos esperar, decepciona.-Pierde enteros sin un televisor apropiado.

6

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.