Ratchet & Clank: Size Matters, Impresiones

Después de salvar el universo en enésimas ocasiones Ratchet y Clank se merecían unas vacaciones paradisíacas, lo que no tenían previsto es que su primera incursión en la portátil de Sony fuera un título tan variado y notable como para ser un nuevo imprescindible del género. ¿Hacen unas tuercas?

Hace ya casi un lustro que Ratchet y su inseparable amigo Clank irrumpieron por primera vez en PlayStation 2 con una aparición muy notable y variada, y en estos cinco años, con un total de cuatro entregas en dicha plataforma, su saga se ha consolidado como una de las más sorprendentes y originales dentro del género de las plataformas y acción, centrando su gran calidad en cinco importantes aspectos: exploración, aventuras, armas, gadgets y humor, mucho humor.

Por causas desconocidas, a mediados del 2005 algunos de sus desarrolladores dejaron Insomniac Games (creadores también de la saga Spyro The Dragon en PSOne y el próximo Resistance: Fall of Man, de PlayStation 3), para fundar High Impact Studios, una pequeña entidad que dada su experiencia en el género con los tres primeros R&C, han creado en exclusiva para PlayStation Portable el quinto capítulo de la citada saga, mientras que el paso a la próxima generación lo está llevando la propia Insomniac, con un título del que se desconocen detalles.

Tras su reciente lanzamiento en Estados Unidos cosechando unas excelentes críticas y ventas, Ratchet & Clank: Size Matters llegarán al viejo continente a finales del inminente mes de marzo, por lo que para paliar la espera hemos importado el presente título y, nada más cargar el UMD, la impresión ha sido tan grata que a pesar de las carencias obvias, el conjunto no sólo iguala a las anteriores entregas sino que incluso las supera en ciertos aspectos. Y es que para esta asombrosa pareja, el tamaño no importa.

De curro… en las vacaciones

El argumento de Ratchet & Clank: Size Matters nos sitúa justamente al terminar la última aventura del dueto protagonista, denominada Gladiator, en la que Ratchet disputaba un peligroso y mortal concurso televisivo. Tras vencer al mafioso Gleeman Vox, la pareja decide que se merecen unas vacaciones por lo que viajan al planeta Pokitaru para perder el tiempo en sus maravillosas playas.

Al poco de llegar, una joven llamada Luna les comenta que es su mayor admiradora y les solicita unas poses luchando contra unos robots, pero al terminar descubren que la pequeña ha desaparecido, embarcándose así en una nueva aventura en la que se enfrentarán a unos temidos alienígenas y una raza de inventores que están creando un arma muy poderosa. A grandes rasgos el guión es muy previsible y con pocas sorpresas pero conserva perfectamente el humor de la saga así como algunos de sus personajes secundarios más famosos.

Para todo aquel que haya probado los tres primeros capítulos de la saga, el desarrollo de Size Matters no diferirá en exceso al de éstos, ofreciendo un total de seis planetas con diferentes ambientaciones, cientos de secretos y gran variedad de situaciones, gracias a un amplio y variado arsenal de armas y gadgets muy curiosos, con algunos totalmente exclusivos.

Entre estas nuevas armas cabe citar algunas tan originales como la Sprout-o-Matte: una especie de regadera que hace crecer rápidamente la vegetación de ciertas zonas creando así nuevos puzzles muy originales -desde alcanzar un lugar elevado, trasladar una semilla y hacerla crecer o incluso crear nuevas zonas de paso-, muy al estilo del memorable The Legend of Zelda: The Minish Cap.

Como es normal, muchas de las armas son bastante débiles contra los enemigos de los niveles más avanzados, por lo que es casi indispensable mejorarlas con los puntos de experiencia o las tuercas que vamos encontrando por el camino, modificando su aspecto y eficacia y consiguiendo algunas realmente mortales, si bien también podemos conseguir las armas doradas (mediante puzzles extremadamente complicados o una suma casi inasequible).

