Eternal Sonata
Eternal Sonata
  • Plataforma PS3 8 360 8
  • Género RPG
  • Lanzamiento 17/10/2007 (360)
    13/02/2009 (PS3)
  • Desarrollador Tri-crescendo
  • Texto Español
  • Voces Inglés
  • +12
Carátula de Eternal Sonata
  • 8

    Meristation

El sueño de Chopin

Diego Daimel

El sueño de Chopin se convierte por unas horas en realidad en Eternal Sonata, el relato de la fantasía y a la vez declive de uno de los grandes pianistas de los tiempos modernos, un poeta de la música, el eterno nómada de la razón y del verdadero Yo que se esconde en los adentros de cada persona. Tri-Ace regala a los usuarios de PlayStation un delicado obsequio que un año más tarde vuelve a presentarse como un RPG único, una verdadera obra de esas que el propio Chopin definiría como 'oxígeno para el alma'.

Literatura y videojuegos. Videojuegos y arte. Para muchos existe un vínculo imposible de obviar entre estos campos, para otros sencillamente se trata de la necesidad de ver más allá de las convenciones, de no aceptar las limitaciones del mundillo que rodea a los videojuegos y a todo lo que esté relacionado con ellos. Se mire como se mire lo único cierto es que varias compañías se han cerciorado en demostrar que los videojuegos no sólo pueden, sino que deben ser considerados como una vertiente que artísticamente es capaz de ofrecer las convenciones que se otorga a la pintura, a la literatura, al cine, y en resumidas cuentas a todo producto que lleve consigo inherente una carga psicológica, intelectual o de cualquier otra clase.

Cuando asistimos al lanzamiento de videojuegos que ponen sobre la mesa una propuesta que indaga en una temática ajena únicamente a la diversión se abre el eterno debate acerca del peso específico que cumple el argumento en cualquier producción notable, indistintamente de si se trata de un producto popular o ajeno a las garras del hype. Eternal Sonata es uno de esos ejemplos que nos invitan a participar en una experiencia que rasga la capa superficial del entretenimiento con el fin de que los jugadores, tanto expertos como recién iniciados, descubran la curiosa historia de Frederic Chopin. Uno de los pianistas más reconocidos del siglo XIX que con el paso del tiempo sería considerado uno de los pocos ‘poetas de la música', lo que viene a reflejar la capacidad del compositor para tocar el alma humana a través de la melodía.

La historia de Eternal Sonata comienza mucho antes de su aparición en Xbox 360, un acontecimiento que tenía lugar a mediados de 2007 y que significaba el lanzamiento de uno de los grandes JRPGs de la nueva generación. Nos situamos rápidamente en 2006, con tri-Crescendo divagando entre varios proyectos atrevidos, arriesgados, que rompen con las convenciones del género. Hiroya Hatsushiba aparece con una propuesta bajo el brazo en la que se mezcla la fantasía y la ficción, que nunca antes ha sido tratada -ni tan siquiera aproximada- por los videojuegos. Una propuesta que en cuestión de semanas se convertiría en una realidad palpable con Chopin como protagonista, tomando como punto de anclaje una vertiente de la literatura inglesa donde el escritor (en este caso guionista), sitúa al lector dentro de un sueño en el que fantasía y realidad se dan de la mano.

Una adaptación mejorada
Con el paso del tiempo, tri-Crescendo ha demostrado una tendencia positiva de cara a desarrollar títulos de esta envergadura, no tan notorios por su aspecto técnico como por gozar de un argumento inmersivo que paulatinamente coloca al jugador en un lugar cada vez más cercano al devenir de los acontecimientos, a sentirse partícipe en los hechos y no un mero espectador. Eternal Sonata ha pasado sin pena ni gloria por el mercado japonés en dos años en los que ha sido tratado como una de las exclusivas más importantes de 360 en un género que por el momento no destaca precisamente por lo prolífico que está siendo esta generación y que necesita de apuestas que no aboguen directamente por lo que ya ha sido impuesto por otros en el pasado.

Así es como, con el paso del tiempo, se desvelaba el desarrollo de una versión del título para PlayStation 3, en la que se revisa la calidad técnica toda vez que se añaden nuevas mazmorras y dos nuevos personajes que se unen al grupo heroico que acompaña al místico Chopin por una serie de aventuras e infortunios donde entra a colación la pésima situación social del siglo XIX, con la consiguiente baja moral y nulo optimismo por parte de los ciudadanos con los que nos cruzamos a lo largo de nuestra epopeya. Nos embarcamos en un épico viaje que mantiene al jugador atrapado en sus fauces hasta el minuto en el que todo finaliza, en el que por fin somos testigos de qué nos depara la imaginación de un genio que demostró en su día por qué ese sexto sentido artísticamente hablando sólo está al alcance de unos pocos afortunados. 

