Locura de precios

Hay compañías a las que le gustaría vender sus productos a un precio más elevado del actual. ¿Movimiento lógico o pérdida del norte?

Desde tiempos inmemoriales, los videojuegos han destacado por ser una afición bastante cara. Sobre todo en la época de los cartuchos, y con la peseta en pleno apogeo, era muy sencillo encontrarse con títulos cuyo valor en el mercado alcanzaba las cinco cifras sin grandes problemas. Parecía una locura, pero pese a las quejas, todos aceptábamos aquellos precios, dándolo por normales y lógicos ante aquellos amasijos de chips que nos ofertaban tantas horas de diversión digital.

Cuando llegó la época del CD, tanto a PC como a consolas, los usuarios nos vimos beneficiados por una importante bajada en el precio de los productos. Con unos costes muy inferiores, era posible ofrecer cifras más cómodas de cara al comprador; no se trató nunca de una diferencia especialmente significativa, pero suficiente como para hacerse notar en el bolsillo. Desgraciadamente, esta tendencia no duró mucho, y sobre todo con la llegada del euro, el precio estándar volvió a ser lo que antaño serían 10.000 pesetas. Una cifra a la que, salvo excepciones, nos hemos acostumbrado, reconociéndola como el precio propio de un videojuego.

Sin embargo, el mundo a día de hoy es distinto en este aspecto; existen las líneas económicas en cada plataforma, un importante mercado de segunda mano, las ofertas de cada tienda, grandes ofertas en el mundo del PC, y un mayor conocimiento del mundo de la importación. A pocos se les escapa que en el extranjero los precios son mucho más asequibles, y las ofertas muy superiores a las que tenemos en nuestro país. Entran en juego infinidad de variables para justificar dichas diferencias, pero no por ello la gente debe mostrarse conformista de cara a lo que se encuentra en su tienda habitual.

Lo más irónico es que, en medio de todo esto, llega Activision y dice que les gustaría poder subir el precio de los juegos. Su catálogo para finales de año está cargado de ediciones coleccionista y de lujo, en algunos casos con periféricos necesarios (como Tony Hawk Ride o los Guitar Hero), en otros con extras que se salen de lo normal (las gafas de visión nocturna de Modern Warfare 2); el resultado inevitable son precios superiores a los 100 euros. Es sólo la primera compañía en pronunciarse, pero a buen seguro no tardarán en unírseles más si la jugada tiene éxito.

De seguir así, podríamos acabar inmersos en una dinámica muy poco favorable tanto para el usuario como para el mercado. No en vano, si ya la mayoría de los títulos, de lanzamiento, cuestan 70 euros y son pocos los que pueden permitírselo, si esa cifra se sube casi un 50%, las ventas caerán en picado en muy poco tiempo. En medio de un mundo cargado de ofertas y líneas económicas, sería como un retorno a un pasado en el que los videojuegos se percibían como artículos de lujo.

Esperemos que las palabras no lleguen a reflejarse en hechos, y que nuestra afición siga siendo asequible para todos. Mención especial al mundo del PC en nuestro país, donde FX sigue ofreciendo títulos de calidad, con ediciones bastante completas, a precios realmente asequibles. Esa es la tendencia que deberían seguir todas las compañías, procurando maximizar los beneficios de la forma más beneficiosa para el comprador, y no decir públicamente que les gustaría vender sus productos a precios todavía más elevados.