Call of Duty 2: Big Red One
Call of Duty 2: Big Red One
Carátula de Call of Duty 2: Big Red One
  • 8

    Meristation

De vuelta al infierno...

Juan Porteiro

Los FPS bélicos realistas llevan presentes en nuestras máquinas desde hace varios años, con el nombre de "Medal of Honor" como máximo estandarte. Sin embargo, hace un par de años Infinity Ward agarró por el cuello esa contienda, la removió, y sacó de su sabiduría un producto excelente como fue Call of Duty. Ahora llega la segunda parte de esta saga en consolas, con el precedente nada halagüeño de su primera versión. ¿Es verdad que segundas partes nunca fueron buenas? Aclárate con nuestro análisis...

Uno de los juegos del 2003 fue, sin duda, Call of Duty para PC. El programa de Infinity Ward se reveló como un auténtico 'Medal of honor Killer' gracias a su fantástica ambientación, apartados gráfico y sonoro y, sobre todo, por la sensación de no encontrarnos solo en la lucha contra el tercer Reich. Cantidad de personajes en pantalla luchando, disparando, cayendo fulminados, tirando granadas,... una maravilla, vamos. Estaba claro cuál era el ejemplo a seguir.

Observa Call of Duty 2: Big Red One en movimiento en este vídeo.

Su paso a las consolas no resultó todo lo bien que su nombre merecía, y el programa - realizado por Spark Unlimited y que no tenía nada que ver con el juego de PC- resultó con fallos graves, además de un apartado técnico pobre. Ahora, Treyarch -los responsables del estupendo Spiderman2 de consolas- y Grey Matter han dado el do de pecho para que la saga en consolas recupere parte del prestigio que hizo perder su primera incursión, y devolver a la saga la fama y buen hacer que esta segunda parte en consolas -que se desarrolla en los mismos escenarios que su versión PC, pero con otro desarrollo diferente a nivel global- sí posee.

Call of Duty Big Red One nos pone en la piel de un solo soldado, a diferencia de su anterior versión donde cambiábamos de personaje y de bando según las fases. Ahora pertenecemos a la primera división de Infantería de los EE.UU., los llamados Big Red One. Esta división fue famosa por la gran cantidad de misiones históricas en las que estuvo, desde el Norte de Africa, pasando por Francia en el desembarco de Normandía y otros países como Italia y llegando a la rendición final nazi en Alemania.

En esta ocasión, como decíamos antes, seremos un solo personaje todo el juego, pero la inmersión que se ha logrado supera con creces a su anterior juego, ya que en Big Red One veremos pasar a multitud de NPC's que serán nuestros amigos durante varias misiones -distribuídas en un plano cronológico de 3 años- y con los que se compartirán divertidas y emocionantes charlas que veremos recogidas en las cinemáticas realizadas con el motor del juego.

Como en cualquier guerra, el sinsentido, cruel y realista destino hará que podamos ver cómo después de sobrevivir a emboscadas y batallas duras, los veremos perder la vida, sin más, y en las situaciones que menos peligro representaban. Se ha intentado retratar la crudeza de la guerra en todo su apogeo, con situaciones que cambian en  1 segundo y cuando todo parecía calmado, dando al traste con vidas de los que han sido nuestros compañeros en los momentos buenos y en los malos. Big Red One se presenta como la visión más realista de la guerra que hemos visto en nuestras consolas. Lo logra al final? Antes de nada, ponte el casco y carga tu arma para leer nuestro análisis...

G r á f i c o s .-
Treyarch y Grey Matter presentan un acabado visual bastante bueno en general, aunque encontramos detalles mejorables. Para empezar, los menús del juego son bastante simples, y las opciones de configuración visual menos que mínimas -no hay ni siquiera una opción para elegir formato de pantalla ni para recolocarla-. Se pueden hacer las cosas de varias maneras, pero con tan poca atención para el usuario no. Nos merecemos un trato mejor para las opciones de juego.