Un día cualquiera
Frederic Chopin cae gravemente enfermo a causa de una enfermedad pulmonar agravada por la tuberculosis que padece el músico. Consciente de que su cama se convertirá en su lecho de muerte, el compositor comienza a soñar. Y en su sueño, vuelve a soñar. Ante sus ojos se abre un mundo completamente ajeno al que ha vivido el artista, repleto de vegetación y de ciudades magnánimas allá por donde pasa. Su imaginación otorga a las ciudades y a sus habitantes nombres relacionados con la música, desde instrumentos hasta distintas composiciones para piano y otras vertientes de la música clásica. Una niña aparece súbitamente en sus delirios. Se imagina a una joven castigada por la sociedad por poseer una cualidad innata doblemente paradójica, ya que la misma sensibilidad que le posibilita apreciar todo cuanto le rodea convierte a la joven en un blanco fácil para abusadores y gente poco lúcida que la martiriza y la convierte en el objetivo de sus mofas.

La personalidad de Polka transmite latigazos de ternura desgarradora. La bibliografía del artista nos enseña que Chopin se sentía plenamente identificado con la personalidad de la niña, un ser que goza de cualidades innatas que sufre en sus carnes la envidia y la profunda ignorancia de una sociedad ajena a la razón, consciente únicamente de la religiosidad y de otros menesteres ajenas completamente a lo que en la actualidad se conoce como el bienestar interior. Claro que la joven no es el único personaje que el músico imagina mentalmente. Durante unos segundos su mente se difumina, la oscuridad inunda su retina y pierde la consciencia. Cuando vuelve a recobrar la consciencia, Chopin recrea a dos nuevos personajes, más sencillos que la niña pero igualmente necesarios para estructurar una red de relaciones en las que Allegretto y Beat cumplen un papel esencial.

Primero asistimos a la introducción de cada uno de ellos, luego al descubrimiento mutuo de los personajes donde destaca la personalidad del joven Allegretto, que ve como poco a poco e irremediablemente se enamora de la humildad y aspecto angelical de Polka, a la que decide proteger y asistir de ahora en adelante en todo cuanto pueda. Por el camino conocemos a otros personajes que cuentan con su marcada personalidad, que se comportan como seres humanos ante los sucesos que presencian, muchas veces impertérritos ante las veleidades del destino. Así es como Viola, Marcha, Salsa o Jazz pasan a formar parte de nuestro equipo, que en esta edición se amplía en forma de dos nuevos personajes, Prince Crescendo y Princess Serenade, cuyo cometido es el de ampliar algo de información relacionada con la extraña enfermedad de Polka y con varios cabos sueltos que no tenían respuesta en la versión de 360.

Un sueño impersonal, real
De alguna manera se sobreentiende que el compositor polaco no despertó tras su sueño para explicar expresamente qué había soñado, valga la redundancia. Chopin palideció en su cama hasta que finalmente expiró, por lo que todo lo que se representa en Eternal Sonata, más que la particular visión de tri-Crescendo (uno de los errores más comunes que vienen desprestigiando el auténtico valor del título) es una recomposición de los sentimientos del músico y de sus propias confesiones expresadas sine die en algún momento de su corta vida, y que hacen referencia no sólo a sus emociones sino a su particular (ahora sí) forma de entender todo cuanto había acontecido hasta el momento de dar su último suspiro.

Lo realmente interesante de la trama, olvidando por un momento lo que es capaz de ofrecer por sí misma, es el trabajo de un Hiroya Hatsushiba que consigue dar vida a una serie de personajes ficticios que pese a no tener verdadera relación con Chopin describen con sus comentarios y modo de actuar la personalidad del polaco. Podemos decir que Eternal Sonata es realmente una vía única para conocer las inquietudes de uno de los artistas más prestigiosos y misteriosos de los últimos siglos. Claro que ningún argumento es capaz de sostener por sí solo sin un buen sistema de juego y una mecánica digna de ser jugada a sus espaldas, elementos que por suerte incluye este título y que han sido fortalecidos de cara a la edición que hoy traemos entre manos.

