Burnout: Revenge
Burnout: Revenge
Carátula de Burnout: Revenge

Arrasa con el tráfico

Son las 8 de la mañana y estás atascado en la entrada a la ciudad. Es la hora punta y sabes que en la próxima hora solo verás más coches parados. De pronto pisas a fondo y comienzas a arrasar con todos los coches que salen despedidos a tu alrededor. ¿Es un sueño o es Burnout Revenge?

Hagamos una breve historia de la saga Burnout. El primer hijo de esta grandiosa saga llegó al mercado cuando los arcades de carrera parecían un género que no iba a innovar nunca más. Sin embargo llegó Burnout y dijo 'aquí estoy y vengo para quedarme'. Y se ganó la ovación de miles de jugadores. Pero Criterion sabía que su juego se podía mejorar, que sólo había salido una pequeña parte de su potencial a modo de globo sonda en el mercado. Así que empezó desde cero pero con la misma fórmula ganadora y nació Burnout 2, todo un espectáculo gráfico y toda una nueva jugabilidad con el añadido del modo Crash. Y la gente pensó que era el súmum, que ya no se podría sobrepasar.

Observa Burnout: Revenge en movimiento en este vídeo.

Pero llegó Burnout 3: Takedown y los adictos a la velocidad se quedaron sin aliento de nuevo. Había nacido la era de los Takedown, donde ya no se trataba solo de correr, sino de aplastar literalmente a los rivales. Todas esas jugarretas sucias de utilizar a los rivales en nuestro beneficio en las curvas, de hacerlos chocar para que perdieran tiempo, ahora tenía su recompensa. Hasta un servidor pensaba que no se podría superar el nivel de Burnout 3, pero me equivocaba. Burnout Revenge, la cuarta entrega, añade a los Takedowns un nuevo aliciente, usar el tráfico en tu beneficio. Además incluye nuevos modos, nuevos gráficos y grandes mejoras. Estamos posiblemente ante la mejor entrega de la saga Burnout.

Pero que no se emocione el lector con demasiada premura. Burnout Revenge no es el juego perfecto, aunque en ocasiones parece que roza ese límite inalcanzable. Se han mejorado muchas cosas, se ha retocado el motor gráfico, se ha implementado una mayor jugabilidad si es que eso era posible, y, en general, la gente de Criterion ha conseguido un producto que les eleva en la industria de los videojuegos como uno de los más grandes e influyentes desarrolladores.

Burnout es un juego que atrae porque es totalmente arcade. Es decir, no importa lo bueno o malo que seamos jugando a juegos de carreras. Ni siquiera importa si nos gustan los juegos de carreras, porque Burnout es la máxima expresión de la velocidad y a pocas personas no les gusta coger un bólido y sentir que vas a velocidad terminal. La física es más exagerada que nunca y las novedades de chocar contra los coches por detrás hacen que esta cuarta entrega sea la menos realista y a la vez, la más atractiva para los amantes de la velocidad. Puede que el ataque al tráfico sea la novedad más significativa a simple vista, pero hay muchas otras que comentaré a continuación.

Gráficos

Como hay tantas mejoras, lo mejor es empezar por el principio. Y lo que nos encontramos al principio es una extremadamente larga presentación. Parece ser que han querido redimir las austeras pantallas de bienvenida de los dos primeros títulos de la saga en una sola presentación en la que veremos por encima algunas de las pantallas y coches que conduciremos. Aunque la calidad del video en general podría ser un poco mayor, ya que no dejan de ser escenas del juego grabadas, esto es sólo un aperitivo para la cantidad de escenas pre-generadas que veremos.

Hay videos que muestran mini-tutoriales, videos para cada objetivo y trofeo ganado, para presentar cada nuevo circuito y para anunciar cada nuevo nivel de juego. Se nota la mano de EA en este aspecto y aunque se agradece, a veces tanto video por los premios cansa un poco. Si seguimos avanzando por el juego llegamos a los menús. Videos de fondo mostrando un coche de forma bastante espectacular nos acompañan mientras navegamos entre las opciones sencillas e intuitivas. Seguramente lo primero que el jugador echará en falta es la voz de Arturo comentando las pruebas cuando nos situamos sobre ellas. De hecho el señor Arturo y Crash FM han dejado de sonar así que tendremos que conformarnos con leer un perfecto castellano.

