Rocky Balboa
Rocky Balboa
Carátula de Rocky Balboa

Nada acaba hasta que acaba

José M. Fernández -SPIDEY-

Fue un chico duro de un barrio aún más duro. Pero Rocky Balboa no permitió que eso le parase. Ahora es tu oportunidad de vivir la gloria del boxeador más grande de todos los tiempos.

'El mundo no es sol y arco-iris y amaneceres, en realidad es un sitio malo y asqueroso. Y no importa lo duro que seas, te pondrá de rodillas y ahí te dejará para siempre si se lo permites...

Ni tú, ni yo ni nadie pega más duro que la vida. Pero no se trata de lo duro que pegues... Se trata de cuan duro te peguen y puedas seguir adelante. Se trata de cuánto aguantas y sigues adelante... ¡Así es cómo se gana!

Si sabes lo que vales, ¡sal a buscarlo! Pero tienes que estar dispuesto a soportar los golpes. Y no apuntar el dedo y decir que eres lo que eres por culpa aquel, o de aquella, o de nadie... ¡Los cobardes hacen eso, y tú no eres así! ¡Eres mejor que eso!'

El estreno del Rocky Balboa ha supuesto para el que esto suscribe un reencuentro tan anhelado como maravilloso. Sylvester Stallone no sólo ha cerrado con la última película del potro italiano la carrera de uno de los héroes más grandes que ha parido el cine americano, sino que de paso ha cerrado muchas, muchísimas bocas. Sobre todo las de ese sector de la crítica de cine española (aquella más escorada a la izquierda, trasnochada y todavía más rencorosa), aquellas voces que, sistemáticamente, tachan a Stallone como uno de los peores actores del mundo.

Lo malo es que la opinión se generaliza injustamente de tal manera que el presumir de ser un fan de Stallone suele conllevar burlas y sornas varias tan tópicas como pocas veces justificadas. Pero es un hecho su nominación al Oscar como mejor actor en 1976 por Rocky, además de serlo también por haber realizado el guión de la película; del mismo modo que lo es el haber sido condecorado por el gobierno francés en 1992 con la prestigiosa 'Insignia Oficial de las Artes y las Letras', y ser objeto de un homenaje durante la entrega de los César en 1992, los Oscar de la cinematografía francesa.

Su Rocky Balboa es algo más que un film tal cual. Es una obra honesta y llena de buenas intenciones, donde las fieles maneras del personaje tratan de claudicar la dejadez habitual de la vida de hoy, donde la juventud no se lleva bien con eso de intentar dar lo mejor de uno mismo para y con los demás. Balboa es un tipo decente, pacífico, muy familiar, de lo más charlatán y algo torpe… todos calificativos muy lejanos de lo que se da actualmente en el cine americano. Virtudes de un personaje muy humano creado por alguien capaz de desarrollar a otro de los grandes arquetipos del séptimo arte, un opuesto total como es John Rambo, ¿no creéis?

El juego

El desarrollo de Rocky Balboa ha permanecido lejos de cualquier tipo de 'hype'. Lejos de anunciarse a bombo y platillo, los canadienses de Digital Fiction (autores de Boxing Fever y Black and Bruised) han tomado el relevo de los programadores de la extinta Rage (luego Venom Games, encargados también del prestigioso Prey en su versión Xbox 360) para continuar con la experiencia virtual del potro italiano. Los anteriores Rocky y Rocky Legends no fueron títulos realmente rompedores en lo que a ventas se refiere, pero ambos juegos se portaban y eran capaces de atesorar grandes dosis de diversión. Lo extraño de todo esto es el hecho de que, tras recorrer notablemente la anterior generación en consolas de sobremesa como Playstation 2, Xbox o Gamecube, este nuevo Rocky Legends se presente única y exclusivamente para PSP.

Algo bueno tenía que tener dicha circunstancia, y se trata de que, al salir sólo para la consola de Sony, Rocky Balboa es un juego que aprovecha a tope las cualidades tecnológicas de la portátil. Ante un reto tan grande como es el de contar la historia del boxeador más grande de todos los tiempos, Digital Faction no ha escatimado en medios, y ha puesto en pantalla a los más grandes rivales de Rocky: Apollo Creed, Clubber Lang, Ivan Drago, Tommy Gun y, como no podía ser de otra forma, el púgil con el que mide los puños en el último film: Mason Dixon. Todos ellos representados de forma fenomenal, y rodeados de una ambientación pugilística sin igual.