Entrando en lo que es el juego en sí, encontramos un motor gráfico bastante robusto donde tendrá que lidiar con multitud de personajes en pantalla, escenarios amplios y con mucha carga de efectos gráficos como polvo, humo y fuego. El resultado final no llega a ser perfecto por varios factores que después comentaremos, pero su acabado global se puede tildar de más que decente, incluso en algunas ocasiones de notable.

Los personajes tienen un modelado bastante conseguido, así como los escenarios -con multitud de detalles en las zonas urbanas-. Sin embargo, lo que más llama la atención es el buen hacer en la implementación de la luz ambiental. Tanto las batallas diurnas, como los ataques nocturnos o al atardecer tendrán un acompañamiento visual muy vistoso gracias a una aplicación de la luz bastante acertado, con una paleta de colores muy variada y realista.

Esto queda un poco en entredicho por unas texturas mejorables -en ocasiones algunas texturas son, realmente, vergonzantes en PS2- en general, aunque la variedad de los mapeados sea bastante bueno. El texturizado de los personajes es lo mejor, así como el diseño de vestuario y las armas, muy bien acabadas tanto en las texturas como en su modelado. Su reproducción de la cadencia de fuego es muy bueno, y las animaciones de la recarga o del retroceso que posee cada una son simplemente brillantes.

Las animaciones de los personajes son, en general, mejorables. Sin embargo, la forma de morir según la zona del cuerpo alcanzada con el fuego está bastante bien conseguida. Sin embargo, ver a nuestros compañeros correr agachados, apuntar, girar sobre sí mismos, etc no nos deja una sensación muy buena, ya que esas animaciones -las que veremos el 90% de las veces- no tienen un acabado muy pulido.

Los efectos gráficos, por el contrario, son todo un espectáculo para nuestros ojos. Desde el zoom del bazooka, pasando por el rifle sniper, las explosiones, el humo, los aviones que caen derribados, los tanques reventados, los edificios ardiendo... todo muestra un acabado más que bueno, y la sensación de encontrarnos en plena Alemania Oriental con todos los edificios arrasados por las explosiones, rodeados de humo y de fuego enemigo, es muy emocionante.

Las fases en las que llevamos un tanque o controlamos un arma pesada de posición también están muy bien logradas, con una visión espectacular de nuestro alrededor -sobre todo los momentos aéreos, con el suelo a miles de pies y las nubes rodeándonos-. Un acabado visual detallado y con grandes efectos de humo y fuego mostrándonos el poder de nuestra artillería.

¿Pegas? Por supuesto. Por ejemplo, los escenario son muy poco -por no decir nada- interactivos, y ya podemos dispararle a un jarrón con una metralladora que parecerá hecho del mismo material que las cajas negras de los aviones. Tampoco se salva la demasiado clara visión de que estamos ante un juego sin libertad, ya que los caminos trazados son demasiado claros. Ni con un tanque podremos derribar una puerta que esté cerrada, porque simplemente, no vamos a pasar por allí. También -aunque esto puede ser ya algo más personal- la ausencia de sangre en las batallas-. No se trata de hacer una carnicería, pero el realismo que desprende la acción se ve mermado por la ausencia de la hemoglobina en los tiroteos. Podrían haber puesto una opción para visualizarla, pero simplemente no incluirla nos parece un defecto muy visible.

En definitiva, un apartado gráfico que no desentona, incluso con momentos y efectos brillantes, unas armas casi perfectas, un texturizado mejorable y unas animaciones de los personajes que también podrían estar mejor. Sin embargo, y aún con estos defectos, la sensación global es bastante buena, y ofrece un aspecto más que robusto.

