Imperivm Civitas
Imperivm Civitas
  • Plataforma PC 8
  • Género Strategy, Real-Time
  • Lanzamiento 14/12/2006
  • Desarrollador Haemimont Games
  • Texto Español
  • Voces Español
  • +12
Carátula de Imperivm Civitas
  • 8

    Meristation

Urbanismo a la antigua usanza

Fernando B.P.

Conviértete en el gobernador de decenas de ciudades durante la época más esplendorosa del Imperio Romano mientras consigues hacer florecer las poblaciones a tu cargo y que tus habitantes estén contentos. La saga Imperivm da un giro de 180º para ofrecernos un juego donde lo más importante no será luchar, sino gestionar.

La cuarta entrega de la serie de estrategia más vendida de España, Imperivm, abandona la base sobre la que estaba asentada hasta ahora. Aprovechando la creación de un nuevo motor gráfico, FX Interactivo vio la oportunidad de expandir las posibilidades de su juego creando una subsaga bajo la denominación Civitas.

Es decir, los amantes de las conquistas podrán disfrutar próximamente de su nuevo Imperivm RTC (Real Time Conquest), pero a los que son más pacientes y buscan otro tipo de experiencias con los juegos de estrategia, tendrán una nueva oportunidad en este título donde lo más importante es la gestión, dejando las labores militares a un lado.

Como acabamos de mencionar, el salto visual es importante respecto a "Las conquistas de Roma" gracias a la labor del estudio Haemimont. Podremos recorrer libremente nuestros pueblos para apreciar hasta el más mínimo detalle y funcionando en equipos de gama media e incluso baja perfectamente.

Bebiendo de fuentes como Caesar IV o incluso Sim City, Civitas se presenta sólido, con muchas horas de diversión por delante y muy completo en cuanto a opciones. Lo más importante, sin duda, la definición de comunidad llevada al máximo, donde todo está comunicado y relacionado entre sí.

Aspectos técnicos

Con Civitas ha llegado el momento de actualizar por fin la saga gráficamente hablando, abandonando el estilo clásico por un entorno completamente tridimensional y con una libertad total de cámara. Ello también repercute en los requisitos, muy superiores a los de las anteriores entregas, pero aún así funciona en prácticamente cualquier ordenador actual con bastante soltura sin tener que tener lo último en tecnología.

Ciertamente este nuevo Imperivm ha mejorado en el aspecto visual, pero aún queda algo lejos de lo más puntero en cuanto a estrategia. La perspectiva más útil para seguir el transcurso del juego seguirá siendo la de toda la vida, es decir, con la cámara fija en la parte superior ligeramente inclinada, pero ahora ya podemos utilizar otros ángulos si nos resultan más interesantes.

Los sacrificios gráficos han venido en forma de reducción de polígonos en los personajes que deambulan por nuestro pueblo y la implementación de efectos gráficos poco fastuosos, pero en cuanto a iluminación y texturas el juego se porta mucho mejor dando un resultado final que podemos calificar de agradable de ver.

En cuanto a la música, la banda sonora continúa con el estilo esperado por esta clase de juegos, con tonos épicos en algunos momentos pero relajantes de manera que podamos estar escuchándola de fondo sin molestar ni tener demasiado protagonismo.

El juego es encuentra completamente doblado a nuestro idioma y la labor del narrador es realmente notable, no así tanto la del resto de voces que oíremos, donde habrá muchos altibajos. Respecto a los efectos, nada importante que reseñar, cumplen correctamente.

Los hilos del destino

Civitas es una palabra latina que definía la ciudad, o con mayor precisión, el conjunto de sus habitantes. La elección del término no es casual, pues en este nuevo Imperivm todo está relacionado entre sí formando una gran comunidad. Cualquier evento que ocurra en la ciudad, desde la construcción de edificios hasta las revueltas tendrá repercursión la población y los diferentes negocios y servicios con los que cuenten. 

Nuestra labor en esta ocasión es la de alcalde y hemos de gestionar la ciudad para lograr que todos los habitantes tengan un buen nivel de vida y estén contentos. Nuestra labor se basa casi exclusivamente en planificar el urbanismo, pero teniendo en cuenta que cada edificio instalado causa un relativo impacto en los de alrededor, no es algo secundario.

Por ello hay que tener cuidado con ciertas cuestiones básicas como el agua o el transporte de materias. En algunas ciudades nos encontramos con acueductos que podemos ampliar para llevar fuentes a todas las zonas, imprescindibles para que la gente se asee y para poder extinguir incendios. En otras, es necesario edificar cerca de zonas con agua como un río o un lago.

La manera en que todo está conectado es mediante un sistema de influencia, un área alrededor de cada construcción que indica hasta dónde llega su repercusión en el resto. El efecto es muy distinto dependiendo de qué edificio sea, ya que el radio de una casa indica en qué lugares podrán trabajar los que la habitan mientras que si se trata de algún servicio como la herboristería, marca a qué parte de la ciudad se lo presta.