Tras contemplar la importancia del argumento queda pendiente el otro aspecto fundamental de Eternal Sonata en PS3, enteramente relacionado con las novedades que incluye. Conscientes de que el público demanda un cambio integral y no simples añadidos, tri-Crescendo ha llevado a cabo una recuperación integral del título manteniendo la mecánica y el sistema de juego mejorando ostensiblemente el aspecto gráfico, un hecho que sólo se puede apreciar una vez hemos tenido la oportunidad de comparar cara a cara las dos versiones del título, una comparación en la que sale victoriosa la edición de PlayStation 3. Texturas más definidas, mayor contraste de color -un aspecto importante a tenor del colorido gráfico-, y lo que es más importante, una contrastada estabilidad en el frame rate que otorga más fluidez a la partida y por defecto a los combates.

Los gráficos cautivan la retina del jugador desde los primeros compases del juego, con un entramado al que se le da vida por medio del Cel Shading; lápices de colores que adornan cada escena, cada plano, en un auténtico baño de color que no pasará inadvertido ante los ojos de los aficionados. Damos fe de que un entorno gráfico de estas características resulta tremendamente resultista pese a no mostrar un aspecto realista, más bien todo lo contrario. Si algo ha de llamar nuestra atención es la soltura y la gracia con la que los personajes se desenvuelven, corren y actúan, sin perder en ningún momento ese particular toque fantástico que aquí se despliega a través de la magia y, cómo iba a ser si no, también por medio de la música. Aquí es inevitable mencionar a Motoi Sakuraba, el verdadero culpable de que el aspecto sonoro de Eternal Sonata sea uno de los puntos más destacados del producto.

Música, oscuridad 
La mecánica de juego no ha cambiado, por lo que en esencia estamos ante un título que en lo fundamental ha variado más bien poco respecto a su homónimo. La aventura comienza presentando el carácter y los motivos personales de los protagonistas anteriormente citados, con un pequeño tutorial que muestra los fundamentos de los combates, basados a su vez en un medidor de tiempo que limita las acciones del jugador una vez haya entrado en contacto con el enemigo. Hay espacio para explorar, los escenarios están repletos de objetos que garantizan nuestra supervivencia en los primeros combates ante la ausencia de un personaje que lance hechizos curativos, sobre todo en el caso de Allegretto y de Beat. El objetivo primigenio e imperante durante la aventura no va más allá de desplazarnos de punto Y a punto X, pasando por una mazmorra y el pueblo de marras donde se narra un pequeño trozo de la trama.

El carácter de los personajes se descubre, como en la vida real, a medida que interactuamos con ellos. Sin embargo, sus capacidades para el combate se desarrollan única y exclusivamente con la práctica. Los escenarios, además de contener docenas de tesoros, están literalmente infestados de enemigos que campan a sus anchas indistintamente de nuestra cercanía respecto a su posición. Es decisión del jugador entrar o no en contacto con ellos para pasar de la vista isométrica a la tridimensional libre, determinada por turnos de acción en el que una pequeña barra de tiempo limita las acciones de los tres personajes como máximo que pueden disputar un combate. Hay varios elementos que determinan el éxito o la derrota ajenos a esta restricción de movimientos, como la colocación del personaje respecto al enemigo o la presencia de luz u oscuridad de cara a efectuar unos ataques u otros.

Por el camino encontramos personajes que son capaces de lanzar un potente ataque múltiple en la oscuridad, mientras que al abandonarla nos permiten conjurar un hechizo que cura a varios de nuestros personajes de una sola tajada, o bien destacan en el uso de las habilidades en la oscuridad, pero a la luz conviene mantenerles al margen como unidad de apoyo con el fin de no sacrificarlos inútilmente durante los combates. Los monstruos también son capaces de transformar durante la partida, de cambiar sus tácticas y de evolucionar, aunque por lo general su IA es más bien limitada y salvo honrosas excepciones no producirán grandes molestias. Eternal Sonata no es un título sencillo por naturaleza, pero sí bastante asequible para jugadores experimentados, que en apenas 30 horas verán cómo han exprimido por completo el argumento, sin motivos (ajenos al argumento) que nos impulsen a optar por una segunda partida.

