Autopsia: Nights into Dreams

Pocos juegos consiguen ofrecer un mundo colorido y una jugabilidad tan agradable como lo hizo Nights into Dreams hace más de diez años. Una obra llena de magia que se convirtió en un clásico muy especial al que no le afectó el paso del tiempo.

Para nadie es desconocida, ya a estas alturas, la amarga historia de Sega, así como la muerte prematura de sus dos últimas máquinas: Dreamcast y Saturn. Pero también es bien sabido por todos que ambas gozaron de un excelente catálogo plagado de pequeñas joyas lúdicas que tal vez pasaron desapercibidas en su momento pero que, a día de hoy, son clásicos muy buscados.

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Es el caso del título ante el que nos encontramos hoy, Nights into Dreams. Una pequeña fantasía llena de colorido y con una historia amable que se alejaba de los tópicos y se desmarcaba con una idea atípica pero directa al corazón del jugador. Nights está de actualidad porque más de diez años después llegará una muy esperada y ansiada secuela para Wii, convirtiéndose este en el momento de recordar este clásico de Sega.

Clásico atemporal

Corría el año 1996 cuando nuestros sueños tomaron forma virtual. En un lapso de dos meses, la última obra del Sonic Team veía la luz en los tres territorios importantes del mercado internacional, en una consola Sega Saturn que mostraba calidad en gran número de sus títulos pero que no terminaba de despegar y sufriría un precipitado final.

Parece mentira que hayan pasado ya tantos años cuando este juego se ha mantenido grabado en nuestra memoria como si hubiese sido ayer el día en el que llegamos al final del mismo por primera vez. Mucho ha cambiado el mercado durante este tiempo, pero lo que un día resultó mágico de Nights se mantiene intacto, o incluso se ha potenciado.

Hablamos de un título que en su época se vio eclipsado por dos monstruos como lo fueron Super Mario 64 para Nintendo 64 y Crash Bandicoot para PlayStation. El poco éxito de la consola de Sega se resentía en el lanzamiento de sus mejores títulos, aún cuando estos ofrecían una calidad tan elevada o una experiencia de juego única en todos los sistemas.

De hecho, ya en su época las reacciones fueron muy diversas, y aunque la prensa especializada lo alabó por lo general, también recibió algunas críticas no tan favorables. Fue uno de los eternos problemas de Sega, que era una compañía adelantada a su tiempo, como bien demuestra el hecho de que las arriesgadas apuestas de sus máquinas triunfarían con el tiempo en otras plataformas de la competencia.

Nights era un juego muy especial, y tal vez en su momento no llegó a cuajar entre el gran público, a pesar del más que evidente éxito de ventas entre los usuarios de Saturn. Pero el tiempo pone a cada uno en su lugar, como bien demuestra el caso de Edge, que en su momento en el año 96 otorgó a Nights un 8/10, pero ya en octubre del año 2003 lo incluyó en su Top 10 de juegos de plataformas.

A día de hoy, la fantasía de Yuji Naka y Takashi Iizuka es uno de los títulos que se recuerdan con más cariño por los usuarios, y no sólo por aquellos que tuvieron una Saturn. Nights into Dreams es uno de esos clásicos que destaca sobre los demás gracias a su universo único, su original propuesta jugable y la excelente factura técnica de la que hacía gala en su época.

Nightopia, el mundo de los sueños

La historia de Nights nos proponía a tres personajes muy diferentes entre sí que se unían por una causa común: Claris Sinclair, Elliot Edwards y Nights. Dos niños de la ciudad de Twin Seeds que, empujados por sus temores, que invaden sus pesadillas, llegan al mundo de los sueños y le ofrecen su necesaria ayuda a Nights para poder librar a los dos mundos de la amenaza de las pesadillas de Wizeman.

Claire es una apasionada del canto que acude a una audición para un importnate musical conmemorativo del centenario de la ciudad de Twin Seeds. A pesar de haber superado la primera prueba, al llegar la segunda los nervios se apoderaron de ella y fue incapaz de demostrar su buen nivel musical a los jueces presentes en aquella sesión. Esa noche, atormentada por la situación, las pesadillas aprovecharon la recreación del momento para acabar con su mente; Claire empieza a correr huyendo de sus fantasmas y se encuentra a Nights.

