Puzzle Quest: Challenge of the Warlords
Puzzle Quest: Challenge of the Warlords
Carátula de Puzzle Quest: Challenge of the Warlords

Puzzle Quest: Challenge of the Warlords

Marçal Vidal Almería

¿Es la suma de las partes mejor que cada una por separado? ¿Es posible aunar con éxito la más pura y dura jugabilidad y diversión de los puzzles con el RPG más clásico? Sin duda alguna, como demuestra el título que nos ocupa y que está arrasando en su paso por las portátiles DS y PSP, del cual ya se ha confirmado una versión para la Xbox 360.

Cada cierto tiempo hay desarrolladores que tratan de salirse del sendero marcado con un aporte de originalidad a un mercado de ideas gastadas. Algunos lo logran con títulos que se salen de toda línea precedente, y otros perfeccionando y añadiendo elementos otrora impensables en juegos del mismo estilo. A veces se coge el planteamiento original y se le da una vuelta de 180º renovando y mejorando el producto inicial, y en ocasiones la fusión de los géneros más dispares insufla aire nuevo en éstos, dotándolos de una frescura perdida.

Ahora le llega el turno a este nuevo clásico, Puzzle Quest: Challenge of the Warlords. En este juego hallamos una amalgama casi impensable de dos géneros que atraen con igual pasión a legiones de ávidos jugadores. Si bien es cierto que en primera instancia puzzle y RPG son géneros que parecen diametralmente opuestos, comparten algunas características. Ambos estilos acostumbran a englobar títulos que requieren mucha paciencia, que demandan una agudeza mental inusitada y a los que hay que dedicar muchas horas para poderlos disfrutar plenamente.

Sin embargo, una de las cuestiones que surgen inevitablemente es a qué tipo de público está dirigido en particular este título: ¿a roleros consumados?, ¿a superfans del puzzle?, ¿a ambos?, ¿a cualquiera? Pero todo a su tiempo, para empezar vamos a valorar los pros y contras de tan singular propuesta.
  
Comenzamos el juego eligiendo la clase para nuestro héroe. Podremos seleccionarla de entre cuatro disponibles: mago, guerrero, caballero y druida; y por cada uno de los oficios tendremos cuatro avatares, dos de cada sexo. Seleccionar entre una u otra clase afectará al sistema de magias, como veremos más adelante.
Una vez en el menú de selección de juego, nos encontraremos con diversas opciones. Desde un tutorial que nos introducirá sucintamente en los fundamentos del juego, hasta distintos modos en solitario o el imprescindible modo multijugador.

Sin embargo, el plato fuerte del cartucho lo encontramos en su modo de aventura individual. En la piel del héroe que hayamos seleccionado, nos encontramos en el universo de los señores de la guerra en nuestra cruzada por salvar la tierra de Etheria del malvado Lord Bane. Con esta finalidad deberemos avanzar ciudad por ciudad en un mundo de dimensiones colosales, resolviendo un gran número de misiones (más de 150) en nuestra lucha contra el mal. Al mismo tiempo, podremos edificar nuestro propio imperio capturando ciudades, construyendo castillos y reclutando nuevos compañeros para la batalla.

El juego avanza por misiones que nos son encomendadas en las distintas ciudades. Nos encontraremos con distintos tipos: algunas muy sencillas, como tener que transportar un objeto de un lugar a otro; y las que supondrán la salsa del juego, los enfrentamientos directos contra las fuerzas del mal. La asignación de dichas misiones tendrá lugar en un submenú que se desplegará al situarnos sobre una ciudad y tras seleccionarla se dará paso a una escena fija en la que, mediante secuencias de texto, un personaje nos pondrá en antecedentes.

Tras la charla pasaremos a la situación de combate, en la que las pantallas cambiarán para ofrecernos el modo de lucha. En éste, la pantalla de arriba nos mostrará la vitalidad y la magia, tanto de nuestro personaje como del oponente. En la de abajo se presentará el tablero de juego, donde moveremos las fichas para poder vencer la batalla, y las magias disponibles que podremos utilizar para aventajarnos en la partida.

En el tablero habrá dispuestas gemas de distintos colores o diferentes formas en cada una de las casillas. Encontraremos cristales de maná, representados por cuatro colores (amarillo para el viento, verde para la tierra, rojo para el fuego y azul para el agua); unos pinchos morados que representan la experiencia; monedas simulando el oro; y calaveras, que nos permiten causar daño directo.

Al formar ternas de un mismo tipo con estas gemas, se producirá un efecto concreto. Por ejemplo, si logramos alinear tres calaveras, produciremos daño directo en la barra de energía del oponente. Si, por el contrario, juntamos monedas, conseguiremos una pequeña cantidad de oro. Alineando pinchos morados aumentaremos nuestra experiencia y, por último, alineando cristales de maná, incrementaremos unas barras con porcentajes con las que podremos activar y luego lanzar distintas magias.

