No More Heroes, Impresiones

Nuestro corresponsal en Japón prueba la última propuesta de Goichi Suda, el genio creativo detrás de Killer7. Con este atrevido debut en Wii, Suda51 Promete violencia a raudales y diversión al mismo nivel. Empuñamos el sable láser de No More Heroes.

Nuestro corresponsal en Japón prueba la última propuesta de Goichi Suda, el genio creativo detrás de Killer7. Con este atrevido debut en Wii, Suda51 Promete violencia a raudales y diversión al mismo nivel. Empuñamos el sable láser de No More Heroes.

Detrás del seudónimo Suda51 se esconde una de las figuras claves de la dirección artística de vanguardia en el mundo de los videojuegos en Japón. Los japoneses son muy dados a cambiar sus nombres o apellidos para convertirlos en seudónimos, utilizando para ello juegos de palabras o analogías fonéticas. Es el caso de Goichi Suda, director de la última fantasía de violencia para Wii, y presidente a su vez de 'Grasshopper'. En japonés, 'go' significa 'cinco', e 'ichi' es 'uno'. Unimos ambos números y ya tenemos el misterio resuelto. Suda51 es Suda 'cinco uno', o 'Suda Goichi'.

Suda, nacido en una de las prefecturas más frías de Japón, Nagano, y exempleado de una funeraria, siempre ha demostrado en sus juegos una predilección inequívoca hacia los protagonistas violentos, los diálogos con doble sentido, o las referencias continuas a la cultura pop occidental, especialmente la norteamericana. En el caso en que nos ocupa, 'No More Heroes', Suda nunca ha escondido que se ha inspirado fuertemente en la violenta película de serie B mexicana de 1972 llamada 'El Topo'.

Goichi Suda también ha manifestado en numerosas ocasiones que quería que su nueva creación tuviera un carácter ultra violento, superando, si así fuera necesario a juegos como 'Manhunt 2' para colocarse en la cúspide de las obras modernas del género de nuestro tiempo. De todas formas, y como ya veremos, 'No More Heroes' tiene un registro muy diferente al de este último juego, por lo que el asunto de la violencia es tratado desde otro punto de vista.

Lo primero que sorprende a la vista cuando entramos en contacto con 'No More Heroes' es la estética de cómic que se ha querido imprimir en el conjunto. Desde la carátula hasta el manual, que parece diseñado en su mayor parte por un dibujante de cómic. La apariencia general del juego también está plagada de detalles que nos hacen olvidar a veces la naturaleza jugable del mismo. Desde las escenas de transición, pasando por los encuadres de cámara, todo parece un original homenaje al octavo arte. Realmente es un aspecto en el que el juego sobresale de una manera impactante.

Al principio y antes de hacernos con el control del personaje principal, Travis Touchdown, éste nos cuenta en primera persona los acontecimientos más recientes que han tenido lugar en su vida. Travis es un 'otaku' (aficionado al manga y anime japoneses) de proporciones estratosféricas que vive en la ficticia ciudad de Santa Destroy. Realmente vive su afición y se gasta sus pocos recursos económicos en alimentar su afición y así decorar su pequeña habitación de motel con este tipo de material japonés.

Para que nos queden claras sus preferencias, en un momento del principio del juego y mirando a uno de sus pósteres en los que se pueden ver algunos personajes femeninos, exclama '¡Moé!'. Esta es la típica palabra que utilizan los otakus japoneses cuando se refieren a algo que les gusta de manera casi obsesiva. Volviendo a la historia, nuestro 'héroe' descubre, navegando por subastas en Internet, algo que lo enamora: un sable de luz, muy al estilo Star Wars. Consigue hacerse con él y para darle uso no encuentra algo mejor que matar a uno de los principales asesinos a sueldo de la ciudad. Exactamente el que está situado en el puesto número 11 del ranking de asesinos, Helter Skelter.

Alertada por este hecho Sylvia Christel (un claro homenaje a la actriz Sylvia Kristel), de la no menos misteriosa Asociación Estadounidense de Asesinos, propone a Travis unirse a ellos e ir subiendo en el escalafón criminal eliminando a su paso a cada uno de los diez asesinos que en este momento tiene por encima suyo. Al haber matado al número 11, Travis comienza su andadura en este puesto.

Ésta es la historia a grandes rasgos. Y a partir de este momento nos hacemos con el control de Travis. A diferencia de otra obra de Suda51, Killer7, en No More Heroes controlaremos tan sólo al personaje principal. De esta manera nos llegamos incluso a encariñar con este joven malcriado, malcarado y violento. Dentro de lo que cabe, claro está. Llegados a este punto a uno se le hace difícil establecer una relación mínimamente lógica entre el título y el contenido del juego. Quizás se refiere precisamente a que no vamos a encontrar ningún héroe a la antigua usanza en nuestras aventuras. Travis no es precisamente un dechado de virtudes. Todo lo contrario. Se mueve por el puro interés monetario y el ego. Quiere llegar a lo más alto y hará lo que sea. Utilizará sin piedad su recién adquirido sable para conseguirlo.

