¿Los videojuegos son cosa de niños?

Los videojuegos no son exclusivamente una cosa de niños. Hoy en día no debemos sentirnos mal cuando cogemos un mando de una consola.

Muchos de vosotros debéis estar hartos de sentaros cómodamente en vuestro sofá delante de la consola y cuando os preparáis para pasar un rato entretenido con la última compra de vuestro videojuego favorito oís a una cierta distancia una voz que os dice: 'Ya estás otra vez con eso, ¿no crees que ya eres muy mayor para andar con jueguecitos'?. No hay nada que estropee más una sesión de diversión que un comentario como ese.

Sobre todo en aquellos que han pasado de los treinta, esta frase adquiere un significado aún mayor y pone los pelos de punta a los jugones más 'maduritos'. La sociedad en general tiene asimilado que jugar es cosa de niños y que cuando ya se ha superado la edad de la adolescencia la consola debe relegarse en un cajón y empezar a coger polvo para acabar sus días en un vertedero.

¿Pero eso por qué? La existencia humana ya es de por sí demasiado triste y aburrida como para que cuando llega la edad adulta tengamos que resignarnos, simplemente, a trabajar y pagar hipotecas. Un componente lúdico más en nuestras vidas es algo que no podemos, ni debemos, ignorar y ese elemento puede ser perfectamente el videojuego.

Seguramente que muchos de vosotros habréis oído el comentario: 'se separaron por que él jugaba con la consola a menudo'. Yo sí lo he oído y concretamente hace menos de una semana. ¿Una pareja puede llegar al extremo de culpar a los videojuegos de su separación? ¿No existirán causas mucho más profundas que les forzaron a decidir que sus vidas no debían continuar unidas? Me quedé tan sorprendida ante tanta estupidez que mi respuesta fue ¿Por qué no jugaban juntos? ;-D

La realidad es que los videojuegos han superado la barrera psicológica de la edad y ahora los adultos son uno de los grupos de población que se sienten más identificados con el llamado ocio electrónico. Como demostró la última encuesta de aDeSe que un 20% de la población española los utiliza como forma de entretenimiento y su edad media es de 22 años, por lo que la idea que son un simple 'juguete' debería estar desfasada, y pasar a considerarse como una forma de ocio igual que el cine, la literatura o la música.

Aquellos muchachos, hijos de Spectrum, MSX o Atari son hoy padres de familia, en algunos casos, que superan los 25 o 30 años y que deben seguir fieles a las ganas de jugar con videojuegos sin sentirse bichos raros ni esconderse de hacer algo que en realidad les hace sentirse más felices. El cambio ha sido radical con lo que ocurría hace tan sólo diez o quince años, cuando la mayoría de los jugadores eran niños y adolescentes. Pero esa generación ha seguido creciendo con el mando de la consola en la mano y no lo ha soltado, ¿y por qué debería hacerlo?

La industria del entretenimiento electrónico ha reaccionado rápidamente ante la demanda adulta, hoy los editores se han visto obligados a incrementar los gastos de producción de sus nuevos títulos; en la actualidad crear un título de éxito equivale a invertir un promedio de diez millones de dólares. En el año 2000 sólo un 6% de los juegos más vendidos eran para adultos, mientras que en el año 2002 se pasó al 24%, y esa cifra seguramente irá creciendo en los próximos años.

A la vista está que juegos como 7 Sins, PlayBoy The Mansion o Singles hayan surgido como setas en los últimos meses. Está claro que no son juegos referencia en este competitivo mundo del ocio electrónico, pero sí que nos hablan de la tendencia del mercado actual. La generación 8 bits ha crecido y con ellos sus gustos, su música y por su puesto, sus videojuegos ¿por qué no?