Innovación para todos

Innovar cuesta, a partes iguales, tiempo y dinero. Pero, ¿son los usuarios del invento final los que deben pagar el alto precio de la investigación y desarrollo? Innovación sí, pero como las stock options: para todos.

Qué diríais si os contara que una multinacional farmacéutica, tras años de inversión en I+D, consigue descubrir una vacuna hábil contra todo tipo de cánceres. Se podría decir que habrían encontrado el invento del siglo, merecedor de un premio nobel. Desde otro punto de vista, el del hombre de negocios, tal descubrimiento no sería sino el negocio del siglo.

La patente del descubrimiento y la exclusividad de fabricación de dicha medicina implicarían que la mencionada multinacional produjera las cantidades de vacuna que quisiera y ponerlas al mercado al precio que se le antojara. Para algunos sería justo, ya que ellos han invertido tiempo y dinero en su creación, por tanto le correspondería la exclusividad de la explotación. Que injusto, pensaríamos el resto, miles de personas muriendo el mundo por una enfermedad para la que existiría prevención pero que no se podrían permitir.

Extremas situaciones como ésta existen en el mundo, con enfermedades que atacan los países 'subdesarrollados' y cuya población muere por falta de recursos, al igual que con enfermedades para las que no se busca tratamiento porque afectan a un porcentaje de población tan bajo que su producción no ofrecería beneficios. Pero extrapolemos esa situación a la tecnología del ocio. Una multinacional, Nintendo, que ha exprimido al máximo las ideas de sus cerebritos durante el último lustro, se presenta en el mercado con un innovador mando de control que, según los que lo han probado, cambiará la forma de entender los videojuegos. Pero, ¿es justo que solamente los que compren una máquina de Nintendo puedan disfrutar de esa tecnología?

Seguro que en este momento las respuestas se contradicen con lo opinado en el primer punto. Que lo han inventado ellos y no otros, que porque el resto de compañías tendrían el derecho a fabricar un mando que ha ideado la gente de Miyamoto, que el resto de compañias no saben innovar, sólo copiar, etcétera. Salvando las enormes implicaciones éticas que existe entre un avance para la medicina y uno para el ocio, la situación guarda ciertas similitudes. Muy bien, tanto la farmacéutica como Nintendo han logrado un avance, aprovechémonos todos, disfrutémoslo sin mirar quien sí o quien no ha patentado el invento.

Me encanta el revomando y aplaudo a Nintendo por él; eso sí, como todo hardcore gamer venido a menos con la edad y el tiempo del que dispongo para jugar, guardo cierto recelo hacia la compañía de Kyoto y hacia los usos jugables que podremos darle al innovador gadget. Y por tanto me niego en rotundo a tener que ceñirme a los juegos que desarrolle Nintendo y las third parties que la apoyen. No dudo que Wii Sports, Mario Galaxy o Wario Ware serán unos juegazos divertidísimos y que sacarán todo el partido posible al wiimote. Pero no quiero, no puedo concebir que su uso deba limitarse a ellos.

Si es tan bueno como se dice para controlar videojuegos en primera persona quiero poder usar el revomando para jugar al Half-Life 2 y apabullar a todos los que se osen enfrentarse a mi en el Counter Strike; quiero que el Jefe Maestro hable en castellano neutro a través del altavoz del mando, apuñalar con él a las bestias de Oblivion; si el mando es tan bueno como parece para detectar la inclinación quiero usarlo para jugar a una secuela de Burnout, para hacer curvas imposibles en un nuevo WipeOut; si es tan preciso para apuntar a la pantalla y controlar los objetos que en ella se muestran, quiero controlar con él a las tropas del Age of Empires.

El revomando es un prometedor invento, aunque queda por ver si pasará a la historia como el gadget que cambió la forma de concebir los videojuegos o por ser el invento que llevó a un nuevo fracaso a la compañía del Sol Naciente (recordemos Virtual Boy). Apuesto a que no se llegará a ninguno de los extremos, que Wii triunfará pero no será la marca predominante del mercado, al menos en occidente. Así que por el bien de todos, lo digo en voz bien alta: Nintendo, queremos el revomando para disfrutar de una nueva forma de control de los videojuegos, pero no solo de los tuyos. Aunque para ello debamos esperar a la sucesora de la next-gen.