Armas de destrucción masiva

Armas: pistolas, rifles, cañones, disruptores, ionizadores, bazookas, tanques, arcos explosivos, nikita, lanzamientos nucleares, ovejas explosivas... Todo vale por parte de los desarrolladores en pos de otorgarnos la mejor de las experiencias destructoras. Repasamos aquí algunas de las mejores.

Armas de destrucción masiva

Una de las mayores gracias que tienen los videojuegos es precisamente su función 'rolera'. Da igual el género del título que tengamos en nuestras manos porque todos ellos, en mayor o menor medida, nos ponen en el rol de protagonistas y situaciones ajenas a nuestra persona, permitiéndonos desarrollar características y habilidades, ser partícipes de acciones y ejecutar comportamientos que en la vida real no sería posible efectuar. Algunas de esas cosas que nos brindan la oportunidad de hacer incluyen, por qué no admitirlo, el hecho de manejar herramientas para causar la mayor cantidad de daño posible a todo y a todos.

No se trata aquí de hacer psicología barata, pero la inmensa mayoría de las personas tienen - tenemos - en su interior un yo-agresivo bajo control que, de estar suelto, sería un peligro mayor que la globalización, la crisis, el calentamiento global o Angelina Jolie, que de esto último (del calentamiento global) también ella es un poco culpable, porque a su lado la temperatura sube varios enteros inmediatamente. Pero ahora imaginemos por un momento un atasco producido por un conductor idiota cuando llegamos tarde a un partido... y el destino pone un bazooka en nuestras manos. O un lanzallamas cuando las rebajas de un centro comercial. O un sable-luz cuando te han sableado 20 euros por unas bravas y un refresco de cola en una terracita de verano.

Ampliar


Afortunadamente, la mayoría - excepto los cuatro descerebrados de turno - somos capaces de someter a voluntad nuestro impulso más primario. Y es una alegría poderlo soltar de vez en cuando en alguna parte; por ello, conociendo esta circunstancia tan antigua y tan verdadera como el hombre mismo, los creativos de videojuegos se han esmerado a lo largo de su corta historia en ofrecernos las más variopintas formas de destrucción posibles, algunas adecuadas a la realidad y otras producto de la más rebuscada imaginación. Pero la mayor parte de ellas muy divertidas, dicho sea de paso.

Dado que la mayoría de los miembros del staff de MeriStation ni tampoco, suponemos, el grueso de los lectores de la revista podría corroborar cuán real se antoja el comportamiento de tal arma en tal juego (la potencia de una Desert Eagle, la precisión de la primera bala del AK-47, etc), hemos decidido realizar un breve recopilatorio de aquellas que nos han resultado interesantes por su espectacularidad, su potencia, su puesta en escena, su originalidad o, simplemente, por la emotividad que nos supuso en su momento de salir al mercado.

/es/node/Array


Con ello no pretendemos crear una lista exhaustiva o excluyente, pues necesariamente esto tiene que venir derivado de la opinión personal de cada uno. Pero en la redacción mantuvimos un breve cruce de mails que pareció dejar contento a casi todo el mundo y a nadie, al mismo tiempo; nótese que para lo que el artículo pretende, no están todas las que son, pero sí son todas las que están. En cualquier caso, nuestra única pretensión es entretener al lector y, si acaso, fomentar el debate en los comentarios para la creación de un anexo con las propuestas que puedan derivarse.

Por último, instamos a los lectores más recientes - o a aquellos con menos memoria - que se lean el genial texto de nuestro compañero Man_U_Fear hace ahora seis años y, aunque en el mundo de los videojuegos este lapso sea un mundo, comprobaremos lo talentoso de su visión de futuro en algunas de sus conclusiones. Así, sin más, damos paso al contenido y que ustedes lo gocen destruyendo. Virtualmente, claro está.


/es/node/Array

Blades of Chaos
Cortesía de God of War

Sí, estamos de acuerdo: nuestro protagonista Kratos bien podría interpretarse como un arma de destrucción en sí misma. Pero si al hecho propio de manejar al imponente Dios de la Guerra le añadimos, además, un par de espadas de gran calidad +3 a todos los atributos y unidas a dos cadenas... el resultado es poco menos que abrumador. Además, mientras que en la mayoría de juegos las mejores armas se obtienen a medida que uno avanza en la aventura, las 'Blades of Chaos' estaban disponibles ya de buen inicio haciéndolas, de largo, las más apetecibles y utilizadas durante toda la aventura. Pero había que ir con ojo, que creaban adicción.


