La importación en Europa, enjaulada

SCEE se ha puesto dura con la importación, que considera ilegal. Esa política ha acarreado la muerte de Lik-Sang y pone en jaque a otras dos tiendas en claro perjucio de sus miles de usuarios que importan habitualmente.

Los últimos actos de la división europea de SCE han creado estupor entre la comunidad de importadores europea. En un encadenamiento de sucesos, Lik-Sang cerró sus puertas una vez más en su convulsa historia, ésta vez debido a las presiones legales de SCEE y su empeño por prohibir la venta de productos Playstation a través de importación; Play-Asia y YesAsia, las otras dos grandes tiendas de importación afincadas en Hong Kong, reaccionaron inmediatamente y vetaron al territorio europeo para cualquier tipo de producto relacionado con PSP o Playstation 3, software o hardware (curiosamente no hay problema con Playstation 2).

En unos pocos días, la gran ruta oriental de la importación quedaba seriamente mermada. Tuve ocasión de hablar con uno de los miembros de atención al público de Play-Asia y el mensaje es claro: 'lamentablemente, en estos momentos no contemplamos un cambio en la situación para el futuro'. Parece que no se va a poder contar con ellos para importar juegos de PS3, ni tampoco de PSP, algo que ya se venía aplicando desde hace un tiempo.

¿Qué ha pasado? ¿por qué eliminar los códigos regionales para juegos si vas a poner más pegas que nunca a la importación? Examinando las explicaciones de SCEE, no se puede sacar mucho en claro. Los inconvenientes generados por las diferentes especificaciones eléctricas en cada país es algo que se advierte claramente en las páginas de importación, por lo 'la protección del usuario' no resulta un argumento muy convincente. Ni siquiera está del todo claro que SCEE tenga potestad para vetar la importación de un producto electrónico (en Inglaterra puede que sí gracias a la resolución del juez, pero la legislación británica es muy diferente respecto a otras en el continente europeo). Nunca sabremos quién tiene razón porque ninguna de las tres tiendas se puede permitir litigar en cada uno de los países de la Unión (cosa que sí puede hacer SCEE).

Analizándolo fríamente, la única explicación lógica de este celo por la importación sólo se puede explicar desde la frágil posición de la división europea dentro de la multinacional. Europa es un mercado jugoso, pero con muchos quebraderos de cabeza fruto de su evolución cultural y formación actual: multitud de idiomas, un sistema de televisión diferente (un problema que empieza a desaparecer gracias a la capacidad de los televisores de admitir diferentes señales), mercado fragmentado, elevadas tasas, un euro fuerte… Que nadie lo dude, cualquier miembro de SCEE desearía poder ofrecer una PS3 en la fecha anunciada, o no haber tardado tantos meses en traer una PSP. La decisión de la multinacional ha costado varios millones desperdiaciados en publicidad (fruto de ello podemos observar con estupor como Playstation 3 patrocina el campeonato futbolístico europeo por excelencia), por no hablar de los profesionales que sacrificaron sus vacaciones para diseñar la campaña de lanzamiento y tenerlo todo listo. 

¿Cuál es el problema de la importación para SCEE? Debido a la debilidad mencionada y a las crecientes posibilidades que ofrece la compra a través de Internet, unido a la paulatina eliminación del código regional, cada vez resulta más atractivo la posibilidad de 'puentear' el sistema de distribución europeo y buscar mejores y más fértiles pastos. Aunque hoy por hoy el número de importadores es pequeño, existe un 'riesgo' potencial de que la sangría de ventas aumente. Lo que deja de vender es SCEE va en perjuicio de su balance de cuentas y seguramente ocasionará complicaciones internas.

Pero, aunque la posición de la compañía es entendible, lo que resulta indignante es que hayan cargado con semejante celo contra una práctica que es honesta porque paga el esfuerzo de los responsables del juego. Mientras prácticas como el alquiler, los juegos de segunda mano o la piratería tienen efectos demoledores en la industria europea y no dejan un solo euro a la compañía, resulta que SCEE se pone dura con la importación, una práctica que sí que deja dinero a la compañía a escala global. Resulta indignante saber que ahora es muchísimo más fácil descargar un juego de PSP (Naruto por ejemplo) y jugar por tu cara bonita, que pagar 50 dólares por él. SCEE no está pensando en el usuario ni en facilitarle la vida a aquellos que busquen más que lo que el mercado europeo, por sus limitaciones naturales, puede ofrecerle; sólo está pensando en sus propios intereses (y las multinacionales, por grandes que sean, se deben a sus clientes).

Por supuesto como un usuario que importa el 95% de sus juegos y que suele utilizar Play-Asia para ello, lo que me pide el cuerpo es echar sapos y culebras, pero no lo haré. Los importadores siempre hemos tenido que lidiar con muchos problemas y parece que vamos a seguir haciéndolo. Somos un grupo de usuarios exigente, con un conocimiento de inglés (o incluso japonés) que nos permite disfrutar de los juegos en un idioma que no sea el castellano. Esperar lo que está esperando Europa por jugar a juegos como Kingdom Hearts 2 o Final Fantasy XII es inaceptable, especialmente en un mundo tan conectado y sobreinformado como el nuestro. Y ya no hablemos de los juegos que nunca llegarán a Europa. Hay importación porque hay demanda de ello y yo, por mi parte, voy a seguir importando.