El Motorista Fantasma (Ghost Rider)
El Motorista Fantasma (Ghost Rider)
Carátula de El Motorista Fantasma (Ghost Rider)
  • 7

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Mirada de penitencia

José M. Fernández -SPIDEY-

El espíritu de la venganza cabalga como nunca en su primera incursión como protagonista absoluto de un videojuego. Al más puro estilo Devil May Cry, el alter-ego de Johnny Blaze nos muestra que aprovechar una licencia fílmica puede llegar a producir un juego ciertamente notable.

Creado por roy Thomas en la Marvel de 1973, una era donde proliferaban las criaturas más terroríficas de la editorial, el Motorista Fantasma se mostró como el personaje más popular de la bizarra lista de engendros al estilo de Man Thing, el Man-Wolf Jak Rusell o el mismísimo Hijo de Satán.

Claramente, su éxito comercial no era comparable al de los peces gordos de la compañía americana (como Spider-man o los X-Men), pero aún así contó con dos colecciones que llegaron a ser bastante longevas. Tras un gran paréntesis editorial, Ghost Rider vuelve a la carga con una estupenda miniserie que aquí ha sido recopilada en forma de tomo (Autopista al Infierno), con una película de alto presupuesto (protagonizada por Nicholas Cage) y, por supuesto, el videojuego de turno.

Pero no se trata del típico producto lanzado con premura para aprovechar la lid comercial del nombre. Ghost Rider, el videojuego, es un título más que bueno, que usa la licencia del personaje para adaptarlo como es debido, otorgando calidad de sobra a un producto tan entretenido como espectacular. No en vano, sus creadores son los chicos de Climax, un prestigioso grupo de programación que cuenta en su currículum con genialidades como los MotoGP de Xbox y PC.

No es la primera vez que nuestro llameante espíritu de la venganza aparece en el mundo de los videojuegos. Si mi memoria no me falla, pudimos verlo en Maximun Carnage, aquel beat'em-up protagonizado por Spiderman y Venom publicado por Acclaim en Super Nintendo y Megadrive. Pero ahora es cuando se enfunda el mono de protagonista y desata todo su poder infernal para combatir a demonios y pecadores varios. El Motorista Fantasma es el tormento de Johnny Blaze, pero para nosotros es un torrente de diversión y calidad para nuestras hambrientas PSP.

Y es que, si bien en Playstation 2 el juego es de lo más correcto, más destacable aún es la versión realizada para PSP, siendo para el que esto suscribe uno de los títulos más espectaculares de los aparecidos para la portátil de Sony. Prácticamente un calco técnico de lo visto en su hermana mayor, pero adaptada fenomenalmente en pos de hacer un mejor ejercicio con la configuración de botones y jugar de forma inteligente con la memoria y los accesos al UMD. Así pues, enfundémonos nuestro mono de motero y prended vuestros cráneos, que esto se pone calentito...

Sillas de montar calientes
A la hora de plantear la metodología lúdica de un protagonizado por alguien como el Motorista Fantasma, el género elegido por los chicos de Climax no podía ser más adecuado. El alter-ego de Johnny Blaze se ajusta como un guante al slash'em up, al más puro estilo Devil May Cry, donde se conjuga a la perfección la acción más 'marvelita' con toda la magia y la esencia infernal marca del personaje.

Así pues, con nuestro llameante espíritu de la venganza comenzando su aventura en las puertas del infierno, el estilo no es otro que el de eliminar enemigos uno detrás de otro, tratando de enganchar combos a cual más largo y espectacular. La forma de manejar al motorista es bastante similar al control de Kratos, el protagonista de God of War.

La diferencia con el juego del dios de la guerra es que la diversidad en la acción del programa de Sony se escapa en el título de Climax. Ghost Rider es un machaca-enemigos total, sin dar respiro para segundas nupcias. La investigación y la exploración quedan eliminadas directamente, sin dar lugar a otras posibilidades que no sean las de avanzar hacia el siguiente encuentro.

Pero como nuestro héroe lleva la palabra 'motorista' en su nombre, era de esperar que las fases de conducción se llevasen algo de protagonismo en el juego. Y claro está, los creadores de los prestigiosos MotoGP de THQ no podían dejar pasar la oportunidad de lucirse llevando a cabo un racing-game lleno de fuegos y artificios. Y la verdad sea dicha, el resultado de estas stages es lo más parecido a un arcade de la vieja escuela, algo así como un Road Rash mezclado con el viejo Enduro Racer de Sega.

