Rocketmen: Axis of Evil
Rocketmen: Axis of Evil
Carátula de Rocketmen: Axis of Evil

Fusionando lo nuevo y lo viejo

Ramón Méndez

Capcom es la protagonista de los servicios de descarga de 360 y PS3 con un juego de acción futurista muy especial. Con numerosos elementos que recuerdan a juegos clásicos y nuevas características acordes a la generación actual de consolas, Rocketmen supone una oferta interesante para todos los amantes de la acción pura y desenfrenada.

En el pasado E3 se pudo ver una original propuesta de Capcom para los servicios de descarga de las máquinas de alta definición de esta generación. Xbox Live Arcade y PlayStation Network serían el método de distribución de Rocketmen: Axis of Evil, un título basado en la licencia de WizKids. Esta compañía es famosa por sus juegos de tablero (entre los que destaca el exitoso Heroclix con superhéroes de Marvel y DC), pero atrás queda su estilo relajado, calmado y con mucha concentración y elaboración de grandes estrategias.

Rocketmen es un título de acción, pura y directa. Infinidad de enemigos que pueblan la pantalla, potentes armas, descargas de adrenalina… es uno de esos juegos que se ajustan a la perfección a la definición de lo que un juego de Live Arcade debe ser, y que se adapta a su género con una precisión que, más que ser molesta, permite que a partir de cierto punto el jugador pueda hacer las cosas de forma intuitiva.

Amenaza intergaláctica

La premisa es muy sencilla: hay que salvar la galaxia de una especie alienígena que amenaza la paz interestelar. A pesar de las numerosas secuencias de vídeo, poco más profundizan en una trama que no sirve más que como hilo conductor entre las infinitas hordas de enemigos que salen a nuestro paso. Prima la sencillez, no se busca un argumento enrevesado que produzca incógnitas en el jugador, ni se presentan duras decisiones morales.

Sin duda, Rocketmen tiene éxito a la hora de plasmar la acción con sencillez. Con una vista casi cenital, el primer juego que viene a la mente es Smash TV, otro arcade de acción desenfrenada que, claramente, sirvió de inspiración a este título. La premisa básica es la misma, aniquilar enemigos, hacerse con armas más potentes, seguir acabando con los malvados alienígenas pero de forma más sencilla.

Cierto es que Rocketmen ofrece algo más de profundidad que el clásico de las recreativas, aunque sea levemente. En algunas misiones tendremos varios objetivos, aparte de llegar al final del nivel, tales como rescatar rehenes, por poner un ejemplo. Aunque no serán obligatorias, sí será muy recomendable cumplirlas para obtener más experiencia y lograr las inevitables puntuaciones más elevadas para el ranking online.

Todo por los puntos

La puntuación será tan importante que incluso nuestras muertes provocarán una disminución de la misma, en vez de depender de las clásicas vidas limitadas. De por sí, aún con las misiones secundarias, el concepto del juego es realmente simple; algo que afecta también a la jugabilidad, que contará con un sistema de control muy fácil de dominar.

Muy lejos queda aquel Apocalypse protagonizado por Bruce Willis, en los albores del Dual Shock, con su uso único de los dos analógicos. Pero Rocketmen recupera la idea de que uno de los sticks controle al personaje mientras el otro sirve para disparar en cada una de las direcciones, 360º alrededor. Intuitivo y muy cómodo, este sistema es el que mejor le sienta al título sin lugar a duda, y se nota que se ha construido en torno a esta idea.

Otra comparación inevitable de Rocketmen sería la serie Loaded, en cuanto a que, a diferencia de Smash TV, se avanza por escenarios en vez de estar limitados a un escenario cerrado. Pero el título de Capcom es mucho más amable y no recurre a cantidades ingentes de sangre gratuita, y su estilo alegre y colorido ameniza bastante y suaviza las incontables muertes en pantalla.

