Eledees: The Adventures of Kai and Zero
Eledees: The Adventures of Kai and Zero
  • Plataforma DS 7.5
  • Género Puzzle
  • Lanzamiento 01/02/2009
  • Desarrollador Konami
  • Texto Inglés
  • +3
Carátula de Eledees: The Adventures of Kai and Zero

The Legend of Zero (and Kai)

Pablo González Caith_Sith

Konami nos acerca la secuela de su divertidísimo Eledees para Wii, cambiando radicalmente su presentación en esta nueva entrega para Nintendo DS: seguimos controlando a Kai, un joven muchacho que deberá capturar criaturas para volver a su mundo. Pero hay novedades, bastantes. Si quieres descubrirlas, adelante, súbete al autobús mágico...

Konami fue una compañía bastante inteligente cuando decidió sumarse al carro de los juegos de 'criaturas extrañas' hace ya bastante tiempo. Comenzó con una licencia asentada como YuGiOh! para ir abriendo una brecha en la creciente oleada de títulos que obligaban al jugador a coleccionar cosas (en este caso, cartas de monstruos), llegando a realizar más de una decena de juegos protagonizados por Yugi o sus amigos. Ya a posteriori se atrevió a lanzar una franquicia propia, Elebits, un título que acompañó a Wii en su lanzamiento y que consistía en controlar a un muchacho -en primera persona-, que debía recuperar todas las criaturas que estaban sembrando el caos en su mundo, concretamente los Elebits (o Eledees en Europa), una especie de pequeños rayos de electricidad materializados en forma de criaturas de diferentes colores y tamaño.

Elebits/Eledees no fue un mal juego. Sacaba provecho de las posibilidades del control de Wii y, a pesar de estar técnicamente muy por debajo de sus contemporáneos, ofrecía diversión pura y directa, algo que de ninguna forma puede obviarse. Pese a todo no fue un gran éxito, algo que quizá ha influido a la hora de concebir el título que tenemos entre manos, Eledees: The Adventures of Kai and Zero, una secuela del título de sobremesa que para su paso a Nintendo DS ha cambiado su  aspecto radicalmente, acercándolo más a un RPG que al arcade original.

Y es una lástima que un juego con tanto potencial como éste llegue en un momento tan tardío. De hacer aparecido hace cinco años, en pleno apogeo de los títulos de 'capturar monstruos', con Pokémon como máximo estandarte y franquicias como Digimon o Monster Rancher secundándolo, ahora mismo seguramente hablaríamos de una franquicia asentada con numerosas entregas tanto en GBA, como DS, y probablemente también PS2 y GameCube, entre otros sistemas de sobremesa. ¿La razón? Estamos ante un juego fantástico, muy divertido, pero con una crisis de identidad bastante acusada, un frankenstein lúdico que bebe de aquí y allá para conformar un producto sólido. Pero no adelantemos acontecimientos.

Eledees: The Adventures of Kai and Zero nos sitúa justo después del título de Wii. En aquel, controlábamos a un muchacho llamado Kai, que odiaba a los Eledees y sin embargo se veía inmerso en una misión por salvaguardar el destino del mundo, recuperándolos todos antes de que fuera demasiado tarde. Al final del juego su personalidad cambiaba y llegaba a aceptar a las criaturillas, consiguiendo incluso una como mascota, uno enclaustrado en el grupo 'Omega', al que bautizó con el nombre de Zero. Ahora la cosa continúa, con ambos personajes viviendo tranquilamente su vida hasta que, por error, entran en un autobús aparcado en el garaje de Kai… que les envía a otra dimensión.

Este vehículo mágico -que además habla- les explica que es un autobús con la habilidad de viajar entre dimensiones. Sin ninguna pista para volver a su casa, Kai y Zero parten en busca de ayuda al mundo al que han sido enviados, con la intención de hallar alguna solución al tiempo que capturan Eledees, el carburante que necesita su medio de transporte para realizar los diferentes viajes. El punto de partida del juego no es extremadamente original y la historia tampoco va muy allá, siendo simplemente funcional y alejada de la epicidad de otros RPGs. Esto en parte se agradece, puesto que no es el enésimo juego de héroes, dragones y malvados hechiceros, acercándose más al mundo fantástico presentado en películas de animación como Brave Story o, sin salir de los videojuegos, la serie Pokémon.


De hecho quizá sea pecar el hablar de Eledees como un RPG en el más amplio sentido de la palabra. Encontramos algunos tics del género, sí, por ejemplo el uso de técnicas mediante la captura de criaturas, o también la interacción con NPCs que van otorgándonos pequeñas misiones. Sin embargo, de encontrar una franquicia similar en cuando a planteamiento, lo más coherente sería mencionar (con cierta distancia) la saga The Legend of Zelda. Esto significa que lo predominante no es la captura, ni subir nivel, ni nada de esto, sino la resolución de puzzles. Y es justo aquí donde brilla Eledees: cada escenario está dispuesto de la forma precisa para tener que superar acertijos e ir avanzando cautelosamente, utilizando la cabeza para lograr seguir hacia delante.

Para ello contamos con nuestros Eledees, más concretamente con los 'Omega', una clase más avanzada de estas criaturas que tienen poderes únicos y especiales, y que nos permiten realizar diferentes habilidades en pleno escenario, mediante un sistema similar al de Pokémon Ranger. De esta forma, con un Omega de fuego podremos quemar raíces gigantes que bloquean caminos, al mismo tiempo que se nos permitirá utilizar su llama para descongelar cosas. Otros Omega son capaces de hacer cosas como destrozar rocas gigantes mediante la fuerza bruta, o crear plataformas de hielo para atravesar un río.

