[E3] Editorial y cierre

Nacho Ortiz nachoortiz

Como cada año, no abandonamos California sin antes hacer balance de los intensos días vividos. Nueva edición, nuevo formato y ciudad, pero para dolor nuestro y de todos los aficionados a los videojuegos, este E3 2007 ha certificado la muerte de la feria tal y como la conocimos.

Es imposible pensar en una temporada en esta industria del ocio digital sin el E3 como cita señalada en rojo en el calendario. El año pasado su continuidad estuvo amenazada por los excesivos precios que soportaban las compañías presentes y, dejando de lado el espectáculo, las performances, azafatas siliconadas y escotadas y demás enfoque mediático-festivo, por el poco impacto real que conseguían Nintendo, Sony, EA y otras grandes en su target de interés -clientes y prensa- que motivó un replanteamiento de la fórmula y un traslado a la soleada Santa Mónica. Seis días después de haber llegado aquí, sólo podemos decir una cosa; el E3, tal y como lo conocíamos ha muerto. La Electronic Entertainment Expo nunca volverá a ser la misma.

Lo cierto es que ahora que el evento ya ha concluído, nos vamos de California con una sensación agridulce. En el lado negativo, el nuevo formato no convence plenamente y presenta serias dudas de cara a su futuro: los hoteles, aunque cerca, están a un buen paseo los unos de los otros, lo que resulta agotador y una seria pérdida de tiempo -recordamos a los jerarcas tras el E3 que para la prensa y clientes, el tiempo significa igualmente dinero- y el Barker Hangar ha sido un completo desastre, desangelado y hasta cutre, donde la imagen de las compañías ha quedado reducido hasta tener que compartir todas ellas un espacio menor que el de Nintendo en su último año en el Convention Center. Resulta extraño que empresas de la talla de la propia Nintendo, Sony, Microsoft y otras muchas hayan permitido que el espacio del hangar sea tan espartano y austero, un marco lamentable que seguro que si se realizase fuera de los EEUU sería criticado hasta la lapidación. Además, las aglomeraciones han desaparecido -sí, se agradece no tener que pelearse con 60.000 enfervorecidas personas día tras día para poder probar los juegos- pero se ha echado en falta más actividad y más asistencia de la prensa, que ha bajado notablemente. La valoración que hacemos es que se ha pasado de un extremo a otro.

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Como decíamos en nuestra columna recién aterrizados, el marco ha sido vacacional, con interminables paseos por Pacific Avenue en Santa Mónica con su muelle, su noria, su costa, sus vigilantes de la playa enfundados en su mítico bañador rojo flotador al hombro o el precioso puerto de Marina del Rey, frente a nuestro hotel, con centenares de barcos y yates amarrados en él. Lástima haberlo podido disfrutar tan poco, pero peor aún es el hecho de que se nos obligue a viajar a un sitio así en verano, en plena temporada alta; billetes de avión prácticamente al doble del precio del año pasado y hoteles con tarifas máximas, algo que nos ha forzado a reducir nuestro equipo de enviados especiales desde las cuatro personas que atendimos la feria el año pasado en Los Angeles a las dos que lo hemos hecho en Santa Mónica. ¿Qué necesidad hay de situar la feria en este momento y lugar? Es algo que ha indignado a muchísimos compañeros de la prensa internacional, algunos de ellos incluso rechazaron sistemáticamente la opción y no han llegado a venir, otros, apoyaron la feria, pero como comentábamos esta mañana con un par de periodistas holandeses, será la última vez. Ya hablaremos más adelante de Leipzig.

En el lado positivo, los juegos, siempre los juegos, que es lo que cuenta. Hemos tenido la oportunidad de ver en directo títulos brillantes y espectaculares para todas y cada una de las plataformas. Sobre algunos títulos que conocíamos hemos aprendido mucho más de la mano de sus creadores, otros han sido descubiertos en esta feria y ya forman parte del mosaico de títulos futuros que se verán en los próximos meses. Nos quedamos especialmente con algunas presentaciones brillantes, que nos han convencido totalmente de que lo que tenemos delante está llamado a representar el verdadero potencial de la nueva generación, más de dos años después del inicio de ésta.


