Dreamcast, 10 años de historia

Una década después de su lanzamiento europeo, le rendimos un sentido homenaje a la última máquina de Sega: grandes innovaciones, títulos de mucha calidad y un carisma del que pocas plataformas pueden presumir.

Son numerosos los nombres que han dado forma a la historia de los videojuegos, tanto de compañías como de grandes genios de la industria. No obstante, hay un enfrentamiento clásico que perdura más allá de todo cambio generacional: el de Nintendo y Sega. Por más que ambas compañías nos intenten convencer de sus buenas relaciones, incluso mostrándonos sus colaboraciones en algunos títulos importantes, la rivalidad permanece latente en todo aficionado a los videojuegos que haya vivido aquella época. Ambas compañías fueron los estandartes de una generación y de una época dorada de los videojuegos, el inicio del boom en el que se han convertido ahora a nivel internacional.

Dreamcast

La intensidad de su enfrentamiento fue algo inolvidable, marcando tendencia a varios niveles: NES contra Master System, SNES contra Mega Drive, Game Boy contra Game Gear. Pero a partir de la generación de los 32 bits, las cosas fueron cambiando, y mucho, en el panorama internacional de los videojuegos. Resulta curioso que dos de las tres grandes que perduran hoy en día estén ahí porque las dos eternas rivales niponas las introdujeron; Nintendo estuvo colaborando con Sony en un lector de CD para SNES que acabaría convirtiéndose en la primera PlayStation, mientras que Sega colaboraría con Microsoft en la Dreamcast (creando su sistema operativo, una versión optimizada de Windows CD que soportaba DirectX). Precisamente esta última es la máquina de la que queremos hablar hoy, ya que cumple su décimo aniversario desde el lanzamiento europeo el 14 de octubre de 1999.

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El mando de Dreamcast

Parte del enfrentamiento entre Sega y Nintendo se reflejó en los esfuerzos por superar a la rival, y no sólo en el terreno del software, sino también en el del hardware. Es bien conocida la política de la compañía del erizo azul, que lanzó varias versiones de Master System y Mega Drive, y potenciaría esta última con el Mega CD y el Mega Drive 32x. Sin embargo, el intenso desembolso económico de estos accesorios pesó bastante sobre Sega, dado que no tuvieron la gran acogida de mercado que necesitaban, en parte por el inminente lanzamiento de Saturn. El público, temeroso de que se volviese a repetir la tendencia de infinidad de accesorios para potenciar la máquina, se mostró receloso a la hora de hacerse con la máquina de 32 bits de Sega, pese a la gran calidad de muchos de sus títulos.

Dreamcast

Dado que Saturn era incapaz de despegar en ventas, y con la presión de la supremacía que estaba ejerciendo la PlayStation de Sony en el mercado ante sus rivales, Sega decidió dar un paso adelante y lanzar la primera máquina de la sexta generación de consolas. No escatimó recursos a la hora de dar forma a Dreamcast, una máquina potente como pocas en la época, con un catálogo de títulos imponente y con importantes innovaciones que marcarían el futuro de los videojuegos. El 27 de noviembre de 1998 saldría en el mercado japonés, seguido de distintas fechas bastante dispares según el territorio (siendo la más peculiar el 9/9/99 del estreno Norteamericano), pero siempre un año después del lanzamiento en su país de origen. Sin embargo, su vida no fue demasiado longeva, ya que en marzo de 2001 Sega decidió abandonar el sistema.

Visual Memory, una tarjeta de memoria muy especial

Fueron 10'6 millones de consolas vendidas en un lapso de tiempo más que aceptable, pero los números rojos de la compañía nipona eran una carga demasiado pesada como para poder seguir apoyando una plataforma que debía enfrentarse ahora a una PlayStation 2 que arrasaba en ventas desde el primer día. Pero esos más de diez millones de usuarios no querían ver morir a su consola, una de las más queridas de todos los tiempos, y de hecho seguiría apoyándose la plataforma hasta el año 2006 en Japón, y aún recientemente se anunció un nuevo juego para la misma. Incluso juegos cancelados que no llegaron a ver la luz se filtraron a la red, gracias a distintos grupos. Dreamcast es una leyenda del mundo de los videojuegos, y no sólo por el legado que nos ha dejado a todos los niveles en las plataformas actuales, sino también por su gran catálogo y por una fiel base de usuarios.

Sonic todavía disfruta con Dreamcast

La consola
Una espiral sería el símbolo que representaría a la consola, así como el que nos recibiría al encender la máquina. De reducidas dimensiones y diseño compacto, Dreamcast ofrecía una línea estética muy satisfactoria, con su color ligeramente grisáceo y fácil acceso a todas sus funciones. De hecho, el mando de control era poco más pequeño que el centro de la consola, y no precisamente por tratarse de un artefacto aparatoso. La sobriedad estaba patente en toda la producción, hasta el punto de que la caja de la consola no ofrecía las habituales infinidad de imágenes, sino que tan sólo se nos mostraba el logo, bien grande, en la parte superior, alternando el blanco y el azul como colores. A nivel de diseño externo y presentación, ninguna de las consolas posteriores consiguieron sorprender tanto como lo hizo Dreamcast en su momento.