M ú s i c a .-
Graeme Rewell, responsable de bandas sonoras cinematográficas como Las crónicas de Riddick o Sin City, se estrena aquí como compositor para música de videojuegos. La verdad es que el resultado no podía ser mejor, ya que la banda sonora acompaña la acción de forma más que brillante, aunque no esté presente durante las batallas. Y eso no significa que estemos oyendo la música todo el tiempo, si no que ésta aparece en los momentos en que mejor apoya la ambientación y la emoción. Notas pausadas durante los diálogos con los compañeros y superiores, ritmos más altos y con aire de epopeya para los comienzos de los grandes enfrentamientos. Bastante lograda, calidad contrastada y acabado muy bueno. Una buena banda sonora no es aquella que está presente todo el rato, si no la que mejor implementada está en el juego.

S o n i d o  F X .-
Este apartado merece, de por sí, un sobresaliente. Tanto las voces como todos los elementos acústicos están reproducidos y grabados con una calidad fuera de toda duda (de hecho, armas y vehículos están grabados de sus modelos originales en su gran mayoría para lograr el máximo realismo posible). Si a eso le añadimos la gran variedad que encontramos -diferentes según los escenarios y su acústica- de armas, explosiones, motores de coches, camiones, aviones, armamento pesado,... una aglomeración de FX impresionante, que con un Dolby Pro Logic II atronador es digno de poner al más alto volumen, por mucho que molestes a los vecinos. Brillante.

J u g a b i l i d a d .-
Estamos ante un FPS bélico, eso está claro, pero la verdad es que su mayor característica es que se diferencia bastante de los clásicos Medal of Honor de EA en su ambientación e inmersión. Call of Duty 2 BRO nos mete en el pellejo de un soldado en los tres últimos años del poder nazi, recorriendo medio mundo para deshacernos del tercer Reich en batallas cruentas, difíciles y en algunos momentos, casi imposibles. Pero lo mejor es que no estaremos solos. De hecho, siempre tendremos compañeros a nuestro lado.

Es uno de los mejores puntos que tiene CoD2: la sensación de ser PARTE de un ejército, y no el 'yo contra el mundo' que fueron casi hasta el final los MoH. Aquí hay compañeros que se cubren, atacan, retroceden, etc. Eres uno más dentro de tu compañía, pero sin embargo eres la clave para cualquiera de las fases, ya que tus acciones en los momentos y puntos clave son los que harán discurrir la acción y el argumento del juego.

Sin embargo, y llegados a este punto, también tenemos que decir que aunque la mecánica de juego se rige por un radar donde podremos observar el punto hacia el que nos tenemos que dirigir y cumplir los objetivos que nos han encomendado, se nota demasiado el protagonismo de los scripts. Estos inundan todas las fases, y aunque la sensación de ser parte de un ejército es muy buena, también es verdad que las cosas se 'activan' cuando llegamos a ellas. Esto se repite durante todo el juego de forma bastante clara, dejando al final una sensación algo 'artificial'. Aún así, el ritmo de juego y el desarrollo de la acción compensan este defecto.

El control está bastante ajustado y es personalizable, lo cual se agradece para que cada usuario lo adapte a su habilidad. Tendremos las clásicas acciones de disparo, granada, zoom, saltar, el golpe con el arma, recarga, cambio de arma, asomarse lateralmente,  cambio de posición (de posición vertical a estar cuerpo a tierra, pasando por arrodillado) y salto (aunque este es el movimiento más inútil de todos -excepto para el multiplayer-, ya que ¿para qué sirve el salto si no puedes ni cruzar pequeñas alturas?. Todas estas acciones son más que suficientes para lograr una jugabilidad variada, gracias sobre todo al buen trabajo en el diseño de los niveles.

El desarrollo de las fases es el típico por objetivos, aunque no estarán todos activos desde el principio, el éxito de una fase implica el desarrollo de la siguiente dentro del mismo nivel, y el diseño de éstos se ha cuidado mucho, además de darle bastante variedad. Dentro de un mismo nivel podemos estar defendiendo una posición desde una metralladora de posición, después pasar a neutralizar varios antiaéreos, y finalmente ocupar una plaza estratégicamente importante. No hay momento para descansar, y la cobertura será uno de los principales bastiones de que lleguemos sanos y salvos al final de cada nivel.