Ampliar


En contadas ocasiones hemos tenido ocasión de manejar unos artilugios que tan bien nos rodearan con una - errónea - sensación de invulnerabilidad contra todo lo que se nos pusiera por delante. Decimos errónea porque, en efecto, en el juego se puede morir; pero aquel que maneje con soltura estas herramientas no contemplará fácilmente el rostro del barquero Caronte, sino solamente una colección de cuerpos mutilados, miembros sesgados, cabezas rebanadas y el olor oxidado del ambiente saturado con la sangre de nuestros enemigos. Combos pantalla arriba y pantalla abajo, el danzar de las Blades of Chaos es poesía en movimiento, es ternura, es el fluir de un arroyo. Y su resultado final es paz absoluta, sosiego y tranquilidad. Feng-shui total.

Bate de béisbol
Gracias a Double Dragon

Ah, qué tiempos aquellos. Los primeros salones recreativos, en los que los videojuegos poco a poco se abrían paso entre las máquinas de pinball (que entonces se llamaban 'del millón'), vieron nacer uno de los primeros juegos pensados para jugarse en cooperativo. Y de este modo, dos jugadores interpretaban a los hermanos luchadores Billy y Jimmy Lee, una de las parejas universalmente más famosas tras el dúo Mario-Luigi y Jesulín de Ubrique y la Belén Esteban. En este caso, nuestros héroes se abrían paso en un arcade de lucha lineal (EL beat ‘em up por excelencia) en el que montones de enemigos nos intentaban abatir a puñetazo limpio y nosotros teníamos que responder SIEMPRE con la misma moneda, estilo Chuck Norris pero sin patada giratoria.

Bueno, ¿siempre? No, siempre no. Afortunadamente, repartidas hábilmente a lo largo de los niveles, había ciertas armas para nuestro uso y disfrute: un engorroso látigo que no gustaba a nadie y que ciertamente afeminaba a nuestro musculoso luchador era la opción A, pero tras la puerta B se escondía el único e incomparable... bate de béisbol. Esa sencilla animación en tres pasos, acompañada de un sonido de impacto característica (ñieeeeec---pa!), era sinónimo de goce instantáneo. Nada se resistía a la fuerza del elemento batil: en caso de problemas, cachiporra al canto. Lástima que se nos cayera, y desapareciera (¿?), al recibir un impacto; pero la satisfacción por las dosis de madera que fuimos capaces de repartir a mediados de los 80 no nos las quita nadie, faltaría más. Ñieeeeec---pa, y punto.

Ampliar


Martillo del Alba
En honor a Gears of War

Vuelta a los shooter, fuente inagotable de armas donde las haya. Al nombrar 'Gears of War', probablemente muchos argumentarían y colocarían en su lista de armas favoritas al Lancer, el rifle de asalto con sierra incorporada que siembra el terror en los Locust. Buena elección, no cabe duda, pero la hemos descartado por estar ya muy sobada y aunque original en su concepción, seguramente habrá sido incluida en centenares de listas parecidas. El concepto del martillo del alba nos atrae mucho más: señalamos con un láser al objetivo y pocos instantes después, caído del cielo, un flujo de energía calorífica (un rayo chamuscador, vamos) reduce a cenizas al enemigo en cuestión. Y quién pueda, que lo mejore.


Claro que dicho así suena bastante desapasionado y desmerece completamente la sensación de tener entre manos este artilugio. El pitido intermitente previo a la caída de la llamarada vertical no tiene desperdicio: por un lado, el responsable del disparo espera ansioso a que su objetivo se esté quieto un instante mientras apunta y calibra el láser; por otro, el desafortunado blanco corre desesperadamente esperando no tropezar con nada ni nadie buscando refugio bajo techo que le libre de su fatal destino. Qué gran forma de plasmar la propia dialéctica de la vida misma: unos van y otros vienen, unos corren y otros esperan, unos consiguen frags a placer y otros mueren vilmente achicharrados. Contemplado desde este punto de vista, el martillo es una suerte de filosofía cósmica que, cuando está en nuestras hábiles manos, reparte justicia ‘albina' a diestro y siniestro. Insta-kill garantizado.

Ion Cannon
De regalo con Command & Conquer 3

Nadie que haya jugado a Command & Conquer queda impasible ante la formidable super-arma de la Global Defense Initiative: el imponente cañón de iones. Esta es la herramienta que, durante la primera guerra del tiberio, la GDI utilizó para librarse de la base de su archienemigo: el templo Nod. Reciclada para un uso menos infrecuente pero igual de demoledor, este arma podrá competir en daños y facilidad de lanzamiento con su contrapartida Scrin o con el misil nuclear de Kane, pero les pasa la mano por la cara en cuanto a espectacularidad.