El interior de una Dreamcast

El interior de la máquina estaba repleto de lo mejor que se podía conseguir en la época: el chip gráfico de 128 bits (un PowerVR2 CLX2, 7 millones de polígonos por segundo y filtro de texturas triple)  estaba acompañado de un procesador de sistema de 200 MHz SH-4, con 360 MIPS (millones de instrucciones por segundo) y 1'4 GFLOPS (precisión simple). Con todo esto, la Dreamcast era capaz de crear efectos gráficos como sombreados de Gouraud, anti-aliasing, trasparencia y bump mapping, lo cual significaba un importante salto adelante con respecto a lo que estábamos acostumbrados a ver por aquel entonces; no en vano, la generación de los 32 bits resultaba demasiado tosca, tal vez debido a un paso demasiado prematuro hacia la tercera dimensión que hasta algo más tarde, con Nintendo 64 y Dreamcast, no empezó a tener verdadero sentido.

El módem de la Dreamcast

A esto hay que sumarle una RAM principal de 16 MB, 64 Bit y 100 MHz, apoyada por una RAM de vídeo de 8 MB, 4x16 Bit y 100 MHz, y una RAM de sonido de 2 MB, 16 Bit y 66 MHz. Precisamente, para el sonido contaba nada menos que con un procesador Yamaha AICA, con una CPU ARM7 RISC de 32 bits de 22'5 MHz, con una compresión 4:1 en el PCM/ADPCM de 64 canales, soporte a XG MIDI y 128 Step DSP. Dejando a un lado estas especificaciones tan técnicas, que sólo los más expertos en la materia comprenderán en toda su amplitud, hay que reconocer que Sega ofrecía prácticamente lo mejor que su economía y el mercado podían dar a los aficionados a los videojuegos. Además, su arquitectura permitía versionar fácilmente títulos de las recreativas, mejorándolos hasta límites insospechados.

Teclado de Dreamcast

Sega decidiría que el formato ideal para su máquina, en una época convulsa por culpa de la piratería presente en PlayStation, sería el GD-Rom (cuyo lector, 12x, vendría también de Yamaha), discos de un giga que, por su propia arquitectura, no llegaron a estar muy presentes en el mercado ni accesibles al gran público. Era una época pre-DVD, y estos discos prometían ser un seguro de vida; o al menos, eso se creía, ya que la piratería no tardaría en aparecer pese a todos los esfuerzos. Por último, Dreamcast venía de serie con módem de 33'6 kbit/s que permitía la conexión a Internet. Como era de quita y pon, se podía sustituir, de así quererlo, por uno de 56 kbit/s; en una época en la que Internet estaba a punto de ser un boom, pero todavía era cosa de unos pocos privilegiados, este acceso a la red era una innovación que muchos no pudieron aprovechar.

El gestor de correo de DreamArena

Resulta curioso que Dreamcast contase con un completo navegador web, máxime cuando una década después no todas las consolas se atreven a incluirlo en sus propuestas, y en algunas no pasa de ser un tímido intento de ofrecerlo. Para explotar toda la magnificencia y grandiosidad de la red, estaban el teclado y el ratón, que también tendrían funciones para varios de los juegos del catálogo. Pero no serían los únicos accesorios disponibles; la gama sería muy amplia, destacando para empezar, sin alejarnos de Internet, el micrófono, válido para juegos y para la red. También tendría un Jump Pack, que añadía vibración al mando en los juegos, algo que estaba empezando a ofertarse y que ya no podría dejar el mercado.

Nuestro compañero Juantxi, con la camiseta del Deportivo de A Coruña patrocinada por Dreamcast

Otros accesorios serían una caña de pescar, la pistola de luz, el arcade stick, los sticks gemelos (para juegos de mechs), Dreameye (una cámara digital que sólo vio la luz en Japón), Dream Karaoke (un micrófono y un programa que permitía bajar canciones de la red, de nuevo sólo para Japón), las maracas de Samba de Amigo, un muy interesante adaptador VGA que permitía reproducir los juegos a 480p y 60 Hz en pantallas de ordenador y televisores de alta definición, y por último, la muy interesante tarjeta de memoria, la Visual Memory. Con una pantallita, cruceta y botones, además de guardar nuestras partidas nos permitía bajar minijuegos en ella y disfrutarlos en cualquier lugar. También tenía guiños durante los juegos, pudiendo incluso disfrutar de la partida en nuestro mando, sin mirar a la pantalla.

Las maracas de Samba de Amigo

La propuesta de Dreamcast no podía ser más completa, en todos sus aspectos: juego en red, acceso web sin restricciones, espectacularidad gráfica, excelente diseño tanto interno como externo, abundancia de accesorios, juegos de todo tipo… No faltaron tampoco las ediciones especiales de la consola, como máquinas transparentes, azules, negras y rosas, ediciones especiales de Sonic, Resident Evil, Sakura Taisen o Hello Kitty. Pero no queremos explayarnos más en estos aspectos, dado que lo que de verdad habla de una máquina son sus juegos. Pese a no haber contado con el apoyo de todas las grandes compañías, lo cual sin duda le pasó factura; por ejemplo, EA no apoyó a Sega por no concederles el ser la única desarrolladora de juegos deportivos de la plataforma (algo ilógico cuando Sega tenía sus propios estudios deportivos).