Los escenarios

Y llega la parte importante, los gráficos en juego. Después de unos loadings un poco largos, podemos admirar la renovación gráfica anunciada por Criterion. Los escenarios han ganado en profundidad y detallismo. El asfalto no brilla, los colores no son llamativos y en general se ha ganado en realismo. Las carreteras parecen más normales y los pueblos son creíbles. La iluminación atmosférica juega un papel importante quitándole peso a los pequeños efectos de luces que, como en Need For Speed Underground, se usa para dar sensación de velocidad.

Sin embargo, no existe juego con mayor sensación de velocidad. Se usan un par de trucos muy logrados. El primero es estirar la imagen mediante un efecto de ojo de buey que distorsiona alrededor pero que, a diferencia del anterior Burnout, sólo se aprecia a ciertas velocidades, por lo que cuando vamos lentos la imagen no queda tan surrealista. El otro truco consiste en agitar la imagen cuando alcanzamos la máxima velocidad, como si las vibraciones hicieran temblar la imagen de la cámara. Realmente el efecto resultante es sensacional y aunque parezca que vamos a una velocidad completamente absurda, en todo momento seguiremos conduciendo y controlando el coche.

El escenario, aun siendo tan detallado, se mueve perfectamente bajo las ruedas de nuestro bólido sin ningún tipo de popping ni defecto gráfico. Existen diferentes versiones de cada circuito. Cuando corremos solos contra el tiempo, la mayor parte del circuito carece de tráfico, lo que hace que lo crucemos a una velocidad infernal. Mientras que en la misma localización, en un ataque contra el tráfico, no vamos tan rápido pero podemos ver como decenas de coches salen despedidos a nuestro paso.

Otra de las mejoras que se notan en los escenarios es la inclusión de múltiples atajos. No todos son buenos según la modalidad de la prueba que juguemos, ya que a veces interesa encontrar tráfico y otras veces es mejor ir por el camino más corto. Conocerlos todos es difícil pero necesario para conseguir las pruebas contrarreloj. Los circuitos también presentan numerosos desniveles y rampas donde hacer volar el coche y conseguir takedowns verticales, que adquieren más importancia en las carreras.

Los coches

Nuestros coches continúan estando bastante detallados pero no llegan a ese nivel de realidad que consiguen los escenarios. Todos los vehículos son inventados ya que carecen de licencias oficiales pero cada coche tiene partes bien conocidas de coches reales. Encontraremos algunos que tiene un frontal que recuerda mucho a un Ferrari 360. Otros tienen una parte trasera que confundiriamos con un Lotus Elise. Y algunos tienen un lateral que podría pasar por el hermano mayor de un smart Roadster. La mayoría pueden cambiar el color dentro de una paleta predefinida, mientras que otros presentan texturas y por tanto, no es posible el cambio de color.

Existen hasta 77 coches a conseguir en el juego. Algunos son iguales a otros y solo cambian sus características. Otros son una versión destartalada del coche original, generalmente con mayor peso y fuerza. En general prevalece la variedad, ya que podemos conducir desde pequeños utilitarios hasta camiones, pasando por todo tipo de bólidos o incluso coches de Formula 1. Cada uno tiene su servicio dependiendo de la prueba en la que participamos, así que es importante saber elegir el mejor para cada momento.

Cada vez que nos chocamos los coches se deforman considerablemente. Se han añadido mejoras en el motor de daños para que los coches se desmonten más convincentemente. Existe un mayor número de camiones que pueden esparcir su carga y hay una nueva serie de elementos como señales y barriles que también intervienen en los choques. En general se consigue que los accidentes sean más espectaculares, pero no por ello más realistas o convincentes.