Una serie de ocho rayos de iones se lanzan desde un satélite en órbita geoestacionaria sobre un blanco enemigo - una base entera, un edificio, una unidad a la que le tengamos mucha rabia y le queramos vacilar - mediante un punto de mira enorme. Terminada la ionización del terreno, el ambiente brevemente implosiona para dar lugar a un todavía más breve instante de calma, inevitablemente precedido por una espectacular explosión azul que destruye casi todo en su enorme radio de acción. Combinado con el buen hacer de unos pocos tanques Mamooth para rematar la faena, el Ion Cannon es simplemente imparable, siendo también probablemente una de las animaciones más conseguidas en Command & Conquer 3. Un servidor quedó particularmente tan impresionado con esta arma que se está construyendo su propio cañón de iones en casa; a ver quién es el listo que se atreve a ganarme el próximo deathmatch.



Fatman's mini-nuke
Un detallazo de Fallout 3

El considerado por los mismos desarrolladores de videojuegos como el mejor título de 2008 deja tras de sí una buena colección de juguetitos para acabar con la plaga mutante que asola las wastelands, siempre y cuando sea eso lo que queramos hacer, claro está. En Fallout 3, cada uno tiene su opción destructiva favorita (como la de escurrir una granada en el bolsillo de alguien y esperar a que explote), pero no cabe ninguna duda que lo más borrico que los señores de Bethesda ponen a nuestra disposición es el lanzador portátil de mini-misiles nucleares. En un universo asolado por la radiación, ¿qué más dará que el medidor Geiger suba un par más de puntos en su escala particular?

El universo de Fallout ofrece varias ventajas con respecto al nuestro: primero, no hay que preocuparse por los efectos secundarios sobre el planeta ni que un ecologista te reprenda por tus acciones contra el medio ambiente; segundo, nadie encontrará pegas a que uses todo lo que esté en tu mano para acabar con ese supermutante, porque una vez éste acabe contigo también lo hará con quién sea que esté a tu lado; y tercero, que provoca unos efectos de distorsión, de partículas y es tan increíblemente molón utilizarlo que vale la pena algún que otro daño colateral en los alrededores, si es que todavía queda algo en pie que valga la pena. En cualquier caso, los mini-nukes del Fatman son de lo mejorcito que hemos podido llevar a hombros jamás. ¿Quién se sentía poderoso con un bazooka? Esto sí que es artillería pesada y lo demás son tonterías.


/es/node/Array

Cortacésped
De lo mejorcito de Dead Rising

Qué gran alegría poder encontrar en las estanterías de las tiendas un título como Dead Rising. Cumple perfectamente con todos los preceptos de la filosofía destructiva que inspira este artículo: acción sin compromiso, una colección original de armas a nuestra disposición y montones de enemigos 'del montón' sobre los que aplicarlas. Casi todo en el juego de Capcom vale contra los zombis: bates, fusiles, macetas, latas de refresco, platos, tuberías, sierras eléctricas, martillos gigantes, parasoles, machetes, cubos y carros de la compra. Lo que sea. Si es lo que tienen los infectados, que es que se dejan matar de todas las formas posibles...

Pero la gran estrella de la primera entrega de la saga Dead Rising pasa por un brote de originalidad insospechada; cuando uno acude al parque del centro comercial repleto de enemigos que bloquean las puertas, busca alrededor en pos de encontrar algo que le pueda liberar el paso... pero no hay a mano un lanzagranadas, una gatling o un arpón que pueda hacer el trabajo: hay un cortacésped. Y la verdad, qué suerte poder manejar esta herramienta para pasar por encima de los enemigos segándoles el poco cerebro que les queda. Eventualmente las cuchillas se atascarán, pero no sin antes habernos proporcionado unas gloriosas 50 muertes más que añadir a nuestro casillero. Desde Dead Rising no he podido volver a mirar un cortacésped con los mismos ojos y sin una sonrisa en mis labios.




Ampliar

Penetrator
Da miedo, como F.E.A.R.

Que nadie se llame a engaño por su ambiguo nombre, ya que este Armacham HV Penetrator tiene poco que ver con connotaciones sexuales. Aparte de ser un FPS generoso en su desarrollo argumental, FEAR nos dejó este regalo visual en forma de arma que no puede dejar impasible a nadie. Con aspecto de rifle de poca monta, esta maravilla propulsa puntas de metal de considerable tamaño (similares a las de Quake, pero más grandes) a través de su cañón a altísima velocidad capaces de atravesar blindaje, ayudado además por la gran estabilidad que proporciona su culata anatómica y una mira telescópica que aumenta considerablemente su precisión. Hasta ahí, todo bastante corriente.

Pero la gracia de este acelerador en miniatura no es su capacidad de perforar la armadura de los enemigos que, a fin de cuentas, es útil pero poco interesante. Lo mejor de todo es que la fuerza con la que envía sus proyectiles literalmente deja clavados a los enemigos en la pared, y no de miedo precisamente. Esto es, sencillamente, lo más de lo más: la simple contemplación de soldados anclados en el techo atravesados por nuestra munición que los mantiene empalados allá en lo alto puede resultar un tanto surrealista, de acuerdo, pero no se puede negar el escalofrío de placer que supone. La primera vez que lo hacemos tiene parangón con muy pocas cosas en un videojuego: el tiempo bala de Max Payne, la aparición de Stan en Monkey Island... No hay duda, el Penetrator es uno de nuestros favoritos y merece estar en cualquier lista que se precie.


