Need for Speed: Undercover, Impresiones

Necesitamos velocidad, y eso pretende darnos EA Vancouver después de la decepción que supuso Pro Street. Se retoma el espíritu de Most Wanted acompañado de una estética diferente, cinematográfica, y de una mecánica accesible, orgánica sin dejar de proponer una progresión al jugador por su recorrido en la enorme Tri-City Bay. Cogemos el mando y quemamos la autopista.

Necesitamos velocidad, y eso pretende darnos EA Vancouver después de la decepción que supuso Pro Street. Se retoma el espíritu de Most Wanted acompañado de una estética diferente, cinematográfica, y de una mecánica accesible, orgánica sin dejar de proponer una progresión al jugador por su recorrido en la enorme Tri-City Bay. Cogemos el mando y quemamos la autopista.

Poco o nada queda ya por discutir acerca de Need For Speed, esa saga de conducción que nació a mediados de los noventa ofreciéndonos carreras en vehículos y que lleva incontables iteraciones hasta el momento. Una gran porción de seguidores anhela una vuelta a los orígenes, mientras que otros, acostumbrados al nuevo rumbo que está tomando la saga, aceptan el cambio, lo celebran, y esperan con anhelo la entrega anual que los de Electronic Arts nos tengan preparada. Pero tanto unos como otros han observado que su última entrega, Pro Street, no colmó las expectativas y se convirtió en un ejemplo de lo que una mala gestión de una saga tan importante puede provocar en el público. Decididamente ha llovido desde entonces, lo suficiente para que EA Vancouver tome las riendas del nuevo proyecto y busque salidas para esta situación.

La respuesta, como no podría ser de otra manera, viene por recuperar el espíritu de lo que fue Most Wanted, adaptarlo y hacerlo evolucionar. Más allá del motor gráfico, la presentación o el contexto donde se presente -cosa que al fin y al cabo es la piel de algo más grande- se encuentra ese paso adelante que debió realizarse el año pasado. Las dos entregas de Underground supusieron un punto de inflexión en la saga, sí, pero eso no quiere decir que no se pueda mejorar desde ahí a algo que trascienda más allá de las ventas  y continúe siendo una saga con personalidad, con un reconocido hueco en un género donde hay ofertas para todos los gustos. Hemos podido jugar en profundidad a una versión bastante prematura de lo que veremos en Undercover, pero sí que se nos han presentado sus premisas, sus intenciones y su mecánica.

Persecuciones a ritmo de Hollywood
Desde el primer momento que se no ha enseñado este título, se ha puesto un tremendo énfasis en los valores de producción con los que cuenta. La historia, cimentada en un hombre -nosotros- contratado por una agente federal -interpretada por la actriz Maggie Q, conocida por su rol en ‘La Jungla 4.0.' o ‘Misión: Imposible III'- para infiltrarse en una banda criminal para desmantelarla desde dentro, pretende ser lo suficientemente interesante como para dar pie a la acción más descabellada. Entre sus nombres existe personal que ha trabajado en la serie de éxito ‘24' o en filmes como ‘Minority Report' y ‘The Matrix'. El objetivo es, según sus propios productores, el de dar esa sensación de espectacularidad que sólo el cine de más alto nivel puede proporcionar.

Un enfoque que no sólo afecta a las secuencias cinematográficas, sino al enfoque de todo el producto en sí mismo. Desde la cámara a la hora de enfocar la acción, siempre sucia, moviéndose, transmitiendo la intensidad de cada carrera -siempre con ese efecto blur marca de la casa desde Underground-, hasta las secuencias intermedias, hecha con actores reales usando las ventajas de la tecnología para transmitir los colores de manera que sean coherentes. De hecho, en este sentido se ha optado por usar la tecnología empleada en producciones como ‘300' de Zack Snyder, donde la mezcla del Chroma Key y elementos reales conseguía unificarse de manera muy creíble y espectacular.