El motor gráfico tampoco es la perfección. Existen casos de clipping en los accidentes donde coches quedan por debajo del suelo. En cámara lenta podemos ver correcciones de texturas o incluso deformaciones que cambian según cómo giramos la cámara. De hecho si somos lo suficientemente hábiles podemos conseguir que nuestro coche caiga por un acantilado hacia el infinito y más allá. Otro de los fallos más habituales es la cámara de las zonas de choque que enfocan lo que quieren al hacer el recuento y a veces no vemos absolutamente nada. Además como no tenemos repetición nos quedamos con las ganas de ver el accidente ocasionado.

Los efectos gráficos se limitan a unos pocos reflejos bastantes sencillos. Dada la posición de la cámara y la velocidad a la que se mueven es un mal menor porque tampoco tenemos tiempo para verlos. Se pueden apreciar algunos dientes de sierra en los vehículos cuando éstos están quietos, pero por suerte eso tampoco ocurre muy a menudo. Lo que sí resulta curioso es ver que tras el volante no existe ninguna persona, ni un mero perfil sombreado para disimular. No sabemos si será para ahorrar polígonos o para evitar la controversia que ocasionaría el ver como la gente tiene los accidentes.

Sonido

La banda sonora consta de 41 cortes, que podemos escuchar desde la opción de EA Trax, algo que se ha convertido en un estándar en los juegos que publica Electronic Arts. La mayoría de las canciones son potentes y encajan perfectamente con el estilo del juego aunque son de estilos muy diferentes. Así encontramos grupos como Junkie XL, LCD Soundsystem, Chemical Brothers, The Doors, Apocalyptica, Pennywise o Fall Out Boy. Una banda sonora de lujo que se vende por separado por si alguien está interesado en ella.

Seguramente si el lector ha jugado alguna vez a Burnout 3 recordará al gran Arturo, locutor de Crash FM, que nos presentaba las pruebas y pinchaba la música mientras jugábamos. Pues bien, en esta ocasión el señor Arturo se ha ido al paro. La única voz en off que escuchamos durante el juego es la de los tutoriales que nada tiene que ver con Crash FM. Eso sí, doblado al castellano al igual que todos los textos en pantalla. Quizás puede llegar a cansar un poco con el tiempo a algunos usuarios, lo que podría haber sido solventado con una opción para desactivarlo que hubiera sido suficiente para satisfacer a todos los públicos.

En PS2 disponemos de sonido ProLogic II para escuchar unos efectos sonoros de lo más cuidado. Xbox contará con un sonido 5.1. El sonido de los motores es exagerado al igual que cuando realizamos takedown o lanzamos el turbo. Los más impactantes sin embargo son los de los coches al pasar cuando corremos a toda velocidad. Gran parte de la sensación de velocidad se debe a estos efectos sonoros que transmiten lo cerca que pasamos de los coches y los escenarios con un efecto envolvente total mientras que el sonido del impulso junto con el efecto gráfico y el estallido de los tubos de escape provocan que nos incrustemos en la silla. El apartado sonoro realmente esta a la altura del gran motor gráfico.

Jugabilidad

Correr con Burnout Revenge es fácil. No se necesita saber tomar las curvas, ni meter las marchas, ni entrar a la velocidad adecuada. Solo se necesita reflejos y suficiente control para esquivar el tráfico. De hecho, hay que quitar el chip de esquivar el tráfico y cambiarlo por el de usarlo como arma, ya que a veces tenderemos a esquivar los coches cuando realmente lo que hay que hacer es golpearlos. El juego en sí es igual de fácil que su entrega anterior. Si venimos de jugar al Burnout 3, pasarse Burnout Revenge no es tarea complicada, pero si es nuestro primer Burnout, acostumbrarse a su velocidad puede costar un poco.

Una de las cosas que salta a la vista es que no esta concebido para jugarse con volante. Bueno, no es totalmente cierto, pero sí que es más preferible jugar con mando que con volante. Mediante el controlador podemos esquivar más rápidamente cuando vamos a toda velocidad. Además el control del tiempo de impacto es mucho más fácil gracias a que usamos la misma cruceta o analógico que para controlar el coche. Tampoco tenemos marchas manuales, sin embargo sí que tenemos, además del acelerador y freno, el botón de impulso y el rompechoques, todo ello más a mano en un control pad que en el volante.

