Nintendo descontenta ante la sanción de la Unión Europea
La compañía considera desmesurada la multa impuesta en 2002.
La empresa japonesa Nintendo deberá responder ante una multa con una valor de 149,1 millones de euros impuesta por la Unión Europea y relacionada con una serie de subidas irregulares de precios en consolas y videojuegos durante la década de los noventa.
Esta sanción, que busca impedir oscilaciones irregulares y abusivas en los precios, así como favorecer al libre comercio, también afectó a siete empresas distribuidoras de la japonesa. Ian Forrester, responsable legal de Nintendo, considera desproporcionada la sanción y la define como 'impactante'.
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Desde la Unión Europea, el abogado Xavier Lewis opina que la sanción 'no es un mero capricho' y considera que atiende 'a un asunto extremadamente serio'.
En 2002, Nintendo y siete distribuidores de países como Portugal o Reino Unido fueron condenados al pago de esta sanción relacionada con un asunto de vulneración del derecho de libre competencia en el mercado de Europa entre 1991 y 1998.
Según las investigaciones de la Unión Europea, los acusados llevaron a cabo acuerdos fijando precios "con el fin de impedir las exportaciones desde países de bajo precio a países con precios elevados".