Shadow of the Colossus
Shadow of the Colossus
Carátula de Shadow of the Colossus

Comienza la era de los Colosos

Luis López Escudero

El Team ICO de Fumito Ueda ha puesto precio a la cabeza de dieciséis titánicos seres a cambio del alma de una inocente joven. Como herramientas de caza se ofrecen una espada rúnica y un arco, como compañero de aventuras, Agro, un infatigable corcel. Acepta el reto y sumérgete en esta épica aventura como pocas hemos conocido.

Nota del editor: Se recomienda consultar los textos publicados previamente sobre el título para conocer todos sus detalles.

Shadow of the Colossus es un accidente necesario en la vida de toda industria atrapada por sus convenciones, por sus formulismos. Un accidente provocado por personas con voluntad suficiente para saber aprovechar las oportunidades, escasas, que ofrecen compañías preocupadas en especular con la salud de la industria. También es una obra de autor, joven, con ambiciones, con "manías", con ganas de demostrar y demostrarse a sí mismo. Y, al mismo tiempo, es un peculiar rompecabezas donde el concepto de movimiento es el auténtico protagonista, el patrón con el cual se moldean sus piezas.

Merecida victoria

Vida y muerte
 

La primera página de esta fantasía nos traslada a un solitario acantilado. En medio de la noche, nuestro personaje trasporta un cuerpo inerte a lomos de su caballo. Se dirige hacia los confines del mundo, hacia la tierra prohibida, lugar donde se dice que habita Dormin, ente con poder sobre el alma de los muertos. Quiere devolver la vida a la muchacha que yace sobre sus brazos, muerta por culpa de un destino maldito. Una vez allí, en el Altar de la Veneración, ante dieciséis imponentes ídolos de piedra, sella un pacto con dicho ser.

Merecida victoria

Para recuperar el alma de la joven deberá acabar con las encarnaciones de las estatuas que habitan en ese mundo maldito: los colosos. Elevando la Espada Antigua encontrará la luz que le guiará en su cometido y le permitirá acabar con estos monumentales engendros. Pero Dormin le advierte. El precio que tendrá que pagar podría ser demasiado grande. Resuelto a cumplir el pacto, hace caso omiso a su recomendación. No le importan las consecuencias.

Con esta premisa da comienzo la epopeya de un hombre dispuesto a todo con tal de liberar a una muchacha de las garras de la muerte. Mientras pasamos las hojas de esta emocionante lectura, descubriendo nuevos matices de la historia, comenzaremos a tomar conciencia de las acciones del protagonista, de sus consecuencias.

Historias simples

Dibuja este rompecabezas un relato simple en sus premisas y complejo en sus preguntas. Encontramos aquí una reflexión sobre algunos de los aspectos más oscuros de la condición humana. ¿El fin siempre justifica los medios? ¿Por que se ha de matar a terceros para salvar a personas que dependen de nosotros? ¿Constituye la violencia una parte más de nuestras vidas? Todos los interrogantes que suscita entroncan directamente con aquellos que ya planteara Ueda de forma más desdibujada en su anterior trabajo, ICO. Y como ya hiciera entonces, para lanzar estas cuestiones, se sirve del único lenguaje que diferencia a los videojuegos de otras artes: la interacción.

El instinto de protección que inspiraba la indefensa Yorda conforme nos abríamos paso por los pasillos del castillo, da paso a la toma de consciencia de nuestras acciones, a la sensación de culpabilidad, tras ir robando los últimos alientos de vida de estos enigmáticos colosos.

Todo ello sin apenas requerir el uso de las otrora socorridas secuencias de vídeo. De hecho, sólo hay tres secuencias significativas en todo el juego y sobra decir que su factura es exquisita. Nada de manierismos y movimientos de cámara absurdos tan comunes en esta industria. Una lástima que existan tan pocos creadores que entiendan este lenguaje como Ueda.

