El futuro en la nube
Todas las compañías han presentado resultados en los últimos días y nos han dejado intuir su presente, no muy halagüeño para muchas, y sus próximos pasos. La industria se mueve y en los próximos años se avecinan cambios importantes en el modelo de negocio que suponen los videojuegos.
Septiembre es un mes clave para las compañías de videojuegos, pues es cuando cierran los desarrollos más importantes del año, los que aparecerán por Navidad. También supone el final del segundo trimestre fiscal del año (o tercero dependiendo del país donde se tenga la sede), cuyos resultados, publicados alrededor de un mes después, nos dan la clave para conocer el estado actual de cada una de ellas al compararlos con los de años anteriores. En esta ocasión lo que más claro se destaca es que la crisis mundial también ha afectado a este sector, que, como cabría esperar, no iba a ser inmune. Sin embargo, no a todas ha afectado por igual, y algunas ya arrastraban problemas propios que la situación actual no ha hecho más que agravarlos.
En el lado positivo está la gran Activision Blizzard, que ha comenzado a sacar beneficios de tan magna unión gracias a franquicias como Guitar Hero, World of Warcraft o Call of Duty. Y ello sin contar con las impresionantes ventas que está cosechando Modern Warfare 2, que ya ha superado los 300 millones de dólares en recaudación. En el lado opuesto está precisamente la otra gran gigante, Electronic Arts, inmersa en un proceso de reestructuración para hacerse justo eso, menos enormérrima. Su reducción de lanzamientos y el importante número de despidos (que se suman a los que ya llevó a cabo el año pasado) son la mejor muestra de hacia donde vamos, aunque entraré en materia en seguida. Square Enix, otra compañía venida a más en los últimos tiempos tras su adquisición de Eidos, también está afrontando recortes, aunque en este caso a más alto nivel para aligerar la ahora sobrecargada cúpula directiva. Por desgracia, encontramos algunas que no levantan cabeza y es que no han terminado de hacerse a la actual generación, como Konami o THQ (esta última acumulando pérdidas año tras año), con un catálogo de juegos muy limitado (o repetitivo más bien). La diferencia para Konami es llamada Metal Gear Solid 4, su ausencia este año ha provocado un descenso importante de los beneficios.
Tras el breve repaso, para empezar el auténtico análisis (absolutamente personal e intransferible) voy a coger como ejemplo a Ubisoft y su ex-filial Gameloft. La primera ha experimentado un descenso en las ventas de un 50%, debido principalmente al mal funcionamiento de sus lanzamientos en DS. No es un dato baladí, sino que ilustra a la perfección uno de los puntos clave, al menos para mí: a las compañías aún les cuesta muchísimo sacar beneficio de Wii y DS. Es obvio que Nintendo rompió el mercado en su momento y es algo que ella misma ha empezado a sufrir con su caída de beneficios (aunque aún diste mucho de ser un auténtico problema). Los juegos que podríamos definir como "los de toda la vida" consiguen cifras ridículas, véanse Dead Space Extraction, GTA Chinatown Wars o MadWorld. Pero es que los "Imagina ser..." y compañían han empezado a sufrir un desgaste brutal. Así que ahora entrar en el TOP 10 de Wii, por ejemplo, no te asegura unas ventas satisfactorias para la inversión que ha supuesto tu producto. Una lectura adicional propia, teniendo en cuenta que de analista más bien tengo poco, es que en caso de crisis los advenedizos al mundo de los videojuegos son los primeros que se retiran.
Ahora bien, no quiero convertir este artículo en otra defensa del "Wii destruirá la industria de los videojuegos". No considero, ni mucho menos, que sea la única causa de los desafíos que están afrontando las desarrolladoras y distribuidoras en la actualidad. Hay que tener en cuenta que globalmente, las ventas de discos han caído. Digo discos porque es lo que a nivel más profesional definen como "bienes empaquetados" (traducción literal pésima). Aquí es donde aparece mi segundo sujeto para análisis, Gameloft. Con un 95% de contenido exclusivamente para móviles, sus beneficios han subido casi un 20 %. ¡Cambio de tendencia a la vista! No tan pronto como a algunas les hubiera gustado ("hasta la vista N-Gage...") pero ahí está. Es decir, Apple ha roto el mercado por otro costado y el futuro de las consolas portátiles no se avecina muy esperanzador, compitiendo de tú a tú con dispositivos como el iPhone o el nuevo Zune de Microsoft (entre muchos otros). Hay que tener en cuenta que aquí la mayoría de consumidores no ve el valor añadido de los juegos de mayor complejidad y presupuesto. En cambio, sí aprecian otros más aparentes como las pantallas multitáctiles, un valor por sí mismas. Los gráficos tampoco inclinan la balanza de forma destacada, los móviles actuales aumentan capacidades de forma increíble con el paso del tiempo.
