"Mi hermano, el matón"

Que espinosos son los prejuicios. ¡Evítalos! No te tires a la piscina cuando los manguitos o el flotador siguen siendo parte de tu equipaje veraniego. Estamos seguros que guardarás este consejo bajo llave…

Me contaba mi amigo, el obcecado no, otro, 'el acelerado' podríamos llamarle, que hace unos días pilló a su hermano in fraganti.

-¡El tío!, echándose unas partidas en mi impoluta PSTwo a un juego violento y algo ochentero... No me costó identificar la saga, algún GTA, pero tampoco supe bautizarlo más allá de sus conocidas siglas dada la inopia hacia la que lo someto casi desde su primera entrega en PC.

- ¡Hey! Pero que nadie ponga el grito en el cielo. Aún no. Pedí que siguiera...

- En fin, tras el golpe de efecto, duro, -¡duele!-, provocado por ultrajar mi consola, destinada a albergar "Gradius", "R-Types", "Contras" y demás joyitas, decidí preparar un ilustrado y por ende, inesperado ataque:

- Sr. Acelerado (iluso): ¡Tú! ¡Apaga mi PS2 ahora mismo!, Er… ¡O muere!... ¡Lentamente además!…
- Brodah (macarra): ¿Uh? ¿Pero qué me estás contando?... Mira tío, un compañero de la Facultad me ha dejado el San Andreas, y está bastante bien, no sé porque siempre lo criticas.
- Sr. Acelerado (actitud de rechazo, ya sabes): ¿Cómo que mola? ¡Pero si lo único que hay que hacer es dar vueltas, cumplir misiones mafiosillas, ser todo lo violento que se pueda inmerso en un ambiente dudoso y renqueante. Ya me dirás donde está el aliciente...
- Brodah (todavía más macarra. ¡Hasta daba un poquito de miedo!): ¡Ayyyy! Pero que equivocado estás, mira anda, acércate un rato antes de machacarte con el curro y aprende, aprende de un maestro, que no sabes…

- Me acerqué. A veces hay que tragarse el orgullo y hacer que te interesa lo que te cuentan, y más si es un hermano menor al que no le haces más caso que el provocado por pedirte cosas prestadas, ¿sabes?.

- Lo sé - contesto. Pero le apremio. - Continúa, continúa...

- Bueno, pues creí que tampoco estaría tan mal y así podría descansar viendo como el pandillero se hace con una moto en una nueva misión que le lleve a recuperar el "honor" perdido. Adorar los bajos fondos, de eso va ¿no? Después de un rato comencé a entender que puede ver gran cantidad de jugadores al hacer de "malo" en el título de Rockstar, y algo "empieza a crecer en mi cuando…", bueno, vale, que me ocurre algo similar a Metal Gear Solid o Final Fantasy -es otra historia de mi colega que ya contaré-, juegos que no son santo de mi devoción, pero que reconozco plenamente su mérito como experiencia lúdica, o por su factura técnica por ejemplo. Ya sabes. Claro que preferiría que mi "entrañable hermanito" exprimiera a fondo alguna de esas maravillas parapetadas en el catálogo y que al final no hemos podido estrujar como deberíamos. Cuestión de tiempo supongo. No hay problema. Que disfrute con lo que quiera, que se entretenga y que se lo pase bien con lo que le de la gana sin calificar nada de antemano, ¿no es este acaso el fin último de los videojuegos? Lo mismito que con el resto de su tiempo de ocio vaya.

- Asiento con la cabeza. Me gusta la dirección del discursito. No le interrumpo y le dejo hablando mientras me encierro en mis propios pensamientos, y es que llevo observando una ojeriza enferma entre usuarios por los juegos, las máquinas… sin ni siquiera haberlas probado, ni disfrutarlas. Ideas preconcebidas en su mayoría.

Discusiones absurdas, pollos inmensos que se montan en foros de… ¿debate?, en charlas entre "amigos" o incluso en el mail, msn, etc. Tengamos o no razón, nos fijamos tan sólo en un elemento, sean los gráficos, la tasa de frames, las horas totales de juego o la capacidad de conexión a internet para monstruosas partidas multijugador. Da igual, olvidamos de esta forma el conjunto total del juego, y nos creamos una serie de prejuicios, siguiendo, quizás, la corriente mayoritaria (apuntad Killer 7), y/o dejando en el destierro un sistema y sus juegos por ignorancia u opiniones preconcebidas. ¿Por qué?

Quizás podríamos olvidar un poco nuestras subjetividades más radicales a la hora de respetar los gustos del hijo del vecino. Dar una oportunidad y juzgar si nos va o no nos va, dejando de lado la agresividad verbal, el hablar por hablar y la discusión carente de sentido. Sin meter las narices en los gustos de los demás, "¡respetando todos los títulos, hermano!"… ¿Por qué no disfrutar como dios manda? "El acelerado" está en ello y fijaos, ha sido un matón de tres al cuarto el que se lo ha enseñado