The House of the Dead: Overkill
The House of the Dead: Overkill
  • Plataforma Wii 8
  • Género Acción, Shooting
  • Lanzamiento 13/02/2009
  • Desarrollador SEGA
  • Texto Español
  • Voces Inglés
  • Editor SEGA
  • +16
Carátula de The House of the Dead: Overkill
  • 8

    Meristation

Jarabe de plomo

Hace algo menos de un año, SEGA lanzaba un globo sonda con House Of The Dead 2 & 3: Return en la actual sobremesa de Nintendo. Dadas las buenas ventas, la compañía del Erizo Azul optó por desarrollar una entrega específica con el Wiimando por bandera. El resultado es Overkill, o lo que es lo mismo: Acción, sangre, humor negro y frenesí de tiros con sabor a arcade clásico para goce y disfrute del jugador tradicional

Y es que parece mentira que hayan pasado ya casi trece años desde que esta saga aterrizara en los salones recreativos de medio planeta, coincidiendo con una época dulce en el mundo del videojuego, donde las consolas de la por entonces generación de los 32bit entraban en los hogares a un ritmo vertiginoso, y mientras las máquinas arcade rebosaban de calidad y cantidad en todo su esplendor. Y uno de esos días, nos encontrábamos con un mueble en el que una enorme pantalla nos invitaba al son de 'Insert Coin' a sufrir el terror por partida doble: en nuestras carnes y en nuestro bolsillo. Un pistolón en la mano derecha y una dorada moneda de cien pesetas en la mano izquierda eran suficientes para degustar un juego de excelente factura técnica, terriblemente adictivo, y un argumento con toda la profundidad que puede dar de sí un título de semejante corte y características. Rogan y su misterioso compañero G, integrantes de la organización AMS, se adentraban en la Mansión Curien para descubrir los oscuros secretos que entrañaba.

Gritarás hasta tu último aliento.
Dos años después llegaría su secuela trasladando la acción a la ciudad de Venecia, siendo los agentes Taylor y Stewart los encargados de contener el legado del Dr. Curien fruto de la ciencia y las artes oscuras, esta vez contra una horda de criaturas diabólicas comandadas por Caleb Goldman y la corporación DBR. Allí encontramos a G malherido, y nos toca resolver la papeleta en un juego más largo, mas profundo y con unos gráficos de infarto. La saga se consolidaba y SEGA decide explotar el filón sacando juegos cuanto menos originales, tales como 'The Typing Of The Dead' para aprender mecanografía con el PC, o 'The Pinball Of The Dead' para GameBoy Advance. La posterior conversión de HOTD2 para Dreamcast acaba agotando el stock de SEGA.

Bien entrado el 2003, avanzamos cronológicamente casi veinte años al futuro donde un envejecido G y Lisa, la hija de Rogan, asaltan un laboratorio secreto para rescatar a su padre y a Daniel Curien, el hijo del doctor responsable de que los muertos se lleven levantando desde 1996. Una vez más pudimos disfrutar de un gran arcade con el añadido de que esta vez no usábamos una magnum para disparar, sino una escopeta de gran calibre y considerable tamaño para transformar putrefactos engendros en toneladas de carne picada. Por último en 2005 apareció la cuarta entrega, cuya cronología se encuentra entre la segunda y tercera parte, con regreso a la ciudad de Venecia, subfusiles automáticos como armas, y conflicto nuclear en la trama incluidos.

Cine de terror de serie B
El AMS ha detectado sucesos extraños en una remota villa en medio de una plantación de Louisiana, por lo que decide enviar al agente G y al duro Isaac Washington a investigar… y aquí termina cualquier relación de Overkill con la saga original. SEGA ha decidido dar un enfoque radicalmente distinto a La Casa De Los Muertos, dejando de lado la seriedad de la historia y los acontecimientos por completo, y apostando por un estilo de película de terror ochentera con grandes dosis de humor negro. Desde el momento en el que Isaac y G hacen acto de presencia, es como si el director del juego fuera Sam Raimi (Posesión Infernal), el guionista Quentin Tarantino (Reservoir Dogs), y los protagonistas Los Hombres de Harrelson, todo ello aderezado con una banda sonora que huele a jazz y a peinado afro; y lo mejor de todo es que la mezcla funciona.