Elliot es un chico apasionado del baloncesto, que no se le da en absoluto mal, aunque una tarde unos chicos mayores le dejaron en ridículo delante de todo el mundo. Esa noche, los espectros del mundo de las pesadillas recrearían el momento de su humillación en un recuerdo oscuro del que Elliot escapa de forma desesperada, para acabar en el mundo de los sueños junto a Nights.

Y en ese mundo de los sueños, que responde al nombre de Nightopia, se encuentra el vínculo común de ambos jóvenes, Nights. Nightmaren (habitante del mundo de los sueños) único en su especie, pues fue creado por Wizeman para que fuese su mano derecha, pero las constantes protestas y levantamientos de Nights contra su creador le llevaron a ser confinado en una jaula.

Gracias a la ayuda de Claire o Elliot, Nights podía abandonar su jaula y adentrarse en los escenarios ayudando a los jóvenes a recuperar sus vitalidades robadas por los esbirros de Wizeman. De este modo, se producía una relación de interés a la par que de amistad, en la que todos se ayudan en pos de un bien común que repercute en lo mejor para uno mismo y para los demás.

Sistema

El juego no resultaba en absoluto complejo, sino que era muy sencillo e intuitivo, un título capaz de satisfacer al usuario más exigente a la par que a alguien que no sea habitual en el mundo de los videojuegos. Los niños llegan a la jaula de Nights, en donde se convierten en este personaje, y a partir de ese momento se deben recuperar bolas azules para romper las máquinas que retienen las bolas de la personalidad de los niños.

Nights vuela, y los escenarios están plagados de elementos que permiten mil y una acrobacias, convirtiendo el juego en algo único, un festival de piruetas y giros imposibles que resultaba realmente atractivo a la vista. Infinidad de modos de hacerse con las bolas azules, pero cuanto más espectacular, mejor puntuación para el nightmaren.

Esta sencillez no sólo permitía que cualquier usuario se acercase al juego sin problemas, sino que además enganchaba lo suficiente para incitar a conseguir mejores puntuaciones. El mundo 3D de Nights no podía estar completo sin un mando de control a la altura, y acompañando al juego Sega lanzó un pad con stick tridimensional que permitía un control óptimo de Nights, ideal para realizar los trucos más enrevesados y alcanzar las notas más elevadas con mayor facilidad.

Nightopia es un lugar plagado de colorido, una recreación ideal de lo que podría ser el mundo de los sueños, que el Sonic Team supo plasmar con tanto acierto en esta obra. Entrañables habitantes volando alegremente ajenos a lo que acontece, arcoiris y destellos de color en cada movimiento, enemigos de diseño amable... y por supuesto, si Nights recibe mucho daño y se convierte de nuevo en Clarie o Elliot, el terrible despertador que persigue a los jóvenes amenazando con devolverles a la cruda realidad con sus pesadillas intactas.

Aunque pueda sonar muy tópico, Nights es la magia convertida en elemento lúdico digital. Pocos juegos incluyen en sí tantos aspectos llamativos, tan bien llevados, en un mundo tan amable y lleno de carisma. Elliot y Claire disfrutan de aventuras separadas, pero al acabar la de ambos, sus caminos se unen en un hermoso final que deja la puerta abierta a una bella historia de amor que parecía imposible.

Todo en Nights resulta atractivo, aunque diez años después el apartado que más se puede resentir, claro está, es el visual. A pesar de ser un título técnicamente impecable en Saturn, no todos los usuarios están acostumbrados a unas tres dimensiones tan 'sucias' como las que se muestran en este título. A pesar del colorido y la belleza, no se pueden ignorar las pixelaciones y las formaciones del escenario a poca distancia del personaje.