Comenzamos en la habitación de motel que tiene alquilada Travis. Es su cuartel general. Allí podremos llevar a cabo todas las operaciones de gestión de juego. Desde ver nuestro inventario, hasta grabar o cargar partidas, pasando por cambiar la ropa a nuestro protagonista, entre otras cosas. La habitación consta de un salón comedor y un dormitorio. Incluso podremos acariciar a nuestro pequeño y precioso gatito. Realmente hay un contraste brutal entre el asesino y esta inocente criatura. Un contraste que resulta en contrapunto y que por cierto no es ajeno a otras creaciones japonesas del género, ya sean manga o anime.

Para darnos cuenta del grado de detalle y la atención que se ha dado al diseño en este juego, decir que por ejemplo cuando queremos grabar o cargar una partida, Travis irá al lavabo, donde a parte de hacer sus necesidades fisiológicas, tendremos la oportunidad de hacer las operaciones anteriormente mencionadas. Cuando ha finalizado el proceso, la pantalla se cubre con innumerables metros de papel higiénico. El humor, como vemos, también es hilo conductor de la historia. Como apunte decir que en la campaña publicitaria del juego aquí en Japón se venden rollos de papel higiénico en los que hay impresos motivos del juego. ¿Escatológico? Quizás. ¿Original? Bastante.

El control es otro de los puntos fuertes de No More Heores. Deberemos utilizar tanto el mando como el nunchako. El botón A lanza el ataque básico con el sable de luz, mientras que el B se utiliza para las patadas y los puñetazos. Con mando analógico del nunchako moveremos a nuestro personaje y con el C centraremos la cámara. El botón Z sirve para colocar a nuestro enemigo en el punto de mira o bloquear ataques en caso de no estarlo haciendo nosotros. Con la cruceta direccional del mando podremos esquivar los golpes y ataques varios de los oponentes. Un aspecto interesante del control es que, si bien el mando no se maneja como si fuera un sable, el juego detecta si tenemos aquél en posición vertical u horizontal y nuestros golpes serán altos o bajos en consecuencia. Esto resulta útil para atacar los puntos débiles o poco cubiertos de los enemigos.

Un apunte curioso. Como nuestro sable necesita ser recargado cada cierto tiempo, cuando se queda sin energía tendremos que pulsar el botón 1 en nuestro mando y luego hacer rápidos movimientos hacia arriba y hacia abajo con él como si estuviéramos agitando un cóctel. Cuánto más rápidos sean los movimientos, más rápidamente veremos subir el medidor que aparece a la derecha de la pantalla y que representa la carga actual del arma. Como vemos, tenemos que estar moviendo el mando en toda ocasión. Pese a haber gran variedad de movimientos y acciones a realizar con los mandos, el control es muy fácil de aprender. Se puede decir que es uno de los aspectos más trabajados de No More Heroes, sin duda.

Para desplazarnos por la ciudad tendremos que hacer uso de nuestra supermoderna motocicleta. Por cierto, no tendremos que preocuparnos por la gasolina porque parece que la paga otro. Nunca se acaba. Con el botón A aceleramos y con el B frenamos y damos marcha atrás. En la parte inferior izquierda aparece una especie de mapa-radar en el que veremos nuestro entorno más inmediato con unos iconos que marcan los puntos claves de la ciudad. Sólo un par de 'peros' a estos desplazamientos. Uno es que el control de la moto es algo extraño. Al principio es muy fácil llevarse por delante palmeras y mobiliario urbano vario, además de casi atropellar a los incautos peatones (nunca matarlos). El otro 'pero' es la precariedad de la ciudad en cuanto a cosas a hacer, personas en la calle o vehículos. La verdad es que es un mapa de considerables dimensiones, pero parece estar siempre semidesierto. Este es un aspecto del juego que, de haberse mejorado, hubiéramos estado hablando de un clásico y no de un muy buen juego. De todas maneras, cumple con su objetivo perfectamente, que no es poco.

En nuestra primera misión deberemos ir a la lujosa residencia del número 10 del escalafón de asesinos, Death Metal. Pero antes de enfrentarnos a él, obviamente tendremos que deshacernos por el camino de todos sus secuaces. Para ello tendremos que poner en práctica todo lo que hemos aprendido en un tutorial previo. La acción es pura y directa. No hay tiempo de relajarse. Hay que estar atento todo el rato. Aparte de dar sablazos y puñetazos y patadas a diestro y siniestro, muchas veces habrá que seguir las indicaciones en pantalla para acabar con alguno de nuestros enemigos. Por ejemplo, a veces se nos pedirá que desplacemos el mando de manera circular y acto seguido lo movamos bruscamente en la dirección que marca una pixelada flecha. Si lo hacemos correctamente y a tiempo (esto es importante), conseguiremos ganar la batalla particular con el oponente de turno.

