Distintos sabores del fútbol

La llegada de los nuevos juegos de fútbol nos vuelve a poner en el candelero la distinta forma de ver la situación que han adoptado las dos compañías implicadas. ¿Hay que analizarlo con pasión o con frialdad? La pelota está en nuestro tejado...

Después de poder probar los dos nuevos juegos de este año en cuanto al deporte más seguido en nuestro país, no puedo más que hacer una comparación entre lo que ocurre con otros dos juegos de otro deporte que tiene también muchos adeptos: el baloncesto. La relación NBA2K y NBA Live es inversamente proporcional a los resultados ofrecidos por el binomio FIFA-PES. Si NBA2K es un simulador con gran alarde de controles, de movimientos, de opciones y visualmente excelente, FIFA 10 es su 'gemelo' en el plano balompédico. A NBA Live le ocurre lo mismo que a PES, es decir, ha mejorado con respecto a versiones anteriores, pero sigue a distancia del modelo a seguir.

Lo de 'modelo a seguir' no va directamente relacionado con el sistema de regates, o de tiro de faltas, o de disposiciones estratégicas. Va ligado al devenir de la saga, de cómo una y otra se han amoldado a la generación actual, y de por qué los directivos de una compañía como Konami no se dan cuenta de que están lastrando el gran potencial que han conseguido en unos años con la saga PES con juegos que no le llegan a la suela de los zapatos a los títulos de la generación pasada. Es cierto que se ha mejorado el mediocre producto que fue PES 2009; se ha mejorado en buena medida. Pero Konami va por detrás. Exactamente una generación tecnológica por detrás.

Mientras EA Sports no se ha dado cuenta de que iban a remolque de Konami en PS2/Xbox, no han enderezado el rumbo. Se dieron de bruces con la realidad de que PES avasallaba a FIFA en todos los campos (quizás gráficamente no, pero la distancia era mínima). Jugar a FIFA era tedioso, más allá del nivel técnico. Era ABURRIDO porque estaba muy limitado por su propia mecánica y filosofía del deporte en cuestión. Konami tenía un sistema flexible, con grandes opciones para el usuario, que podía armar las jugadas que quisiera y con una sensación de control apabullante. Tenía sus defectos, está claro, pero era ponerse a sus mandos y no darse cuenta de a qué velocidad pasaban las horas...

Y no poseía licencias de decenas de ligas, ni de copas. Era pura jugabilidad, salpicada de detalles técnicos excelentes (las animaciones eran de las mejores que veíamos en la generación pasada) y de sensaciones únicas. No había contrincante posible, simplemente por la gran distancia que separaba a uno del otro. FIFA era un querer y no poder, y Konami lo sabía, aprovechando sus poderes. Si pasamos esta situación al momento actual, nos encontramos con unas posiciones totalmente invertidas. ¿Cómo hemos pasado en cuestión de menos de un lustro, a este escenario totalmente distinto? Pues muy fácil: FIFA ha abierto los ojos, y Konami todavía los mantiene cerrados, soñando con que siguen poseyendo el rey. Pero el rey ha cambiado de bando.

La tecnología ha evolucionado en todos los sentidos, y no se puede pretender que un motor gráfico con varios años a sus espaldas pueda hacer frente a otro actual donde todos los apartados se han tratado de forma más eficiente, donde las posibilidades para el usuario son mayores (controles más flexibles, IA más trabajada, opciones on-line,...) aparte de unos gráficos que, siendo de un nivel similar, responden peor en cuanto a suavidad y variedad de animaciones, que se han quedado desfasadas por su rigidez y falta de realismo. Es un hecho que FIFA se ha comprometido con esta generación, mientras que Konami pretende 'aparentar' brillantez únicamente aplicando capas de maquillaje a una piel arrugada.

Y sin embargo, sigue teniendo Konami una cosa a favor: la fidelidad de sus usuarios. No podemos negar que a los seguidores de PES (me declaro fan de la saga desde sus inicios hasta la generación pasada) les resulta -nos resultó- muy difícil adaptarse al sistema de juego de EA Sports. El cambio es radical, la filosofía de juego es distinta, y aprender a aceptarla muy duro para los que se niegan a probar algo nuevo que no sea PES. Yo los entiendo, el sabor de los juegos de PES TEAM siempre dejaba un regusto exquisito. Hay a quien les ha quedado crónico ese sabor, y aún hoy esa sensación aparece con los juegos actuales, aunque no sea más que un fantasmal sabor pretérito. Espero que Konami cuide mucho a esos usuarios, por que lo merecen. Y qué mejor forma de cuidarlos que sincerarse con ellos mismos y empezar a hacer borrón y cuenta nueva el año que viene... incluso, si fuese menester, sin un PES 2011 que dejase trabajar a sus ingenieros con tiempo, para preparar una vuelta triunfal en la temporada siguiente. A veces, para avanzar, hay que dar antes dos pasos atrás...

Esta columna es una opinión personal del autor que no representa necesariamente la de MeriStation.