Call of Duty 2: Big Red One

Impresiones PS2, Xbox, GameCube La 2ª Guerra Mundial nunca había sido llevada a las consolas de una forma tan eficaz. Mejora gráfica, mejora en la jugabilidad, mejora en la historia... Si eres de los que piensa que esta Guerra ya no iba a dar más de sí, estás muy equivocado.

A escasos metros de otro pueblo francés cuyo nombre poco importa, el sargento nos da las últimas instrucciones para el ataque. Un vistazo alrededor me permite ver otros pelotones aprovisionándose para el asalto y nuestros carros de combate formando mientras que las baterías antiaéreas frenan como pueden a los cazas de la Luftwaffe. El sonido característico de un caza 'stuka' entrando en picado y la inmediata explosión del antiaéreo que se encontraba a nuestra izquierda termina bruscamente con la conversación. Las cosas se están poniendo feas ahí, es hora de atacar.

Comienzo a correr hacia el pueblo. Todo mi pelotón y decenas de compañeros me flanquean hasta que un carro de combate 'panzer' aparece de la nada con toda su potencia de fuego cayendo sobre nosotros. No puedo hacer más que echar cuerpo a tierra y dar gracias a Dios por contar con unos compañeros como los que tengo, sobre todo por aquellos equipados con armas anticarro.

La carrera continúa hacia el pueblo. Todos los edificios están dañados y muchos de ellos envueltos en llamas. Las explosiones son constantes y las balas comienzan a llover sobre mí desde todas las direcciones. Si alguien quiere tener una idea bien clara de lo que es el infierno, yo puedo dar muchos detalles. Me cuesta una eternidad asomar mi fusil M-1 y comprobar lo endemoniadamente difícil de la situación. El caos es total. Las balas trazadoras aúllan a escasos centímetros de mi cabeza, muy por debajo de los combates entre cazas que caen derribados entre los edificios.

Por todas partes veo soldados disparando sin apenas reconocer a qué bando pertenecen. En algunos lugares la lucha ha llegado al cuerpo a cuerpo mientras que en otros las ametralladoras y morteros alemanes reducen a la nada a pelotones completos en cuestión de segundos. Mi cabo me alerta de la presencia de francotiradores en las ventanas del segundo piso y me ordena que trate de flanquearlos. Junto con otros dos compañeros me dispongo a rodear el edificio cuando al doblar una esquina veo la calle cubierta de cadáveres. Sé lo que significa y tengo el tiempo justo de detenerme antes de ser barrido por el fuego de una ametralladora MG.

Todo el pueblo está muy bien defendido y los alemanes van cambiando de posición de la forma más efectiva para contrarrestar nuestro avance. Un bote de humo cubriendo mi carrera es la única diferencia entre una locura y la muerte segura. Tras derribar una puerta y subir a la azotea encuentro una posición desde la que hacer fuego sobre la ametralladora. Los alemanes se retiran. Podemos seguir avanzando.

Tan sólo han pasado unos minutos pero han sido demasiados. Un vistazo atrás y el horror me golpea al ver los cuerpos de mis compañeros caídos. Valerosos jóvenes como yo con los que he compartido situaciones que no quiero ni recordar. Desde las playas de Normandía, Caen, Bastogne… he peleado y sangrado junto a ellos por cada metro en esta loca carrera hacia Berlín. Y ahora están allí, muertos sobre el sucio suelo de aquel pueblo francés que ni siquiera sé cómo se llama. No es justo. Mis compañeros… mis hermanos de la Big Red One. Desde hace unos meses ellos han sido lo único que me ha hecho continuar. Las lágrimas no nublan mi visión mientras meto un nuevo cargador y me lanzo hacia delante.

Cargo como un loco bajo el fuego de ametralladora con un sentimiento que nadie, salvo mis propios compañeros, podría entender. Mi vida vale para mí lo mismo que la suya y es preferible perderla si con ello evito que ellos sigan cayendo. Para la mayoría es una locura, algo sin sentido… pero la mayoría no tiene el honor de formar parte de la más honrosa y heroica división que jamás haya combatido; la Big Red One.

Éste es el comienzo de la secuela que Gray Matter y Treyarch, a través de Activision, nos presentarán en menos de dos meses. Ese texto intenta describir lo que los programadores han perseguido (y logrado) en el sucesor del que seguramente sea el mejor juego bélico de acción en primera persona hasta la fecha; Call of Duty. Big Red One es una mezcla de caos y acción frenética aderezada con grandes dosis de emotividad, heroísmo y, sobre todo, camaradería y hermandad entre compañeros de combate.

Elegir a la 1ª División de Infantería Americana, la 'Big Red One', como localización de la acción es un acierto pleno. Esta división con seguridad es la más afamada y condecorada en la historia, teniendo el honor de ser la primera de aquel país en haber entrado en combate en la Segunda Guerra Mundial, de haber desembarcado en Normandía o haber iniciado las operaciones en Italia o el norte de África. Por algo también la denominan 'Fighting First'. Su gran bagaje de medallas tuvo un alto precio dado que más de 20.000 de sus componentes murieron en aquella guerra.

