Super Monkey Ball: Banana Blitz
Super Monkey Ball: Banana Blitz
Carátula de Super Monkey Ball: Banana Blitz

¡Monos en pelotas!

José Arcas Ruiz

Sega tampoco ha querido falta al lanzamiento de Wii, y lo hace con una nueva entrega de sus monos más conocidos. ¿Por qué mantener el equilibrio con un stick analógico si puedes hacerlo con tu propia mano? Ármate de paciencia. Llega Super Monkey Ball.

Hace ya casi una generación de consolas que Sega dejó de hacer las suyas para dedicarse en exclusiva al desarrollo de videojuegos. Poco tiempo antes de ver a Sonic corriendo en una máquina de Nintendo -algo que fue verdaderamente un hito-, el desembarco en GameCube lo hicieron con un título de lo más peculiar.

Super Monkey Ball resultó ser un juego de concepción sencilla, que apenas requería aprendizaje, y consistía en algo tan directo como llevar a un mono metido en una bola por un camino hasta la meta. El punto donde verdaderamente recaía el éxito del producto era que no controlábamos al personaje sino directamente a la plataforma suspendida en el aire por la que se movía. Así, haciéndolo rodar con tacto y mucho pulso, el intrincado diseño de cada una de las fases nos retaba una y otra vez, por mucho que no lo consiguiéramos, a superar nivel tras nivel.

Monkey Ball Banana Blitz (Wii)

Curiosamente, esta situación se repite. Antes de volver a ver a Sonic a toda velocidad en Wii, Super Monkey Ball vuelve a ser el elegido para dar el primer paso muy poco antes de que lo haga el erizo azul. El mando de la nueva consola de Nintendo y el hecho de poder jugar con tan sólo inclinarlo con la mano aporta un poco de aire fresco a una idea igualmente buena con el paso de los años.

Control real del equilibrio

Hasta ahora, había que precisar los movimientos con el pad analógico, pero eso ya suena 'old-gen'. Hacerlo con el mando de Wii es una extensión natural de una jugabilidad tan apurada que es capaz de hacernos olvidar lo básico del diseño y el apartado gráfico. La mecánica es idéntica a la de antaño trasladada al control de posición del mando de Wii. La curva de dificultad del juego es adecuada, pero parece no tener límites. Quizá los primeros niveles muestren una dificultad algo inferior a los anteriores Monkey Ball con la excusa de adaptarnos a su nuevo control de forma natural y progresiva.

Las cien fases totales comienzan muy discretamente, tanto que algunos no tardarán en apoyarse en su aspecto visual para tacharlo rápidamente como 'un juego de crios'. Pero no mucho después en complicarse la cosa. De repente, debemos prestar toda nuestra atención para no caernos por tercera -cuarta o quinta- vez por el mismo sitio, cruzar por un paso concienzudamente estrecho y conseguir por el camino el mayor número de plátanos posibles.

Esta tensión de quedarnos a escasos centímetros del abismo es a la postre el gran aliciente del juego para ir progresando poco a poco. La concepción hasta la fecha de los mandos regulares dejaban el control principal del personaje a una cruceta o stick situado a la izquierda, manejándolo con el pulgar de esa mano. Cambiar este hábito y ser la mano derecha por sí sola la que debe hacer lo que hacia antaño la izquierda llevará unos primeros minutos de adaptación, y de forma casi inconsciente tenderemos a buscar con la zurda algo que evite que el mono se caiga a toda costa.

Monkey Ball Banana Blitz (Wii)

El tiempo es casi el único gran enemigo que encontramos en cada fase pues todo consiste en hacer el recorrido en el menor tiempo posible o antes de que este se agote. Los niveles ofrecen rampas, puentes, peraltes o pasarelas que propician recorridos laberínticos en busca del mayor número de situaciones por fase en la que podamos errar al mínimo despiste. Pero por primera vez podemos hacer que el primate salte dentro de la bola. No se ejecuta de ninguna forma particular, basta con pulsar A, pero algo tan sencillo permite que los niveles crezcan en diseño y ofrezcan mayor verticalidad.

La incursión del salto aumenta la rejugabilidad una vez hemos terminado cada uno de los niveles -que, todo sea dicho, no nos llevará demasiado tiempo-. Siendo un poco pillos y estudiando mínimamente el recorrido, podemos encontrar muchos atajos o saltos desproporcionados y acabar en cinco segundos fases que nos llevaban cincuenta.