En la versión PSP se conservarán todas y cada una de las premisas del programa de Playstation 2, sólo que la parte en la que vamos a pie se olvidan de cualquier atisbo de exploración para centrarse única y exclusivamente en el mamporro a cascoporro. Vamos, realmente los pequeños paseos de la versión PS2 son prácticamente testimoniales, pero camuflan en gran medida el desdén reiterativo de un género que ha envejecido muy mal: el beat'em up puro y duro. Mientras, en PSP se ha implantado un modo multijugador para las carreras motorizadas que engrandece sobremanera el producto final.

Con todo, ambas versiones cuentan con unas premisas jugables sumamente atractivas. Ghost Rider en Playstation 2 se suma a la moda de los Devil May Cry y God of War, quedándose al decente nivel de otros aspirantes como Van Helsing. Mientras, en PSP tenemos una versión casi calcada de un género poco poblado dentro del catálogo de la portátil de Sony. Y vaya, espectacular es un rato.

Apartado técnico

Tanto en Playstation 2 como en PSP, el responsable de mover los gráficos es el cada vez más versátil Renderware de Criterion Software. Tras demostrar su valía con los GTA, los más apabullantes Burnout o el reciente Crackdown, el Renderware explota sus recursos más vistosos en este Ghost Rider, donde los más llamativos efectos de luces y partículas se darán cita para adornar el sobrenatural conjunto del mundo del Motorista Fantasma.

Todo hay que decirlo, en PSP la primera impresión que recibimos al jugar a Ghost Rider es sumamente positiva. Todo se mueve a unos gloriosos treinta frames por segundo, estables y luciendo estupendamente. Pero antes llama la atención la introducción, en la que se nos cuentan los orígenes del personaje a través de una cinemática montada al más puro estilo Max Payne, mezclando fotografías puestas a modo de cómic.

Ya dentro de la acción, la parte brawler está realizada con suma solvencia. Los escenarios están repletos de detalles dinámicos, proliferando efectos de fluidos y luces por doquier. La sensación de encontrarnos en un entorno más que caluroso está francamente bien conseguida, adornando de forma notable las exquisitas arquitecturas por las que nos movemos.

Por el contrario, los personajes pecan de ser poco detallistas. Los demonios y demás fauna maleante se ven parco en polígonos, y sufren una notoria falta de solidez que, sin embargo, es aquí algo superior a lo visto en Playstation 2. Aún así, la frenética acción disimula sobremanera estas carencias, que sólo el ojo entrenado sabrá ver entre tanto efecto de blur y demás fanfarronadas visuales del motor gráfico.

De todos modos, el propio Motorista Fantasma luce genial. Muchos triángulos se han usado para recrear al espíritu de la venganza, y muchos cuadros de animación completan al absoluto protagonista del apartado técnico del juego. La ardiente calavera de Johnny Blaze llama tanto la atención como su cadena flamígera, capaz de atormentar a los malvados en un torrente de golpes y fuego por doquier.

La escenas en moto también poseen su encanto, si bien se denota un menor empeño gráfico. A nivel visual no están mal, pero los entornos, aún llenos de multitud de efectos, pecan de ser algo sobrios en detalle, a lo que la linealidad de los circuitos contribuye a ayudar bien poco. La velocidad y el dinamismo de la acción, al igual que ciertas tomas de cámara espectaculares, disculpan pequeños bajones como la generación de polígonos en el horizonte o el abuso de la niebla.

Para terminar, mencionar que el sonido es tan adecuado como contundente. Explosiones, zambombazos y alaridos varios se darán cita en un concierto cuyo protagonista principal es el dolor más infernal. A ello le acompaña un doblaje al castellano que tiene sus mejores momentos cuando el Ghost Rider invoca sus poderes más demoníacos. También hay que destacar el alto nivel de la banda sonora, con un guitarreo heavy que le viene con anillo al dedo al siniestro periplo del señor Blaze.

j u g a b i l i d a d

¿Has catado alguna vez un Devil May Cry? Pues justamente es el estilo de juego que nos espera con este Ghost Rider a los mandos. Precisamente, el planteamiento de juego nos recuerda sobremanera al criticado Devil May Cry 2, donde la aventura se centra más que en otra cosa en los múltiples combates contra los demoníacos enemigos. Poca investigación, pocas idas y venidas, pero sí mucha acción.