Conducir es realmente fácil, aunque pasar cada prueba puede no serlo tanto. Esto provocará que repitamos varias veces dicha prueba con lo que las pantallas de 'loading', sin ser muy largas realmente, nos acabaran sacando los nervios por la espera a realizar. La física está adaptada para que los coches derrapen mucho con solo pulsar levemente el freno, lo que nos permite tomar fácilmente curvas que de otra forma sería imposible. De hecho la física está más exagerada que nunca. Los coches vuelan enormes espacios en los saltos para facilitar los takedowns verticales. La física del tráfico también esta exagerada para que podamos lanzar los coches al golpearlos por detrás. Hay que recordar las leyes del ataque de tráfico, se puede golpear por detrás a los coches, pero no por el lateral o de frente y nunca a un vehículo grande.

Se sigue manteniendo la barra de impulso que se rellena según nuestras acciones. Pasar cerca de un coche del tráfico, ir contra dirección, volar con el coche y hacer vueltas perfectas sin chocarse son algunas de las acciones que recompensan con impulso. Realizar takedowns a los contrincantes multiplica el tamaño de la barra mientras que tener accidentes la divide. Sin embargo no es necesario usar continuamente el impulso en las carreras, ya que por muy rápido que vayamos los contrincantes siempre andan al acecho y al contrario, si frenamos y perdemos el tiempo, los contrincantes caen en una racha de accidentes que también les hace perder tiempo.

Esta vez no existen tantos takedowns distintos. Solo tenemos una lista de 24 en todo el juego. Sin embargo se han potenciado los takedowns normales. Por un lado tenemos los nuevos takedowns de tráfico, resultantes cuando lanzamos un coche contra un adversario. Por otro, tenemos que es más fácil que nunca realizar takedowns verticales gracias a los desniveles. Y por último tenemos los takedowns de vengaza, que para eso se llama Burnout Revenge. Cuando recibimos un takedown de un adversario, éste se queda marcado como objetivo y su flecha señaladora pasa a ser roja. Si en ese momento le hacemos justicia, nos adjudicamos un takedown de venganza. No es algo nuevo de esta entrega pero es algo que ahora nos encontramos en cada carrera.

Modos de juego

Los menús son de lo más fácil. Primeramente tenemos el modo de Tour Mundial para un solo jugador. El Tour se divide inicialmente en 10 secciones correspondiente a tus 10 posibles rangos. Al principio sólo tenemos el primer nivel disponible y el resto se desbloquea a medida que ganamos estrellas. En cada prueba se pueden ganar 5 estrellas. Cuatro nos las dan según lo alocado que seamos durante el transcurso de la prueba. Si además ganamos un oro, conseguimos la quinta estrella de la puntuación perfecta. La prueba se pasa si conseguimos un tercer puesto pero si no ganamos todas las estrellas no podremos desbloquear todos los extras del juego. A medida que superamos cierto número de estrellas subimos nuestro nivel y por tanto tenemos acceso a un set de nuevas pruebas.

Dentro de cada nivel las pruebas están agrupadas por el escenario en el que transcurren. Existen 8 escenarios y cada uno tiene sus carreras y sus zonas de choque. Cada escenario además tiene asociados 3 takedowns distintivos y 8 objetivos. Un objetivo puede ser acabar una carrera sin chocar, realizar un takedown triple, chocar contra 100 vehículos, etc. Cada objetivo tiene un coche como premio con lo que tenemos un total de 64 coches que ganar, que, junto a los que ganamos mediante pruebas directas, llegan a los 77 coches disponibles en el juego.