El desarrollo en sí es tan sencillo como un combate de boxeo. Pero lo cierto es que este Rocky Balboa aúna en términos de jugabilidad lo mejor de Rocky Legends y, encima, lo impregna de un dinamismo del que carecía totalmente el último juego. Los personajes se mueven de forma fluida, bailan por el escenario, y los golpes y las reacciones a estos duelen de veras. Todo el conjunto transmite una sensación de potencia sublime, donde los contundentes golpes se alzan protagonistas de unos combates templados por la estrategia.

Y es que es importantísimo hacer algo más que soltar golpes a diestro y siniestro. Nuestros púgiles se cansarán, teniendo que dosificar nuestras fuerzas empleando los golpes justos. Muchos puñetazos al aire pierden totalmente su significado al no poder estamparse contra el rival, pero juegan en nuestra contra al aplicar un notorio descenso en nuestra barra de resistencia física. Es por ello que, lejos de ser un machacabotones, Rocky Balboa es un constante tira y afloja, un reto de resistencia y destreza en el que, lo más importante, es aguantar todos los rounds en pie.

Para las colosales batallas de este UMD, lo más interesante es el modo 'peleas históricas', que nos permite participar en las peleas más famosas de las películas originales de Rocky. Antes podremos ver metraje de los films para revivir el contexto dramático de cada combate, consiguiendo de pleno su función de meternos en su salsa. Estarán preseleccionados el lugar de la pelea y los parámetros de la misma. Si ganamos, aparte de avanzar en la historia de Rocky, podremos volver a jugarlo asumiendo el papel del oponente.

El resto de opciones se dividen entre 'la esquina de Mickey', que hace las veces de tutorial, 'exhibición, el modo de juego más normal, sin historia y totalmente configurable, el 'combate rápido', diseñado para ser la opción más indicada para el jugador más casual, y el 'multijugador', donde la función inalámbrica del sistema PSP establecerá el contacto entre los dos rivales.

Apartado técnico

Como mencionamos antes, Rocky Balboa exprime la PSP que da gusto. De primeras, sus gráficos sorprenderán a propios y extraños, gracias sobre todo a unos luchadores de gran tamaño, perfectamente modelados y mejor animados. Haciendo gala de un importante número de polígonos, Rocky y sus adversarios gozan de una apariencia fantástica. Los rostros de los actores han sido recreados con sumo acierto, pudiendo incluso notárseles las marcas de los puñetazos, con moratones y demás sangrías.

Tampoco podemos quejarnos de los efectos visuales, todos ellos muy espectaculares. Bien pueden ser los ejemplos del brillo en la piel de los luchadores o las partículas salivares que salen tras cada contundente golpe. También es destacable el blur que aparece cuando el púgil entra en estado de euforia, siendo este uno de los momentos más espectaculares de todo el juego.

El entorno tampoco es desdeñable. Del ring (y de la calle donde Rocky lucha con Tommy Gun) se puede decir que está bien amueblado, sobre todo en lo que respecta a los fondos. Un público que da el pego pone la guinda a la ambientación, mientras que el resto de detalles van impregnando al juego del espíritu de las películas, con toda la sutileza que les supone el no ser precisamente el centro de atención dentro del juego (prácticamente los dos boxeadores se comen a la pantalla). Eso sí, se echa de menos algún tipo de efecto físico en las cuerdas del ring, que permanecen perennemente tiesas.

Tal vez, lo más destacable de todo el conjunto es la animación en general de los boxeadores. En este sentido, Rocky Balboa apaliza soberanamente a los notables Rocky de las consolas de sobremesa, lo cual no deja de resultar curioso. Nuestros hombres se mueven gráciles a pesar de su inmenso tamaño de cara a la pantalla, y demuestran la pericia del grupo de programación al pegar y reaccionar con una inusitada naturalidad. Fluidez y dinamismo son palabras que bien resumen el trabajo realizado con los movimientos.

En lo que respecta al sonido, se podría pedir algo más de contundencia con los golpes. Pero por suerte, éstos pasan a un segundo plano a favor de los vítores del público y de la locución de los combates, algo también inédito en el anterior Rocky de Ubisoft. Los comentaristas no dejarán de hablar en todo el combate, animando como nunca se ha hecho antes en un juego de boxeo. También Rocky y sus rivales soltarán alguna que otra perla en medio de las peleas, traducidas al igual que los comentarios en unos cómodos subtítulos.

La banda sonora, como no, recoge lo mejor de Bill Conti. No se tratan de las versiones originales, pero todo hay que decirlo: el Gonna Fly Now sigue sonando celestial.

j u g a b i l i d a d

De los pocos peros que se le pueden poner a Rocky Balboa es que el modo historia es excesivamente corto. Mucho. Pero esta situación está dada, precisamente, por lo enganchante que resulta su lid jugable, que nos pegará a nuestra PSP día y noche. Afortunadamente, Rocky Balboa es un título extremadamente rejugable, y siempre quedan otros modos a los que aplicar nuestros puños, entre los que destaca por méritos propios los versus vía wireless.