La forma de obtenerlos es totalmente lineal, es decir, que para poder pasar a través de los caminos bloqueados por rocas, antes hemos de tener al Omega que las destroza. Y para ello, previamente había que tener al de fuego, para calentar una cápsula donde estaba el de hielo, quien a su vez tiene como prioridad ayudarnos a superar caminos a través de riachuelos. Todo esto, a pesar de su ‘simplicidad' (puesto que no hay que capturar nada, no es como Pokémon) está suficientemente bien resuelto como para que no se haga demasiado sencillo, acercándose quizá a los denominados 'Metroidvanias', concretamente a Symphony of the Night o su sucesor en DS, Dawn of Sorrow: obtén los Omega y seguirás avanzando, de lo contrario, olvídate. Así mismo, puedes volver a un punto del mapa una vez tengas la técnica necesaria para sortear los obstáculos.

Esto le da un valor rejugable, algo sin duda de agradecer en un juego que no es especialmente largo, aunque por suerte no llega a saber a poco gracias a su capacidad de divertir. Parte de la culpa la tiene su sistema de ‘combate', o más bien, la forma de eliminar los Eledees del mapa, algo totalmente alejado de lo habitual: con nuestros stylus, debemos ir seleccionando a las criaturas que están por el escenario para posteriormente hacer un click sobre nuestro Omega (bien sea Zero u otro). De esta forma se los 'comerá', materializándolos en forma de carburante. La cosa no es tan simple: seleccionando un Eledee simplemente lo capturaremos, de acuerdo, pero si lo que hacemos es cliquear sobre siete, haremos un combo que multiplicará la energía obtenida y la experiencia a recibir.

Puede sonar una tontería, pero resulta extremadamente divertido. A esto se le añade el poder buscarlos por todo el escenario, bien sea moviendo un árbol o levantando piedras, capturando cuantos más mejor para ir bastante llenos, algo necesario pues para abrir puertas o activar plataformas tendremos que utilizar cierta cantidad de energía. Lo mismo para superar los puzzles, que en ocasiones requerirán gastar una porción de nuestros Eledees atrapados. Este es quizá el punto más aclaratorio en lo referente a no calificar el juego como un simple RPG, sino más bien como una aventura con mucho énfasis en la superación de puzzle. Tanto es así que nunca hay combates en el sentido tradicional: no tenemos que atacar a nadie para bajarle vida, ni hacer magias poderosas, ni recuperar nuestro HP con pociones; los pocos enfrentamientos que hay, uno por mundo, son contra jefes finales y se realizan mediante puzzles, por ejemplo quemando una bola de hierro para lanzarla contra el rival, mezclando para ello nuestros Omega y sacando poco a poco la estrategia de combate, con el clásico sistema de ensayo y error.


Y a pesar de que la historia no sea nada del otro mundo, su preciosista presentación mediante artworks y voz en off (en inglés) le da bastante fuerza, obviamente sólo en el modo principal, ya que Eledees presenta un modo multijugador bastante divertido y ofrece, además, la posibilidad de intercambiar con nuestros amigos a los Omega (hay más de 40 en total). Todo esto, unido a la capacidad de divertir que tiene el título, lo convierten en un fantástico producto tanto para los más veteranos como los iniciados en el mundillo.

Técnicamente es un título cuidado, en la línea de sus fantásticos diseños para narrar el argumento, mostrando sprites 2D grandes y detallados, eso sí, con un estilo no muy inspirado y que remite -de nuevo- a los juegos de la saga Pokémon, concretamente a los de la saga principal, no así Rangers, cuyos sprites son mucho más grandes. Fondos 2D sencillos pero agradables, un buen diseño artístico, criaturas bien diseñadas y buenos efectos, un combo fácil de aceptar como válido sin que sea en absoluto el juego que más provecho saque de las capacidades gráficas de la consola. Lo mismo puede decirse del apartado sonoro, que presenta melodías sencillas, pero atractivas, junto a efectos sonoros en la pura tradición de la consola.

LO MEJOR

  • A pesar de no sacar provecho de la consola, es muy agradable a nivel visual.
  • Divertido a rabiar, engancha como pocos
  • Su mezcla de elementos jugables, dando importancia a los puzzles y la utilización de diferentes criaturas.

LO PEOR

  • No puede decirse que tenga identidad propia, es un cóctel de cosas de otros juegos.Desgraciadamente, es demasiado corto, aunque no llega a saber a poco.
  • adventures
  • and
  • ds/eledees
  • kai
  • of
  • the
  • zero/darwin

CONCLUSIÓN

Eledees: The Adventures of Kai and Zero es sin duda un juego recomendable y que se une a la lista de títulos de Nintendo DS que merece la pena probar, sí o sí, independientemente de que te interese o no su premisa. Colorista, bien diseñado y con un apartado jugable no muy original, pero si bien construido, estamos ante un producto cuya capacidad para divertir sobrepasa la media y que es capaz de mantenernos enganchados a la pantalla desde el principio hasta el final, algo que en cierto modo -y aunque parezca contradictorio- es una pequeña pega, pues no es demasiado largo. Sin obtener la excelencia, gustará a los que busquen una aventura divertida y repleta de curiosos puzzles. Eso sí, tampoco esperéis enigmas retorcidos, pues no los encontraréis. [image|nid=1199294|align=center|preset=inline] Su mezcla de elementos jugables, dando importancia a los puzzles y la utilización de diferentes criaturas. Divertido a rabiar, engancha como pocos A pesar de no sacar provecho de la consola, es muy agradable a nivel visual.

7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.