Dreamcast Edición Especial Resident Evil Code: Veronica

Pero pese a las ausencias, hubo muchas que apoyaron a la 128 bits de Sega, y para empezar no faltaron la marea de títulos procedentes de su empresa madre. Ya históricamente, Sega nos demostró que eran capaces de crear juegos de todo tipo: deportivos, acción, rol, puzzles, plataformas, musical… Tanto daba el género, la compañía nipona se atrevía con todo, hasta el punto de inventar nuevos estilos. Son varios cientos los juegos que han visto la luz durante los escasos años de vida de la plataforma, pero la calidad de los mismos era muy elevada, con una gran condensación de títulos que, por más años que pasen, siguen muy vivos en la mente de los aficionados, en el mercado o en las intenciones de las compañías involucradas. Pasamos a repasar algunos de los títulos más importantes de Dreamcast.

Street Fighter III, uno de los juegos más apreciados de Dreamcast

Shenmue
Inevitablemente, el primero del que debemos hablar es la joya de la corona de Dreamcast. Pese a la gran cantidad de títulos memorables que componen el catálogo de la consola de Sega, incluso a pesar de que estamos ante la máquina con mejores conversiones de juegos de lucha de la historia, Shenmue es un hito en el mundo de los videojuegos. La gran epopeya de Yu Suzuki, que debería expandirse a lo largo de 16 capítulos, se vio reducida a dos entregas en Dreamcast (su desarrollo se inició en Saturn): Shenmue nos narraba el capítulo 1, mientras que Shenmue II recogía los acontecimientos de los capítulos 3, 4, 5 y 6. El capítulo 2 se eliminó con el fin de apresurar el desarrollo y reducir costes de cara a terminar la historia, algo que, pese a todos los esfuerzos, aún a día de hoy todavía estamos esperando.

Shenmue

No obstante, estas dos entregas fueron un auténtico éxito de crítica, y el público que le dio una oportunidad a la franquicia notó cómo esta le calaba en lo más hondo. Cierto es que su dinámica de juego era tan diferente a todo lo visto hasta la fecha, que muchos no consiguieron comprenderla y no fueron capaces de sumergirse en la historia. Pero estamos hablando de una soberbia recreación del mundo real, y no ya sólo por el exquisito acabado técnico de personajes (con sus animaciones y rutinas diarias), escenarios, trabajo de doblaje (cada personaje tenía su propia voz), libertad para investigar o perder el tiempo a nuestro antojo (con recreativos, billares y dardos para distraernos), una soberbia banda sonora, y ante todo, un soberbio argumento, cargado de sorpresas, tensión y momentos emotivos.

Shenmue II

Soul Calibur
Fue uno de los primeros en llegar, y el juego de lucha de Namco, exclusivo para Dreamcast, se convirtió en el estandarte de la consola durante sus primeros meses de vida. Los motivos saltaban a la vista: en primer lugar, su preciosismo técnico, que lograba potenciar lo visto en la recreativa homónima, a la que dejaba en evidencia con sus excelentes modelados de personajes, el detalle de los escenarios, lo cuidado de las animaciones, brillantes efectos de luz, etcétera. No todo entraba sólo por los ojos, ya que el verdadero amor surgía a través de las manos: gracias a su exquisita jugabilidad, que respondía a la perfección a las indicaciones del mando, y gracias también a su equilibrado sistema de combate, Soul Calibur se convertía en la referencia de la lucha tridimensional.

Soul Calibur

De hecho, varias entregas después, sigue presente en la memoria de los aficionados como la más satisfactoria de todas. El plantel de personajes (bien elegido y equilibrado), su calidad técnica y la abundancia de sus modos de juego lo convirtieron en un clásico atemporal. Además del modo arcade, de las contrarrelojes, la supervivencia, el versus y demás modos tradicionales, se incluía un largo modo Maestro de Armas, con su propia línea argumental y sus retos particulares. Desde luego, no se le podía pedir más a un juego: convertirse en el estandarte gráfico de una nueva generación, ofrecer una jugabilidad atemporal y un amplio abanico de modos de juego para entretenernos durante horas. Soul Calibur fue capaz de sacar matrícula en todos sus apartados, y aún a día de hoy, una década después, mantiene intactas todas sus virtudes.