También podremos utilizar movimientos de lucha libre profesional. Parece que Suda es un gran fan de la lucha libre, especialmente la mexicana y eso lo ha plasmado en el juego en varios detalles como éste. También encontraremos máscaras de grandes ídolos de este deporte que nos enseñarán nuevas llaves y movimientos. En los decorados también encontraremos, en forma de cofres y cajas, energía para nuestro sable y para nosotros mismos. Los enemigos vienen en oleadas. Una vez acabamos con una hay una pequeña pausa para reponer fuerzas e investigar el entorno por si hubiera cofres o cajas. Además, se irán abriendo puertas que nos darán acceso a nuevos zonas.

Acción frenética y diversión pura y dura en estas batallas. Todo ello adornado por una estética cómic como ya hemos comentado y una música muy en la línea de películas 'pulp' o de cine de directores como Quentin Tarantino. Los enemigos desaparecen de escena, eliminados por nosotros, de una manera muy artística, tras una explosiva  nuble negra. La sangre que se nos prometió parece reservada para la versión americana, ya que la europea, al igual que la japonesa que hemos probado, parece que vendrá también sin el rojo elemento vital. Decir que las decapitaciones y demás material gore suceden normalmente (no siempre) fuera de cuadro o en un plano que dificulta su visión.

Pero es la hora de enfrentarnos al jefe final. Después de una introducción con un diálogo y unos encuadres muy cinematográficos, tendremos que demostrar que hemos aprendido bien las artes de lucha que se nos han enseñado. Para ser el primer enemigo final, la dificultad está muy ajustada. No hace falta ser ningún experto para deshacerse de él. Una vez hemos conseguido nuestro objetivo podremos grabar la partida y ya estaremos dispuestos para nuestro siguiente reto. Aparece Sylvia con un par de ayudantes que limpian la escena. Nos felicita, pero nos propone un nuevo reto.

Para poder acceder a las misiones tendremos que hacer frente al pago de una suma de dinero bastante alta. Si durante nuestras misiones principales como asesino no logramos el dinero necesario, tendremos la oportunidad de hacer trabajos sucios para criminales menos importantes o incluso trabajar a tiempo parcial en empleos 'legales' Estos incluyen rarezas como recoger cocos o cortad el césped, entre otros. No son difíciles de ejecutar y reportan unos ingresos extras nada despreciables.

El juego está plagado de detalles de gran obra del género. Por ejemplo, a veces recibimos mensajes de Sylvia en nuestro móvil. Para escuchar la llamada, sólo tendremos que acercar el mando a nuestra oreja y escucharemos a través de su altavoz y de una manera muy natural (realmente suena a 'llamada de móvil'), la voz de nuestra 'jefa'. Un detalle que nos ha gustado mucho. A medida que avancemos en la historia, conoceremos nuevos personajes que nos adiestrarán en la lucha con sable o en la lucha libre, o incluso nos desvelarán detalles muy interesantes de nuestro pasado. Todo vale para mantener nuestra atención. Y la obra de Suda51 lo consigue.

Primera impresión
No More Heroes es un juego que sorprende y fascina de principio a fin. No es una obra maestra al uso, pero es un grandísimo juego. Uno que entretiene y nos mantiene enfrente de la pantalla deseosos de ver cómo se desarrolla la historia y sobre todo nos mantiene en movimiento y tensión continuos. Es fácil hacerse con su control y éste provee satisfacción inmediata. La mezcla entre la violencia que genera y los detalles de humor y calor humano (como la mascota del protagonista) lo hacen raro pero a la vez extrañamente atractivo. Es una delicia visual, con ese conseguidísimo estilo cómic o esos detalles retros como la pixelación de algunos elementos del decorado o algunos efectos sonoros que nos recordarán a las recreativas de los 80. La música está a la altura con composiciones que encajan perfectamente en cada escena y el doblaje inglés que hemos escuchado en la versión japonesa es realmente de alto nivel.

Sólo se le puede acusar de no cuidar algunos detalles como la poca variedad y cantidad de vehículos, transeúntes y acciones a realizar en el mapa principal, y la duración, ya que a los jugadores expertos se les puede hacer algo corto (aunque a un jugador normal puede parecerle suficiente).En resumen, un juego imprescindible que nos ha dejado un inmejorable sabor de boca. Suda51 se ha salido con la suya. La violencia es la excusa para atraer la atención. Este juego es pura diversión y tiene otros activos mucho más impactantes que la violencia. A fin de cuentas jugamos para divertirnos, y eso es lo que buscamos en un juego. No More Heroes lo consigue. Sólo puedo decir una cosa: ¡Moé!

No More Heroes

Tras clasificarse en el puesto 11 de la Asociación de Asesinos Unidos, Travis Touchdown pone a prueba su fiel katana láser enfrentándose a los 10 mejores asesinos del mundo en un combate letal. ¡No es fácil alcanzar la cima, pero este otaku americano de pura cepa no parará hasta convertirse en el número uno de los asesinos! No More Heroes es una aventura de acción a cargo de Grasshopper Manufacture y Rising Star Games para Wii, Switch y PC.

No More Heroes