Un jovencísimo G completamente desatado y su violento compañero Isaac descubren los experimentos del Dr. Caesar, un científico chiflado decidido a crear un ejército de criaturas purulentas con la ayuda de su hijo superdotado lisiado, 'obligado a ejercer el mal para proteger a su hermana'. Mientras Caesar se vanagloria de sus logros y pretende encargar comida china para celebrarlo (en serio), su hijo se rebela contra él inyectándose una dosis extra de líquido mutógeno en el momento en que lo más duro del AMS irrumpe en escena. Con un prólogo tan disparatado, podéis imaginar cómo se desarrolla una aventura de tipos duros que vuelan cabezas de zombi a golpe de magnum sin despeinarse.

Una Stripper con dos armas bien pesadas.
Al inicio de cada nivel, se nos dará la opción de entrar en la armería, donde conseguir mejores armas con las que alternar la magnum. La lista de armas disponible en el juego es la siguiente: AMS Magnum: el arma por excelencia de la organización que lucha contra zombies y monstruos sedientos de sangre, empezamos con ella de serie, escopeta corredera: Muy lenta al recargar, pero eficaz en las distancias cortas, alternando con la magnum se le saca bastante partido, semiautomática; más rápida de disparar y recargar con mayor cadencia de fuego, pero es demasiado cara como para conseguirla la primera vez que nos enfrentamos al modo historia, subfusil: capaz de provocar serios daños, pero precisa recarga constante, lo cual nos puede dejar vendidos si nos acecha un zombi en primer plano tras girar la cámara, rifle de asalto: automático y sin cerrojo, la mejor arma del juego para provocar auténticas masacres que elevarán nuestra puntuación a un ritmo vertiginoso.

La forma de conseguir dinero en el juego se puede dar de dos maneras diferentes; la primera de ellas es disparando a fajos de billetes que nos encontraremos a lo largo de cada fase, y la segunda si cumplimos una serie de condiciones al final de la misma, por ejemplo si conseguimos mutilar al menos setenta piernas pútridas y tumefactas, al completar el nivel se sumarán 250$ a nuestra cuenta corriente. Por otro lado y volviendo nuevamente a la armería, podemos invertir modestas cantidades de dinero en mejorar atributos de las armas adquiridas, tales como retroceso, cadencia, tamaño del cargador, daño producido y tiempo de recarga. Por supuesto no cuesta lo mismo aumentar el cargador de la escopeta que de la magnum por dar un ejemplo, pero seguro que ya os lo habíais imaginado.

Continuando con las opciones disponibles en el inicio de cada nivel, seleccionaremos el volumen de mutantes a abatir, lo que en cualquier juego sería la elección de dificultad normal y difícil, en Overkill se presenta como un icono en el que cambiaremos de pocos a muchos bichos saliendo a nuestro encuentro. Para aquellos jugadores más experimentados recomendamos encarecidamente empezar desde un principio con muchos zombies, ya que de otra manera puede llegar a resultar bastante sencillo. Por último antes de comenzar elegiremos las armas, y solamente podremos llevar dos de todas las que ya hayamos comprado, lo que le aporta un puntito estratégico a la hora de superar el nivel y sobre todo para incrementar el marcador de puntos, durante la partida pulsando los botones 1 ó 2 cambiaremos de equipo en un instante.

Venían a por cerebros... Dales plomo!
Una vez tenemos todo listo se nos mostrará un vídeo a modo de dossier clasificado como introducción al capítulo, donde un amarillista locutor presenta los prolegómenos de la fase con altas dosis de humor, las carcajadas están garantizadas.  Al final de cada nivel, y tras una cutscene donde los protagonistas dan rienda suelta a los más hilarantes y disparatados diálogos que hayáis escuchado jamás, comprobaremos las estadísticas, a saber: puntuación, tal y como se encuentren el resto de las estadísticas, aumentaremos sensiblemente este marcador; precisión, el típico porcentaje que resulta de contabilizar las dianas conseguidas sobre el total de tiros efectuados, número de disparos; Si algún jugador acaba con el dedo echando humo, en los datos de este apartado encontrará la explicación; tiros a la cabeza, suponemos que no hay necesidad de explicar en qué consiste este valor; combos; mientras no fallemos un tiro, mayor será el combo y por consiguiente mayor la puntuación, muertes; las veces que tu contador de vida ha llegado a su fin y has tenido que continuar la partida, tiempo de 'goregasmo': sentir un 'goregasmo' en Overkill es difícil de explicar con palabras, lo mejor que podemos hacer es no contar nada al respecto y permitir que sea el lector quien lo descubra por sí mismo lo gratificante de este estado. Por último se nos premiará con un rango, que puede ser C, B, A o S dependiendo de lo bien que lo hayamos hecho.