Pequeño y portátil, pero extremadamente matón

Asimismo los gadgets son, si cabe, más importantes que en entregas anteriores, dado que están limitados a tan sólo ocho disponibles (al igual que las armas), encontrándonos entre las novedades algunos como el esparcidor de ácido (muy útil contra bandadas de enemigos) o unas abejas robóticas similares a los Agentes de la Muerte (que sustituyen a los clásicos mini-monstruos de anteriores entregas) pero más numerosas y útiles en determinados momentos.

Otros artilugios dan lugar a una serie de puzzles, cada cual más original y complicado que el anterior, como el Polarizador, que permite modificar el magnetismo de ciertas plataformas, por las que podemos desplazarnos con las ya clásicas botas imantadas; así como el trazador láser, para incinerar ciertos elementos, abriendo así el camino a nuevas zonas.

En otro ámbito, el sistema de armaduras se ha modificado haciéndolo más personalizable e importante que antes, pudiendo conseguir algunos bonus ocultos dependiendo de ciertas combinaciones predeterminadas de los cuatro elementos disponibles: casco, cuerpo, guantes y botas, que podemos encontrar dispersados por el escenario y que otorgan cierta protección adicional.

Existen varios tipos de armaduras que podemos conseguir, algunas clásicas como la Wild-Fire o la Sludge MK-9 y otras inéditas como la Cristalina, y al completarlas obtenemos algunas habilidades exclusivas (planear, aumentar la eficacia de las armas o la defensa, por ejemplo). Además, todos estos elementos se muestran continuamente en el cuerpo del personaje modificando ligeramente su aspecto.

El ya famoso elemento de plataformas clásico en la saga sigue presente en su plenitud en esta nueva entrega aunque los niveles (escasos, comparados con las últimas entregas) son más pequeños que de costumbre pero con más zonas alternativas y extras por descubrir. También se han incluido ciertas zonas que podemos explorar con aerodeslizadores o disputando carreras (parecido a los existentes en la serie Jak & Dakter) así como algunos pasadizos con raíles y numerosas trampas por doquier.

Un pequeño robot dispuesto a demostrar su valía

Pero lo más destacable es el gran protagonismo del pequeño Clank durante buena parte del juego, con una serie de mini-juegos muy originales y varias fases en las que puede controlar a una serie de pequeños inexpertos robots para realizar ciertas tareas conjuntas o incluso transformarse en un gigantesco robot con gran poder destructivo.

Dentro de dicha transformación también podemos protagonizar un mini-juego muy intenso y divertido parecido a las fases a bordo de la nave Gummi en Kingdom Hearts II, donde nuestro gigantesco robot tiene que hacer frente a hordas de enemigos que vienen por todas las direcciones, esquivar numerosos obstáculos, recoger objetos y vencer a varios jefes de nivel en un desarrollo basado en recorridos predeterminados. Lástima que sólo haya dos fases de este entretenido mini-juego pero seguramente sus desarrolladores lo utilizarán en el futuro.

Los otros dos mini-juegos son pequeñas variaciones de conocidos juegos de antaño, como los autos de choque o el clásico Lemmings, aunque mientras la segunda posibilidad se muestra como unas notables fases en las que trabajar nuestra inteligencia resolviendo situaciones bastante complicadas, los autos de choques son extremadamente predecibles, sencillos de vencer y sin casi alicientes. Una pequeña macula en tan variada experiencia.

A pesar de esta abundancia de relevantes cualidades, Size Matters no es un título excesivamente largo, incluso se puede decir que fácil para los más expertos del género si bien al completarlo (en cerca de ocho a diez horas) desbloqueamos automáticamente el Modo Campeonato, donde podemos conseguir nuevas mejoras para las armas, niveles más complicados, enemigos casi inexpugnables y un montón de extras muy originales, lo que aumenta considerablemente la duración.