Moverse por el ring de Rocky Balboa no es difícil, pero de primera mano tampoco es un camino de rosas. Eso sí, una vez aprendido todo el proceso, maniobrar entre cuerdas resulta especialmente intuitivo, a pesar de que el programa hace uno de todos los botones de la consola. Directos, ganchos, uppercuts... y la novedad de poder agarrar y empujar al contendiente, una técnica si bien no muy limpia, sí bastante útil para enviar al contrario a las esquinas y coserlo a puñetazos.

La existencia de combos se van desarrollando según proceda el combate. Dependiendo del estado de ánimo del púgil, podremos endiñar los golpes con más o menos candencia, llegando incluso a llegar a un estado de euforia en el que directamente podremos arrasar al contrario. Cada estado, representado por un grupo de animaciones especiales, afecta de forma distinta a los efectos que tienen los puñetazos, así como a los golpes disponibles. Dominar el boxeo supone también conocer a fondo los distintos estados de ánimo, y usarlos bien para sacar ventaja en un combate. Así, aparte de los estados físicos habituales (como el 'normal' y 'cansado'), tendremos algunos que definen de por sí el estilo de los deportistas.

Con 'el ojo del tigre', usaremos la técnica de Rocky en los films, donde el boxeador mantiene una postura agresiva y abierta, con un brazo fuera y el otro listo para golpear, siendo inmune a los puñetazos normales y pudiendo contraatacar usando sólo movimientos potentes. 'El bailarín' es una actitud de movimiento rítmico, suave y constante, a la usanza de Apollo Creed. 'El asesino' define bien las forma de luchar de Clubber Lang, con mucha fuerza, golpes asesinos y muy poca guardia. 'La máquina', con una actitud tranquila, estable y propia de alguien que confía plenamente en su capacidad, con golpes potentes y precisos al milímetro... tal y como pelea Ivan Drago. Por último, tenemos a 'la locomotora', un estilo de lucha lento pero sin descanso, con puñetazos potentes capaces de infligir un gran daño al adversario. 'La locomotora' está basado en el estilo de Rocky en la película Rocky Balboa.

De lo poco que se le puede criticar a este Rocky Balboa es, aparte de lo cansados que acaban los dedos (más por la naturaleza de la PSP que por el juego en sí) es lo que cuesta levantar a nuestro púgil una vez caído. El sistema opta por transmitirnos la sensación de un boxeador cuando toca el suelo, tratando de enderezar la visión... Pero en la práctica resulta condenadamente compensar la inclinación de la pantalla, perdiendo más de un combate bien llevado por el hecho de besar la lona.

Pero poco más se le puede decir a esta pequeña joyita. La experiencia en juegos de boxeo de sus programadores se hacen palpables en Rocky Legends. Un título fácil de manejar (que no de dominar), con un apartado técnico encomiable y que otorga la siempre generosa posibilidad de encarnar al boxeador más grande de todos los tiempos. Creedme, llegar a luchar contra Mason Dixon es de lo más emocionante que podrás hacer en tu PSP...

CONCLUSIÓN

[image|nid=1250246|align=right|width=150|height=94] Rocky Balboa (Sony PSP)Sus virtudes jugables son innegables, resultando tan divertido como espectacular lo es en su conceptualización técnica. La magia de encarnarnos en uno de los grandes héroes del cine es siempre plausible si la idea está bien plasmada, y en Rocky Balboa conseguimos meternos en la piel del potro italiano suplantando hasta su férrea voluntad de no rendirnos nunca. La resistencia y el ser los más hábiles son protagonistas en este juegazo de honestas intenciones. [image|nid=1251641|align=center|preset=inline] Rocky Balboa (Sony PSP) [image|nid=1250451|align=right|width=150|height=92] Rocky Balboa (Sony PSP)En su contra podemos decir su escasa durabilidad, pero tiene la ventaja de ser un UMD sumamente rejugable. Muy notable en todos los sentidos... sólo esperamos que aquellos a los que les gusta criticar por criticar al señor Stallone no se pierdan por ello un magnífico juego. Todo un ejemplo de lo que puede dar de sí nuestras PSP. [image|nid=1255716|align=center|width=350|height=198] Rocky Balboa (Sony PSP) Lo mejor· El apartado técnico es sensacional.· Las animaciones, soberbias.· Combates muy intensos, bastante rejugable.

7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.