Esta semana debatimos en el podcast (en el cual tuve ocasión de participar) sobre si el futuro de los videojuegos pasa por el online, y yo creo firmemente en ello por diversos motivos. Pero no me refiero únicamente a lo que es el multijugador porque, lo queramos o no, los juegos con cajita tienen los días contados. Una de las que creen más firmemente en ello es Sony, pese a que PSP Go sea una apuesta ambigua, algo que seguramente cambie en la siguiente generación de la portátil. La distribución de contenido por Internet es mucho más rentable; desafortunadamente no tanto nosotros, los usuarios, expulsados del mercado de segunda mano y perdiendo la ley de la oferta y la demanda de los productos en tienda. John Riccitiello, CEO de Electronic Arts, lo decía esta semana en su presentación de resultados: "Hemos hecho duras llamadas para recortar costes en determinadas áreas e invertir más en nuestros grandes juegos y el negocio digital". La adquisición de Playfish viene a confirmar esta idea, ve más rentable sacar juegos de lo más simple para Facebook y cobrar por publicidad que lanzar decenas de títulos para consolas. Battlefield Heroes viene a ser otro ejemplo de lo que busca conseguir. No está solo, Activision tiene muy claro que es el camino a seguir: rentabilizar pocos juegos con descargas de contenido adicional, fidelizando de algún modo al usuario para que siga pagando.
El caso extremo es el de OnLive. Lo veo muy adelantado a su tiempo, pero no creo que se aleje de lo que podríamos tener a medio plazo. Es el sueño de Google, volver a los terminales tontos y que todo se mueva en la nube, aunque esta vez a gran escala. Es decir, en servidores a kilómetros de distancia que se encargan de hacer el trabajo mientras lo único que tenemos delante es una pantalla conectada remotamente, nada de maquinones ultrapotentes. Ahora bien, eso también podría suponer lograr gráficos de última generación sin actualizar nuestros dispositivos, ya que ejercerían únicamente de interfaz, e incluso podrían ser portátiles. De todos modos, no hay que irse tan lejos, cuando lo tenemos ahora mismo: Xbox Live, PlayStation Store, WiiWare... incluso han salido para descargar juegos con distribución física en las plataformas de Microsoft y Sony. Estamos en plena etapa de cambio y aún hay bandazos en ambos sentidos, como la decisión de Rockstar de llevar a las tiendas los capítulos adicionales de GTA 4. Veremos en qué queda todo.
No quiero dejarme en el tintero el multijugador que he mencionado hace un par de párrafos, auténtica revolución de esta generación (aunque ya se hubiera establecido en gran parte en la anterior). Las fiestas con amigos en casa son de lo más divertidas, mas no siempre posibles por obvias cuestiones logísticas. De hecho, aún me estoy pensando cómo harán para que te puedas llevar tus juegos a casa de un amigo cuando éstos estén incrustados únicamente en el disco duro de tu consola. En cambio, conectarte en casa para echarte unas partidas es mucho más sencillo, por ello no ha costado nada impulsarlo. Pocos títulos hoy en día basan su experiencia exclusivamente en un hipotético modo historia, porque una vez te los acabas pierden su valor rápidamente. La brutal campaña de Call of Duty Modern Warfare 2 casi se queda en un aperitivo que se pasa rápido antes de dar el salto a la competición en red. Incluso licencias que funcionaron bien ofreciendo solamente una experiencia para un jugador en el pasado como Uncharted o el clásico Super Mario Bros han dado el salto a la nueva era en sus últimas secuelas. Es más, apenas acaba de salir uno de los máximos exponentes de las partidas en solitario, Dragon Age, y ya se rumorea que podrían incorporar cooperativo en su continuación.
El próximo año ya promete ser significativo por la salida de los nuevos periféricos de Xbox 360 y PlayStation 3. Tengo mucha curiosidad por conocer el éxito que tendrán tanto en el momento de salida como con el paso de los meses tras reducirse el efecto novedad. Me resulta difícil aventurarme a comentar lo que sucederá. Por otro lado, quizá veamos la DS 2 y la PSP 2. No obstante, creo que la verdadera evolución en el modelo se producirá más adelante y más lentamente. Aunque cualquiera asegura nada ahora mismo. Lo único que tengo claro es que va a haber cambios significativos en los próximos años y los distintos jugadores del sector de los videojuegos están posicionando sus piezas. ¿Quién sobrevivirá?