Novedades
Eternal Sonata apenas ha cambiado, los añadidos de esta versión atañen exclusivamente a un par de mazmorras que no tenían presencia en la edición original, junto a la aparición de dos nuevos personajes que mencionábamos anteriormente y que en resumidas cuentas amplían varios aspectos de la información que descubrimos en su día en X360. Esto se traduce en la ausencia de novedades reales que justifiquen la adquisición de esta edición si ya disponemos del homónimo de Microsoft, aunque las sensaciones que transmite el título son en esencia idénticas en ambos casos. El aspecto gráfico ha mejorado, pero en cuestión de mecánica todo sigue en su sitio, con la posibilidad de aumentar el nivel conjunto de nuestro equipo y de disfrutar de varios minijuegos en los que tocamos las composiciones de Chopin, trasladadas al juego por uno de los mejores ‘imitadores' de polaco, Stanislav Stanislavovich Bunin.

Hay pequeños atrezos que también se han modificado, como los atuendos que visten Polka y Beat durante el transcurso de la aventura, así como una considerable cantidad de texto añadido. Son novedades que cobran sentido al ver la luz por primera vez y que en general mejoran el título en conjunto, sin olvidar el hecho de que llega a España con subtítulos al castellano y con voces en inglés y japonés. El úncio handicap notorio del juego se encuentra en el tiempo que se toma para guardar partida, un hecho que de algún modo que relegado a un segundo plano gracias a la reducción de los tiempos de carga entre escenarios, uno de los problemas acuciantes de la edición original.  

LO MEJOR

  • El argumento nos transporta hasta la mente un de un genio horas antes de su muerte en un ejercicio de grandeza por parte de tri
  • Ace. De lo mejor del género en esta generación.Mejora del aspecto gráfico, con texturas más nítidas y mayor fluidez de juego. Los combates, con su dicotomía entre la Luz y la Oscuridad, entretienen y pocas veces causan tedio. Motoi Sakuraba es uno de los pocos compositores capacitados para rozar el nivel artístico de Frederic Chopin. Variedad y armonía encajan a las mil maravillas con el sentido último del argumento. Los capítulos transcurren como si de capítulos de un cuento se tratase. Ciertamente es uno de los mejores JRPGs de la consola.

LO PEOR

  • Es relativamente corto para tratarse de un RPG.
  • Imperdonable el tiempo de carga que se toma el juego para guardar. Los tiempos de carga entre escenarios han sido corregidos para dar lugar a un nuevo defecto.
  • También relativamente fácil si nos interesa la jugabilidad y no el argumento. La mecánica está exenta de grandes vicisitudes o de malabarismos que sorprendan a mitad de progreso.

CONCLUSIÓN

Al lanzamiento de cada título le siguen unas circunstancias específicas y muy concretas que hay que observar antes de determinar si el juego en cuestión merece o no la inversión que conlleva adquirirlo en el mercado. Eternal Sonata es un caso muy concreto, una rara excepción que sin grandes novedades ha sido capaz de aparecer año y medio después de su homónimo obteniendo mayor repercusión en Japón, también acorde con el prestigio que tri-Crescendo ha adquirido por aquella tierra a base de lanzar títulos del calibre de Baten Kaitos, Eternal Sonata o el más reciente Fragile, una de las perlas del futuro de Wii que nos hace la boca agua gracias fundamentalmente a una ambientación logradísima a través del engine gráfico. [image|nid=1101835|align=center|preset=inline] Eternal Sonata ha cumplido los objetivos. Es un título relativamente corto que huye de sistemas complejos y de fórmulas arriesgadas para centrar toda su fuerza en un argumento imprescindible para todo aficionado que sienta un pequeño atisbo de curiosidad bien sea por Frederic Chopin, por los JRPGs o por el trabajo de tri-Crescendo, que a estas alturas bien merecido tiene el prestigio y la reputación que está obteniendo por todo el globo. El único ‘pero', y recalcamos este hecho para evitar futuras sorpresas, es la corta duración del argumento y la repetitiva mecánica de cara a los combates, aunque en gran parte se deba a su capacidad de entretener y de hacernos sentir dentro de un cuento. El argumento nos transporta hasta la mente un de un genio horas antes de su muerte en un ejercicio de grandeza por parte de tri-Ace. De lo mejor del género en esta generación. Mejora del aspecto gráfico, con texturas más nítidas y mayor fluidez de juego. Los combates, con su dicotomía entre la Luz y la Oscuridad, entretienen y pocas veces causan tedio. Motoi Sakuraba es uno de los pocos compositores capacitados para rozar el nivel artístico de Frederic Chopin. Variedad y armonía encajan a las mil maravillas con el sentido último del argumento. Los capítulos transcurren como si de capítulos de un cuento se tratase. Ciertamente es uno de los mejores JRPGs de la consola.

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.