La posición de agachado es vital en casi todos los tiroteos. Además, saber aprovechar las posiciones cubiertas para ir avanzando hacia el enemigo serán otra de las claves. La utilización de las granadas en sitios muy concurridos por el enemigo nos facilitarán muy mucho según qué momentos, con lo cual es importante poseer siempre 2 o 3 de ellas. La posibilidad de llevar 2 armas también nos da un toque estratégico a nuestra acción, ya que llevar un arma de gran poder de fuego y otra con posibilidad de disparar con más precisión serán importantes en casi cualquier nivel.

Aparte de las típicas misiones FPS, tendremos también unas cuantas misiones en las que estaremos montados en vehículos o armas pesadas (tanques, antiaéreos, torretas de aviones,...). Estas fases le dan un toque algo más arcade al juego, y la verdad es que sirven para descargar la adrenalina que nos tenemos que aguantar para ir avanzando de forma efectiva en las fases 'normales' del juego. Mientras que en las fases a pie es muy importante cubrirse e ir con cuidado, en las fases descritas podremos actuar algo más 'a lo loco' para darle al cuerpo más espectáculo. Especialmente bonitas son las fases aéreas, donde tendremos que destruir cazas enemigos, y han sido resueltas de forma brillante.

La IA tanto de nuestros compañeros como de los enemigos está bastante lograda, aunque hay momentos 'tontos' en los que nuestros compañeros, al derribar una puerta, se quedan en la entrada mirando para dentro y sin disparar, o a veces ocupan el único lugar de paso y no nos dejan avanzar. Los enemigos, aunque responden bastante bien a las acciones y a los momentos de lucha, en ocasiones también sufren del llamado 'mal de la fila india', y vienen como corderitos de uno en uno hacia nuestra posición, con lo cual será fácil eliminarlos. En general bien, pero en alguna ocasión canta su comportamiento.

El motor de colisiones es bastante decente, pero de vez en cuando nos podemos encallar en algún lugar, con lo cual nuestro personaje se quedará atrapado. Los disparos tampoco son perfectos, porque aunque en su mayor parte responden perfectamente a los impactos, pero alguna vez podemos encontrarnos disparando a quemarropa y que el enemigo ni se inmute y siga disparándonos. Hay que tener en cuenta que no nos afectarán por igual los disparos desde larga distancia que los que nos impacten desde cerca. En disparos lejanos igual podemos aguantar 8-10 disparos, pero en distancias cortas con 3-4 disparos podemos darnos por muertos.

La curva de aprendizaje es bastante gradual, y el juego gana de desafíos de forma natural. La dificultad aumenta de forma progresiva, y los tres niveles que encontramos son una buena prueba para nuestra habilidad -sobre todo el más alto, ya que el nivel fácil y el normal no serán muy complicados-. Además, la buena distribución de los checkpoints no hará que tengamos que repetir mucho aunque nos eliminen. En este sentido el juego no se vuelve repetitivo, algo que subsana de forma efectiva.

Tendremos entre los modos de juego el modo 'Historia' dividido en capítulos que podemos rejugar cuando queramos, y aparte está el modo multiplayer on-line que nos permitirá jugar los típicos deathmatch y capture the flag con hasta 8 jugadores simultáneos. Una vez acabadas las fases, podemos ver los ítems desbloqueados en los extras, como diseño de armas, vehículos, perfiles de los protagonistas, etc... la rejugabilidad es casi nula, ya que los enemigos están siempre en el mismo sitio -aunque no en el mismo orden- y unicamente acabarnos el juego en su máxima dificultad puede servirnos de incentivo para intentarlo. Aparte del multiplayer, no hay mucho que nos haga volver a jugarlo una vez lo tengamos terminado (que pueden ser unas 12-14 horas aprox.).

