La tienda en casa

¿Cansado de ser eliminado continuamente por el mismo final boss? ¿Aburrido de usar la misma inútil munición?¿Hastiado de health packs que no sanan? Tenemos la solución, la mayor tienda virtual a tu disposición. ¡Y ya estás pagando por ella!

Caso 1: La invasión alienígena tiñe los oscuros cielos terráqueos. La única posibilidad para la especie humana es la batalla final que el Jefe Maestro libera en la frontera de Mombasa. No está solo, le acompaña una estirpe de valerosos soldados dispuestos a cubrir ciertas áreas alejadas del campo de batalla. A través de su móvil de manufacturación industrial intenta desesperadamente pedir refuerzos al Coronel. Tras varios intentos de comunicación, pierde la señal. En estas uno de los valientes soldados le espeta: 'Ya se lo decía, Jefecito, si hubiese usado un celular de la marca ... no le habría ocurrido, tienen la mejor cobertura, sistemas cuatribanda y geperese'.

Caso 2: Una solitaria zona selvática. Agazapado entre las sombras, acechando desde lo inhóspito sin ser observado, Snake se encuentra embarcado en una nueva misión. Lleva días alimentándose de sapos y culebras. Su salud se halla fuertemente mermada. Pero en medio de la soledad su supervivencia deja de peligrar cuando encuentra una ración. Pero no una cualquiera, no, es la nueva chocolatina de la marca ... repleta de proteínas, vitaminas y minerales que le carga las energía, haciéndole sentir como recién salido del cuartel.

Caso 3: Nuestro querido personaje de Animal Crossing ha conseguido unos exiguos ahorrillo a base de encontrar fósiles enterrados y venderlos al museo de la ciudad. Animado por las tendencias minimalistas, decide darse un capricho y presto acude a la tienda en busca del deseado objeto de coleccionista que haga morir de envidia a sus peludos vecinos. Pero su querido Tom Nook parece haberse mudado y en su lugar tenemos una fabulosa sucursal de 'móntalo tú mismo' que no sólo exhibe la últimas tendencias sino que es más barata que la competencia.

Puede parecer exagerado, pero la publicidad intrusiva está en todas partes y lo peor es que no nos damos cuenta mientras causa en nuestro cerebro más daños que el síndrome de Creutzfeldt-Jakob. Juegos de conducción y de tunning patrocinados por marcas de modificación, títulos deportivos en los que adquirimos exclusivamente accesorios de determinada empresa, malas conversiones de película que nos dan bebidas energéticas para recargar la energía, discográficas que se pelean porque sus nuevos grupos tengan una canción en el best-seller de turno, sistemática publicidad de títulos realizados por una misma compañía en sus propios juegos ... Según el 'Advertising Games Forum' el mercado actual ya mueve más de 120 millones de dólares en este concepto y se prevé que a nivel mundial esa cifra se eleve hasta los 2500 millones en el año 2010.

El problema no reside en la insidiosa persistencia del marketing no solicitado, como ocurre en cualquier comedia de situación donde la cocina es un escenario obligado para anunciar productos. La cuestión es que para jugar a un juego estamos pagando dinero (y mucho me atrevería a decir). Por lo que visto de cierta forma, y en más ocasiones de las que nos gustaría, estamos pagando no sólo por disfrutar de nuestro personaje favorito, sino por recibir dosis indiscriminadas de publicidad encubierta.

En estas convendría mencionar a la portátil Gizmondo, de la que supimos hace unos meses a través de una noticia sobre su precio de venta que podríamos adquirirla más barata si aceptábamos recibir 'no más de tres anuncios inteligentes diarios'. Interesante cuestión; y yo pienso, coño, mandadme 100 y dejádmela gratis, si ya estoy acostumbrado a ignorar la 'teletienda'.

El espinoso asunto se nos escapa de las manos y parece que la tendencia futura, merced a las compañías publicitarias a las que no se les escapa ningún grupo de compradores potenciales, será que los videojuegos incluyan más publicidad intrusiva, algo a lo que muchos desarrolladores deberán acceder para abaratar los costes de producción, amén de las presiones de las distribuidoras.

¿Veremos en un futuro cercano al Jefe Maestro hablar con su familia con los nuevos bonos por horas? ¿Resistirá Snake el encanto de la fosfocreatina en tabletas? ¿Compraremos los muebles de Animal Crossing en una conocida tienda nórdica? Probablemente no, hay juegos con el suficiente caché como para subsistir en el mercado sin necesidad de ello. El problema está en todos los demás, esos que pueblan las estanterías de las tiendas y que en mayor número de ocasiones de las que nos gustaría copan las listas ventas...