La culpa la tienen ellas
¿Está Wii cargándose el mercado? ¿La explosión casual terminará por acabar con las sagas que hasta ahora siempre han satisfecho al mercado más exigente y habitual? Una idea desorbitada, o un futuro bastante oscuro para la 'old school'...
La semana pasada se despertó cierta polémica por una atrevida conclusión que solté en nuestro cuarto Podcast. "el fenómeno Wii se está cargando el mercado". Lejos de hacer borrón y rectificar, me dispongo ahora a razonar, más ampliamente, el porqué de mi arriesgada teoría, y las consecuencias que vaticino como ésta realmente acabe por cumplirse.
En el eterno debate entre juegos casual y juegos hardcore que desarrollamos la semana pasada, me posiciono claramente en el lado de los que pensamos que el citado fenómeno -en el que se encuentran lógicamente ramas de productos también disponibles en otras palataformas, como lo pueden ser los "Imagina ser..." de Nintendo DS- puede acabar por corroer el mundo del videojuego, o al menos, la forma que hemos tenido de entenderlo durante varias décadas y hasta el día de hoy.
No nos engañemos. La palabra "revolución" le viene grande a Wii. Ha pasado cerca de año y medio desde su lanzamiento, y la mayoría de juegos de la plataforma siguen jugándose casi igual que antes, pero con engorrosos añadidos que en demasiadas ocasiones acaban resultando prescindibles e innecesarios. Cierto es que algunos desarrolladores han conseguido recuperar muy satisfactoriamente algunas de las sagas más importantes del sector y adaptarlas a las nuevas tecnologías, pero está claro que esa contada decena de juegos resulta ser una excepción frente a la gran mayoría de productos a los que considero causantes de este deterioro en el concepto de lo que debería ser -y ha sido siempre- un videojuego. Y como firme amante de este arte, me posiciono rebeldemente a que cambie, o mejor dicho, a que evolucione sobre las directrices que nos indican los juegos que arrasan en las listas de ventas.
No cabe la menor duda que una mayor cuota de mercado implica un crecimiento del sector, pero creo que esa es una lectura que hay que matizar para dejarnos de lindas utopías y encontrarnos de frente con la cruda realidad. Si distinguimos dos líneas de juegos, los casual y los hardcore, y dos mercados, uno para cada, repasando las listas de ventas nos damos cuenta que la única vertiente que realmente está creciendo es la que busca el juego sencillo, directo y sin pretensiones jugables. Lo ejemplificaba en el podcast: si antes únicamente se vendían 3 juegos hardcore en una tienda, ahora se siguen vendiendo esos 3 juegos, pero se venden también otra veintena de títulos que poco o nada aportan al que yo considero "arte del videojuego". Y dado que el mundo empresarial se mueve por los intereses económicos, no veo porqué una desarrolladora no puntera y consolidada -siempre me quedará el consuelo de que por mucho que venda Wii Fit, al bueno de Miyamoto siempre le enamorará la idea de hacer otro Mario y otro Zelda- debiera arriesgarse con un juego minoritario en vez de explotar el mercado que simplemente espera pasar un buen rato delante de la consola en compañía de sus amigos.
Pero mi teoría no termina ahí. Y es aquí a donde quería llegar al hablar de "corroer el mundo del videojuego". Utópicamente se pueden ver dos líneas claramente diferenciadas, pero a la práctica a la mayoría de empresas les interesa mucho más una que otra -lógicamente la que más beneficios aporta de las dos-, y es entonces cuando los dos carriles pueden acabar mezclándose en uno solo, y por lo tanto, acabar con los patrones que siempre hemos determinado como básicos y exigibles al evaluar la calidad de un juego destinado al público "hardcore" o habitual. Si la mayoría del público de la plataforma busca juegos simples, y para llamar la atención hay que recurrir a sagas famosas, la forma de explotarlas será, no sólo no depurarlas y convertirlas en un nuevo reto para el usuario, sino simplificarlas para satisfacer a la mayor masa de compradores posible. Ejemplificándolo yo decía: "Oblivion no es Morrowind". O con el caso al que siempre me acabo remitiendo: el harakiri de SOE con Star Wars Galaxies al haber forzado un cambio de usuario y mercado. Pues eso.
Una cosa es teorizar sobre lo que deberían hacer las compañías -el respeto por las dos vías sería la solución ideal, por supuesto-, y otra muy distinta hablar sobre lo que están ya haciendo. Y no, no me cabe la menor duda. La culpa de esto no la tienen los usuarios. Ellos no tienen la culpa de disfrutar con un juego, faltaría más. Y tampoco la tiene Wii -ni ninguna otra consola- no al menos la máquina y su tecnología. El potencial existente sigue siendo el mismo que se prometió el primer día, y está ahí, esperando a ser aprovechado. La culpa la tienen las desarrolladoras, las verdaderas encargas de explotar ese potencial, y el escandaloso camino que están tomando casi todas ellas desde la "explosión" casual del mercado. Juegos sin acabar, insultantemente cortos, de calidad paupérrima... que os voy a contar que no sepáis todos ya. Ellas son las responsables de que el jugador hardcore pueda refugiarse únicamente en las sagas de Nintendo para no pasar hambre con la consola, y además, obligarle a adquirir otra plataforma si no quiere perderse una generación entera de grandes obras que, en su mayoría, no pisarán los circuitos de la tan polémica como exitosa Wii. Como esto siga así, se me va el vicio al garete...
Esta columna sólo refleja la opinión de su autor y no necesariamente representa a la de MeriStation.