Soul Calibur

Sonic
La mascota de Sega se perdió, por diversas circunstancias, la generación de los 32 bits, pero volvió con fuerza en Dreamcast. Sonic Adventure sería título de lanzamiento de la consola, y pese a algunos problemas (muchos de ellos inherentes a las tres dimensiones, como la cámara molesta), se presentaba como un título muy sólido de plataformas, que consiguió encandilar a los primeros usuarios de la plataforma. De hecho, se convirtió en el juego más vendido de Dreamcast, con 2'5 millones de copias; no era para menos, dado que el regreso de Sonic era una aventura cargada de velocidad, acción, combates épicos, diversos personajes jugables con distintas modalidades de control, un nuevo y temible enemigo, y un argumento que tenía sentido y daba una cierta coherencia al universo del erizo azul (algo que se perdió con el paso de los años).

Sonic Adventure

El éxito fue tal que antes de que el ciclo vital de la Dreamcast llegase a su fin volveríamos a ver a la mascota de Sega en una nueva aventura, Sonic Adventure 2. Más cuidada técnicamente y más espectacular que la original, este capítulo ofrecía dos historias diferentes paralelas, una desde el lado de Sonic y sus amigos y otra desde el lado de los malos, entre los que se encontraba Shadow. De nuevo un buen argumento servía de base a la acción, dejando satisfechos a todos los aficionados con su mezcla de acción, velocidad y unas fases de exploración que no terminaban de convencer. Hubo un tercer título protagonizado por el erizo azul, Sonic Shuffle; una especie de Mario Party que tenía potencial para resultar muy divertido, pero que se echaba todo a perder por culpa de unos insoportables tiempos de carga.

Sonic Adventure 2

Phantasy Star Online
Sega revitalizó una de sus franquicias de RPG más longevas, pero cambiaron mucho las cosas desde los tiempos de Mega Drive. Lo que el Sonic Team se sacó de la manga para Dreamcast fue el primero MMORPG en consola de la historia. Sin duda una propuesta arriesgada, pero incluso a pesar de la baja velocidad de transmisión de datos del módem de la consola, la experiencia de Phantasy Star Online era fluida y realmente divertida. Con equipos de cuatro usuarios, que podían hablar entre sí escribiendo mensajes o usando los predeterminados, se visitaban diversos planetas completando misiones. Una dinámica que a día de hoy es tradicional, pero que en la época era algo pocas veces (por no decir nunca) visto en una consola de sobremesa. Simplemente excelente, con su creación de personajes y su abundancia de objetos y misiones.

Phantasy Star Online

Metropolis Street Racer
Antes de la llegada de Dreamcast, Bizarre Creations era una compañía que desarrollaba pocos juegos, sin tener demasiada relevancia; posiblemente su mejor obra fuesen los Formula 1 de 1996 y de 1997 para la primera PlayStation. Pero entonces llegó Sega, y juntos crearon Metropolis Street Racer. Palabras mayores, dado que explotaba como pocos la potencia de Dreamcast, a todos los niveles. A nivel gráfico, nos encontrábamos con recreaciones perfectas, cuidadas y detalladas de tres grandes ciudades como son Londres, Tokio y San Francisco, así como de los vehículos disponibles, cada uno con su respuesta de control particular. Casi 300 pistas e infinidad de pruebas diferentes en las que conseguir kudos con los que desbloquear nuevos capítulos de carreras y adquirir nuevos vehículos. Soberbia jugabilidad arcade que perdura a día de hoy, en Project Gotham Racing.

Metropolis Street Racer

Skies of Arcadia
Tal vez no contase con el gran apoyo de compañías líderes en el género del rol como Squaresoft, pero Sega tenía recursos más que suficientes como para hacerse un hueco en el género. Skies of Arcadia nos narra las aventuras de un grupo de piratas aéreos (pues aquí los barcos vuelan), entre cuyas filas se encuentran los protagonistas, Vyse y Aika. Cuando conocen a Fina, se verán inmersos en una trama política de conspiraciones y traiciones que nos deja asombrados de principio a fin. Pese a que al juego le cuesta arrancar, cuando lo hace no deja de sorprender, sumergiéndonos en una aventura inolvidable, con una buena jugabilidad y personajes carismáticos (a los que vimos recientemente en Valkyria Chronicles para PlayStation 3).

Skies of Arcadia

The House of the Dead 2
Sin lugar a dudas el capítulo más extendido de la franquicia. Tras su paso por los salones recreativos y Dreamcast, vería la luz en Xbox (como extra de The House of the Dead III) y en Wii (en el recopilatorio The House of the Dead 2&3 Return), así como también se readaptó en The Typing of the Dead, English of the Dead y The Pinball of the Dead. No cabe duda de que la aventura de James y Gary en busca del agente G es la más intensa de la franquicia hasta la fecha. Lo que es más, The House of the Dead 2 es uno de los mejores scooters con pistola de todos los tiempos, y que en Dreamcast nos ofrecía su mejor cara, con gráficos cuidados y una pistola de luz muy manejable y de buena respuesta. Un capítulo largo y con los momentos más tensos que hayamos vivido en el género.