Capaz de lo mejor y de lo peor

Aunque es en este apartado donde podemos empezar a sacar fallos a un título que, conceptualmente y en sus aspectos básicos, es impecable. De nada sirve la gran cantidad de armas disponibles (pistolas, escopetas, lanzadiscos, láser, etc) si no se puede uno desplazar tranquilamente por el trozo de escenario visible. La cámara ejerce de juez inexorable que limita nuestro campo de acción.

Es decir, nuestro avance estará determinado implacablemente por esa vigía invisible; avanzamos cuando ella quiera que lo hagamos, única y exclusivamente. Así se dan situaciones absurdas como poder atravesar sin parar de correr un pasillo entero plagado de enemigos que no nos persiguen, pero tener que acabar con un alienígena atascado en una esquina casi fuera del ángulo para poder avanzar.

Del mismo modo, cuando hay misiones secundarias (liberar prisioneros, etc) y tenemos que accionar diversos mecanismos, en muchas ocasiones es imposible hacerlo ante el implacable avance de la pantalla. O un enemigo muere fuera del campo de visión y no tenemos acceso a su jugosa recompensa porque la cámara no nos deja acercarnos, aún cuando se puede ver dónde está; hay una barrera invisible que impide que el personaje se acerque a los límites de la pantalla, y esta resulta demasiado molesta.

El accionar mecanismos se puede arreglar con las partidas multijugador para hasta cuatro jugadores, divertidas y alocadas, y una ayuda casi imprescindible para llegar al final de las extensas 10 misiones del juego. El problema es que Rocketmen es un juego bastante caótico, que en algunas ocasiones nos dejará con la incógnita de dónde estamos o cómo hemos muerto. Algo que se acentúa, inevitablemente, con cuatro jugadores en pantalla.

Bello y llamativo, pero imperfecto

Gráficamente también es muy sencillo, con personajes de dimensiones pequeñas por lo general y escenarios bastante básicos. Destaca positivamente lo colorido de sus diseños y personajes, así como la solidez de todos los elementos en pantalla y la gran cantidad de enemigos y disparos que mueve con toda soltura. Pero no podemos evitar tener la sensación de que un poco más de detalle sería de agradecer.

Al apartado sonoro poco a nada que reprocharle, dado que está compuesto justamente por las melodías que mejor le sienta al juego. Además, todos los diálogos de las escenas de vídeo están dobladas (se mantuvo el original inglés, aunque se pueden seguir las conversaciones en perfecto español), con bastante acierto.

El último aspecto a destacar es en el campo de la jugabilidad, donde Rocketmen no ha sido capaz de evitar la introducción de elementos clásicos de los RPG. De este modo, con la puntuación del nivel, o mejor dicho, la 'experiencia', podremos mejorar diversos parámetros del personaje, de las armas, comprar nuevas armaduras, etc. Son elementos básicos de mejora, pero añaden un punto de interés al título.

LO MEJOR

  • La personalización del personaje
  • Numerosas horas de diversión para hasta cuatro amigos
  • Un título de apariencia amable, pero cargado de acción

LO PEOR

  • La cámara molesta mucho más de lo que debería
  • Llega a cansar en grandes dosis
  • Personajes algo pequeños, caótico por momentos

CONCLUSIÓN

[image|nid=1143762|align=right|width=150|height=113] Rocketmen: Axis of EvilRocketmen: Axis of Evil es un buen juego para descarga. Contiene calidad para divertir durante horas, tanto uno sólo como con hasta cuatro personajes; conserva toda la esencia de los arcades puros y duros y la acción desenfrenada; cuenta con un apartado técnico muy decente, con gráficos coloridos y llamativos y una banda sonora curiosa, junto con una jugabilidad excelente. Si no fuese por su muy molesta cámara, el escaso tamaño de personajes y su caótico y repetitivo desarrollo, podría haber llegado a ser un título sobresaliente. Pero consigue mantenerse como una apuesta segura para descargar adrenalina durante unas cuantas tardes. [image|nid=1144397|align=center|preset=inline] - Un título de apariencia amable, pero cargado de acción- Numerosas horas de diversión para hasta cuatro amigos- La personalización del personaje

7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.