También nos quedamos con los momentos vividos, a pesar del agotamiento que supone trabajar durante el día para escribir durante la noche, con el jet-lag como incómodo compañero de viaje; compartir ascensor con Reggie, o la llamada telefónica con Shane Kim adelantándonos lo que se iba a presentar en su conferencia unas horas más tarde -¿un mando con botones grandes? poco después supimos a lo que se refería- o ver a Peter Moore en su actuación "estelar" tocando el bajo en Rock Band. También compartimos sobremesa con Laurent Fisher, director de marketing de Nintendo Europa, y estuvimos con Molyneux, Sakaguchi o Kojima, este último, invitándonos a la presentación de Metal Gear Solid 4 que se celebrará en unos días en Japón con motivo del 20 cumpleaños de la saga. Sólo lamentamos no haber podido charlar con Phil Harrison, que en el último momento decidió no atendernos.

Lo cierto es que pulsando la opinión de los asistentes, entre los que hemos vivido la feria a pie de moqueta, pocas diferencias hay en cuanto a la valoración final que se hace; Microsoft y Sony han sido las que se han disputado la atención de la prensa especializada, con dos conferencias excelentes -los americanos reafirmando y mostrando títulos de lanzamiento inmediato y los japoneses con anuncios importantes, bajadas de precio, rediseños y confirmación de exclusivas de peso- y unos juegos mostrados en los días sucesivos en los que se aprecia realmente que estamos alcanzando un nivel digno de la segunda generación de juegos de la nueva generación. En cambio Nintendo ha preferido centrarse en continuar la línea que adoptó en el Tokyo Game Show de 2005.

La compañía de Kyoto no ha parado de ocupar portadas en los periódicos y minutos en los informativos nacionales aquí en Estados Unidos desde su conferencia, con elogios impresionantes de la prensa generalista; están cautivados por la política de Nintendo respecto al jugador ocasional y a abrir nuevos mercados con fórmulas innovadoras. Wii Fit y su periférico supone una continuación en la interactividad que arrancó la nueva consola y en el compromiso de Iwata de ofrecer nuevas propuestas para convertir en jugadores a personas que nunca antes se habían interesado por los videojuegos. Además, el gurú Miyamoto fue el encargado de mostrarlo al mundo. El padrino ideal.

Pero, ¿qué pasa con los jugadores tradicionales? La prensa especializada americana difiere diametralmente de la generalista mientras muchos usuarios sienten que la compañía les ha abandonado, alejándose de ellos por los excelentes resultados financieros que ha cosechado en el mass market. Laurent Fisher nos decía que a pesar de la legitimación de su política en forma de beneficios récord, Nintendo no dejará nunca de atender a sus jugadores más acérrimos en favor del nuevo público. Es cierto que se mostraron Metroid Prime 3 Corruption, Super Mario Galaxy, el genial Mario Kart Wii con modo online o Resident Evil: Umbrella Chronicles con la nueva Zapper y también se anunció Wii Fit, mejor título deportivo de la feria según esta revista, pero echamos en falta más contenido; quizá algo más de Square Enix, como Crystal Bearers, o lo último de Goichi Suda, No More Heroes, acompañado de una mayor presencia de third parties.

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Ya centrándose en los juegos mostrados, ha habido mucho que contar y lo hemos hecho a lo largo de estos días. Nos ha sorprendido el nivel general que han exhibido la mayoría de los estudios, con proyectos muy maduros que interesarán a un gran abanico de jugadores en todas las plataformas, aunque también ha habido excepciones a las que hemos pagado con indiferencia.

Por un lado, las tres productoras de consolas han mostrado unos títulos propios realmente impactantes. De PS3 destacan sin dificultad títulos como Uncharted, Heavenly Sword, Lair, Little Big Planet, Ratchet & Clank Future o el legitimado Killzone 2 son juegos que suben el listón tecnológico y artístico de esta generación y que muestran que PlayStation 3 puede brillar con luz propia cuando se le dedica el esfuerzo y la atención suficientes. Microsoft tiene también una soberbia línea de juegos internos, empezando por el que consideramos que ha sido el mejor título de toda la feria: Mass Effect, y seguido de otros tan prometedores como Project Gotham Racing 4, Fable 2, Lost Odissey o Halo Wars; por supuesto que también Halo 3, el llamado a ser mejor videojuego del catálogo de Xbox 360,  algo que se da por sentado a estas alturas, pero lamentamos que Bungie se haya tomado tan poco interés en E3, ya que su demostración a puerta cerrada fue corta y casi decepcionante en cuanto a contenido -con todo, a estas alturas el estudio no necesita probar nada a nadie-. Esperamos ponernos pronto a trabajar con su versión review para contemplar su apartado gráfico con calma y valorando todos los detalles, unos visuales que últimamente, con la irrupción de otros shooters se han puesto en entredicho.

