Y la piratería sigue igual
Nintendo sacó al mercado el pasado 3 de abril su nueva consola DSi. Ahora, alguna de sus novedades se ponen en entredicho. Entre ellas, la supresión del cartucho de GBA, eliminado como intento de cortar los flash carts ¿de este modo, se beneficia o se perjudica al jugador? ¿Es efectiva esta medida?
Nintendo ya contaba en el mercado con dos portátiles que apenas se diferenciaban en algunos aspectos: DS y DS Lite. Hace poco más de una semana llegó a Europa la última de sus versiones: DSi. Más fina. Mejor sonido. Tienda online con su DSi Ware. Nuevos programas y dos cámaras integradas. Silencio, cámaras, acción. Pero también llegó con una particularidad que para muchos pasó inadvertida: se acabó la posibilidad de jugar con cartuchos de GBA con el fin de ahorrar espacio, de convertirse en una consola más utilitaria. Con todo, se habilitó una ranura que posibilita el uso de tarjetas SD. Además, desde Nintendo se apuntó que esta nueva consola lucharía contra la piratería empleando todas las herramientas posibiles, habidas y por haber, dejando entrever que erradicaría por completo esta faceta ilegal. La primera prueba: imposibilitar el uso de cualquier cartucho de carga de videojuegos tales como EZ Flash V, CyclonDS, M3 DS Real, NCard, U2Ds, M3 DS Simple y un largo etcétera.
Desde numerosos sectores se aplaudieron estos movimientos, llevando nuevamente al mercado una consola 'regionfree' que carga por igual cartuchos japoneses, americanos o europeos. Es decir, con nuestra portátil podemos hacer uso de un 'Zelda Phantom Hourglass' norteamericano y viceversa. Queda claro que Nintendo se toma en serio la lucha contra la piratería. Ya ha apoyado unas 280 operaciones en 16 países diferentes; no sólo es la estrategia más sólida a seguir, sino también la que mejores frutos ha dado hasta la fecha. Aquí en España, hace apenas un par de meses, la Policía Nacional realizó una misión a escala nacional contra la piratería en DS que acabó con la incautación de 1150 dispositivos ilegales para la portátil. Duro golpe a los piratas.
Toda acción que tenga como consecuencia acabar con un delito es positiva. Eliminando la ranura de juegos de GBA se borraba de un plumazo la tentación de introducir en él cartuchos Flash, pese al poco uso que se le ha dado a esta característica en los últimos tiempos. Hasta ahí bien. Pero, ¿era necesario dejarnos sin la posibilidad de revivir aventuras con nuestros juegos de la anterior consola de Nintendo para evitar la piratería? La respuesta es no. De una forma o de otra, al final, el usuario es siempre el que resulta perjudicado. Hablamos del usuario de verdad, del que compra sus juegos en las tiendas para poder disfrutarlo donde y cuando quiera. Ahora, si queremos tener una Nintendo DSi, tenemos que olvidarnos del legado de GBA, para siempre. Pero lo más importante es: ¿de esta forma, hemos terminado con la piratería en la portátil de Nintendo?
La respuesta sigue siendo no. Y es que resulta indignamente fácil encontrar en google ciertos comercios de dudosa moralidad y fehaciente ilegalidad ofertando la última hornada de cartuchos piratas a un módico precio. Ya hay en el mercado nuevos Flash Carts que hacen lo mismo que sus predecesores. Ya hay nuevos sistemas piratas que cumplen con su función a la perfección. EZ Flash Vi DSi, Acekard 2i, DSTTi son sólo algunos ejemplos de lo que podemos observar. Pero ahora la ecuación ha cambiado: tenemos el mismo sistema con la misma eficacia, pero debemos restar una posibilidad a la hora de jugar a nuestra nueva consola, pese a su supuesta estructura más ligera y demás. De este modo, no podemos dejar de preguntarnos lo mismo: ¿porqué siempre salimos perdiendo?