Un planteamiento de las fases algo más variado hubiese contribuido a engrandecer la obra de Climax, a la manera del genial God of War. Suponemos que por ello se han incorporado las fases motorizadas, y la verdad es que logran diversificar un poco el contenido. Lo bueno de esta parte es que conducir la moto infernal es muy, muy divertido... Son stages livianas, no exentas de dificultad, pero suponen un entremés agradable y a veces espectacular. Y encima, son las protagonistas absolutas del demencial multiplayer el juego, donde se darán cita competiciones como Carrera de la Venganza (el que llegue primero gana), Eliminador (el último en llegar es eliminado) y Superviviente (donde los jugadores pierden la vida progresivamente). Piques y tretas malsanas garantizadas con los amigos...

Por lo demás, las herramientas Renderware proporcionan un entorno gráfico ideal para la jugabilidad propuesta por Climax. Toda la acción se presenta en unos estables treinta frames por segundo, y las animaciones del protagonista son sumamente fluidas y bien concatenadas. También se muestra contundente en sus golpes, lo cual proporciona una gratificante experiencia jugable de cara a manejar al espíritu de la venganza.

El quid de la cuestión no es otro que acabar con los múltiples enemigos que van saliendo, vaciar la pantalla y avanzar hasta el siguiente encuentro. Iremos abriendo misiones rejugables en cualquier momento, adquiriendo un mayor sentido en esta versión PSP el sistema de mejoras, al proponer diversos retos por cada submisión. Así el protagonismo absoluto se ve refrendado en unas trabajadas escenas de combate, en las que el peculiar sistema de lucha nos obliga a superarnos con determinados enemigos, golpeando con variados combos y procurando no recibir impactos, en pos de romper las protecciones de algunos malosos.

Con las almas que absorbamos al destruir enemigos, subiremos de nivel y podremos obtener mejoras tales como más vida o nuevos combos. El sistema resulta en la práctica menos profundo que el propuesto por Devil May Cry, pero no se puede negar la fluidez de su mecánica, tan oportuna como directa. Por supuesto, tampoco podemos olvidar los poderes especiales de Blaze, que van desde la mítica 'mirada de penitencia' hasta el simple y efectivo disparo de nuestro rifle infernal, accesibles desde la cruceta digital de la consola.

Hay que comentar que, a nivel de control, Ghost Rider es sumamente intuitivo. La cámara es semi-automática, orientando la vista siempre a nuestro movimiento, y aunque a veces nos deje algo vendidos, las transparencias de aquellos enemigos que sean susceptibles de taparnos el campo de visión se encargarán de no entorpecer el desarrollo. Pocas pegas se le puede poner en términos de lacras jugables, y menos aún si el jugador es fan del género.

La propuesta, en resumen, se queda como un honesto machacabotones. En absoluto se trata de un subproducto, tiene estilo y se nota el buen hacer de sus creadores. Se las han ingeniado para clavar un beat'em up muy jugable, con retos interesantes como para no hacerse demasiado monótono.

LO MEJOR

  • · Alucinante apartado audiovisual.
  • · Dinámico y de jugabilidad directa, con muchos extras por desbloquear.
  • ·¡El multijugador en moto es lo más...!

LO PEOR

  • · Algo breve en su modo para un jugador.
  • · Que pueda hacerse monótono.

CONCLUSIÓN

[image|nid=1311070|align=right|width=150|height=84] Ghost Rider (PSP)En estos tiempos en los que PSP se las ve y se las desea para contrarrestar la avalancha de jugabilidad de su rival más directa en el terreno de las portátiles, Ghost Rider se presenta como una propuesta honesta y de claro sentido de la diversión. No hay filamentos de título complejo que lo encumbren hacia donde sus desarrolladores no han apuntado, por lo que su confinamiento lúdico debe orientarse a la lid de la jugabilidad más pura y clásica. [image|nid=1315804|align=center|width=350|height=198] Ghost Rider (Sony PSP) [image|nid=1310776|align=right|width=150|height=84] Ghost Rider (PSP) Encontraremos en el Motorista Fantasma de PSP un título llamativo, con buenas formas y, por fin, una licencia bien aprovechada. No pasará a la lista de los must-have de la industria, y su duración es más bien escasa, pero su apartado audiovisual es de lo mejorcito que podemos encontrar a día de hoy en PSP, y es capaz de enseñar a muchos grandes que la diversión no es tan difícil de plasmar a día de hoy. · Alucinante apartado audiovisual.· Dinámico y de jugabilidad directa, con muchos extras por desbloquear.·¡El multijugador en moto es lo más...!

7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.