A lo largo de las 169 pruebas del juego, no encontramos con varios tipos de éstas. Tenemos carreras, eliminatorias, torneos, ataques al tiempo, ataques contra el tráfico, furia al volante y choques. Las carreras normales siguen siendo como en las anteriores entregas. Eso quiere decir que los contrincantes sospechosamente siempre están a una distancia relativamente corta de nosotros por mucho que corramos, mientras que si nos accidentamos repetidamente ellos corren la misma suerte y siempre los tenemos a nuestro alcance. Seguramente dé más juego de esta forma ya que las carreras están muy disputadas, pero a veces es un poco desquiciante el no poder separarse mucho de los contrincantes.

Las eliminatorias y los torneos tienen las mismas características que las carreras. Las eliminatorias sin embargo ahora son mas cortas que antes. En vez de eliminar un coche por vuelta, ahora se elimina un coche cada cierto tiempo y te puedes encontrar en un aprieto, aunque vayas primero, si tienes un accidente y te adelantan a falta de 5 segundos de una eliminación. Como en Burnout 3, puedes entrar en tiempo de impulso cuando sufres un accidente para provocar un takedown con efecto sobre los rivales. Es decir, en tiempo bala puedes modificar la trayectoria del coche para hacerlo chocar contra un oponente. La novedad ahora es que a partir de cierto nivel disponemos de un rompecoches para conseguir takedowns mediante la explosión.

Los ataques al tiempo pueden parecer a simple vista los más difíciles. Ello se debe a que para conseguir batir al cronómetro debemos usar cada uno de los atajos disponibles. Una vez descubierta la senda, nos sobrarán segundos, pero mientras los encontramos repetiremos unas cuantas veces la prueba. Existe una variación en la que correremos con coches especiales sin valorarnos la actuación, sólo midiendo el tiempo. La furia al volante consiste en realizar una serie de takedowns en un tiempo límite. Éstos takedowns son bastante más fáciles de realizar que en las carreras y es un buen momento para buscar los takedowns distintivos.

El modo de ataque al tráfico es completamente nuevo. Se basa en que podemos chocarnos con el tráfico si le damos por detrás, pero no por al lado o de frente, o contra vehículos pesados. Con estos términos nos lanzamos a los circuitos con bastante tráfico y debemos embestir el mayor número de coches posible. Cada choque nos proporciona algo más de tiempo para seguir en pantalla y también suma un dinero de desperfectos causados. Se necesita llegar a una cierta cantidad de dinero para conseguir el oro en la prueba.

Este modo es más difícil de lo que parece en según qué niveles. Sin embargo, es toda una satisfacción. Embestir a decenas de coches en un atasco de autopista y verlos salir despedidos, realizando carambolas entre ellos, es una descarga de adrenalina como no hay otra. La física esta bastante exagerada para que los coches salgan despedidos con el contacto, ya que durante las carreras los usamos como armas, con lo que el espectáculo visual de coches y piezas volando por la pantalla esta asegurado.

Escenarios de choque

Mención aparte tienen los escenarios de choque. En lugar de dedicarse a correr el objetivo es causar el mayor accidente posible. Aunque hereda el simple mecanismo de lanzar el coche contra el tráfico y hacerlo rebotar de las versiones anteriores, se ha modificado sustancialmente su funcionamiento. Para empezar, ya no lanzamos el coche con el sistema de acelerar y frenar. Se utiliza una barra de potencia que debemos parar en las dos marcas verdes. Si nos pasamos en la primera reventará el motor y si nos pasamos en el segundo se nos calará. El coche saldrá con más o menos potencia según afinemos con la barra.

Normalmente las pantallas tienen un tráfico o unas rampas que implican que para llegar a nuestro objetivo debemos lanzar el coche adecuado a la velocidad máxima. Como cada coche tiene su aceleración y su fuerza, debemos seleccionar cual nos va mejor para causar mayores daños. Si pillamos alguna rampa que nos haga saltar, debemos vigilar el viento que nos desplazará el coche lateralmente. Una vez impactado contra un coche empieza el juego de las carambolas activando el modo impacto y desplazando nuestro coche con los cursores. Hay que recordar que un impacto contra un coche por detrás no causa accidentes ahora, por lo que podemos usar algunos como metralla para hacer el accidente más grande.

