El futuro nos espera
La industria española de los videojuegos pasa por un buen momento. Ha llegado el momento de que sus protagonistas reciban la atención que se merecen desde frentes muy diferentes.
Hace cinco años, la repercusión internacional de los videojuegos desarrollados en España se limitaba casi exclusivamente a los títulos de Pyro Studios. Bajo el paraguas de Eidos Interactive, la editora de Lara Croft, el estudio madrileño consigue que sus creaciones lleguen a todo el mundo desde el ya lejano primer Commandos. Al ver las tres entregas de Commandos, uno podría sospechar que el estudio se ha dedicado a exprimir la saga en demasía, pero otros lanzamientos muy diferentes de estrategia como Praetorians e Imperial Glory y el reciente Commandos: Strike Force demuestran que Pyro no teme arriesgar en nuevos caminos.
Afortunadamente, hoy el panorama del desarrollo de videojuegos en España tiene mucha más vida. A estudios con varios títulos a sus espaldas como Revistronic y Pendulo Studios, y que siguen en marcha con nuevos proyectos como Witches, Fenimore Fillmore's Revenge y Runaway 2, se le han unido nuevos y refrescantes equipos de desarrollo que invitan a un prudente optimismo. Y la prudencia es necesaria porque con la nueva generación de consolas, la inversión en desarrollo se dispara, y la opción más asequible sería centrarse en el PC. Aun así, casos como el de Silicon Garage Arts, que tiene previsto lanzar en 2008 The Shadow of Aten para PC y Xbox 360, demuestran que es posible apostar por las nuevas consolas.
La variedad de géneros está garantizada, aunque los deportes, la estrategia y las aventuras son los preferidos por los estudios españoles. Gaelco Multimedia con su saga PC Fútbol y Digital Legends Entertainment con el recientemente presentado Soccer Fury cubren la cuota deportiva; Legend Studios con la Guerra Civil Española apuestan por la estrategia, un género muy cuidado también en Pyro; y Revistronic con Fenimore Fillmore's Revenge y Pendulo Studios con Runaway 2 son excelentes exponentes de las aventuras 'made in Spain'.
Pero además de los estudios de desarrollo, es importante contar con editoras y distribuidoras españolas. Friendware acumula una larga historia a su espalda, aunque está centrada más en la publicación de títulos extranjeros. FX Interactive cuenta con una importante presencia en Italia y, a pesar de contar un catálogo formado mayoritariamente por títulos extranjeros, incluye algunos títulos españoles. Silicon Garage Arts han recurrido a una consultora especializada, Schanz International Consultants, para buscar editora y de la promoción internacional de Runaway 2 se encarga la empresa gala Focus Home Interactive. Probablemente la editora que asumió el papel de abanderada del pabellón español en el reciente E3 fue On Games, que se llevó a Los Ángeles cuatro títulos de otros tantos estudios españoles. Eso sí que demuestra una apuesta contundente por el producto local.
Vemos que los estudios y las editoras confían en sus posibilidades y arriesgan, pero todo podría ir mejor en dos frentes. Por un lado, las subvenciones. Conocidas son las subvenciones que disfrutan estudios de primer nivel como el de Ubisoft en Montreal, y eso a pesar de que sus éxitos son sonados. En cambio, en España las subvenciones para el desarrollo de software en general, y de videojuegos en particular, son una ilusión. La sensibilidad de los políticos de Quebec y de España está a años luz. Unos son conscientes del potencial de esta industria en cuanto a la creación de puestos de trabajo, generación de riqueza y apuesta por la innovación y el desarrollo. Los otros se conforman con disfrutar de su chófer oficial y de echarse las culpas entre ellos.
Por el otro, la lacra de la piratería, tantas veces denunciada. Cada día es más fácil piratear videojuegos y muchos jugones ya ni se plantear pasar por la tienda. En internet encuentran lo que buscan y que "les quiten lo bailao". Lo ideal para asentar estudios de desarrollo es conseguir que sus títulos gocen de un éxito internacional, pero si ya en el país de origen es difícil vender cien mil unidades, la misión se convierte casi en un imposible.
La industria española de los videojuegos, un término considerado algo ambicioso por parte de algunos de sus propios integrantes, está en un momento dulce. Los estudios de desarrollo y las editoras confían en su futuro y apuestan con decisión por él. Ahora sólo falta que políticos y usuarios les demos un nuevo empujón para dar más a conocer nuestros productos fuera de nuestras fronteras.