Monstruos terroríficamente bellos
El nivel visual en esta entrega exclusiva de The House of the Dead para Wii sin duda sobresale de la media de su catálogo. El hecho de seguir el esquema clásico de juego de puntería sobre raíles, es decir, la cámara se desplaza de manera prefijada y los jugadores simplemente disparan a todo lo que se mueve (excepto si son supervivientes, claro), permite dotar de mucho mejor detalle al entorno, traduciéndose en texturas nítidas, modelados ricos en geometría, y escenarios cargados de detalle. La totalidad de los enemigos luce bastante bien incluso cuando los tenemos encima sin importar la lejanía de donde salgan a nuestro encuentro, además un mismo tipo de zombie puede aparecer con vestimentas diferentes, lo que otorga más variedad que en cualquiera de las versiones de la saga numerada, algo que es de agradecer, y por su parte éstos pueden perder sus brazos o piernas bajo nuestra lluvia de balas.

Pero donde realmente ha puesto SEGA toda la carne en el asador ha sido en el diseño artístico. El juego rezuma a retro y años ochenta por los todos sus poros, se ha implementado además un filtro que le da aspecto como si estuviésemos visionando una película de la época, con grano, cortes, marcas y topos característicos de un rollo de metraje que se ha pasado decenas de veces por el proyector, haciéndonos sentir como si estuviésemos en un autocine de verano disfrutando de un film gore para adolescentes de hace dos décadas, queda muy bien y además sirve para tapar defectillos técnicos. También el juego está plagado de guiños no sólo al cine de aquél entonces, sino a la propia saga e incluso a clásicos de SEGA de la época, y para muestra un botón: en uno de los niveles cruzaremos una sala repleta de máquinas recreativas, y a nada que nos fijemos podremos ver arcades tan míticos como Out Run o Space Harrier II. La banda sonora no se queda atrás en este constante homenaje con temas de rock setentero, jazz psicodélico, rhythm 'n blues, gospel o drum 'n bass que amenizarán cada nivel, resultando uno de los aspectos que más destacan en el juego y que sin duda hará las delicias de los jugadores con una edad más que respetable.

Regusto especial por la carne humana.
Comenzar una partida de Overkill es un llamamiento a la nostalgia que nos remonta a la SEGA hegemónica en el terreno arcade, pero incluyendo aspectos propios gracias al mando de Wii. La mecánica es similar a cualquier shooter sobre raíles como Virtua Cop, Time Crisis o la misma saga The House Of The Dead: apuntar y disparar, y si es a la cabeza mejor. Sin embargo esta vez para recargar nuestra arma no tendremos que disparar fuera de los márgenes de la pantalla, sino que realizaremos un golpe seco hacia arriba, y tanto G como Isaac Washington realizarán la acción de recarga. El hecho de perder unos valiosos segundos mientras llenamos el cargador es un gran acierto, puesto que aumenta la dificultad por el hecho de tener que estar pendientes de las balas que quedan en el tambor así como buscar el momento idóneo para realizar el movimiento. Otro uso que hemos encontrado del mando es llegada la ocasión de zafarse de un tipo de zombie que sale a la carrera hacia nosotros y, si no lo abatimos a tiempo, nos agarrará para liarse a mordiscos con nuestro cuello, momento en el cual deberemos agitar a toda velocidad el mando a izquierda y derecha.

Se han incluido además dos ítems que podremos utilizar disparando sobre ellos cuando aparezcan en el juego, el más socorrido es una especie de cadena de ADN verdosa que ralentizará el tiempo unos segundos, ideal para centrarse en disparar a la cabeza aumentando nuestro combo o solucionar una situación bastante peligrosa. Por otro lado están las granadas de mano, si disparamos a una de ellas aparecerá como un icono en la parte inferior de la pantalla, lista para ser usada en alguna concentración de enemigos particularmente densa.