Dentro del choque ya no existen modificadores ni ítems que recoger, algo que muchos usuarios criticaron en Burnout 3. La puntuación aumenta dependiendo del número de coches chocados y el número de coches que estallan. Éstos últimos son los que realmente multiplican la puntuación así que mas vale que sean muchos. Para destrozarlos tenemos la barra de rompecoches. A medida que colisionan coches, la barra se llena y cuando llega al 100% podemos usar el rompechoques que hace explotar nuestro vehículo y lo que nos rodea. Esta vez sin embargo debemos presionar rápida y continuadamente el botón para que estalle con el máximo de potencia. También existe la figura del coche objetivo. Si conseguimos accidentarlo el dinero crecerá rápidamente aunque no siempre es necesario para llegar a conseguir el oro.

Este nuevo modo de choque es más complicado que nunca, pero a su vez devuelve la adicción que poseía en su inicio. Si queremos optar por el oro, necesitamos lanzar correctamente el coche, saber controlarlo en el aire y hacer bien las carambolas con el rompechoques. Las rondas de multijugador no son tan divertidas como antes ya que el jugador inexperto o incapaz de controlar tantos parámetros es imposible de que consiga las mejores puntuaciones. Sin embargo, las luchas entre jugadores con la misma habilidad son más aleatorias ya que al depender de tantas cosas es imposible realizar dos veces el mismo choque.

Multijugador

En el modo multijugador podemos jugar carreras normales, furia al volante y ataques de tráfico igual que en el modo de un jugador pero con pantalla partida. También disponemos de 3 modos de choque. La batalla de choque permite realizar un versus de dos jugadores en las pantallas que elegimos continuamente. El festival de choque es una competición hasta de 6 jugadores en varias rondas a nuestra elección, sumando las puntuaciones de cada ronda y haciendo un marcador global. El Tour de choques es similar sólo que gana el que consigue llegar a un dinero mínimo en menos vueltas. Como los choques son por rondas, pueden jugar hasta 6 personas con el mismo mando.

En modo online se puede jugar como anteriormente en Burnout 3, con hasta 6 jugadores en pantalla. Además de permitir realizar las mismas carreras que en el modo offline, se mantiene un registro de los records de cada jugador, accediendo así a un ranking mundial de jugadores de Burnout. De hecho, se sigue con la misma tónica de juego online que ya se jugara en Burnout 3, mediante los servidores de EA, aunque a día de hoy se espera que el servicio de conexión online que ofrecen no tenga los problemas de saturamiento que ya se ha demostrado en anteriores juegos.

LO MEJOR

  • La sensación de velocidadArrasar con el tráficoLas zonas de choque

LO PEOR

  • Han desaparecido algunas opcionesExisten bugs gráficosLos largos 'loadings…'

CONCLUSIÓN

[image|nid=1397362|align=right|width=150|height=113] Burnout: Revenge (PS2, Xbox)La pregunta del millón de dolares es: ¿Supera Burnout Revenge a Burnout 3: Takedown? Pues va a ser que sí. Existen cosas que se han quitado y nuevos problemas que han aparecido, sin embargo las novedades tienen el suficientemente peso como para justificar esta nueva entrega. El ataque al tráfico puede no representar una novedad tan llamativa como fue en su día El Crash Mode o los Takedowns, pero hay que recordar que no es la única mejora que ha obtenido el juego. [image|nid=1161822|align=right|width=150|height=113] Burnout: Revenge (PS2, Xbox)El motor gráfico, de nuevo corriendo sobre Renderware, y los efectos de sonido forman un tándem tecnológico de muy alto nivel. Una puesta a punto brillante para una jugabilidad endiablada. De nuevo estamos ante un juego largo y con grandes opciones multijugador, tanto en local como online. La pregunta que queda ahora en el aire es qué puede hacer Criterion para subir el listón. ¿O acaso Burnout ha llegado ya a su límite? La respuesta es vuestra. La sensación de velocidad Arrasar con el tráfico Las zonas de choque