Esto ayudará, por otro lado, a que pequeños detalles mantengan el pequeño microcosmos concebido con más coherencia. Por ejemplo, si durante nuestra partida nos encontramos de día y activamos una misión entonces, durante la secuencia veremos la luz atravesar la ventana. Si lo hacemos de noche, ocurrirá al contrario. También es de regocijo el empeño puesto para que no existan tiempos de carga entre partes de video y la misión en sí misma, contando esta primera de hecho con tiempos de carga camuflados. De esta manera, no se pierde frenetismo a la hora de presentarnos una situación que lo requiera.

De las callejuelas a las autopistas de Tri-City Bay
Ante nosotros se nos presenta un complejo entramado de recorridos por los que iremos completando los sucesivos desafíos. Ante todo, Need For Speed: Undercover pretende ser un título donde podremos elegir si realizar una misión de la historia principal o recolectar dinero en una de las múltiples actividades que EA Vancouver dispondrán para nosotros. Pero todo esto no tiene sentido sin unas ciudades con personalidad, lo suficientemente complejas como para concebir en ellas todas estas posibilidades. Tres son las localizaciones que visitaremos, todas ellas costeras: Sunset Hills, Palm Harbor y Port Crescent. Todas ellas, conectadas entre sí por un complejo entramado de autopistas y carreteras principales.

Éstas no son tanto una excusa para viajar por la ciudad como uno de las mayores apuestas en esta nueva entrega, tal y como reza el nuevo modo concebido para ello, 'Highway Battle'. Con el objetivo de dejar atrás a nuestro competidor correremos a velocidades de vértigo por estas vías repletas de tráfico. Un tráfico dinámico, que cambia dependiendo no sólo de la hora en la que corramos, sino de nuestra actitud, de hacia dónde nos movamos. Si, por ejemplo, nos movemos al carril de la derecha, los coches que vayan pasando tomarán nota y procurarán dirigirse hacia el lado contrario. Una buena técnica para dejar fuera por KO al rival en cuestión. Pero independientemente de este factor, todas ellas cumplen su cometido, complementando no sólo estas pruebas especiales sino algunas carreras, que las combinarán con las típicas callejuelas y atajos a los que estamos acostumbrados.

Por lo demás, para aquellos que estén acostumbrados a Most Wanted los controles que describiremos a continuación les resultarán bastante familiares. En la versión de 360, aquella usada para la demo que se nos presentó, utilizamos el gatillo derecho para acelerar, el izquierdo para frenar, el RB para la vista hacia atrás -no apareciendo el espejo retrovisor como en otros títulos, sino cambiando la perspectiva de la cámara-. Por su parte, usaremos A para el freno de mano, un botón que usaremos más de lo habitual para hacer derrapes y hazañas dignas de un especialista. Por ejemplo, para cambiar de sentido es fácil: pulsando A y moviendo el stick en la dirección indicada nos pararemos y retomaremos el camino nuevamente sin problemas; no obstante, si queremos hacer un giro de 360º, la cosa se complica: primero, frenazo con A, después frenamos mientras mantenemos el stick en la dirección precisa,  y por último volvemos a acelerar. Realmente es muy orgánico e intuitivo, pero requiere más tiempo de dominar del que en principio uno podría pensar.

En cuanto a X, es un botón que resulta muy de utilidad, sobre todo en las pruebas anteriormente mencionadas.  En momentos donde nos veamos inevitablemente con un coche chocando contra nosotros, mantenerlo pulsado recreará la acción en slow motion para que podamos reaccionar con margen. Por supuesto, es bastante limitado, así que sólo podemos contar con él en momentos extremos. Como ya sabemos, el nitrógeno líquido se mantiene accionando Y. Por el resto, un control bastante arcade sin dejar de ser sensible dependiendo del coche sobre el que estemos.

En este aspecto hay que destacar que, de nuevo, los daños han sido implementados. A EA Vancouver se le han impuesto tradicionalmente unas normas por parte de las casas como Ferrari referentes a esto, pero han preferido ignorarlas, aun sacrificando la firma con alguna marca importante que otra -hasta el momento hemos visto Audi, aunque esperamos muchas más por confirmar hasta el último momento-. Esto no implica que veamos explosiones o que el daño realizado realmente afecte al motor del coche, puesto que, ante todo, prima la diversión como objetivo último. Por lo demás, en cuestión de detalle hemos visto algo de avance respecto a Pro Street y Most Wanted, si bien tratándose de una build tan precaria es imposible determinar la calidad final del producto en este aspecto.