Lanzallamas
Lo más caliente de Far Cry 2

Otro gran clásico que no podía faltar en un recopilatorio como en el que nos encontramos. Multitud de juegos, pero en especial mención para Return to Castle Wolfenstein o Gears of War, nos han brindado la oportunidad de manejar un lanzallamas. Y quién no ha querido tener uno a mano en un concierto o en una discoteca, cuando la gente empuja sin compasión y se daría lo que se fuera por crear un espacio de calma alrededor nuestro... La respuesta a estas demandas las satisface a la perfección este rústico dispensador portátil de fuego y, es menester reconocerlo, el mejor título que ha sabido representar la potencia del calenturiento artilugio se lo debemos a Far Cry 2, el shooter de estilo 'sandbox'.

Cierto es que se cacareó y 'hypeó' tanto su puesta en escena previamente a la salida del juego al mercado que casi nos llegó un poquito descafeinado, tras visionar tantas y tantas veces los mismos videos que circulaban online. Pero no se puede obviar la belleza visual y la honda satisfacción que proporciona arrasar con los adversarios a base de chorros ígneos, o aprovechar el entorno frágil de la sabana africana para comprobar cómo evoluciona un incendio a favor del viento provocado por nosotros que acabará consumiendo el puesto avanzado que bloquea la carretera y a todo lo que contiene. El lanzallamas es más que un arma: es un derroche del elemento purificador que deja tras de sí la serenidad del silencio y la tranquilidad y el orgullo de las cosas bien hechas. Por favor, niños, no intentéis esto en casa.


Magnetic Rail Gun
Unirse a la Red Faction vale la pena

La vida en Marte no es nada fácil. Aparte de la preocupante ausencia de resorts vacacionales, está el tema de la explotación en las minas y el deterioro día a día de las condiciones de trabajo. Una revolución se antojaba bastante inminente para nuestro protagonista Parker y para abrirse paso en un entorno tan hostil, los sabios de Volition nos obsequiaron con el FCA-26 Magnetic Rail Driver, una de las mejores armas jamás creadas. Los veteranos jugadores de Perfect Dark en Nintendo 64 conocen perfectamente el tema, porque disfrutaron de un arma casi de cheater llamada 'Far Sight' de funcionamiento similar, pero el FCA-26 se nos antojaba más... realista.

El comportamiento lo conocemos todos: funciona como un Rail Gun de los de toda la vida, dispara un solo proyectil o rayo a alta velocidad produciendo gran cantidad de dolor (y muerte instantánea) allá donde toca. También trae los extras habituales: perfora blindaje, máxima precisión, etc. Pero donde realmente muestra  su excelencia es en el disparo alternativo, que activa una cámara detectora de calor que nos permite vislumbrar enemigos a través de las paredes. En la mayoría de juegos esto sería un obstáculo insalvable, porque generalmente las estructuras parecen construidas con adamantium indestructible, pero no en Red Faction, gracias a sus capacidades de modificación geométrica de su engine gráfico que permiten abrirse camino allá por donde se quiera. Y de este modo, aquel camper que acechaba tras la esquina, dejó de ser. Personalmente, al ser abatido por un disparo de estos que venía 'de la nada', he pegado algún que otro bote en mi asiento. Avisados quedan los débiles de corazón.




Ampliar

Lanzamiento nuclear
Nuclear launch detected, by Starcraft

Antes hemos mencionado la espectacularidad del cañón de iones de Command & Conquer 3 y la enorme satisfacción que produce colocar el punto de mira y disparar y olvidar. Pero hay momentos mejores incluso que esos y los proporciona uno de los juegos de estrategia en tiempo real por excelencia, la genial creación de Blizzard que sirve de espejo en el que se miran y han mirado - aún hoy, tantos años después - la mayoría de juegos de estrategia en tiempo real. Una de las facciones, los Terran, poseían en su arsenal multitud de aparatitos divertidísimos e infrautilizados por la gran mayoría de jugadores mientras que, en cambio, otros eran los favoritos del gran público. El mejor, el lanzamiento nuclear del fantasma.