Para alinear las distintas figuras, deberemos fijarnos primero en dos iguales que ya estén colocadas juntas, por ejemplo dos esferas rojas. Entonces, si alguna gema alineada junto a una de nuestras esferas rojas está tocando a otra esfera roja, seleccionamos una y otra para intercambiar las posiciones. Una vez hecho, las tres piezas del mismo color desaparecerán, siendo ocupado el espacio restante por las fichas que había inmediatamente encima. De este modo podremos lograr combos, encadenando distintas gemas de distintos colores. Sin embargo, el tablero nunca se vaciará, con lo que las partidas finalizarán cuando la barra de vida de uno de los dos contendientes llega a cero.

Pero nosotros no vamos a ser los únicos que hagamos uso del tablero. Como si de un auténtico combate por turnos se tratara, cuando hayamos finalizado nuestro movimiento será el turno de nuestro adversario. No obstante, podremos ganar turnos extra logrando alinear más de tres gemas de una sola vez. Además, contamos con el apoyo de las magias, con las que podremos atacar la vitalidad del enemigo o curarnos.

Tras la batalla, si hemos logrado aguantar el tipo, se nos premiará con una subida de experiencia, de oro y de maná. Si por el contrario perdemos, ganaremos igualmente experiencia, así como parte del oro, y la opción de repetir de nuevo la misión, cosa que facilita enormemente nuestra tarea de avanzar por el juego. Tal vez se echa en falta un nivel de dificultad ajustable, ya que pese a que la dificultad progresa, la inteligencia artificial no brilla particularmente por su efectividad.

Pero como no todo es batalla en la vida, cuando no estemos luchando, podremos pasar el rato en las cantinas donde sonsacaremos valiosa información por un puñado de oro. Alternativamente, podremos ir a las tiendas para mejorar nuestro equipo y hacerlo así más efectivo en las siguientes batallas o incluso entretenernos un rato mejorando y expandiendo nuestro propio imperio.

Las batallas duran entre unos tres y diez minutos, lo que lo convierten en un título ideal tanto para los trayectos en tren o autobús, como para los descansos entre clases o los desayunos en la oficina. Incluso para una buena tarde enfrascado en las sucesivas misiones sentado en el sofá de casa, es un título de lo más adecuado.

En lo que respecta al apartado puramente técnico, nos encontramos frente a un título sobrio, sin espacio para demasiadas florituras. La interacción con otros personajes se lleva a cabo en las tradicionales pantallas de diálogo, en las que vemos a los protagonistas de la escena intercambiando líneas de texto sin inmutar lo más mínimo su semblante. Sin duda alguna, se agradecerían algunas expresiones que hubieran mejorado la sensación de interacción.

Igualmente, el tablero de batalla se presenta sencillamente funcional, sin ir más allá de lo puramente correcto. No obstante, en determinados momentos, como cuando ejecutemos hechizos, podremos ver unas curiosas animaciones que nos sacarán un breve instante de la monotonía.

En cuanto al sonido, la música que acompañará nuestra aventura está bien conseguida pero se hará repetitiva y pesada al poco rato de juego, pidiendo prácticamente a gritos que quitemos el volumen de nuestra DS. Los efectos sonoros, por otro lado, son acordes al juego, y destacan en ciertos momentos algunas frases pregrabadas para nuestros personajes.

LO MEJOR

  • El buen resultado de la mezcla de géneros.
  • La adicción.
  • La duración.

LO PEOR

  • Dificultad sencilla y no ajustable.
  • Un mejorable apartado técnico.

CONCLUSIÓN

[image|nid=1193005|align=right|width=150|height=225] Puzzle Quest: Challenge of the Warlords (Nintendo DS)El sistema de puzzles no ofrece ninguna novedad. Nada que no hayan visto los más incondicionales del género en juegos del tipo 'conecta tres', como por ejemplo Zoo Keeper para la misma plataforma. Aun así, las particularidades que ofrece el título suman un aliciente extra al sistema de puzzle. Subir nivel, lanzar magias y patear el culo al enemigo con cada ataque serán algunas de las motivaciones que se le añaden al combinado. En ningún momento haremos uso de los botones de Nintendo DS, usando íntegramente el stylus para todas las actividades del juego. Sin duda, una opción que hubiera permitido un control optimizado para los botones tradicionales no hubiera estado de más. [image|nid=1192962|align=right|width=150|height=225] Puzzle Quest: Challenge of the Warlords (Nintendo DS)En definitiva, nos encontramos frente a un juego que nos ofrece un planteamiento muy interesante a la par que adictivo. Sus numerosas misiones lo convierten en un título largo, a lo que hay que sumar un desarrollo abierto con un montón de misiones alternativas y un final alternativo. Además, sus múltiples modos de juego redondean una oferta ya de por sí suculenta: un modo para un jugador distinto a la aventura principal, donde nos enfrentaremos a villanos sin historia de por medio, y el imprescindible modo multijugador, con el que podremos realizar enfrentamientos contra los amiguetes, serán la guinda de Puzzle Quest: Challenge of the Warlords. El buen resultado de la mezcla de géneros. La duración. La adicción.