The House of the Dead 2

Resident Evil Code: Veronica
La política de Capcom supondría abundantes conversiones de este juego, pero en su momento fue una exclusiva para Dreamcast que, si no luce el número 4, ha sido única y exclusivamente por su cercanía en el tiempo con Resident Evil: Nemesis. Claire y Chris Redfield son los protagonistas de este nuevo capítulo en el que profundizamos en la historia de Umbrella y nos enfrentamos a Alfred y Alexa Ashford, los herederos de la compañía; además de a un resucitado Albert Wesker, que salía por primera vez de la tumba cuando nadie lo esperaba. La entrega con más carga argumental de la franquicia que, además, dejaba atrás los escenarios predigitalizados para adentrarse completamente en las tres dimensiones, lo cual permitía nuevos trucos cinematográficos con la cámara. Una auténtica joya de los survival horror.

Resident Evil Code: Veronica

Space Channel 5
Pocos juegos existen que sean como Space Channel 5. Sega, en su afán innovador, da vida a una peculiar reportera de televisión intergaláctica: Ulala. En un festival de color, música y bailes imposibles, Ulala atraviesa los escenarios que sean noticia enfrentándose, en rítmicos bailes, a sus rivales. Si somos mejores que ellos en el duelo, tendremos un mayor séquito de fans que bailarán con nosotros; esto propiciará que suban las audiencias, y cuanta mayor sea esta, mayor será nuestra puntuación, que es el objetivo último del juego. Llegaría a ver la luz también una secuela, Space Channel 5 Part 2, en la que se repetía fórmula pero todo era más grande, estaba más cuidado y resultaba más espectacular; y entre otros rivales, debíamos superar a Space Michael, una parodia del difunto Michael Jackson.

Space Channel 5

ChuChu Rocket!
No se puede decir que ChuChu Rocket! sea el juego más ambicioso de la historia; de hecho, la propia Sega lo regalaba en la época al adquirir la consola, y los usuarios que ya la tuviesen podían pedir su copia de forma gratuita. Sin embargo, consiguió destacar (y aún perduran hoy en día todas sus virtudes) dentro del catálogo de Dreamcast como uno de los títulos más divertidos. La dinámica era muy simple: debíamos utilizar flechas para guiar a unos ratones hacia los cohetes, evitando que los coman los gatos; jugando en solitario esto tiene forma de puzzle, pausado y tranquilo. Pero el multijugador, para hasta cuatro usuarios, es un auténtico frenesí de diversión, espectáculo y piques inolvidables. Nunca la sencillez fue tan tremendamente divertida.

ChuChu Rocket!

Jet Set Radio
Otro claro ejemplo del afán de Sega por ofrecer a sus usuarios juegos únicos. Al ritmo de nuestro DJ preferido, el Profesor K, nos poníamos en la piel de una banda de patinadores con el único objetivo de vencer en la guerra urbana contra otros grupos. La manera de conseguirlo: marcando con graffiti nuestras áreas, borrando los emblemas de nuestros rivales. Un título cargado de diversión, que combina varios elementos que funcionan a la perfección: velocidad con nuestros skates, subiéndonos a todo tipo de barandillas y estructuras; ritmo de la excelente música; huidas frenéticas de la policía; graffiti imposible en paredes que parecen inaccesibles; grandes rivales que nos harán la vida imposible; un muy bello trabajo visual en cel-shading; y, por supuesto, una jugabilidad de las que hacen historia.

Jet Set Radio

Virtua Tennis
Si hacía falta otro ejemplo de las excelentes adaptaciones de recreativa de las que disfrutaba Dreamcast, ese es, sin lugar a dudas, Virtua Tennis. Al igual que en Soul Calibur, existe un verdadero abismo entre la entrega recreativa original y su conversión a Dreamcast; estamos ante un excelente título deportivo, que por más secuelas, rivales y años que pasen, sigue perfilándose como el mejor en el terreno del tenis. Junto a lo espectacular de su jugabilidad, y con un gran multijugador, nos encontramos también con un gran número de minijuegos que se acabarían convirtiendo en una parte fundamental de la franquicia. La propia Dreamcast recibiría la segunda parte, durante sus últimos coletazos de vida, incluyendo tenistas femeninas en el plantel, y con un modo carrera mucho más completo.

Virtua Tennis

Headhunter
La fama de Metal Gear Solid, por aquel entonces, era tan grande que Sega quiso contrarrestarla dando forma a su propio título de infiltración. Para tal fin, contó con el estudio sueco de Amuze, quienes consiguieron realizar un gran trabajo a todos los niveles. Con su gran acabado técnico y una jugabilidad intensa, nos sumergíamos en una futurista ciudad de Los Angeles, en la que Jack Wade es un cazarrecompensas que intentará resolver el misterioso asesinato de Christopher Stern, fundador de la ACN. La base del juego será la infiltración, pero no faltarán intensos tiroteos y explosiones, con misiones suicidas de las que deberemos salir airosos como malamente podamos. Una última curiosidad, que daba carácter al título, era la de movernos por las calles de la ciudad con nuestra moto, en lo que de por sí era un minijuegos dentro del propio juego.