Sin duda la mayor novedad de CoD:BRO es la importancia que se da al pelotón y a sus componentes. Desde el inicio del juego compartiremos la acción con otros soldados con su propia personalidad, peculiaridades y actitud frente a las dificultades. Minuto a minuto iremos valorando y tomando aprecio a estos compañeros pero, al igual que los auténticos soldados el Día D sabían que muchos de ellos iban a dejar la vida en los próximos días, es lógico pensar que perderemos a muchos de ellos durante el juego. Con el fin de profundizar más en los personajes se abandona el planteamiento del primer CoD de ir cambiando de soldado según variábamos el escenario bélico. En BRO seremos el mismo soldado durante los últimos tres años de la campaña europea y mantendremos los mismos compañeros.

La importancia que se ha dado a los compañeros de pelotón no se limita a darnos algún que otro momento emotivo durante el juego. Su participación es determinante durante el combate y escucharles es fundamental. Durante la acción podremos oír gritos como '!Nos flanquean por la derecha!','!Disparan desde el tejado!' y el clásico '!Fuego en el agujero!'. Saber escuchar a los compañeros será de gran ayuda para seguir ilesos. Y si el jugador entiende el alemán, podrá comprobar que el enemigo funciona exactamente igual, tal y como ocurre en la realidad. Por supuesto el juego será doblado y traducido al español.

Estos detalles 'realistas' se los debemos a varios de los soldados que sirvieron en aquel cuerpo y que han sido contratados como asesores. Con su asesoramiento los escenarios no sólo intentan recrear los reales, además el comportamiento y ubicación de las fuerzas tanto defensoras como atacantes busca al máximo la realidad. Mientras el primer Call of Duty mantenía una linealidad en el recorrido casi constante, avanzar así en CoD:BRO sería un suicidio. Los emplazamientos de las ametralladoras, por ejemplo, adquieren toda la importancia que tuvieron en la realidad. A nadie se le ocurriría cargar de frente contra un pelotón alemán bien guarnecido y en este CoD se da la oportunidad de no hacerlo. Los mapas permiten varias formas de atacar un blanco y seremos nosotros los que decidamos cuál es la más segura y efectiva.

Pero no sólo seremos nosotros los que actuaremos de una forma más inteligente. Tanto nuestros compañeros como el enemigo se moverá gracias a una Inteligencia Artificial que esta vez sí se ha mejorado. Detalle a señalar es la importancia de los botes de humo a la hora de cubrir los avances y su utilización por ambos bandos.

El resto de la acción es la que todos podemos esperar. Avanzar de parapeto en parapeto liquidando posiciones enemigas, volando objetivos, recogiendo munición y botiquines… El control del juego es el mismo que en el primero, con la posibilidad de disparar apuntando o desde la cadera. Granadas, botes de humo, ametralladoras fijas que pueden ser aprovechadas… Todo nos podría sonar a algo ya jugado, ya sea en el primer CoD o en otros juegos como la saga Medal of Honor. Efectivamente muchas de las situaciones ya las hemos jugado. Hemos tomado Caen y defendido Stalingrado ya en demasiadas ocasiones. Sin embargo ahora es… mejor.

Los programadores de CoD decían que la primera parte resultaba demasiado 'tranquila'. Y es cierto; en un ofensiva donde varios miles de soldados se enfrentan a muerte puede haber todo menos tranquilidad. En BRO la acción se ha elevado hasta rozar el caos. En muchas ocasiones durante el juego no puedes evitar detenerte y simplemente mirar cómo combaten decenas de soldados, cómo la aviación ataca sus objetivos o el fuego de morteros hace añicos los edificios. La sensación que deja es la de ser un minúsculo pero necesario engranaje más dentro de un escenario que nos queda muy grande. En un conflicto en el que murieron tantos millones de soldados es la sensación más lógica.


Y hemos dejado para el final el apartado donde primero apreciaremos que estamos ante algo nuevo y de una calidad sobresaliente: el entorno gráfico. Tanto las versiones de PS2 como GameCube han sido depuradas al máximo para arrancarle a la consola el máximo de sus posibilidades. Mención especial merece la versión de Xbox, donde se evidencia la mayor capacidad gráfica de su hardware. No resulta demasiado arriesgado afirmar que CoD:BRO es el 'shooter' gráficamente más impactante que ha llegado hasta nuestras consolas. La atención por el detalle es llevada al extremo del arte. Cada decorado está trabajado con sumo gusto y se le ha dado todo el tiempo que cabe esperar para una producción tan esperada. Los programadores han conseguido ajustarse al máximo a las limitaciones de cada consola para plasmar un entorno lo más real posible, con decenas de soldados en pantalla y efectos y decorados como nunca se ha visto en un juego de este tipo.

En la presentación del título tuvimos oportunidad de jugar varias horas a algunos de sus niveles. Stalingrado, Italia, Francia... Tras terminar ninguno de nosotros tenía dudas de que nos encontrábamos ante el mejor juego de acción bélica que habíamos jugado. Y hemos probado todos… La fecha, el 18 de noviembre.

Call of Duty 2: Big Red One

Lidera el famoso Primer escuadrón de infantería conocido como "Big Red One" en la versión consolera de Call of Duty 2
Call of Duty 2: Big Red One