Jugabilidad

Las piezas de Shadow of the Colossus poseen formas de lo más variopintas. Desde acantilados, lagos, desiertos o ciudades derruidas hasta colosos de dimensiones enormes. Porque aquí, en esta obra, en este rompecabezas, las piezas cambian, evolucionan y, por supuesto, se desplazan a su antojo. Y esta condición descubre precisamente su identidad dentro de un mundo regido por parámetros estáticos.

La primera certeza que asalta al jugador es la claridad y lo intuitivo de la propuesta. No hay combinaciones interminables de botones ni multitud de estadísticas que tener en cuenta ni rebuscados sistemas de puntuación. Como buen rompecabezas que es, su profundidad, su complejidad nace del análisis e identificación de las piezas que se encuentran a nuestra disposición y cómo habremos de colocarlas para completarlo correctamente.

Ahí es donde reside gran parte de su encanto. Divisar los puntos débiles del coloso con la Espada Antigua, observar cada uno de sus movimientos, azuzarlo con flechas para hacer notar nuestra presencia, comprobar sus reacciones, tener en cuenta las posibles ventajas naturales que nos proporciona el entorno, considerar la utilidad de Agro, etc.

Y una vez decidida la estrategia, procedemos a aplicarla, a unir las piezas que, a priori, parecen encajar correctamente. Y entramos de lleno en un proceso de deducción, de prueba y error en el cual terminan por confirmarse las sospechas iniciales. Hay pocas experiencias más satisfactorias y enriquecedoras que la proporcionada por esta obra: Modificar completamente nuestras estrategias debido a la inesperada reacción del coloso, movernos a otra zona de su cuerpo que parece presentar menos inconvenientes tras un análisis más detallado, buscar ese salto que desafía a la gravedad para lograr una posición ventajosa, agotar las pocas fuerzas que nos quedan para llegar a ese pequeño saliente, soportar los continuos vaivenes de su cuerpo, etc.

Un universo de miles de posibilidades, de interacciones entre cuerpos en movimiento de tan diversa escala que, definitivamente, se ha de saborear para apreciar en toda su magnitud. Todas y cada una de las dieciséis batallas que deberemos de librar son distintas en su naturaleza, diferentes en su desarrollo. Habrá luchas que tendrán lugar en el aire, en lagos brumosos, en desiertos, contra colosos pequeños y feroces, colosos con formas de aves, bípedos, etc. El estudio se ha preocupado en evitar cualquier tipo de similitud en los retos que proponen y ha salido airoso en esta particular contienda para beneficio de todos.

A pesar de sus múltiples bondades, Shadow of the Colossus sufre en su ejecución las carencias propias de obras que transitan por caminos no explorados. Se echa en falta un poco más de arrojo, agresividad en el comportamiento de los colosos mientras escalamos por sus cuerpos. En ocasiones resulta excesivamente sencillo llegar al punto débil una vez hemos descubierto como poder agarrarnos a una de sus extremidades. ¿Por qué no intentan aplastar a esa hormiga que sube por uno de sus brazos con su otra mano o usando la pared que se encuentra a poca distancia? Estos añadidos no tendrían porque ir reñidos con la accesibilidad que ofrece el juego, sino todo lo contrario, habrían enriquecido una experiencia ya de por si sobresaliente.

El contrapunto a la descarga de adrenalina que suponen las batallas lo protagoniza nuestra sosegada travesía por la tierra prohibida. Muestra aquí la obra su parte más contemplativa y menos interactiva. Aunque se agradece este cambio de dinámica para así poder deleitarse con la belleza de los paisajes retratados, en algunas ocasiones, estas secciones llegan a resultar monótonas, pues ni el componente de exploración es demasiado importante ni las recompensas demasiado estimulantes. La recogida de frutas y caza de pequeños reptiles proporcionan mejoras apetecibles, pero las mecánicas son tan permisivas que no constituye una necesidad real el poder aumentar nuestra vida o nuestra capacidad de agarre.

