Glimmerati
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Carátula de Glimmerati
  • 9

    Meristation

Carreras, lujo y chicas guapas...

Antonio Carrasco

Desde las tierras del frío eterno llega a nuestra manos un juego muy caliente, el único que nos permite disfrutar de las carreras más veloces con los miembros de la jet-set europea. Glimmerati, lujo y conducción al alcance de tu bolsillo...

Glimmerati ha sido hasta hace bien poco una apuesta secreta, adornada por bellos cuerpos de mujeres y automóviles de esos que nos quitan la respiración. Pero en nuestras impresiones ya os dijimos que había algo más que un bello envoltorio. El título de Bugbear es una apuesta jugable original, divertida y con un ácido sentido del humor que se sitúa por méritos propios en lo más alto del catálogo de N-Gage. Veamos los motivos.

Disfruta del juego en este vídeo.

g r á f i c o s

No basta con tener un buen nivel técnico para asombrar a los jugones de hoy en día. Y los de Bugbear lo sabían a la perfección y decidieron envolver la historia que surge alrededor del Club Glimmerati de una personalidad que pocos juegos tienen. No hay escenas cinemáticas, sino una sucesión de infografías que mezclan personajes reales y técnicas de cómic que nos muestran, mayormente, a los personajes del juego.

Lo mejor es que el sentido del humor y la ácida crítica a la alta sociedad europea que destilan dichas imágenes y que podéis apreciar observando las fotografías que acompañan al artículo. Caricaturas de raperos de moda, buscavidas de tres al cuarto, famosos venidos a menos, casposas televisivas, nuevos ricos o ligeras acompañantes que conforman el universo de lujo y glamour que se ha implementado. Y a las pruebas me remito para asegurar que lo han conseguido. Cada personaje es digno de conocer.

Por otro lado están las carreras, que se siguen desde una cámara situada en las alturas, al más puro estilo Ignition, Micromachines o el antiquísimo juego de motociclismo apadrinado por Aspar. El punto de vista es el adecuado al juego, permitiendo un buen número de detalles en carrera, como los faros que nos deslumbran y tapan la vista cuando pasamos por debajo, la simulación de accidentes del terreno y, en definitiva, un correcto seguimiento de los circuitos.

Como puntos negros podríamos señalar cierto clipping en momentos esporádicos, superponiéndose elementos poligonales que conforman los escenarios y una sensación de velocidad mejorable, puesto que no es tan real como debiera ser. Pero en términos generales, ningún jugón se sentirá defraudado observando las carreras de esta peculiar jet-set.

m ú s i c a   y   s o n i d o   f x

El tema que nos acompaña durante el menú principal es un buen ejemplo de lo mejor del pop ochentero en el que se ambienta el universo Glimmerati. Desgraciadamente el resto de melodías del juego no logran ese nivel ni por asomo, es más, no son canciones vocalizadas sino más bien ritmos repetitivos que tan habituales son en los videojuegos.

En cuanto a los efectos sonoros, son asimismo mejorables y se echan en falta voces digitalizadas que den más vida a los protagonistas del juego.

j u g a b i l i d a d

El sistema de juego implementado en Glimmerati es totalmente arcade, donde sólo se necesitan tres botones para ganar las carreras: acelerar, frenar y meter turbo. Todo lo demás sobra, excepto una tecla con la que visualizar un mejorable mapa. La tarjeta de memoria contiene diversos modos de juego, desde los clásicos partida rápida y contrarreloj, hasta un multiplayer bastante completo para cuatro jugadores simultáneamente.

Pero la chicha de verdad está en el genial modo historia, donde a través del diario de un nuevo rico iremos ascendiendo en la escala de poder y fama hasta llegar a lo más alto. Todo empieza cuando pasamos a ser un nuevo niño rico en busca de un lugar en la alta sociedad. El multimillonario Maxwell McCain, Presidente del Club Glimmerati, nos abre las puertas de su locas fiestas y de su círculo de confianza, a través del que iremos conociendo a nuevas personas en el día a día de un ricachón.

La historia va siendo contada a través de nuestro diario, donde se anotan los progresos que vamos consiguiendo día a día. Las primeras misiones son sencillas, competir en una carrera para conseguir granjearnos la amistad de algún heredero o de un afamado rapero o actriz de cine. Más adelante tendremos que ayudarlos en ciertos objetivos, como acompañarlos esquivando el acoso de la prensa rosa o llevando de compras a las niñas mimadas de nuestros amiguitos.