HeadHunter

Lucha
Si por algo ha destacado, y sigue destacando, Dreamcast es por su excelente y muy completo catálogo en el género de la lucha. Pese a que Soul Calibur asombró a todos por su calidad adelantada a su tiempo, no es el único representante del género, ni siquiera en las tres dimensiones. Sega lanzaría, junto con la consola, Virtua Fighter 3, y posteriormente Fighting Vipers 2; pese a no ser malos títulos, estaban claramente eclipsados por el título de Namco y, además, por Dead or Alive 2, otro de los grandes del género. Pero sin lugar a dudas, la que más se volcó con la consola de Sega fue Capcom, que dispuso todo un completo arsenal de títulos de lucha de la más alta calidad, empezando por la mejor versión (con permiso de la de Saturn) de Street Fighter Alpha 3.

Guilty Gear X

Llegarían también todas las revisiones de Street Fighter III, un título de gran calidad injustamente ignorado por muchos; por no hablar de los soberbios crossovers de Marvel vs Capcom y Capcom vs SNK, con dos entregas cada uno en la máquina de Sega. Serían también dos las partes de Power Stone que verían la luz en Dreamcast, acompañadas de otros títulos 'menores' como Plasma Sword y Project Justice Rival Schools 2. Por si vuestras ansias de lucha no estuviesen saciadas, lo que falta todavía tiene mucha calidad, como el interesante JoJo's Bizarre Adventure, el excelente Guilty Gear X, Mortal Kombat Gold (la versión definitiva del cuarto capítulo de la serie), Psychic Force 2012, el gran Fatal Fury: Mark of the Wolves, todos los King of Fighters desde el 98 hasta el 2002, o los divertidos combates de boxeo de Ready 2 Rumble. Cantidad y calidad no falta en una lista de juegos que sería la envidia de cualquier amante de la lucha.

Marvel vs Capcom 2

Acción
No contaría con tanta calidad el género de la acción, donde pese a contar con una importante cantidad de títulos del más alto nivel, no se alcanzan las mismas cotas que en el género de la lucha. Desde la propia Sega nos llegaría Zombie Revenge, un spin-off de House of the Dead en forma de beat'em up, así como la conversión de recreativa de Dynamite Cop, el interesante Outtriger y el muy atractivo Toy Commander (en el que controlábamos a los juguetes de nuestro cuarto para superar fases de lo más variopintas). No faltaría Capcom tampoco en este género, con el particular estilo de juego de la excelente conversión de Spawn: In the Demon's Hand (un gran título tanto para un jugador como para varios usuarios, con un Deathmatch de estilo arcade muy marcado), o el muy divertido Cannon Spike (protagonizado por grandes personajes de la compañía como Megaman o Cammy).

Zombie Revenge

Por su parte, Shiny ofrecería el complejo pero asombroso MDK 2, continuación de un exitoso juego que pese a su gran calidad, sucumbió por su control enrevesado y la excesiva dificultad general del producto. Pero la joya de la corona sería la excelente conversión de Quake III Arena, con juego online inclusive; el FPS de PC se adaptaba a una consola con resultados inmejorables, demostrando que había futuro en este campo. Tampoco faltaría el gran GTA2 (no necesita más presentación), así como títulos que corrieron menos suerte pero resultan bastante interesantes, como las guerras de peluches de Fur Fighters o el capítulo adicional al manga de Kentaro Miura, The Sword of Berserk: Gut's Revenge.

Cannon Spike

Deportes
Hay quien dice que uno de los principales problemas de Dreamcast fue su carencia de grandes títulos deportivos de tirón. No se puede negar que este género es capaz de mover masas, y la ausencia de Electronic Arts (con el ya mencionado contrato imposible que comentábamos antes) se hizo notar, sobre todo en el género futbolístico. Ni Worldwide Soccer 2000 (franquicia de Sega que venía de Saturn), ni 90 Minutes, ni UEFA Striker, ni UEFA Dream Soccer, ni Virtua Striker 2 (que, pese a todo, es el mejor parado de todos y con diferencia) consiguieron ofrecer una alternativa capaz de estar al nivel de los FIFA y PRO de la época. Una pena que, pese a tantos lanzamientos, no se consiguiese encontrar una fórmula futbolística que funcionase.

Virtua Striker 2

No obstante, Sega era una empresa con recursos y calidad suficiente para salir adelante frente a la ausencia de las grandes licencias. En el fútbol no hubo suerte, pero la compañía dio una lección en otras disciplinas; ya antes comentamos la excelencia de Virtua Tennis, y también se sacó de la manga su propia franquicia de fútbol americano. Aunque su obra más sorprendente en la época fue en el baloncesto, con la creación de NBA 2K (y sus secuelas, 2K1 y 2K2); sobra decir que, pese a la muerte de Dreamcast y al abandono del género deportivo por parte de Sega, la franquicia sigue más viva que nunca hoy en día, con el reciente lanzamiento de NBA 2K10, de la mano de 2K Games, actual propietaria de la licencia. Por si fuera poco, también se adentró en el mundo del atletismo con la conversión de la recreativa Virtua Athlete 2000; no su mejor obra, pero una alternativa interesante para los amantes de la disciplina.

