Los límites del plan Nintendo

Las primeras semanas de ventas de Wii Music en Japón no tienen el mismo ritmo que otros títulos en la serie Wii ¿habrá encontrado Nintendo un bache en su meteórica trayectoria?

Con las primeras semanas de ventas de Wii Music en Japón, resulta muy evidente que el juego no está encontrando el mismo tipo de recepción que han tenido otros en la línea de las series Wii. Tanto Wii Sport como Wii Play y Wii Fit tuvieron arranques a plena potencia que perduraron durante semanas en el top 10 semanal de ventas nipón, mientras que Wii Music en cambio ya está fuera de él a la tercera semana. Antes de nada hay que señalar lo obvio: eso no significa nada, ni permite sacar conclusiones; no sería la primera vez que un juego de Nintendo demuestra una extrema longevidad en la lista de ventas, o que presente espectáculares remontadas por toda clase de motivos.

Pero hoy por hoy, uno de los dos grandes juegos de Wii para estas navidades -siendo el otro Animal Crossing- no está vendiendo al mismo ritmo que los anteriores en la serie, lo que resulta extraño dada la gran campaña publicitaria desplegada y la amplia recepción que han tenido las nuevas ideas de Nintendo en los últimos tiempos, desde Nintendogs y Brain Training. Quizás sea un buen momento para reflexionar sobre la actual estrategia de la compañía de Kioto y sus posibles limitaciones.

En primer lugar está la ya manida distinción entre un tipo de público más ocasional y el más dedicado -los ya manidos "hardcore" y "casual"- Nadie puede negar que se ha dado prioridad a llamar la atención de ese nuevo tipo de público durante todo este tiempo. Para ello han utilizado productos innovadores, ideas excelentes en su ejecución y valores de producción que se pueden esperar de esta compañía. Quizás no sean atractivos para el jugador dedicado, pero nadie puede negar su capacidad para atraer a personas que nunca antes se habían atrevido a coger un pad de consola o les había llamado la atención.

El problema principal es que los que componen ese público, aquellos completamente profanos en el medio, no garantizan que se vayan a quedar; puede que se queden con Wii Sport,  mostrar interés en Wii Play o encontrar interesante Wii Fit, pero un público auténticamente de masas tiene tendencias muy volubles, difíciles de predecir. Se puede encontrar un ejemplo en la televisión, que aglutina a un público masivo muy heterogéneo y nada centrado, lo que explica que la mayor parte de los programas que aparecen sean un fracaso -de hecho, los propios ejecutivos de las cadenas se consideran "gestores del fracaso"- y que cuando encuentren uno que funciona vayan a muerte con él, hasta sus últimas consecuencias.

Si ese es el tipo de mercado que quiere Nintendo, debe de jugar con esas reglas, y son unas reglas duras. El público dedicado puede ser menor, pero tiene una mayor capacidad de absorción y gasta más dinero en videojuegos a lo largo del año. Que a estas alturas la gran mayoría de las compañías no haya saltado a la que es indiscutiblemente la consola de mesa más vendida del mundo en esta generación, y siga poniendo la mayor parte de los recursos en el trinomio PC/360/PS3, demuestra, entre otras cosas, que esas compañías perciben -equivocadamente o no- que el público que va a comprar sus juegos en mayor proporción está en otros sistemas.

En el caso de Wii Music hay varios problemas de fondo que lo diferencian con otros en la serie Wii. Wii Sport es un juego que se vende sólo, es tan gráfico y tan comprensible, que cualquiera que vea un anuncio puede entenderlo y pensar que es divertido. Con Wii Play la cosa también es sencilla: compras un mando y te regalan unos minijuegos. Wii Fit es igualmente gráfico y ofrece un concepto fácilmente entendible. Pero Wii Music no entra dentro de esa categoría, no es tan gráfico ni se explica tan bien al verlo en un anuncio. Sí, alguien sacude los mandos como si fuera un instrumento y suena música, pero ¿cuál es el objetivo? no es inmediatamente obvio.

Hay que insistir en que todavía es pronto para sacar conclusiones, aunque la crítica especializada internacional no está siendo nada amable con lo que Miyamoto definió como "más un juguete que un videojuego", lo que podría también tener incidencia en sus ventas en Europa y USA. Podría suceder que el mensaje de Nintendo cale y consiga imponerse, pero también hay que tener en cuenta que títulos como Rock Band o Guitar Hero, que ofrecen un mensaje muy claro y muy potente- pueden haber copado el espacio musical irremediablemente incluso entre el público ocasional -bien es cierto que Wii Music es un concepto radicalmente distinto, pero el gran público no entiende esa clase de sutilezas-. Habrá que estar muy atento a la evolución de sus ventas durante las próximas semanas y ver si es sólo una ilusión, o si la compañía de Kioto ha encontrado límites en su estrategia.