Lo mejor de todo es que el título goza de un buen caudal rejugable, puesto que podremos escoger entre unas misiones u otras, eligiendo acompañar a uno u otro de los personajes del juego. Cada partida puede ser afrontada de forma algo distinta, ya que elegir una misión nos puede cerrar otra. Su desarrollo no peca de repetitivo en ningún momento, a pesar de que se podrían haber potenciado más las misiones ajenas a las carreras en un circuito en sí. Éstas misiones, las más escasas, en las que existe cierta libertad de planteamiento son sin duda lo mejor del juego.

Sin coches reales

Glimmerati no cuenta con licencias de vehículos reales y el catálogo de autos se antoja un pelín corto para lo que podría haber sido. Los coches se van consiguiendo a través de desafíos que nos ponen cara a cara con uno de los pobladores de Glimmerati: un rapero, una presentadora de televisión, un heredero griego, una niña de papá, la esposa de un magnate....

Estos se jugarán sus vehículos en los mencionados desafíos, que suelen ser una prueba corta, de muy escasa duración, pero de mayor dificultad que la media del juego. Si salimos victoriosos nos quedaremos con su auto de lujo que posteriormente podremos usar en el resto de carreras del modo historia. Los cochazos disponen de tres características, velocidad, aceleración y manejo, que marcan su capacidad para alcanzar velocidades rápidas, su punta máxima y lo fáciles que son de conducir. Si bien las diferencias entre ellos y con los rivales no son significativas y no suelen marcar el devenir de las carreras.

Éste viene más bien marcado por nuestro estilo de conducción dependiendo del terreno. Por ejemplo en Los Alpes la dificultad reside en las curvas heladas que nos hacen derrapar con la consiguiente pérdida de velocidad. En los escenarios urbanos la clave está más en encontrar el atajo oportuno, si existe, o en evitar salirse en las curvas. El uso del freno, de todas formas, es poco recomendable en el juego.

En un primer momento Glimmerati parece un juego fácil, pero según progresemos y como lo dejemos un poquito apartado, retomarlo nos hará ver que no es tan manso como parecía. A partir de Los Alpes las cosas se ponen bastante complicadas y no bastará con ser habilidosos, sino que también será necesario aprenderse cada tramo y conocer al dedillo al mapeado para no apurar demasiado en cierta curva o usar los nitros en el momento adecuado.

En este punto no podemos achacarle ninguna pega, el juego es lo suficientemente largo como para entretener a cualquier comprador potencial el número de horas esperadas. No podemos darte una cifra, eso dependerá de tu habilidad al volante y pericia como piloto. Eso sí, como hemos dicho es bastante rejugable puesto que en ocasiones podemos elegir entre uno u otro personaje y a pesar de que la historia no varíe, siempre es interesante enfrentarse a retos distintos.

Podría ser mejor, por supuesto, con la inclusión de más vehículos, con mayor variedad en las misiones (puesto que casi todas son carreras), con una mayor libertad en los planteamientos, así como añadiendo atajos en los circuitos, rutas alternativas y tantos otros detalles que nos gusta gozar. También dar más importancia a la historia personal de cada personaje, retratada únicamente a esbozos. Pero ya se sabe, nada es perfecto en este mundo.

c o n c l u s i o n e s

Glimmerati y todo el elenco de seres que en él conviven se han convertido con fuerza propia en uno de los mejores títulos del catálogo de N-Gage. Aunque mejorable, y esperamos que la buena gente de Bugbear duplique la diversión en una segunda entrega (por favor, por favor), es un título largo, entretenido, con una curva de dificultad muy ajustada, repleto de buenos gráficos y un sentido del humor encomiable.

Sinceramente, tras Pathway to Glory, es el juego de la portátil finlandesa que más he disfrutado, tanto por número de horas como la satisfacción que me ha proporcionado jugarlo e ir conociendo poco a poco a todos los personajes que lo pueblan. Una compra más que recomendable en esta sequía veraniega y un buen acompañante para estas tórridas tardes y noches veraniegas.

l o   m e j o r

  • Originalidad en el planteamiento de la historia y el desarrollo de las misiones
  • La personalidad de los personajes que pueblan Glimmerati
  • Sistema de control simple y efectivo
  • Buen aspecto gráfico

l o   p e o r

  • Podría ser algo más largo
  • Lo mejor del juego son las misiones con cierta libertad y sin embargo la mayoría de los retos son carreras
  • Se echan en falta voces digitalizadas
9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.