Aquí reside la base del juego, puesto que hemos de controlar que todo el mundo tenga acceso a todo. Si un edificio no resulta abastecido con los recursos necesarios, termina incendiándose, o incluso puede que no entre en funcionamiento porque nadie en los alrededores esté en el paro o no haya quien trabaje en él. Una cuestión curiosa pero importante es el hecho de que los trabajos que pueden realizar mujeres y hombres son distintos, lo que ocasionará bastantes problemas para lograr el pleno empleo.

Al principio el mayor inconveniente, en cambio, será el transporte de materias primas por la ciudad, pero posteriormente podemos construir almacenes que permiten disponer de todos los recursos de un modo centralizado a través de ellos y de esa manera se elimina la necesidad de repetir los servicios a lo largo de la localidad que estemos gestionando.

Hay varias categorías de construcciones como pueden ser edificios y servicios públicos (templos, termas, herboristerías, prefecturas...), relacionados con la alimentación (pesquerías, viñedos, carnicerías, granjas...), con otro tipo de explotaciones (minas, canteras, serrerías, carpinterías...), monumentos (estatuas, arcos del triunfo, coliseos), etc.

Hay algunos edificios especiales cuya influencia tiene resultados distintos. Por ejemplo, el templo de Neptuno aporta agua a las zonas cercanas aunque no haya una fuente natural o un acueducto cerca, el templo de Fortuna logra una mayor recaudación de impuestos de los ciudadanos alrededor suyo y un altar proporciona un mayor prestigio a las construcciones que tenga cerca, subiendo el nivel de vida.

En cierto aspecto, Imperivm Civitas nos recuerda en parte a Los Sims. Cada habitante tiene su nombre y apellidos, un hogar donde vive, una familia, una edad (en cada casa puede vivir una pareja, un niño y un anciano), un trabajo, etc. Esto influye lógicamente en su comportamiento y podemos seguir a cada uno de ellos para ver su quehaceres diarios, dónde van a comprar o qué servicios utilizan y así también conocer sus problemas. 

Para llevar mejor a cabo nuestra labor como gobernadores, podemos escuchar los problemas de los ciudadanos. Un modo de hacerlo es ir uno por uno y seleccionándolos y nos dirán directamente lo que piensan y qué están haciendo. Pero hay edificios como las tabernas que facilitan esta tarea, pues recogen los rumores de los habitantes en sus proximidades y nos permiten conocer sus necesidades.

El tejido que une todo este entramado son los esclavos, que realizan todas las labores de transporte y mano de obra para la construcción en la ciudad. Hay dos maneras de conseguir más esclavos, comprándolos directamente a Roma o conquistando pueblos bárbaros de los alrededores. Si no tenemos suficientes esclavos, se saturan de trabajo y la ciudad no funciona, los edificios se quedan desabastecidos, las construcciones no avanzan, el caos reina y los incendios se suceden, por lo que son un elemento muy importante a tener en cuenta.

La gestión militar en el juego, algo que sigue resultando un inconveniente para algunos aficionados, es casi totalmente nula, centrándose principalmente en las labores de alcalde. Podemos levantar un fuerte y alistar tropas hasta tener 24 soldados de diferentes categorías, pero nunca habitantes de la ciudad sino venidos directamente de la capital del Imperio.

Las órdenes básicas que podemos dar son ir a atacar a una aldea cercana haciendo o no esclavos a sus habitantes, pero no podmos dirigir una por una las unidades sino que actúan de forma totalmente autónoma. En caso de ser atacados por los bárbaros, ellos mismos salen del cuartel para luchar por sí solos y no tenemos oportunidad de controlar nada.

Girando girando

La interfaz de Imperivm Civitas tiene nombre propio y se denomina Rotae, que en español es simplemente rueda. Esto es debido a que, pulsando el botón derecho, nos aparece un menú circular para construir y eligiendo cualquiera de las opciones (las circunferencias alrededor del principal) aparecen nuevas esferas de menor tamaño de modo que todo está organizado en torno al centro en modo circular.

Gracias a este sistema, bastante gráfico y directo, podemos construir edificios con bastante rapidez, la cual iremos incrementando según vayamos aprendiéndonos la colocación de cada uno de ellos. Quizá el único problema sea que la organización en subcategorías no resulta del todo intuitiva.

El resto de elementos huyen de una organización tradicional con un menú en la parte inferior estableciéndose en toda la pantalla. En la parte superior van apareciendo diferentes mensajes con los sucesos que ocurran en el pueblo, desde un nuevo nacimiento a un incendio o una enfermedad contagiosa y abriéndolos podemos ir directamente al lugar donde ha ocurrido el evento.