Cuatro amigos: diversión más que asegurada

El modo multijugador, que tantas alegrías dio a los seguidores de la saga en las dos últimas entregas en PlayStation 2, vuelve a hacer acto de presencia en esta versión de PSP aunque en esta ocasión, y por limitaciones técnicas, reducido a tan sólo cuatro jugadores mediante ad-hoc o infraestructura con las típicas modalidades de enfrentamiento individual, por equipo, captura la bandera y la verdadera novedad dentro de la saga: la categoría Iron Lombax.

Las cuatro modalidades disponibles de la misma son muy entretenidas y variadas, proponiéndonos enfrentamientos en equipos con objetivos como encontrar unas vacas esparcidas por el terreno y cargarlas en cajones (pudiendo destruir los cajones enemigos o defendernos con unas torretas); capturar unos puntos cruciales manejando un cañón muy poderoso; destruir la base rival con un minas que se mueven hacia unos señuelos previamente dispuestos; o bien conseguir una cantidad de células en un tiempo límite.

Todas ellas son suficientemente originales pero el óbice de contar únicamente con cuatro mapas disponibles resta cierta variedad al conjunto. No obstante, también contamos con salas de chat, listas de amigo y la posibilidad de personalizar nuestro perfil y utilizar ciertas armas del modo principal lo que aumenta su diversidad.

Una perfecta adaptación sin hilos que enhebrar

El aspecto del control, un tema muchas veces menospreciado en los títulos llevados a la portátil de Sony, ha sido muy bien tratado y es casi idéntico al existente en PlayStation 2 con la salvedad de que, debido a la ausencia de una segunda fila de botones superiores, el menú de armas se selecciona con los botones de dirección y la cámara con L y R. Sencillo y efectivo en todo momento.

Por desgracia la cámara se sitúa a veces en puntos que no debería, haciendo que fallemos irremediablemente en algún salto aunque se puede reajustar fácilmente. También, la gran mayoría de movimientos de botones conjuntos son bastante sencillos, salvo el salto doble, que requiere la pulsación simultánea de L y R y, después de una breve pausa, pulsar X, aunque con la práctica es fácil acostumbrarse.

Técnicamente el título utiliza un motor gráfico ligeramente superior al del tercer capítulo de la saga aunque no impresiona tanto como lo hizo en su momento Daxter, principalmente por algunos problemas de dientes de sierra y ciertas texturas difuminadas si bien el nivel de detalle de los enemigos, escenarios y el propio Ratchet han aumentado cuantiosamente, lo que es de agradecer.

Ahora bien, las cinemáticas es otro cantar ya que son gráficamente impecables e irradian humor por los cuatro costados, con una perfecta actuación de los dobladores clásicos de la saga (James A. Taylor y David Kaye como Ratchet y Clank respectivamente) así como la del Qwark y la de Luna, la nueva incorporación de la saga.

De igual manera los efectos sonoros son muy notables y la variedad de sonidos de las armas y gadgets es casi idéntica al de las entregas domésticas, únicamente señalar ciertas ocasiones en las que el audio se enmudece en unos breves instantes al ir por los menús muy rápidamente o volver al juego tras apagarlo momentáneamente en el modo Sleep, aunque no siempre ocurre.

El regreso del dúo mecánico

High Impact Games ha realizado un loable trabajo con esta adaptación de una de las mejores sagas de plataformas de PlayStation 2, expandiendo todas sus cualidades e incorporando nuevos mini-juegos y un mayor protagonismo de Clank. El resultado es un título muy recomendable y casi imprescindible para todos los seguidores del género en la portátil de Sony, que llegará a nuestro mercado a finales del inminente mes de marzo, fecha en la que lo analizaremos más detenidamente.

Ratchet & Clank: El Tamaño Importa

La popular saga de Insomniac debutará en PSP con su típica jugabilidad que combina plataformas y acción pero en esta ocasión desarrollado por High Impact Studios (fundado por ex-componentes de Insomniac) y con nuevas modalidades multijugador, nuevos minijuegos y más importancia de Clank en el desarrollo del juego.
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