Construyendo un silo nuclear pegado al centro de mando, el comandante Terran podía ordenar a través de los fantasmas (las unidades de tierra con camuflaje) que señalaran un punto determinado. Automáticamente ese punto se convertía en un intermitente píxel rojo al tiempo que una voz presagiaba el desastre. En ese momento, para el jugador rival, empezaba una carrera contra reloj: localizar el punto rojo, enviar una unidad detectora (o hacer un barrido escáner, también conocido como 'tirurí') y eliminar rápidamente el comando enemigo antes de que el misil saliera de la base. Cuán gustoso resulta ver caer el armaggedon sobre los depósitos de suministros rivales paralizando su capacidad de producción de unidades... o sobre esos superamos escondidos en el rincón superior de la pantalla... o sobre los carísimos transportes protoss... ah, qué delicia.


Oveja Explosiva
Worms y ovejas, sabia combinación

Allá por 1994, un caballero llamado Andy Davidson creó un videojuego basado en un programa-demo en el que dos gorilas se lanzaban bananas explosivas desde ambos lados de la pantalla, pudiendo el jugador modificar el factor de gravedad para dificultar la tarea. De esa idea, vendida a la empresa Team17, es de donde procede Worms. Es difícil que a día de hoy nadie conozca este título de... pongamos estrategia militar por turnos, en el que dos equipos formados por cierto número de gusanos (habitualmente 4) se dedican a destruirse mutuamente. Worms ha sido una saga que nos ha regalado imaginación y buenos momentos a raudales y es un título imperecedero que merece estar permanentemente instalado en cualquier equipo.

Pero de entre todas las armas que se han puesto a disposición de estos simpáticos animalitos (la paloma mensajera, el correo-bomba, la granada-banana, la ancianita, el burro de cemento, la Santa Bomba, el Sho-Ryu-Ken, etc.) hay uno que destaca por encima del resto por lo especial de su concepción - y por su enorme radio de acción: la oveja explosiva. Al pulsar el botón, una oveja se desplaza dando saltos en dirección a nuestro objetivo al popular grito de 'Beeeeee - Beeeeeee!'. Cuando se encuentra cerca del blanco, es nuestra tarea volver a darle a la barra espaciadora para conseguir su detonación, equivalente a una carga de dinamita. Gusanos volando por los aires, rebotando en las minas cercanas, cayendo al agua sin remisión y arrastrando a sus compañeros por el camino... la oveja explosiva proporcionó algunos de los mejores momentos frente al PC (o el Amiga) durante mediados de los 90 y su capacidad - y originalidad - destructiva tiene poco parangón. Beeee - Beeee - Booom: un frenesí de escalofríos de gusto, vamos.


Ampliar

Gnomish Death Ray
OMG! WoW r00lz!

En los primeros tiempos de World of Warcraft, cuando apenas se estaba en fase de descubrimiento del que hoy es el más famoso MMO de todos los tiempos, los que optamos por la rama de la ingeniería como profesión (igual que los 'enchanters') sabíamos que mucho dinero no íbamos a ganar. En cambio, había acceso a algún juguetito curioso exclusivo para la profesión y, especialmente, al Gnomish Death Ray. Un gnomo de Booty Bay daba acceso a estos planos que, con un par de tubos de mithril y algunas esencias, permitían construir esta terrible arma que era la culpable de las más sonadas risas entre la comunidad (a repartir con los aficionados al control mental que aprovechaban la circunstancia para tirar por los precipicios a sus rivales, claro está).


El Gnomish Death Ray tenía una particularidad muy interesante: durante los primeros segundos en los que el arma se 'cargaba', el PJ que la utilizaba sufría daños; pero ese daño sería proporcional al que ocasionaría al enemigo, llegando a causar críticos de más de 4000 puntos de daño. Eso, hace 4 años, era MUCHO daño, tanto que podía matar a adversarios 20 niveles por encima del propio de un único disparo. Evidentemente tenía un tiempo de recarga digno y, de fallar, nos dejaba en clara desventaja por la reducción de vida que implicaba el usarlo; pero ver caer un paladín de la Alianza, vacilando de armadura luminosa, montura rupestre y melena al viento de un sólo tiro... ahhhh... uno puede imaginar rápidamente la pantalla de aquel pobre diablo LOLadin: 'OMFG, WTF!!!!11'. Glorioso. Aunque el Gnomish Death Ray podría decirse que ya no existe como tal, sin lugar a dudas ha sido una de las mejores y más poderosas armas que han existo en WoW.



The Darkness
Ahh, The darkness. Mi tesoro.

Esta es, debe admitirse, una incorporación de última hora a raíz de una conversación con un colega de un medio extranjero.  Muchos aficionados al cómic ya conocían la historia de Jackie Estacado antes de que llegara a la pequeña pantalla en forma de videojuego, pero otros descubrimos sus peripecias cuando la adaptación de Marc Silvestri se realizó para PS3 y Xbox 360. Íntimamente ligado a Angelus y Witchblade, The Darkness no es técnicamente un arma: es un ente anterior a la raza humana que escoge un huésped o anfitrión, al que le revela su poder llegado su 21 cumpleaños. Y ese poder es cosa fina, valga decir, y creemos que valía la pena saltarse la 'norma' de no incluir entidades para poder añadirlo aquí.