En la parte izquierda de la pantalla se haya el menú principal, con diferentes paneles muy útiles como el de urbanismo o el de uso de recursos (economía), pudiendo este último a su vez ser colocado fijo en la parte inferior. Otras opciones de este menú lateral son la de acelerar el tiempo y la de poder conocer los objetivos de la misión en la que nos encontramos. Y por último, en la parte superior derecha tenemos el minimapa donde mediante distintas indicaciones de colores podemos ver información adicional como por ejemplo minas que haya en la zona.

Tenemos dos modos de juego principales, la campaña, que se llama Misiones del César, y las partidas libres, denominadas Ciudades de Roma. Esta última permite jugar sin metas fijadas todo el tiempo que queramos en alguna de las aldeas predefinidas que nos proponen, enfrentándonos en cada una de ellas a algún tipo de desafío, como una orografía accidentada, la escasez de algún tipo de materia o incluso alguna bonificación como tener madera como recurso ilimitado.

En la campaña podemos comenzar con un completo tutorial donde se nos comentan las acciones más básicas y según vamos avanzando se nos muestran poco a poco todas las demás. Cada misión tiene varios objetivos, como puede ser cubrir ciertas necesidades o eliminar algún problema como una epidemia y disputas con una tribu bárbara, y es posible revisitar ciudades en fases posteriores, manteniéndose tal y como las dejamos la última vez.

Esto es algo a tener en cuenta, puesto que cuando conseguimos cumplir todos los requisitos se nos ofrece pasar al siguiente escenario, pero podemos retrasar este evento todo el tiempo que queramos mientras seguimos mejorando nuestra ciudad hasta la siguiente visita y así tener las cosas más fáciles.

Jugando en comunidad

Los juegos de construcción de ciudades no se prestan especialmente a tener un modo multijugador en el que enfrentarnos directamente contra otros adversarios, ya que para esto sería mucho más adecuado disponer de una mayor gestión militar con la que no contamos, así que esta opción no ha sido incluida en Civitas.

Pero siendo un Imperivm, donde según los creadores la comunidad de aficionados tiene una grandísima importancia y les ofrecen un gran soporte para proyectos posteriores, no han querido desechar completamente la idea de competir en línea y esto se ha implementado mediante un listado de puntuaciones.

El modo de juego se denomina Desafío Civitas y en él, hemos de hacer prosperar una ciudad de las propuestas obteniendo una puntuación por ello, pudiendo afrontar la misión con alguna bonificación que reste puntos, como tener un recurso ilimitado, o penalizaciones por tener ciertas desventajas, como un número máximo de edificios, pero que nos otorguen algunos puntos extra al resultado final.

De este manera, podemos competir por Internet con otros jugadores para ver quién es el mejor gobernador del mundo o al menos entrar entre los primeros. Pero además hay otra característica que ayudará a fomentar la idea de comunidad y es el hecho de poder realizar capturas directamente desde el juego, de manera que podemos mostrar nuestras ciudades al resto del mundo.

LO MEJOR

  • Cómo está enlazado todo entre sí
  • La ambientación y el realismo
  • La cantidad de opciones
  • La interfaz Rotae y los menús

LO PEOR

  • La baja dificultad
  • No habrían venido mal más edificios

CONCLUSIÓN

[image|nid=1431053|align=right|width=150|height=113] Imperivm Civitas (PC)Civitas es un juego realmente completo y que quizá muchos consideren superior a su principal rival actual en su género, Caesar IV. En general, se le pueden achacar algunos problemas como un apartado gráfico discreto, pero que al menos posibilita jugarlo en cualquier ordenador, una dificultad que a la larga puede resultar escasa, ya que se puede volver un juego excesivamente sencillo, o la total ausencia de gestión militar, que es posible que no agrade a algunos aficionados. Tiene opciones bastante completas y sólo se echa en falta un buen editor de terrenos y eventos. Tanto la campaña como las misiones independientes ofrecen muchas horas de diversión y si queremos competir con más gente, el Desafío Civitas es un modo muy interesante. La variedad de edificios es buena aunque consideramos que podría ser mayor. [image|nid=1431343|align=right|width=150|height=113] Imperivm Civitas (PC)La idea de que todo esté comunicado y tenga relación entre sí, es sencillamente excelente, poder apreciar como cada ciudadano hace sus labores, cómo cada edificio levantado repercute en sus alrededores, de qué manera se nota qué recursos llegan a cada zona de la ciudad, etc. Hay que medir la ciudad al milímetro y cada una de ellas nos llevará realmente mucho tiempo dejarla completamente a nuestro gusto. A todos aquellos amantes de la administración de recursos, de los juegos pausados y calmados y donde lo más importante no es precisamente tener habilidad con el ratón seleccionando unidades, este Civitas les gustará. Pero quizás el nombre de Imperivm no sea el más adecuado, pues apenas podrán manejar a sus tropas. Cómo está enlazado todo entre sí La interfaz Rotae y los menús La ambientación y el realismo La cantidad de opciones

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.