Por lo demás el juego sigue el esquema clásico habitual del género: disparar, disparar y disparar, con los clásicos monstruos que aparecen en primer plano para poner a prueba nuestros reflejos, o el típico que aparece en la lejanía lanzando objetos (por lo general afilados y punzantes) que podremos evitar haciendo fuego sobre ellos antes de que impacten contra nosotros. Clásicos son también el resto de elementos, tales como el torpe superviviente al que debemos salvar de uno o más zombies que le acosan antes de que sea presa de sus garras, o los jefes de final de fase. Por desgracia dichos enfrentamientos antes de finalizar un nivel no están a la altura de lo que la saga nos tiene acostumbrados, siendo la mayoría de estos jefes de un tamaño bastante discreto y con unas rutinas de ataque demasiado sencillas.

El juego más horripilante de la década.
Otro de los defectos típicos de un juego como el que nos ocupa, es la escasa duración del modo campaña. Un auténtico fan del género arcade de disparos con cámara guiada, completará una y otra vez los ocho niveles del modo historia con el fin de conseguir la partida perfecta con la mayor puntuación y rango posibles, en cambio aquellos jugadores acostumbrados a las largas aventuras probablemente se sientan desanimados al completar una campaña que dura poco más de tres horas. Otro defecto importante ha sido el de añadir continuaciones ilimitadas pensando en los jugadores noveles, algo que en nuestra opinión le hace un flaco favor a un juego que aboga por una jugabilidad retro, basada en la habilidad y el conocimiento de los peligros que esperan a la vuelta de la esquina para superarse a uno mismo en cada partida. Sin embargo, en cada nivel del juego existen diez cerebros dorados a los que disparar, si conseguimos recolectarlos todos, desbloquearemos la 'Versión del Director', modificando las secuencias de vídeo de una manera bastante peculiar, y todavía más divertida, invitando nuevamente a completar este modo.

A pesar de todo SEGA ha añadido algunos minijuegos para alargar la vida del título, y si bien el modo historia podremos completarlo junto a un amigo, en los mentados eventos otros dos colegas más podrán unirse multiplicando la diversión. Las pruebas disponibles recuperan escenarios del modo campaña para proponer desde enfrentarnos a hordas de zombies cada vez más numerosas, hasta proteger a una ingente cantidad de supervivientes con nulo sentido de la supervivencia, valga lo redundante de la expresión. Un detalle a tener en cuenta es que además de ponerse a la venta la edición normal y coleccionista, se podrá adquirir con un zapper imitación de la pistola del juego. Recomendamos encarecidamente usar la opción de calibrado incluida en las opciones del propio juego si vamos a acoplar este periférico al mando, y a su vez huir del zapper oficial de Nintendo, que resulta muy incómodo en esta ocasión.

LO MEJOR

  • Apartado técnico y sonoro por encima de la media
  • Humor negro del bueno, hilarante y con mucho gore.
  • Jugabilidad 100% arcade clásica.
  • Un estilo retro único.

LO PEOR

  • Duración algo escasa: pocos extras y minijuegos.
  • Jefes finales bastante sosos.

CONCLUSIÓN

HOTD: Overkill se presenta como un spinoff que se aleja de la seriedad de la saga para convertirse en una bufonada colosal de humor negro y ácido que se ríe de sí mismo. Lejos de ser un inconveniente, resulta una elección muy acertada que garantiza diversión y risas a partes iguales. G e Isaac son como Vincent Vega y Jules Winnfield, sin pelos en la lengua y con la sangre helada, desde el primer nivel conectamos con ellos por su arrollador carisma. Los secundarios tampoco andan a la zaga, tales como el archimalvado Dr. Caesar o su hija Varla Guns (piernas largas, pecho prominente, y que no duda a la hora de usar una pistola entre sus manos), junto con una apartado técnico visualmente rico y vistoso, así como una banda sonora de quitarse el sombrero, dan forma a un título que entra por los ojos nada más verlo por sus detalles y matices, y que engancha rápidamente con su adictiva mecánica. [image|nid=1372120|align=center|preset=inline] Sin embargo, dada su creación específica para consola, se hecha de menos un modo historia más largo, y desde luego podrían haber incluido más y más variados minijuegos para potenciar el apartado multijugador. No nos cabe la menor duda de que un veterano del género va a saborear hasta la última gota de Overkill, pero no estamos así de seguros con los jugadores ocasionales o con aquellos no experimentados en el género, haciendo que su mayor virtud -la cual es repetir las fases incontables veces para reventar records- se convierta en defecto condenándolo a no volver a salir de su caja tras haberse completado en un par de ocasiones. Un estilo retro único. Humor negro del bueno, hilarante y con mucho gore. Apartado técnico y sonoro por encima de la media Jugabilidad 100% arcade clásica.

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.