El único inconveniente importante del juego o mejor dicho, la gran ausencia es la imposibilidad de controlar la cámara. Siempre situada tras la cabeza del mono, no permite girarla libremente o controlar su ángulo para intentar estudiar un poco el terreno. Quizá esta incorporación acabaría con el factor sorpresa de los niveles, pero permitiría que el ritmo se pausara en momentos clave y no tirarnos de cabeza hacia lo desconocido.

También entran en escena los jefes finales, de tamaño desproporcionado y con un punto débil que encontrar. De nuevo la cámara fija su posición de la forma más oportuna posible y comienza la acción. Algunos requieren movimientos frenéticos en el momento oportuno y otros esperar a una pauta determinada del enemigo para atacar nosotros. Incluso podemos, como en el caso de un dinosaurio mecánico, rodar por su lomo para acabar con él.

Monkey Ball Banana Blitz (Wii)

Estos enemigos finales aparecen al terminar cada uno de los diez mundos distintos -ocho iniciales más dos secretos- en los que se ambienta Banana Blitz . La jungla, el desierto, un barco pirata, cavernas, volcanes e incluso fases espaciales. No atienen a un patrón de diseño sino a una inspiración en común que aporta cierta frescura y evita que cada nueva fase sea parecida a la anterior.

Gráficamente el juego sufre un lavado de cara, pero sin meterse en camisas de once varas. Los fondos aparecen mejor aderezados, no tan vacíos como antaño. Mejoran las texturas y los detalles adicionales según cada mundo, ya sean palmeras o pirámides. El juego corre a 60fps y permite formato panorámico 16:9 y escaneado progresivo siempre que usemos el cable por componentes para verlo todo a 480p.

Todo tipo de extras

Si en Super Monkey Ball 2 encontrábamos un buen número de minijuegos bloqueados a los que íbamos teniendo acceso según completábamos el modo a un jugador, en Banana Blitz esta cifra se dispara y el empeño de sus desarrolladores por alargar la vida del producto en su lado multijugador ha alcanzado cotas casi exageradas. Cincuenta retos completamente distintos, algunos viejos conocidos, otros inspirados en juegos clásicos y algunos muy originales de cosecha propia.

La variedad es realmente extensa. Encontramos un simulador de bolos o boxeo claramente inspirado en Wii Sports, un excesivamente básico juego de disparos a lo Galaga, una diana, un minijuego submarino en busca del tesoro y hasta el clásico 'un, dos, tres, pollito inglés' de patio del colegio, moviendo el mando hacia delante y atrás simulando el gateo de los monos por el escenario. Vuelo, FPS, snowboard, pelea entre monos, levantar la bandera correcta…

Prácticamente la mitad resultan divertidos, algunos usan el mando muy inteligentemente y por lo general permiten pasar un buen rato solos o en compañía. Pero casi podemos imaginar a los chicos de Sega autoimponiéndose la cifra de cincuenta y completándola por fuerza con calzador. Casi hubiéramos preferido que la cifra no fuera tan espectacular y quedarnos con los realmente buenos.

LO MEJOR

  • El control se ha implementado de forma muy acertada
  • El número y la variedad de minijuegos, algunos verdaderamente memorables
  • Los jefes finales coronan muy firmemente cada uno de los mundos

LO PEOR

  • Cien fases pueden saber a poco
  • La cámara automática le resta interacción
  • Varios de los cincuenta retos adicionales no aportan prácticamente nada

CONCLUSIÓN

[image|nid=1137131|align=right|width=150|height=84] Super Monkey Ball: Banana Blitz (Wii)Super Monkey Ball: Banana Blitz reta a que cualquier persona que pase por delante de la Wii se pare a 'echar una partidita' y se vea en unos minutos intentando mirar por encima del hombro al resto de amigos. Sin armar mucho jaleo entre tanto título de lanzamiento, el usuario final debe saltarse los prejuicios sobre su diseño pasteloso. Encontrará un juego que le mantendrá ocupado durante mucho tiempo. [image|nid=1345795|align=center|preset=inline] [image|nid=1136995|align=right|width=150|height=84] Super Monkey Ball: Banana Blitz (Wii) La corta duración de algunos niveles -pese a que nos den 90 segundos, sobran la mayoría- hace que la centena sepa a poco, aunque insistamos en su rejugabilidad recogiendo todos los plátanos o intentando acabarlo en el menor tiempo posible con conductas casi suicidas. El hecho de que no requiera un Nunchuk es de agradecer cara al multijugador y lo hace accesible independientemente de la experiencia previa. - El control se ha implementado de forma muy acertada- Los jefes finales coronan muy firmemente cada uno de los mundos- El número y la variedad de minijuegos, algunos verdaderamente memorables

7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.