C o m p a r a t i v a .-
Juego editado para PS2, XBOX y GC. Las versiones XBOX y GC poseen un apartado técnico superior a PS2 -sobre todo en efectos y texturas- bastante visible. La sensación visual es de unos juegos más 'pulidos', más trabajados en cuanto a motor gráfico y efectos. El motor de colisiones es igual en las tres versiones, y como hemos explicado en un párrafo anterior, mejorable. El control está más conseguido en las versiones XBOX y PS2, quedando el control de GC un poco atrás por la distribución de las acciones en el pad.

Sólo las versiones XBOX y PS2 cuentan con juego on-line, con lo que en principio el hándicap es para la versión GC. Si se poseen las tres consolas, las mejores opciones de compra sería la versión XBOX como la más optimizada, seguida de cerca por la de PS2 por sus posibilidades on-line extra y algo más lejos la de GC, que aunque es técnicamente algo superior a la de PS2 sufre la ausencia de un apartado que da tanta rejugabilidad como el on-line. Los poseedores de una sola máquina encontrarán un juego de guerra más que decente, con algunos momentos brillantes y emocionantes, pero que deja un poso agridulce por varias razones. La mayor de ellas es el nivel técnico, que no muestra nada que no hayamos visto ya anteriormente, aunque tampoco desentona en ningún momento. Buen juego, pero recomendado especialmente para los fans del género.

C o n c l u s i ó n .-
Big Red One es un muy buen juego de guerra. De hecho, está casi a la altura de Medal of Honor Frontline a nivel técnico, y lo sobrepasa en sensación de juego. Lo malo es que decir que está a la altura de MoH:Frontline a nivel técnico cuando es un juego de hace unos años... pues no es decir gran cosa. Aunque ya la primera parte nos desencantó, este Big Red One nos ha gustado bastante más, haciéndonos ver -afortunadamente- que estábamos equivocados en lo que pensábamos que sería esta secuela. Y lo ha mejorado, con respecto a su primera parte, pero no tanto en cuanto el motor gráfico se muestra 'ahogado' en determinadas situaciones que, la verdad, no nos presentan nada que no hayamos visto ya.

La sensación de guerra y de estar en medio de un ejército es bastante buena, incluso brillante en algunos casos, pero la linealidad del juego y la poca libertad que tiene el jugador juega algo en su contra. Es un FPS, y por lo tanto tiene que ser lineal a la fuerza, pero podría notarse un poco menos. Los scripts están presentes en todo momento. Y es que sentimos que formamos parte de un ejército, pero parece que la cosas sólo pasan cuando llegamos allí. No es un mundo que está ahí y suceden cosas durante las batallas, si no que pasan siempre justo cuando llegamos. A su favor juega que podemos estar escondidos durante los enfrentamientos y puede que nuestros compañeros hagan el trabajo por nosotros en su mayor parte, excepto los puntos determinantes para avanzar, lo que añade realismo al comportamiento de los NPC's.

Hay fases en las que controlaremos diversos vehículos y armas pesadas (tanques, torteas de aviones,...), y que se han mejorado con respecto a la primera parte -ahora por lo menos no se regenera la vida del tanque de forma espontánea-, y los extras que añade el juego no son precisamente una motivación muy grande para volver a rejugarlo, aunque el on-line en dos de las versiones puede darle mucha vidilla. Por fin un Call of Duty de consola se muestra con calidad suficiente como para no quedar desprestigiado con respecto a sus versiones hermanas en compatibles. No es un AAA, pero desde luego sí es de los mejores juegos de guerra de cualquier consola.

L o   m e j o r .-
- Inmersión bastante lograda
- Apartado sonoro contundente
- Control muy ajustado y cómodo
- Fases con tanques y otro armamento pesado
- Variedad de objetivos

L o   p e o r .-
- Técnicamente mejorable
- ¿Por qué no hay sangre en los cuerpos?
- Juego muy encorsetado, los scripts son demasiado visibles
- Los juegos de la 2ª guerra mundial proliferan demasiado a estas alturas

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.