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La ESA se querella contra el estado de Michigan

La Asociación de Software de Entretenimiento quiere que se retire la nueva ley estatal de los videojuegos.

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Mientras California está a un paso de aprobar una nueva y polémica ley de los videojuegos, la ESA (Asociación de Software de Entretenimiento) ha presentado una querella contra el estado de Michigan, que ya ha aprobado una ley similar. Sus previsiones son muy optimistas ya que los tribunales han obligado a retirar leyes similares en St. Louis, Indianápolis y el estado de Washington por inconstitucionalidad. La parte negativa es que las iniciativas de los alcaldes y gobernadores han costado a los contribuyentes cientos de miles de dólares en abogados.

El presidente de la ESA, Douglas Lowenstein, manifestó su posición: "Si esta ley se lleva a la práctica, no sólo limitará los derechos de la Primera Enmienda de los habitantes de Michigan sino que debido a su vaguedad también creará una gran confusión entre los vendedores, padres y desarrolladores de videojuegos de Michigan. Confío en que el tribunal aceptará nuestra posición debido a casos similares en otras jurisdicciones. De hecho, los hechos, la ciencia, la ley y la constitución estadounidense no han cambiado desde que se tomaron esas decisiones."

La ley SB 416 pretende limitar la distribución y venta de videojuegos con contenidos violentos, pero según la ESA su definición de juegos violentos es demasiado vaga y no hay forma objetiva de determinar su un vendedor o desarrollador cumple con la ley o deberá afrontar multas de entre 5.000 y 40.000 dólares y penas de prisión. La ESA también alega que la ley estatal sustituye la responsabilidad de los padres y denuncia que los videojuegos se marginan injustamente si se comparan con la televisión, las películas, la música y los libros, que no tienen leyes especiales en Michigan.

La ESA, que reúne a la mayoría de editores de videojuegos de EEUU, cuenta con el total apoyo en esta demanda de la IEMA, la asociación de vendedores de videojuegos. Además, esta querella es una advertencia al gobernador de California, ya que de aprobar la ley similar que tiene en su mesa la ESA podría plantear en ese estado una querella parecida a la de Michigan.

Lowenstein concluye así: "En 2004, la edad media del comprador de videojuegos era de 37 años y la edad media del jugón de 30 años. Sabiendo esto, nuestra industria crea una gran variedad de contenidos para un público muy amplio, igual que hacen otras industrias. Y es ilógico que los videojuegos sean tratados de forma más dura que las películas para mayores o los CDs con letras ofensivas, ya que los dos pueden verlos o venderse legalmente a menores de edad. ¿Cómo puede tratarse de forma diferente un videojuego de James Bond que un libro o una película basada en lo mismo?"

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