Ampliar

Y es que interpretar a Jackie se convierte en una experiencia maravillosa, obviando el aspecto de shooter que acompaña al juego. Y decimos obviar porque el núcleo de The Darkness es precisamente cuando controlamos a este ente: no solamente podemos crear pequeños darklings de distintos tipos con considerable mala uva, sino que podemos deslizarnos secretamente por el suelo y consumir los corazones de nuestras víctimas, generar una armadura que nos protege de los impactos de proyectiles y demás, lanzar nuestros tentáculos a diestro y siniestro para empalar contra las paredes a los enemigos, generar pistolas de la nada mucho más poderosas que cualquiera habitual y algunos bonus más que llegan así, de regalo. Cuando activamos los poderes de la oscuridad, nada se resiste a nuestro paso: lo más parecido a ser Chuck Norris que un videojuego ha conseguido jamás es mérito de The Darkness.


Frostmourne
No es necesaria una reverencia a Warcraft 3

‘Frostmourne está hambrienta!', clamaba el príncipe Arthas, en su camino hacia la locura tras la consecución de la espada maldita que a la postre lo convertiría en el Rey Lich. Haciendo caso omiso de la inscripción rúnica del pedestal que tan sabiamente le advertiría su amigo Muradin como maldecida, Arthas decide entrar en posesión de cualquier herramienta que permitiera acabar con el sufrimiento de su pueblo ignorando por completo que, de esta forma, sería el culpable de su destrucción. La espada tenía la capacidad de controlar el cuerpo de su poseedor, comunicarse con él telepáticamente e ir consumiendo poco a poco los últimos recodos de su voluntad. Lo típico, vamos.

Pero no serían éstas sus únicas habilidades; en la misión en la que se adquiere este arma, Arthas se convierte en un pepinazo invencible y casi ‘traineado', abriéndose paso a través de los enemigos como un cuchillo sobre la mantequilla. En Warcraft 3, aumentaba el rango de ataque 22 puntos, hacía daño por caos (poderoso frente a todas los tipos de armadura y estructuras) y emitía un destello azulado muy estético y a juego con la capa del príncipe, que también es igual de importante, por supuesto. En la Blizzcon de 2007, se presentaron las estadísticas del arma, siempre sujetas a revisión: +200 resistencia, +150 intelecto, +100 fuerza. Y 188 de DPS, casi nada. ¿El problema? Que su poseedor se acababa convirtiendo en el Rey Lich. El precio de la fama, vamos. Por cierto, una réplica perfecta se puede adquirir online al módico precio de 462 dólares.


Death Star
El mejor aliado en un Imperio en Guerra

Cuando se habla sobre el alcance que tienen las armas, especialmente algunas de las expuestas en este artículo, se refiere casi siempre a una escala local: un rifle, una espada, un cortacésped... Otras en cambio tienen un radio sencillamente mucho mayor, como sería el caso de un lanzamiento nuclear; pero hay casos en que toda comparación queda pequeña cuando el listón es el de Estrella de la Muerte, el arma definitiva. Con una tripulación de más de 250000 hombres, protegida por 10000 turbolásers y 2500 cañones de iones, alberga en su interior más de un millón de soldados y pilotos que tripulan cazas, cruceros de apoyo y destructores estelares. Poca broma, vamos.

Es innegable: por poco que a alguien le haya gustado mínimamente la saga original de Star Wars ha soñado con o bien destruir la Estrella de la Muerte (tal y como sucede en las películas), o bien manejarla. En 'Rebellion' se nos dio esa posibilidad jugando con el Imperio y, en Empire at War, se vuelve a poner esta herramienta en nuestras manos. Su funcionamiento es sencillo: se lleva esta mini-luna volante al lugar deseado, se apunta más o menos (tampoco se requiere la ultra precisión de la vida) y se dispara. Resultado: un planeta menos. Pim-pam. Esta solución, a escala autonómica, ya les gustaría a unos cuantos descerebrados repartidos por toda la geografía española. Afortunadamente, Lucas nos lo puso fácil y en Star Wars los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, para que no hubiera dilemas morales. Pero lo que mejor hizo fue crear cosas molonas: el sable luz y la Death Star son dos de los mejores inventos jamás realizados.

Ampliar




Voodoo Doll
Porque Blood da yuyu

Otro FPS al uso apreciado por los especialistas y casi desconocido para el gran público fue este genial Blood, capaz de ofrecer un sinfín de horas de diversión en su faceta multijugador en red. Había poca cosa que realmente lo separara de la multitud de shooters que empezaron a proliferar en la época, cuando en PC parecía que no se pudiera hacer nada más, pero supo distanciarse de sus rivales mediante dos de sus armas que, en nuestra opinión, merecerían su inclusión en la lista. Una de ellas, por su originalidad y capacidad de destrucción, es de visita obligada: la muñeca voodoo.