NBA 2K1

Conducción
Existe un género en el que Sega destacó históricamente, y que en Dreamcast no iba a caer en el olvido. La emoción de la conducción, sea arcade o simulación, estuvo muy presente en la 128 bits; aparte del ya mencionado y excelente Metropolis Street Racer, no se quedan a la zaga títulos como F355 Challenge (un soberbio simulador, realista como pocos, que plasmaba la obsesión de Yu Suzuki con el vehículo que daba título al juego), Sega Rally 2 (que poco se parece a la recreativa, con un asombroso incremento de vehículos, pistas, modos de juego…), o Sega GT (la respuesta a Gran Turismo, una completa experiencia de simulación al volante de gran calidad, aunque un paso por detrás de la obra de Polyphony).

F355 Challenge

Daytona USA 2001 no suponía un gran avance con respecto al juego de Saturn, pero tenía una gran virtud que tardaría en volver a explotarse con tanto acierto: juego online. Ya desde otro punto de vista, poco hay que decir de la magnificencia del primer Crazy Taxi (conversión de la recreativa, pero con el añadido de un completo abanico de minijuegos realmente divertidos), así como de su secuela, un paso por detrás pero tan completo y adictivo como el original (ambos han sido adaptados no hace mucho para PSP). También vio la luz 18 Wheeler, juego bastante peculiar en el que nuestro cometido era conducir un camión. No se puede negar que Sega comprendía muy bien el género de la conducción, y todos sus proyectos para Dreamcast nos han dejado con momentos inolvidables, con algunas ideas adelantadas a su tiempo.

Crazy Taxi

Rol
Para conquistar Japón, es clave contar con un buen puñado de RPG, y aunque no ha contado con un número muy elevado de títulos, sí que pudimos disfrutar obras de bastante calidad en la máquina de 128 bits de Sega. Aparte de sus creaciones propias, ya mencionadas (Skies of Arcadia y Phantasy Star Online), destaca especialmente la bella y atemporal aventura de Grandia 2, en la que indiscutiblemente ha sido su mejor versión. De marcado corte nipón, y con una cierta sencillez, llegarían dos entregas de Evolution, así como el peculiar Elemental Gimmick Gear; por su parte, TimeStalkers tuvo el privilegio de llegar a nosotros en español, aunque desgraciadamente era el peor título dentro del género.

Grandia II

La franquicia Record of Lodoss War también tuvo una adaptación a Dreamcast, aunque curiosamente sería en un título de rol occidental, al estilo Diablo. Dentro de las adaptaciones de PC, la máquina de Sega recibía una muy atractiva entrega de Silver, en la que el control con ratón se sustituía por un control directo sobre David con el mando normal. Se echaron en falta incursiones de otras franquicias clásicas de Sega en la 128 bits, que hasta la propia Saturn, unos años antes, habían estado muy presentes en los planes de la compañía, pero pese a todo hay títulos de gran calidad, que lograron hacerse un hueco en la historia del género.

Silver

Survival horrors
Es necesario hacer un inciso independiente para este subgénero, ya que la consola de Sega contó con un importante número de juegos del mismo, en lo que empezaba a ser todavía el despertar de los títulos de terror como estilo de juego propio. Además del ya mencionado Code: Veronica, Capcom no desaprovechó la oportunidad para adaptar a Dreamcast Resident Evil 2, Resident Evil 3: Nemesis y Dino Crisis; otra adaptación fue el lanzamiento multiplataforma de Alone in the Dark: The New Nightmare, una vez más en la mejor versión. Pero no fueron pocos los títulos originales, como Blue Stinger, que llegaría con el estreno de la consola y nos contaba una historia interesante de una isla que sufre un impacto por culpa del cual mutan todos sus pobladores. No destacaba por su gran calidad, pero tenía su encanto.

Blue Stinger

Kenji Eno completaría su trilogía de Laura con el lanzamiento de D2; su propuesta era bastante original, pero también complicada, que nos obligaba a la supervivencia a varios niveles, perdidos en una montaña nevada rodeados de criaturas imposibles. Otra propuesta particular era la de Illbleed; un parque del terror en el que los sustos podían ser mortales, y que nuestro objetivo era avanzar evitando los sustos, manteniendo nuestra cordura y las pulsaciones de nuestro corazón a un nivel adecuado. Siguiendo con la estela de éxito de The Ring, la novela de Koji Suzuki adaptada al cine (mucho antes de los remakes americanos), nos llegaría un interesante survival ambientado en el universo de Loop, la tercera novela original (y por tanto, con poco o nada que ver con las adaptaciones cinematográficas), con un argumento intenso y una jugabilidad cargada de tensión.

Illbleed

Aventuras: ports y adaptaciones
Como es normal, han sido abundantes los títulos heredados de otras plataformas, con sus inevitables mejoras para la plataforma más potente, y todos ellos de mucha calidad. Hablamos de juegos como el excelente Soul Reaver, el juego de plataformas Rayman 2, la gran y épica aventura de Shadow Man, las aventuras de Lara Croft en Tomb Raider The Last Revelation y Tomb Raider Chronicles, así como las dos entregas de Tony Hawk's Pro Skater. Mención especial requiere la adaptación de Omikrom, que para Dreamcast tuvo que sacrificar un poco (es mucho más potente en PC), pero la aventura de David Bowie sigue siendo una auténtica joya sin parangón, en la que la libertad era total y absoluta en un universo de grandes dimensiones.