Para los más intrépidos y orgullosos que disfruten exprimiendo sus compras, el juego ofrecerá un modo difícil donde no sólo serán necesarias más estocadas para tumbar a nuestros contrincantes sino que, además, algunos de ellos disfrutarán de nuevos puntos débiles que encontrar y a los que acceder. Por otro lado, también se dispondrá de un modo contrarreloj para promover nuevas estrategias de asalto entre los más insistentes. Aunque pueda parecer que sólo existe una única vía para acabar con ellos, los usuarios de otras regiones han demostrado ampliamente que se pueden lograr auténticas proezas. Palabra. Además, participando en dicho modo podremos desbloquear aún más cantidad de extras.

Sonido

¿Qué mejor forma de encolar este rompecabezas que con la inspiradísima banda sonora de Kow Otani? Oriundo de series de animación como la saga Gundam o la peculiar Haibane Renmei y de películas de corte fantástico como Gamera, Otani se empapa del vigor e imaginería del mundo ideado por Ueda hasta tal punto que se hará impensable el concebir la supervivencia del uno sin el otro. Pura simbiosis de imagen y sonido.

Evocadora de tiempos remotos, exótica en sus matices, melancólica en su concepción y enérgica en su desarrollo, el trabajo de este compositor tiene poco o nada que envidiar a las mejores de su género. Uno de los grandes descubrimientos del juego. Sin duda alguna. Por si fuera poco, está perfectamente integrada en su desarrollo, adaptándose a las distintas situaciones que afrontaremos en nuestras épicas batallas.

Y para despertar a un jugador embriagado por el acompañamiento musical aparece el silencio, la realidad de una tierra desértica, desolada. El susurro de las corrientes de aire, los relinchos de nuestro fiel Agro o los ruidos que producen los pequeños seres vivos que reptan y malviven en este inhóspito lugar serán los compañeros más habituales de nuestra travesía. No existe mejor manera de explicar el diálogo de la soledad y Ueda nos lo ha vuelto a recordar por si alguien lo había olvidado. Sencillo, directo e implementado con la calidad y el detallismo de auténticos perfeccionistas.

Gráficos

Las figuras y paisajes que se aprecian en el rompecabezas comparten más de una similitud con el universo creado por Ueda para su primera obra. Sin embargo, el fantástico medievo europeo de Ico se fusiona en Shadow of the Colossus con las culturas precolombinas para dar lugar a un mestizaje visual cautivador. Fusión evidenciada en los restos de las edificaciones que se conservan en la tierra prohibida y que brilla con especial sinceridad en los auténticos protagonistas de la función: los colosos.

Entidades solemnes que cabalgan entre la vida y la muerte. Seres inspirados en diferentes especies de la naturaleza, recubiertos de amasijos de rocas. Rocas que dibujan figuras inertes de nuestra vida cotidiana. Probablemente nos encontramos ante uno de los hallazgos visuales más personales que se recuerdan en videojuego alguno.

Siendo tan importante el aspecto cinemático para su desarrollo, las animaciones no podían ocupar un papel secundario en la obra. Y, ciertamente, no lo desempeñan. Todo lo contrario. Se encuentran perfectamente integradas en el núcleo jugable, siendo serviciales cuando se requiere y sorprendentes cuando se lo pueden permitir, casi siempre. Los animadores han sabido captar como pocos las diferencias de velocidad asociadas al movimiento de los cuerpos en relación a su tamaño y masa corporal. Logran acentuar de forma magistral el fantástico sentido de la escala que exuda toda la obra. Digno de admiración.