Ah, cuánto pagaríamos por tener una de estas a mano: un jefe 'desconsiderado', alguien que nos rechaza en la discoteca, un delantero o media punta portugués vacilón como nadie que cobra 13 millones de euros por temporada y se dribla a medio equipo tuyo... Nada de eso volvería a ser un problema con la siguiente receta: cójase el susodicho muñequito con la mano izquierda, agárrese una aguja larga o cualquier objeto punzante que se tenga a mano y procédase a clavar rabiosamente una en el otro, con cuanta más saña y mayor rabia mejor. Resultado: una exquisitez a base de pixelados borbotones de sangre, arqueamientos de espalda inverosímiles y desmembramiento general en pocos segundos. ¿Qué hay más reconfortante que eso?


Gravity Gun
Otra excelencia de Half-Life 2

Aunque técnicamente no está dotada de los vigorosos alardes técnicos de los que suelen hacer gala la mayoría de armas aquí expuestas, su programación no está exenta de dificultades; y a pesar de no gozar con millones de partículas volando, explosiones por doquier y similares, por ser una de las herramientas más 'cool' jamás creada, tiene que estar en toda lista que se precie, incluso en la de destrucción masiva. Y es que no se puede subestimar el poder de la pistola gravitatoria, quede claro: basta apuntar a cualquier objeto móvil del escenario para que este se convierta en una potente arma arrojadiza: pedazos de roca, basura, bolas de energía... ¡incluso los mismos enemigos!

Ampliar



Claro que habrá gente que preferirá la manida táctica del viejo cohete en toda la boca del primer bufón que se nos cruce por delante, pero con el rifle de gravedad se puede ser más creativo: podemos pasarnos una fase con una sola pelota energética, acabar con un enemigo y que éste, a modo de lo que se ve en Pressing Catch, vaya acabando con el resto lanzándolo encima de sus compañeros, provocar un impulso para que un vehículo aplaste a esos molestos policías... lo que sea. Evidentemente tiene sus usos no necesariamente bélicos, como el colocar plataformas por la arena para que no nos ataquen las hormigas asesinas, pero todo el mundo sabe que - sin importar lo que diga el manual - la Gravity Gun se creó para acabar con todo y con todos. ¿O no?


Redeemer
Multi-kill garantizado en Unreal

En pocas ocasiones un FPS de corte competitivo ha puesto en nuestras manos algo tan enormemente destructivo como este Redeemer. No se ha hecho muy a menudo porque este tipo de armamento es casi considerado como hacer trampa, la verdad. Mientras que el lanzacohetes y el rifle de francotirador son estándares dentro de la industria del disparo en primera persona, es menos habitual encontrarse con un pepinarro de estas características, con un radio de acción inverosímil y, aunque no exageradamente rápido, con el suficiente alcance arrasador para no dejar nada vivo (insta-kill) a nuestro alrededor. Inclusive a nosotros, si no se va con cuidado.

Este arma consta de un misil de considerables proporciones del estilo "Dispara y Huye", especial para cuando encontramos un grupito que se está peleando entre ellos y queremos poner paz definitivamente. Su fuego alternativo nos permite guiar el proyectil con la cámara que incorpora, pero de esa forma perdemos el control de nuestro personaje y eso puede producir situaciones embarazosas. Cierto es que el misilaco puede ser abatido en vuelo (y un humillante "Denied!" sonará por los altavoces del ordenador haciendo hincapié en nuestra incapacidad para matar a nadie ni incluso con este pedazo de pepino) pero lo más normal es que encontrarlo sea un seguro de vida para añadir unas cuantas frags a nuestro contador o avisar a quién venga que, de querernos matar, no le va a salir gratis.

Tupsy Torvy Bomb
Con esto, armados y peligrosos

Nadie puede escapar a las risas de Armed & Dangerous porque efectivamente derrocha buen humor por los cuatro costados, como buena parodia que es de sagas como Star Wars, entre otras. Este juego de acción en tercera persona merecería tener por lo menos dos posiciones en nuestra particular lista por dos de las más originales y poderosas armas jamás diseñadas (o prediseñadas) para un videojuego: el Land Shark y la que nos ocupa, la Tupsy Torvy Bomb. Imaginemos por un momento el clásico enemigo en la distancia: lo abatiremos con el rifle, con la escopeta, blah blah blah. Lo de siempre. Ahora imaginemos que le lanzamos un tiburón que se sumergirá en la tierra y avanzará hacia el sigilosamente para, momentos después, aparecer desde abajo y tragárselo entero. Es como poner un cangrejo panza arriba y clavarle una espada en su punto débil: MASSIVE DAMAGE, que dirían en la presentación de PlayStation 3.