Omikron: The Nomad Soul

Otros
La lista de títulos de calidad en Dreamcast, tal y como se ha podido ver en los títulos mencionados hasta ahora, es gigantesca. Pero el espacio nos obliga a resumir, dado que todavía quedan muchos títulos dignos de mención, en diferentes géneros. Los amantes de la simulación aérea tenían los excelentes AeroWings y Airforce Delta; los shooters de corte clásico estaban representados por los inolvidables Gunbird 2 e Ikaruga (recuperado recientemente en XBLA); la pistola de luz de House of the Dead también era válida para Confidencial Mission y Virtua Cop 2, ambos excelentes adaptaciones de sus respectivas recreativas, por no olvidarnos de Silent Scope. A nivel de estrategia, Hundred Swords era una arriesgada apuesta de la propia Sega que, pese al escepticismo inicial, consigue funcionar.

Hundred Swords

El género musical se completaba con dos títulos más de mucha calidad: Rez y Samba de Amigo (con su inolvidables maracas). Bomberman Online era un título que hablaba por sí sólo, y que resultaba muy atractivo por su multijugador, al igual que Ooga Booga. Las plataformas de Evil Twin dejaban muy buen sabor de boca, mientras que Puyo Pop y Floigan Brothers completaban una oferta que abarcaba todos los géneros posibles. Desgraciadamente, hubo grandes títulos que se quedaron en el mercado nipón; como Segagaga, un juego en el que dirigíamos la propia Sega a lo largo de las diferentes generaciones. O los diversos capítulos de El Dorado Gate, obra de Capcom. Por no hablar de Sakura Taisen (Sakura Wars en occidente), con diversas versiones de sus entregas 1, 2, 3, 4 y Online; o de rarezas como The Typing of the Dead, matar zombies a ritmo de teclado escribiendo las palabras que aparecían en pantalla.

Segaga, Sega parodiándose a sí misma

Juegos cancelados
Queremos dedicar un último párrafo en torno a los juegos de Dreamcast para hablar de las grandes obras que se esperaban para la máquina de Sega y que, por unos motivos u otros, acabaron quedando en el limbo. Nos referimos a títulos como Age of Empires II, Baldur's Gate, Black & White, Commandos 2, Colin McRae Rally, Half-Life, Time Crisis II, Strider II, Project Eden, Unreal, Soul Reaver 2, Max Payne, Messiah, Outcast o Castlevania Resurrection, todos ellos anunciados y confirmados, e incluso con imágenes y vídeos de presentación. También hay otros títulos como GunValkyrie, The House of the Dead 3, Jet Set Radio Future, Panzer Dragoon Orta, ToeJam & Earl III: Mission to Earth, Sega Super GT o Virtua Fighter 4  que, pese a no estar confirmados directamente, estaban rumoreados y acabaron viendo la luz en otras plataformas no mucho después de la muerte de Dreamcast, por lo que no es descabellado pensar que estaban proyectados.

Dreamcast, 10 años de historia

¡Feliz Cumpleaños, Dreamcast!
Al repasar el décimo aniversario de la última máquina de Sega, nos entristece ver cómo el fin apresurado de la misma (por motivos lógicos, pero dolorosos) pudo haber truncado un gran futuro. Basta con ver la lista de títulos que hemos repasado para ser conscientes de la gran condensación de títulos de la más alta calidad que vieron la luz en unos tres años de vida; eso es algo de lo que no muchas plataformas pueden presumir. Hasta dónde hubiese podido llegar, de haber tenido una existencia más tranquila, es una incógnita que nunca llegaremos a resolver, pero nos hubiese gustado haberlo visto. Una adelantada a su tiempo, tanto a nivel de hardware (el acceso a Internet sin restricciones y multijugador online son cosas que tardaron en asentarse en el mercado, pese a demostrar que funcionaban) como de software, Dreamcast es, posiblemente, el mejor legado de una Sega que lo ha dado todo para satisfacer a sus usuarios, en todos los géneros posibles y sobreponiéndose a todas las dificultades que le surgían.

Dreamcast, 10 años de historia

Como suele ser habitual, las cifras mandan y pese a la base de consolas instalada, no fue suficiente para seguir apostando por un proyecto que funcionaba. De hecho, la noticia de que se abandonaba la Dreamcast cogió de improvisto a muchos, dejándonos la sensación de que tal vez merecía una segunda oportunidad. Diez años después, nadie se ha olvidado de la plataforma, una de las más queridas por todos los que formamos parte de este mundillo, ya sean profesionales o aficionados. Ni siquiera Peter Moore, presidente de Sega por aquel entonces y actual encargado de EA Sports (tras su paso por Microsoft), ha podido evitar recordar la fecha del lanzamiento norteamericano. Dreamcast, siempre estarás en nuestros corazones.

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