La banda sonora fue muy elogiada en su momento, y es que por lo general uno de los puntos fuertes de Sega es el mimo y el cariño que imprime a las composiciones musicales de sus obras. Algo que se observa en la saga Sonic, en los Phantasy Star, en los más recientes Shenmue, y no iba a ser menos este Nights, con una melodía principal muy cuidada, suave a la par que llena de vida, que resulta ideal para el mundo que se representa.

Por si todo esto fuera poco, los enfrentamientos con los enemigos finales, de dimensiones considerables y encarnaciones puras de las pesadillas más horribles, eran realmente atractivos. Destaca sobre todos Reala, de aspecto similar a Nights, que una vez acabado el juego permitía el enfrentamiento para dos jugadores entre Nights y Reala, elevando la vida del juego y ofreciendo una muy atractiva alternativa.

Hay vida después de los sueños...

La repercusión de Nights ha sido más que patente. Pese a no haber gozado en diez años de ninguna secuela, el personaje, muy querido por creadores y público, siempre estuvo presente. Poco después del juego llegaría Christmas Nights, una edición especial que Sega regalaba por navidad, que ofrecía un nivel remozado para la ocasión.

La gran particularidad radicaba en que, guiándose por el reloj interno de la consola, según la fecha del año que fuese, el aspecto del juego cambiaba adecuándose a la época. El resultado siempre era satisfactorio, e implicaba al usuario a esperar a tal o cual fecha a ver si algo cambiaba en Nightopia (o, para los más impacientes, se podía cambiar el reloj interno de Saturn).

En Sonic Adventure de Dreamcast, en la zona del casino, hay un pinball de Nights en el quepodemos disfrutar de un vuelo por los cielos de Nightopia realmente satisfactorio, que hacía soñar con lo que podría ser un Nights de la por aquel entonces 'nueva generación'. Phantasy Star Online Episode 1&2 de GameCube incluía juegos para GBA, ChuChu Rocket Puzzle, Puyo Pop y Nights into Dreams Score Attack.

Este último venía a ser como una demo de lo que podría haber sido Nights en la portátil de Nintendo, y debemos reconocer que ha sido una pena, ya que tan sólo esta pequeña muestra se coloca entre lo mejor que se puede disfrutar en GBA. También llegaría a PlayStation 2 en forma de minijuego para el Eye Toy con Sega SuperStars.

Su última incursión sería a través del juego Sonic Riders, en el que Nights es un personaje jugable junto a otras creaciones clásicas de Sega. Como se puede observar, ha sido una obra recurrente en estos diez años y medio de vida, siempre presente en la mente del usuario, por lo que el reciente anuncio de una secuela para Wii se ha recibido de la mejor manera posible.

Para esta esperada secuelta, a falta de Yuji Naka está Takashi Iizuka, quien ya participó, bajo la batuta del primero, en el Nights original, por lo que la esencia se debería mantener sin demasiados problemas. Además, las palabras suenan alagadoras cuando dicen que si no se realizó antes la secuela se debió a que esperaban el momento ideal para poder explotar al máximo el sistema de juego. Falta ver lo que el mando de Wii puede ofrecer con un título tan acrobático.

Keep on Dreaming...

Nights se hizo un hueco en los corazones de infinidad de usuarios en su momento, y estuvo en boca de un grupo todavía más numeroso a lo largo de estos años. Pocos juegos se pueden encontrar que no sólo asombren en su época, sino que mejoren con el tiempo y llegue un momento en el que son clásicos reconocidos incluso por aquellos que no lo llegaron a disfrutar.

La sencillez y la magia que desborda el colorido mundo de los sueños es para disfrutar una y otra vez sin cesar; y es que por mucho que hayamos conseguido todos los récords en el juego, cada poco tiempo se agradece una amable partida de Nights y dejarse llevar por la corriente visual y jugable de esta pequeña joya lúdica por la que no pasan los años. Un claro ejemplo de que, a veces, lo sueños se hacen realidad...

NiGHTS: Journey of Dreams

Secuela del clásico de Saturn lanzado en 1996. Para este NiGHTS Wii, volveremos a encontrarnos con modo multijugador 2P tanto local como Online, nuestros personajes y por supuesto control vía Wiimote.
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