Ver patrullar al tiburón en espera de nuevos enemigos no tiene precio, pero para acabar con los molestos adversarios de a pie que osan molestar la hora de la siesta es mejor opción la Tupsy Torvy Bomb. Basta con pulsar el botón, clavarla en el suelo y... alehop! ¡Se gira la pantalla! Los enemigos caen absurdamente hacia abajo - ahora el cielo - mientras nosotros aguantamos pegados al suelo agarrados a la bomba. ¡Qué tontería más ridículamente graciosa! Basta darle la vuelta para que se den de bruces contra el suelo firme - antes el techo - y hayamos librado la pantalla de adversarios. Es tan tonto que parece mentira que no se le ocurriera a nadie antes, ¿verdad? Lo que daríamos por llevar una de estas en una de esos espectáculos en los que se colocan miles y miles de fichas de dominó...

Y por último, el arma más destructiva y más masiva de todos los tiempos...

ESCOPETA
Con justícia, de Los Justicieros

Aquí seguro que provocamos división de opiniones, pero todo se puede justificar. Es indudable que el uso de esta maravilla provoca extraordinarias dosis de placer a todo aquel que ame por poquito que sea a los FPS. Y es que las ha habido de todo tipo y color, pero todas igual de preciosas: larga o recortada, de cañón simple, doble o incluso triple (esa Hydra de Resident Evil 5, qué delicia), con mecanismo de recarga manual o de bombeo, rústica o táctica, con munición perforante o de impacto... Siempre hay una ESCOPETA para cada uno, sin importar cuán peculiares sean sus gustos.

Man U Fear, en su ya mencionado artículo, coincidía conmigo en que era el arma más cool de todos los tiempos; pero a pesar de ser el instrumento más molón de los que se han creado jamás para abatir enemigos, solamente UN juego a lo largo de la dilatada historia del entretenimiento digital ha sabido recrearla en todo su esplendor destructivo, con toda su magia aniquiladora, haciendo patente su inigualable capacidad masacril, deleitándonos con lo maravilloso de su potencia desbocada. Un único título ha sido el que ha sabido reflejar el poder real de la MEJOR arma de todos los tiempos y tuvo que ser una empresa española la que diera en el clavo: Dinamic Multimedia con Los Justicieros.

Muchos recordarán aquel extraño título de acción en primera persona, con gráficos que eran vídeos grabados a 320 x 240 de resolución y ambientado en el oeste. Mientras avanzábamos a través de una serie de escenas, teníamos que interactuar apuntando con el ratón y disparando en el momento justo para que así el programa reconociera la acción y fuera pasando a las siguientes secuencias de video. Lo peor de todo era cuando se disparaba un poco antes o demasiado tarde: la munición era muy escasa y las vidas muy limitadas.

En una de las primeras escenas en el Saloon, eso sí, se producía una masacre en la que terminábamos con todos los cuatreros que nos salían al paso; como premio nos estaba permitido registrar el local y los caídos, pudiendo recuperar sus balas y su escaso dinero que llevaran encima. Pero si examinábamos bien el recinto, cerquita del piano, encontrábamos el ansiado objeto y nuestro protagonista no podía contener la emoción: "ESCOPEEETAA!!", gritaba el hombre. Y con razón, porque acababa de encontrar el arma definitiva.

Un único disparo de la temible herramienta acababa con TODOS los enemigos que hubiera en la pantalla, SIN IMPORTAR si apuntábamos directamente hacia ellos. Es decir, aunque saliera el hombre por abajo a la derecha y tuviéramos el ratón arriba a la izquierda, no importaba. Insta-kill. Aunque hubiera tres enemigos desperdigados tras los matorrales o tras una puerta, Insta-kill. Aunque hubiera aparecido la mismísima estrella de la muerte sobrevolando los cactus, Insta-kill. Nada escapa a su poder, nada escapa a su furia. Tal es su eficacia que necesariamente se debe escribir su nombre en mayúsculas, por si acaso.

Por último, aunque esta elección es obvio que difícilmente puede discutirse, el resto de elementos que conforman esta lista no pretenden ser inamovibles. De hecho ni tan siquiera se encuentran en un orden específico, porque todos ellos tienen sus peculiaridades dentro de su universo particular y difícilmente se pueden comparar entre sí. Pero también es menester hacer mención a todos aquellos candidatos que podrían estar aquí y que no se han incluído por uno u otro motivo, procedentes de juegos como Turok (el "descerebrador"), Metal Gear (MGR), Heretic, etc. A todos ellos, gracias por proporcionarnos los buenísimos momentos destruyendo cosas y enemigos. Y a vosotros, lectores, esperamos vuestros comentarios en el foro para poder ampliar la lista. Pero la ESCOPETA no se mueve, conste en acta.