Dicho esto, toca hablar de la mecánica del modo carrera, donde iremos completando objetivos a cambio de dinero en pos de avanzar dentro de la organización criminal. Haciendo carreras, batallas en la autopista y los denominados ‘trabajos', Maggie Q irá teniendo acceso a los capitanes de la banda, a los que iremos derrotando uno por uno. Esto, por supuesto, se nos presenta en un GPS que nos indica cuál es el recorrido de cada objetivo, cuánto dinero podemos ganar y dónde exactamente lo activamos. Pero llegar hasta ahí no siempre será tan sencillo, puesto que tendremos a la policía siempre pisándonos los talones. Los coches patrulla, implacables, nos buscarán en su radar con más frecuencia a la vez que vamos ganando notoriedad en el panorama criminal de Tri-City Bay. Y despistarles será cada vez más complicado, aunque esperemos un mejor balance en cuanto a su agresividad respecto a Most Wanted.

Nuestro conductor también contará con sus estadísticas, mostrándonos su dinero y su nivel de notoriedad, entre otros parámetros que nos servirán para medir nuestro progreso durante la partida. Completar el juego nos llevará entre 20 y 30 horas si nos dedicamos al modo carrera exclusivamente. Si nos lanzamos al mundo online y a los objetivos secundarios, como es lógico, las cifras se disparan. En este sentido se ha querido disponer de una experiencia longeva, con el suficiente gancho de toda esta experiencia cinematográfica anteriormente mencionada, pero siempre supeditada a una jugabilidad directa, accesible y divertida pero con una progresión natural.

El neón ha muerto
Conscientes de que las tendencias en el siempre cambiante mundo del tuning han variado mucho desde Need For Speed: Underground, el equipo desarrollador ha querido ponerse un pie por delante en este aspecto y mostrar una estética menos pomposa y más discreta, elegante, cercana a lo que se puede ver a día de hoy en los panoramas profesionales del sector. Por supuesto, la libertad del usuario prima sobre todos esto, pero hasta el momento sí que hemos notado un cambio significativo que quizás no gusten a los amantes del neón y los vinilos.

Para empezar, podremos escoger entre tres categorías de coches: Americano, Europeo y Japonés. Como es lógico, la modificación de sus componentes para un mayor rendimiento estará aquí presente, y tendremos cientos de combinaciones a integrar según nuestro criterio, aunque intentando mantener la mayor coherencia posible con la realidad. Por otro lado, cogeremos partes concretas del vehículo y pintarlas a placer: se nos enseñó un curioso contraste entre tonos mates, degradados y normales, para así dejar claro cuáles son nuestras posibilidades en este aspecto.

Impresiones
En este caso, una de las sagas que más ventas ha recogido con el paso de los años ha sabido encajar el golpe que supuso Pro Street y evolucionar respecto a lo que su mejor entrega anterior, Most Wanted, supo ofrecer por aquél entonces. Lo visto hasta el momento, carreras llenas de atajos, persecuciones de la policía y batallas en medio de la autopista, nos han dejado muy buen sabor de boca gracias a esa personalidad cinemática, Hollywoodiense, que ha sabido mezclarse en todo el conjunto cual coctelera y que sentimos desde el primer minuto. Veremos, no obstante, qué sorpresas nos depara el 21 de Noviembre, puesto que en este sentido la empresa canadiense aprovechará hasta el último minuto para pulirlo todo de cara al lanzamiento de este juego en todas las plataformas: PC, PS3, 360, PS2, PSP, PC, Wii y NDS.

Need for Speed: Undercover

La serie de conducción más conocida de todos los tiempos vuelve un año más con Undercover, entrega que aspira a superar los episodios anteriores.
Need for Speed: Undercover