El poder de un nombre

Desde hace mucho tiempo, las secuelas y la reutilización de personajes y sagas emblemáticas ha sido una constante en el mercado. Sin embargo, a día de hoy, se trata de una tendencia hasta cierto punto exagerada, incluso las consolas son secuelas. ¿Es este el mercado que queremos?

En numerosas ocasiones se ha hablado, comentado y repetido que las grandes sagas se explotan hasta la saciedad, que las compañías tiraban del filón hasta donde los usuarios respondían. Y precisamente, al hablar de los mejores títulos, los usuarios responden una y otra vez. Desgraciadamente, se está convirtiendo en una tendencia que poco o nada deja a los proyectos imaginativos por parte de las desarrolladoras.

No hace mucho que se ha celebrado la Square Enix Party, un impresionante evento de una de las desarrolladoras más importantes del mundo. Allí, se han presentado los nuevos proyectos de la compañía, entre los que se encuentran varios de los títulos más esperados por los jugadores. Por poner algunos ejemplos, Final Fantasy XII, Grandia III, Dragon Quest VIII, Kingdom Hearts 2, Fullmetal Alchemist 3 y secuelas de Final Fantasy VII, el considerado por muchos el mejor juego de la historia. Tan sólo una propuesta original, Code Age, que a buen seguro que si goza de éxito iniciará una nueva saga con sus propias secuelas.

Del mismo modo, ahora que se aproxima una nueva generación, los números que acompañan los títulos más importantes anunciados para las nuevas consolas son cada vez más elevados. No pasa desapercibido el revuelo montado en torno a Resident Evil 5 (que es el séptimo de la saga principal y el enésimo de la franquicia), o que Kojima se presentase a anunciar Metal Gear Solid 4. Por no hablar de las sagas de lucha, donde Tekken y Virtua Fighter no dejan de lanzar nuevas entregas, King of Fighters y sus entregas anuales, o la incombustible saga Street Fighter. Cabe destacar también los remakes y recopilatorios que reviven los grandes juegos del pasado y evitan que caigan en el olvido.

El problema radica en que esta tendencia se está volviendo necesaria, porque el jugador lo reclama y, prácticamente, lo exige. Donde estén los nombres llamativos, no hay cabida para juegos de título desconocido, aunque en su interior puedan albergar una calidad en ocasiones superior a la de los superventas. Un buen nombre deja todo el camino sembrado al juego, véanse sino las sagas Tomb Raider o Castlevania, que cuentan en su historia con entregas que no les hacían justicia, pero a pesar de eso gozaron de éxito.

El poder del nombre se empieza a expandir más allá de los juegos. La próxima generación contará con la tercera PlayStation y la segunda XBOX, en un claro afán de mantener el logotipo, el mercado y la fama conseguidos con sus predecesoras. Cuando salió PlayStation 2, muchos criticaron su nombre. Ahora, nadie se sorprende de PlayStation 3, y aunque fuese muchas veces en broma, todos nos esperábamos algo así.

¿Dónde queda el lugar de la imaginación en este panorama? Pues sigue ahí presente, cada cierto tiempo aparece un juego que nos devuelve a la magia y la imaginación y es como una bocanada de aire fresco en el mercado. No obstante, suelen pasar bastante desapercibidos por el gran público, y en el caso contrario de suponer un gran éxito, pronto pasa a engrosar la lista de sagas con innumerables secuelas.

En el fondo es una pena que cada vez sea más difícil encontrarse con juegos únicos y originales, y que el mercado se rija en torno a que cada nueva máquina tenga que ofrecer el mayor número de títulos de renombre para atraer al gran público. Para esta próxima generación, Nintendo se ha desmarcado de sus competidoras y ofrece juegos revolucionarios y originales. En su nueva Nintendo DS ya se han dejado ver algunas apuestas de lo más originales, como Another Code. Sin embargo,¿será Nintendo capaz de mantener el tipo sin llegar a recurrir y explotar sus sagas más carismáticas? Y, sobre todo, ¿estará este mercado, regido por la fuerza de los grandes nombres y las mejoras gráficas, preparado para esa revolución? La apuesta es arriesgada, y o bien es un éxito absoluto o Nintendo se encuentra con el fracaso más sonoro de su historia. El tiempo lo dirá.