Wii no ha tenido en la feria la presencia que se le podría suponer a la consola con mayor velocidad de penetración que se ha conocido. Las compañías siguen un poco a contrapie ante el éxito de la consola de Nintendo, cuya oferta lúdica más atractiva para el jugador tradicional sigue viniendo de la propia compañía de Kyoto. Juegos como Metroid Prime Corruption o Mario Galaxy, auténticas joyas, deberían marcar el camino a seguir para otras compañías que quieran trabajar en la consola a todos los niveles, tanto en uso del mando como en la explotación de las cualidades técnicas del sistema: juegos como The Blob o Nights 2: Jorney of Dreams hacen albergar esperanzas de que las compañías aporten proyectos más centrados.

Sobre el PC también se puede decir mucho y bueno. Crysis supera en tecnología pura a cualquier cosa vista en consolas, lo que dice mucho de la elevada y abierta capacidad del mundo del compatible para igualar y superar sin grandes problemas a los sistemas dedicados de videojuegos. Nos quedamos con algunos nombres propios como STALKER Clear Sky, la continuación de F.E.A.R a cargo de Monolith -que no se llamará F.E.A.R por una disputa con Vivendi y al que los usuarios le pondrán nombre- Fallout 3, Starcraft 2, las expansiones de Company of Heroes y Supreme Commander y con algunos de los MMO más prometedores como Age of Conan o Tabula Rasa, sin olvidarnos del nuevo parche del imparable World of Warcraft.


En portátiles, tal y como ya dejábamos entrever en nuestro artículo previo al E3, la cosa ha estado muy escasa, ya que en el E3 suelen llamar más la atención los títulos más espectaculares. Destaca por motivos obvios el anuncio de la revisión de PSP, con pantalla mejorada, más batería, más pequeña y considerablemente más ligera -una presentación que también anticipamos en el artículo 'Rumbo al 2007' una semana antes de que comenzara la feria- El movimiento llega en un momento dulce para la portátil de Sony, por lo que se puede esperar una reacción muy positiva por parte del mercado global. Sobre DS, lo más destacado fue Phantom Hourglass, acompañado de títulos como Vision Training (nombre provisional) o Contra 4, títulos totalmente opuestos en planteamientos y objetivos que demuestran la riqueza del catálogo de la consola portátil.

Y en cuanto a las third parties, ha habido compañías con líneas sólidas como Ubisoft -Haze, Assasin's Creed-, EA -Crysis, Hellgate: London, Army of Two, The Simpsons Game, The Orange Box., Rock Band-, Midway -Stranglehold y Unreal Tournament 3-, THQ -las expansiones de Company of Heroes y Supreme Commander, Frontlines, Darksides- o Activision -Star Wars Force Unleashed, Call of Duty 4, Fracture, Guitar Hero 3-. Otras productoras se han limitado a mostrar de nuevo el repertorio de sus respectivos Gamer's Day. En este dudoso lugar se encuentran Capcom -repitiendo una demo de febrero de Devil May Cry 4, por ejemplo- y Vivendi -que sólo mostró como nuevo el trailer de Bourne y el parche 2.2 de World of Warcraft, con la demo de TimeShift que debutó en San Francisco-, pero el pasotismo de Square Enix con la feria no ha tenido parangón; ausencia total de sus títulos mediáticos y con la única asistencia de los productores de Final Fantasy XII Revenant Wings y Ring of Fates. Incluso las cuatro máquinas que tenían en el hangar, estaban el viernes apagadas, como si esto no fuera con ellos.

En definitiva, por todo lo expuesto anteriormente y contestando a una pregunta que nos lanzaba un lector, sí podemos decir que este ha sido el peor E3 de los últimos años. Aún así hemos sacado cosas muy positivas que se han reflejado en la cobertura en tiempo real que MeriStation ha ofrecido durante esta semana. Sobre el futuro de este E3 Business & Media Summit, poco podemos decir a ciencia cierta, ya que en los próximos días la ESA hará balance. Pero lo que sí podemos adelantar es que nos han llegado rumores de que el E3 del próximo año podría retrasar su celebración hasta finales de agosto-principios de septiembre, algo que nos tememos, terminaría ‘matando' a la feria internacional que todos conocemos. La vuelta de las vacaciones podría traer tres eventos para los tres mercados en apenas unas semanas; en Estados Unidos la prensa americana se quedará con el E3, en Japón con el Tokyo Game Show, y en Europa, con la Games Convention, evento que está cogiendo fuerza y que apunta a un cambio de sede dirección a Frankfurt para mejorar e intentar convertirse en el tercer show del grandslam internacional. Puede que este, tras doce ediciones vividas entre los dos que firmamos esta columna, haya sido nuestro último E3. Hasta siempre California.