Los engranajes que mueven esta gran maquina se han ensamblado con materiales ambiciosos: simulación de HDR, fur shading, motion blur, sombras proyectadas, complejos sistemas de partículas, etc. No se puede negar que los inquietos programadores han construido un motor que ha permitido trabajar al resto de creativos con bastante libertad. No hay mejor prueba que deleitarse con la arquitectura gótica del Templo de Adoración bañada por los rayos de un sol hiriente hasta límites embriagadores, las polvaredas que levantan los colosos con sus fuertes pisadas o la conseguida y funcional interacción entre los cuerpos de los colosos y de nuestro protagonista. No hay muchos juegos en Playstation 2 que puedan presumir de tantos lujos.

Sin embargo, estos meritorios logros técnicos se ven empobrecidos por precariedades importantes en algunos apartados. La tasa de imágenes por segundo fluctúa casi durante la práctica totalidad del juego, llegando a niveles no permisibles en giros importantes de cámara o durante enfrentamientos concretos con ciertos colosos. El efecto de difuminado o "blur" ayuda a digerir esta carencia hasta cierto punto pero, en ningún caso la hace desaparecer.

Merecida victoria

Resulta lamentable tener que elogiar la calidad de la conversión PAL que se nos presenta puesto que estos casos deberían constituir la norma y no la excepción. Sin embargo, sería poco certero no premiar a aquellos estudios que realizan este "esfuerzo" teniendo en cuenta la realidad que vive la industria en nuestro continente de desfavorecidos. Ello nos conduce a resaltar la presencia del selector de hertzios y el mantenimiento de las opciones de visualización que disfrutaron el resto de regiones. En otras palabras, no se ha suprimido el scan progresivo y disfrutaremos de un formato panorámico real. Además, se ha de resaltar la calidad con la que ha sido tratada la edición. Por segunda vez consecutiva, este estudio nos ha vuelto a demostrar que los europeos no nos tenemos porque conformar con ninguna clase de tijeretazos. Gracias.

LO MEJOR

  • Concepto desgarradoramente innovador y ejecución sobresaliente.
  • La conversión al sistema PAL y los extras que le acompañan.
  • La riqueza visual que despide.
  • Los diseños de los mastodónticos colosos.
  • Trabajo para el recuerdo de Otani en la banda sonora.
  • Transmite una fuerte carga reflexiva en el argumento.
  • Ueda confirma sus dotes creativas tras despuntar con ICO.
  • Una de esas producciones que sólo se ven cada 5 años.

LO PEOR

  • La tasa de imágenes por segundo.
  • Podría haber explorado más las novedosas propuestas que hace.

CONCLUSIÓN

[image|nid=1476261|align=right|width=150|height=113] Shadow of the Colossus (PlayStation 2)Con tan solo dos obras en su haber, Ueda se ha convertido en un autor de principios en una industria sin ellos. Lejos de ser devorado por su propia creación, ha buscado nuevas formas y conceptos más allá de ICO, nuevos océanos por los que navegar con este Shadow of the Colossus. Resulta difícil recordar semejante bofetada a los convencionalismos preestablecidos. Y por ello deberíamos apoyar su enorme esfuerzo. Lo tiene todo para ser considerado uno de los 5 títulos imprescindibles de todo el ciclo de vida de PlayStation 2. Una obra maestra que aunque no es perfecta, ya que la perfección es imposible de alcanzar, se acerca mucho a este estado virtuoso. Concepto desgarradoramente innovador y ejecución sobresaliente. La riqueza visual que despide. Trabajo para el recuerdo de Otani en la banda sonora. Ueda confirma sus dotes creativas tras despuntar con ICO. La conversión al sistema PAL y los extras que le acompañan. Los diseños de los mastodónticos colosos. Transmite una fuerte carga reflexiva en el argumento. Una de esas producciones que sólo se ven cada 5 años.

10

Obra maestra

Una obra maestra que ha dominado su género para colocarse en la cima del mismo. Un coloso de su generación que seguirá siendo comentado y recordado en el futuro. La nota máxima no implica perfección, sino que es usada para señalar a un referente absoluto en el que los demás pueden y deben mirarse.